jueves, 16 de enero de 2014

Qué tonto soy

How was I to know that this was always only just a little game to you?
¿Cómo iba yo a saber que esto no era más que un juego para ti?
All the time I felt you gave your heart I thought that I would do the same for you.
Mientras sentía que me dabas tu corazón pensé que deseaba hacer lo mismo por ti.
Tell the truth, I think I should have seen it coming from a mile away 
A decir verdad, pienso que debería habérmelo pensado dos veces
When the words you say are 'Baby, I'm a fool who thinks it's cool to fall in love'
cuando dices: "cariño, soy un tonto que piensa que mola enamorarse".


If I gave a thought to fascination I would know it wasn't right to care
Si reflexionase un instante respecto a la fascinación (que me despiertas), sabría que no merece la pena dedicarte mi tiempo.
Logic doesn't seem to mind that I am fascinated by your love affair
La lógica (desafortunadamente) nada tiene que ver con la fascinación que me despiertas.
Still my heart would benefit from a little tenderness from time to time but never mind
Y no obstante, qué bien le haría a mi corazón que de vez en cuando fueras tierno, pero no importa,
'Cause, baby, I'm a fool Who thinks it's cool to fall in love
porque (como bien dices), "cariño, soy un tonto que piensa que mola enamorarse"

Baby, I should hold on just a moment and be sure it's not for vanity.
Cielo, creo que debería pararme a reflexionar si no hago todo esto por vanidad.
Look me in the eye and tell me Love is never based upon insanity.
Mirame a los ojos y dime que el Amor no se basa en la locura.
Even when my heart is beating,
Aunque mi corazón esté latiendo
Hurry up the moment's fleeting,
Apresúrate porque el instante es fugaz


Kiss me now, don't ask me how
Bésame ahora, no me preguntes por qué
'Cause, baby, I'm a fool who thinks it's cool to fall
Baby, I'm a fool who thinks it's cool to fall
porque (como bien dices)"cariño, soy un tonto que piensa que mola enamorarse".
And I would never tell if you became a fool and fell in love 
Y a fin de cuentas nunca realmente sabré si te enamoraste de mi por un rapto de locura.

Corazón abrumado


I need a hand with my worrisome heart
necesito que me echen una mano con mi corazón abrumado
I need a hand with my worrisome heart
necesito que me echen una mano con mi corazón abrumado

I would be lucky to find me a man
Ojalá encontrase un hombre
Who could love me the way that I am
capaz de amarme tal como soy
With this here worrisome heart
incluido este corazón abrumado que tengo.

I need a break from my troublin ways
Necesito una pausa a todo este sufrimiento
I need a break from my troublin ways
Necesito dejar de complicarme la vida
I would be lucky to find me a man
Ojalá encontrase un hombre
Who could love me the way that I am
capaz de amarme tal como soy
With all my troublin ways
incluidas todas mis complicaciones.

I need a man who got no baggage to claim
Un hombre que no me pida nada a cambio
I need a man who got no baggage to claim
Un hombre amable y desinteresado
I would be lucky to find me a man
Sería una suerte encontrar un hombre así
Who could love me the way that I am
que me amase simplemente tal como soy
A worrisome, troublin, baggage free 
una dama de hoy, abrumada, metida en problemas, y libre de equipaje
Modern day dame Worrisome, troublin, baggage free Modern day dame
Ain't nobody the same
No hay nadie así (?) Qué le voy a hacer? Así soy yo...

miércoles, 15 de enero de 2014

el lado oscuro

Se suele decir que los humanos somos, a diferencia del resto de seres de la Creación, ambivalentes (bipolares se dice en estos tiempos). Que somos capaces de lo mejor y de lo peor. Que habita en algún lugar recóndito de nosotros una fuente que provee alternativamente del potencial para matar y de amar. De ahí que al presenciar nuestros involuntarios arranques de cólera no nos reconozcamos del todo sabiendo, muy en el fondo, que somos capaces de las más sublimes cotas de bondad. 
Se dice que depende de nosotros escoger cuál de las dos vertientes alimentar. Que es una prerrogativa del ser humano escoger la opción más beneficiosa. Y sin duda eso es cierto, es verdad, pues nadie negará que es más de agradecer una sonrisa compasiva que nos transmita confianza y seguridad en el contexto de una situación dolorosa, antes que ser acosados con hostigamiento y represión. 

