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jueves, 17 de noviembre de 2011

Relaciones karmicas

…continuación de Relaciones en la Nueva Era.


En este contexto, quisiera decir algo acerca de las ‘relaciones kármicas’. Me refiero a relaciones entre personas que se han conocido en otras vidas y que han experimentado intensas emociones con relación a uno y otro. El rasgo característico de una relación kármica es que las parejas llevan dentro emociones irresueltas, tales como culpa, miedo, dependencia, celos, ira o algo similar. Debido a esta ‘carga’ emocional irresuelta, ellos se sienten atraídos uno al otro en sucesivas encarnaciones.
La finalidad del encuentro reiterado es proveer de más oportunidades para resolver el problema pendiente. Esto se promueve escenificando el mismo conflicto en un corto período de tiempo. Cuando ellos acaban de encontrarse, los ‘jugadores’ kármicos sienten un apremiante impulso por estar más cerca uno del otro, y después de algún tiempo comienzan a repetir los viejos patrones emocionales de sus respectivos roles. Esta vez se ha establecido el escenario para enfrentar otra vez los viejos problemas y tal vez manejarlos de un modo más iluminado. El propósito espiritual del encuentro reiterado es que ambos, en la pareja, hagan otras elecciones diferentes a las que han hecho durante la/s vida/s anterior/es.


Os voy a poner un ejemplo. Imaginad a una mujer quien, en una vida previa, tuvo un marido que era totalmente posesivo y dominante. Durante un tiempo ella aceptó esta actitud de su marido en parte porque encontraba dicha actitud natural y seductora –probablemente porque su propio padre tenía ese carácter–, pero llegado un cierto punto ella experimenta un cambio de consciencia y decide que ya era suficiente y rompe la relación. Pero más tarde el marido, incapaz de soportar el abandono, se suicida. La mujer siente remordimientos. Cree que es culpable por lo sucedido. Se pregunta si acaso no debería ella haberle dado a él otra oportunidad. Ella acarrea este sentimiento de culpa durante el resto de su vida.


En otra vida ellos deciden volverse a encontrar, pues algo ha quedado pendiente de su vinculación que necesitan resolver para despedirse y seguir adelante. Se produce una singular atracción entre ellos. Al principio, el hombre es excepcionalmente encantador y ella es el centro de su atención. Él la adora. Los papeles de repiten. Comienzan una relación. A partir de entonces él se vuelve cada vez más celoso y posesivo. Él sospecha de adulterio por parte de ella. Ella se halla a sí misma en una disputa interior. Ella está enfadada y perturbada a causa de que él la acuse equivocadamente, pero ella también siente una extraña obligación a ser indulgente y a darle a él otra oportunidad. Él es un hombre herido, ella piensa, él no puede experimentar el temor a ser abandonado. Tal vez yo pueda ayudarle a superarlo. Ella justifica su comportamiento de este modo pero en realidad ella permite que sus límites personales sean violados. La relación afecta negativamente su autoestima.


La elección más liberadora para la mujer habría sido ahora aprovechar el reencuentro en esta vida y romper la relación para poder seguir su propio camino sin sentirse culpable. El dolor y miedo del marido no son de su responsabilidad. El dolor del marido y la sensación de culpa de ella los han llevado a una relación destructiva. Su relación ya estaba cargada emocionalmente a causa de una vida anterior. El significado del encuentro repetido es que la mujer debe aprender a dejar que las cosas prosigan sin sentimientos de culpa y que el hombre debe aprender a sostenerse por sus propios pies emocionalmente. Por lo tanto la única solución real es romper la relación. La solución para el karma de la mujer es finalmente soltar su sensación de culpa. El ‘error’ que ella comete en su vida anterior no fue que ella abandonó a su marido sino que ella se sintió responsable por su suicidio. La partida de su esposa en esta vida confrontaría al marido nuevamente con su propio dolor y temor y esto le ofrecería a él una nueva oportunidad de enfrentar estas emociones en lugar de escapar de ellas suicidándose.