Tarde o temprano, uno acaba preguntándose –como hice yo–, si existe un momento en que ese potencial compasivo y empático que, en tanto que pacientes, tanto agradecemos, podría ser no solo objeto de nuestro disfrute sino también susceptible de ser emitido por uno...
¿Dónde termina la eternizante –y eclesiástica!– esperanza y donde comienza la puesta en acción? ¿Hasta cuándo somos amados y desde cuándo somos amantes? ¿Dónde termina el resentimiento y dónde empieza la generosidad desinteresada? Sin duda que, como se ha dicho, ambos extremos cohabitan de modo intermitente aunque movidos por situaciones extremas de heroismo o de vileza, pero lo cierto es que entre ambos instantes existe un pantanoso terreno de arenas movedizas: la duda, un escenario de indecisión del que nos hemos impregnado y en el que hemos crecido. Fuimos persuadidos por quienes nos preferían esclavos de la inacción a no remover mucho esa duda, so pena de acelerar innecesariamente el proceso de empantanamiento. Pero lo cierto es que el hundimiento es irremisible a todas luces.

Algunas personas –cada vez más– aceptan que tienen un lado oscuro. Pero creen que asumiendo (en inglés awareness) su presencia y dejándola pasar de largo por medio de la meditación, consiguen aplacar a esa fiera, domesticarla. Es cierto, eso es posible para quien ha atravesado su particular 'noche oscura del alma', como bien la definió San Juan de la Cruz, abocarse a un proceso de consciente alerta. Pero la verdad es que muchos nos hemos engañado pretendiendo haber alcanzado un cierto estadio de consciencia que se presume libre de la esclavitud de las emociones. No es que no le hayamos visto las orejas al lobo, que sí, pero una voz insistente nos insta a bajar la atención. Una voz muy persuasiva y edulcorante.
Y es que el indefinido 'monstruo' que atenaza nuestras mentes trabaja a destajo y tiene innumerables recursos -a cada cual más refinado- para persuadirnos de que o bien ya hemos alcanzado el 'nivel espiritual' requerido/perseguido o bien que no merece la pena el esfuerzo (titánico, dice) de alcanzar el anhelado estado iluminado, ese al que de todos modos solo llegaron un numero muy limitado de mortales (Budah, Jesús, Krsna...). Ya están ellos (su recuerdo) para ser idolatrados...Todo con la intención de disuadirnos del empeño de parecernos a aquellos que dieron sus vidas por advertirnos del error de perspectiva. Todo por disuadirnos de mantener  la guardia en alto, un estado de alerta consciente que frustre el empeño del ego de mantenernos arrulados en los 'brazos de Morfeo'. Te repiten 'no dejes de soñar', 'cree en tus sueños', 'ten esperanza'...espera, espera...Es entonces cuando llegan las palmaditas en la espalda, las alabanzas, los reconocimientos, los premios, galardones. El ego utiliza esos apetitosos y efímeros laureles para seducir nuestro orgullo por el camino. A medida que vamos insistiendo en nuestra búsqueda de la verdad, de la Libertad, las piedras que aparecen en el camino son más sutiles. Un camino que ,intrínsecamente, no tiene una meta. El camino es la meta en si.

Ser Libres, es un anhelo muy antiguo del ser humano. Pero ¿libres de qué? Tenemos vehículos con los que desplazarnos 'libremente'. Existen actividades, lúdicas o laborales que podemos escoger 'libremente'...Podemos optar ¡libremente'  entre alimentarnos con un u otro tipo de alimentos. Tenemos partidos políticos entre los que poder optar 'libremente'. Sistemas operativos entre los que escoger a la hora de hacernos con un ordenador. Incluso tenemos derecho a manifestarnos libremente si algo nos disgusta. Tenemos parejas, que hemos escogido 'libremente' (?)...Pongo comillas porque para muchos empieza a ser más que obvio que la libertad de la que creemos disponer, al fin y al cabo no deja de estar condicionada por factores determinantes que sin embargo escapan a nuestro control consciente. Por eso escribo libertad con minúsculas.

Siempre nos han dicho que hay dominios de la vida que solo atienden a la razón. Y otros al corazón. Como si se tratase de una disyuntiva. Lo que he descubierto es que el camino del corazón no es la antítesis de la 'cabeza', sino la síntesis entre los verdaderos opuestos: la razón (el intelecto) y la visceralidad (las emociones) los dos caballos del carruaje (diligencia) en el que hemos transitado por esta vida.


El corazón es el lugar/momento sintético para la entente entre ambos corceles, opuestos inicialmente entre sí durante la carrera por el estrellato, en virtud de la opción de amor preferencial (especial) que el cochero haya escogido. Si Papá fue el ausente en nuestros años críticos de existencia quizá adoptemos el rol que Él dejó vacío en el orden familiar.  Nuestro anhelo por recuperar al progenitor ausente es directamente proporcional a nuestra pulsión por ocupar el puesto vacante. Si la ausente fue mamá, otro tanto. Si eres varón, o mejor dicho, decantadamente izquierdocerebral, tu neurosis tendrá unos derroteros. Si tu hemisferio predominante, independientemente del sexo físico del que estés revestido, es el derecho, tu experiencia tendrá otros tintes. En cualquier caso surgen los celos del otro caballo.

Las personas depresivas (en algún momento todos transitamos por esos lodos), aquellas que optaron desde muy pequeñas por el camino de zambullirse en las emociones, no atienden a razones. Todo es abierto reclamo y necesidad (Mi suegra me lo ha demostrado con su impagable ejemplo). Por su parte, las personas pragmáticas, entregadas a la eficiencia de los cálculos de probabilidades (en algún momento todos transitamos por esos lodos), no entienden de sincronicidades, de coincidencias mágicas, no saben gestionar imprevistos ni leer los signos invisibles que para los animales y los niños son evidentes sin parapetarse tras sus chalecos antibalas, no atienden al dominio de la intuición.

A la Libertad Real, la que brota con mayúsculas sin pensar (con la cabeza), pero sintiéndola desde el centro del corazón, los antiguos la llamaron 'Libre albedrío', la capacidad anhelada por el sabio Salomón, para discernir entre actuar correctamente frente a cualquier disyuntiva. Pero esa capacidad de discernir, oculta y aletargada esperando su lugar y momento está condicionada por los recuerdos alojados en el inconsciente. Y la verdad (vergüenza) oculta en el verdadero 'patio de atrás' (backyard) aflora interruptamente por medio de lapsus linguae (fallidos, chistes, metáforas...), sueños,...hasta que decidimos dejar de ser esclavos de nuestra capacidad represora inconsciente y optamos por atender el reclamo del caballo renegado, es decir el hemisferio que fue relegado al ostracismo, agraviado en el envite a la hora de escoger entre papá y mamá, entre izquierda y derecha, entre conservar y progresar, entre retener y soltar, entre gritar o callar. Hasta que decidimos optar por recordar en lugar de olvidar...recordar...volver a 'cordar', ligar, volver a ligar, religar (religión)

La Libertad, lejos de ser un objeto de deseo, está intacta. Pero en muchos de nosotros se halla secuestrada por una energía oscura llamada miedo. De eso, ya lo sabes, se ha ocupado profusamente la literatura de la llamada Nueva Era. Pero muchos se preguntan finalmente, ¿es bueno tener miedo o no? Depende de para que lo uses. El agua te hidrata, pero puedes ahogarte en ella...

El miedo sabemos que sirvió a nuestros ancestros evolutivos más recientes para advertir de peligros que atentasen contra su (nuestra) integridad, para asegurarse la subsistencia. Una vez hecho acopio del miedo y haber éste plasmado su función, el miedo desaparecía. Pero algo sucedió en algún momento para que el miedo fuese acreditado para extralimitarse de sus funciones. Desde el advenimiento de la era moderna el ser humano ha sido adoctrinado para apelar al miedo frente a la cotidianeidad,a verla como una dolorosa amenaza. Y el miedo ha adquirido, así,  patente de corso para hacer notar permanentemente su renovada jerarquía, sumiendo a la especie en una neurótica huida del supuestamente insoportable (muchas veces imaginario) dolor.

El miedo solo es efectivo si camina libre, de la mano de la intuición.