Podéis reconocer un encuentro kármico por el hecho de que vosotros inmediatamente sentís a la otra persona extrañamente familiar. Con mucha frecuencia también existe una atracción mutua, algo apremiante ‘en el aire’, que os impulsa a estar juntos y a descubriros. Si se da la oportunidad, esta fuerte atracción puede llegar a convertirse en una relación de amor o en una agobiante ‘pasión’. Las emociones que experimentáis pueden ser tan abrumadoras que lleguéis a pensar que habéis encontrado a vuestra alma gemela. Sin embargo, las cosas no son como parecen. Siempre habrá problemas en este tipo de relaciones, que tarde o temprano emergerán. A menudo, las parejas terminan involucrándose en un conflicto psicológico que implica poder, control y dependencia como ingredientes principales. Por esto ellos repiten una tragedia que su subconsciente reconoce de una vida anterior. En una vida pasada ellos podrían haber sido amantes, padre e hijo, jefe y subordinado, u otro tipo de relación. Pero siempre han tocado un profundo dolor interno en el otro, por actos de infidelidad, abuso de poder o, por otro lado, también un fuerte cariño. Ha habido un profundo encuentro emocional entre ellos el cual ha dejado profundas cicatrices y trauma emocional. Es por esto que las fuerzas de atracción así como también la repulsión pueden ser tan violentas cuando ellos se encuentran otra vez en una nueva encarnación.


La invitación espiritual a todas las almas que están energéticamente enredadas de este modo es dejar ir al otro y volverse una ‘entidad en sí misma’, libre e independiente. Las relaciones kármicas como han sido mencionadas aquí casi nunca son relaciones de larga duración, estables, amorosas. Son relaciones destructivas más que sanadoras. Muy frecuentemente, el propósito básico del encuentro es lograr soltarse uno del otro. Esto es algo que podría no haberse hecho en una o más vidas pasadas, pero ahora hay otra oportunidad para liberarse uno al otro en amor.


Si os halláis en una relación que está caracterizada por emociones intensas, que evoca mucho dolor y aflicción pero de la cual no podéis escaparos, por favor daos cuenta de que nada os obliga a estar con la otra persona. Además, comprended que esas intensas emociones a menudo están más relacionadas con un dolor profundo que con amor mutuo. La energía del amor es esencialmente calma y pacífica, alegre e inspirante. No es opresiva, agotadora y trágica. Si una relación adquiere este rasgo, es tiempo de soltar más bien que de ‘trabajar en ella’ otra vez.


A veces, os convencéis a vosotros mismos de que tenéis que estar juntos porque ‘compartís un karma’ y tenéis que ‘salir bien de esto juntos’. Imagináis la ‘naturaleza del karma’ como un argumento para prolongar la relación, mientras que ambos seguís sufriendo inmensamente. En realidad, estáis tergiversando el concepto de karma. No se soluciona juntos el karma: el karma es una cosa individual. El karma implicado en relaciones tales como la mencionada anteriormente a menudo requiere que liberéis completamente, que os retiréis de tal relación para poder experimentar que sois una totalidad en vosotros mismos. Nuevamente, vuestra propia cuenta. Otra persona puede tocar o desencadenar algo dentro de vosotros que crea mucho drama entre vosotros. Pero sigue siendo de vuestra exclusiva responsabilidad y desafío tratar con vuestra propia herida interior, no con los problemas de la otra persona. Solamente sois responsables de vosotros mismos.


Es importante comprender esto porque es una de las principales trampas en las relaciones. No sois responsables de vuestra pareja y él/ella no es responsable de vosotros. La solución a vuestros problemas no yace en el comportamiento de la otra persona. A veces estáis tan conectados al niño interior de vuestra pareja, la parte emocionalmente herida dentro de él/ella, que sentís que sois quien lo va a ‘salvar’. O quizá sea vuestra pareja quien esté tratando de hacer lo mismo con vosotros. Pero esto no va a funcionar. Estaréis reforzando emociones de impotencia y de victimización en la otra persona, mientras que finalmente sería más provechoso si trazáseis la línea divisoria y os apoyáseis en vosotros mismos. Es vuestro destino ser capaces de sentiros total y completos, enteramente por cuenta propia. Esa es la condición más importante para una relación verdaderamente satisfactoria.

7 comentarios:

  1. Hola muy Buenas mi historia es la siguiente: tube una relacion de doce años con una persona con la Cual y por Como explicas creo seria karmica, Pues nos queriamos muchisimo pero a la vez existia mucha incopatibilidad de caracteres con sus consecuencias ( discusiones, sufrimiento, infidelidades....)un dia tome la decision de romper Desde aquel desenlace yo me descubri Como persona, aprendi a ver la vida Desde otra perspectiva; y en definitiva me libere de esa angustia que me causaba esta relacion de amor imposible. No me afecto para nada la separacion por él contrario, me senti liberata, pero a Los 2 años volvimos a encontrarnos y ahi empezo de nuevo la relacion pero totalmente diferente. En esos 2 años y algo es Como si hubiesemos madurado, o No sé Como explicar....pero nuestra relacion Ahora es totalmente diferente para bien, claro. De esto hace ya bastante tiempo y me quedo asombrada y a la vez feliz por habernos dado este tiempo, en el que la verdad, tanto a el Como a mi nos pasaron sucesos importantes que creo que fueron los que nos hicieron madurar bastante. Y bueno, despues de Lo dicho me queda a duda.: puede ser que hubiesemos tenido algun tipo de karma sin resolver en la primera relacion y en el tiempo que estuvimos separados aprendiesemos y resolviesemos Lo pendiente?

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  2. Tu mism@ te darás cuenta. Si ambos habéis dado, a la par –algo poco habitual (sobretodo en tan solo dos años)–, un salto de consciencia en la comprensión respecto de las ataduras pasadas y ahora podéis compartir vuestras vidas respetuosamente, entonces enhorabuena. Si te queda alguna duda, debarás sincerarte contigo. Cuando hay amor, no hay dudas.

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  3. Hola. Actualmente tengo una relación con una persona muy especial para mi. Para serle sincero yo soy un poco escéptico con este tema de las vidas pasadas. Ella sí cree mucho en las vidas pasadas y desde que la conozco he abierto la posibilidad. Según me cuenta ella, nosotros nos hemos encontrado en un vida anterior (ella aveces ve cosas que no puedo explicar). Actualmente nos llevamos bien, pero el mayor conflicto que tenemos es la diferencia de edades (ella es mayor por 10 años). ¿Cómo saber si la relación que tengo con ella es realmente kármica y es saludable?

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    1. Si consideras la edad un conflicto puede que se deba bien a tus prejuicios (heredados, familiares) o a una inquietud tuya, quizá respecto a una dependencia (¿suya respecto a ti? ¿mutua?). No se trata de determinar si es o no una relación karmica. Si su proximidad te incomoda y y ves conflicto donde no necesariamente debería haberlo es que hay un apego respecto al que deberías ser honesto.

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  4. hola que tal consulta hace 12 ños estoy casada con un hombre y es una relcaion de mucho amor pero tambien separaciones broncas reconciliaciones, estuvimos separados muchas veces y volvimos y no resulta ...me dijeron que es una relacion karmica como se resuleve yo ahora he decidido separar,e definitivamente y no lo acepta y yo siento cansancio ...funciinamos bien con casa afuera, pero juntos no, yo he evolucionadao mucho en el tiempo en que nos hemos distanciado pero el sigue igual, que hacer ?

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    2. Debo advertir que esto no es una consulta. No soy un experto. Dicho esto, puedo darte una orientación según mi parecer. De entrada te diré que salvo excepciones, por lo general las personas desconocen el significado de la palabra amor y sus implicaciones. Amor es respeto, tolerancia, compasión pero también es desapego, libertad y paz. Se puede sentir compasión por alguien desde la libertad. De hecho solo una persona libre puede ser compasiva. Y para esto hay que lograr el desapego. El escenario que pintas no es el más idílico, que digamos. Por lo que cuentas tu decisión es la adecuada. Si no acepta la separación es un asunto suyo en el que tu no puedes ni debes intervenir. No puedes 'salvar' a nadie si no estás tu ya 'salvada'. Es bueno ser honesto y franco cuando has decidido dar un paso así. Vuelve a leer el post y confía y déjate guiar por el Espíritu Santo. Haz lo que consideres que tengas que hacer y luego pon lo demás en manos de Dios. Saludos.

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