Estamos de acuerdo que el trabajo más efectivo al que nadie pueda consagrarse es el que consiste en destapar el tarro de la intuición, en concederle el apropiado crédito a la natural capacidad de discernimiento de que gozaban los humanos antes de que el miedo al dolor obnubilara su paz. Un crédito que le han negado las personas pragmáticas con un hemisferio izquierdo sobreocupado.




Pero ¿cómo se destapa la intuición?, te preguntarás. 
Existe una máxima que, desvinculada del conocido contexto de sacrificio, conduce a la liberación de la esclavitud. El trabajo de rescate de las emociones reprimidas, ese lado oscuro censurado, el único trabajo válido y coherente al que todo ser consciente de su esclavitud mental debe encomendarse. Un lado oscuro que clama por salir más que de su condenado armario, del tabique donde fue emparedado. En el caso de las personas depresivas, generalmente 'con vena artística', corresponde a una recuperada capacidad organizadora y estructurante. En las personas pragmáticas y efectivas, lo contrario, el anhelo de romper moldes, de hacer locuras, de jugar. Lo que ocurre es que todos tenemos ambos potenciales, todos poseemos en proporciones dispares un desequilibrio entre ambos hemisferios (ver más aquí: http://hoyxtiredefavores.blogspot.com.es/2011/12/la-cura-unir-los-dos-hemisferios-i.html). Conciliarlos desde el Corazón significa atender al corcel que ha sido desconsiderado, el enemigo nº 1. Y atenderlo es sentirlo. Y sentirlo es conmoverse ante el presidio al que una parte vital de nuestra esencia ha sido confinada.

...

"Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No ofrezcáis resistencia al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, ofrécele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; solo así seréis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

(Lc. 6.27-36)

...

La Libertad no es un fin, no es una meta que debamos alcanzar, pues ya somos libres de nacimiento (no en vano así lo corrobora el artículo 1 de la Declaración universal de los derechos humanos). Es decir, tenemos intacto el poder para escoger. No es una meta pues que haya que alcanzar. Ser libres? Ya lo somos. La Libertad es una herramienta que nos ha sido dada, un módulo de serie, ya incorporado en los circuitos, emitiendo pulsos desde los recuerdos ancestrales de nuestra vida libre de ataduras mentales hace más de 10 mil años, pero de la que aún no hemos hecho sino un uso desvirtuado. La Libertad, que es la Consciencia misma tiene como meta saber escoger, llegado el momento de la disyuntiva, sin eludir el dolor que pueda derivarse (nadie se muere de dolor sino de las consecuencias de eludirlo) optar entre dos opciones. El dolor no es una condición, es una verdad.

Para dejar de huir inconscientemente del dolor 'presente' 'eckartolliano', muchas veces imaginario, la Libertad precisa de la valentía para acudir a esa celda, oscura, en las profundidades de nuestra fortaleza hasta ahora inexpugnable, el súcubo de todos los dolores pasados. Acudir allí, a esa cueva ignota, al rescate de la majestuosa energía dejada en consigna, el niño interno junguiano, aterrorizado que aún suplica por la atención que no se le concedió cuando más lo necesitaba.

En el camino hacia el lado oscuro acabamos descubriendo que no es tan fiera la bestia como la pintan...

"…Pero no quieres hacerlo. Tienes miedo. Te aterroriza decir lo que sientes.
Tú mueves, chaval."




sábado, 11 de enero de 2014

Revisión de daños, Sr. Murdock

Recuerdo que cuando era pequeño, lo que más vergüenza me daba es que alguien descubriera que me había quedado dormido cuando se suponía que había que estar activo. Esa es la mayor culpa que he arrastrado toda mi vida. Cuando sonaba el teléfono a horas en las que se suponía que uno estaba despierto, hacía esfuerzos titánicos para disimular que acababa de despertarme.
Hay gente a las que les molesta que les digan que están dormidos, que "tienen que despertar". No reconociendo (o no queriendo reconocer) a qué se refieren, por lo general eso produce una reacción adversa(ria), un ataque, consistente en cuestionar la autoridad de quien ha puesto el dedo en esa "llaga" (solo las verdades ofenden, verdad?) y en indagar si el individuo en cuestión sabe de qué está hablando. Si el alcance de su interpelación rebasa nuestra capacidad defensiva, en último extremo apelamos a que nadie tiene derecho a juzgar cuándo y cuánto uno debe dormir.

Parafraseando a Gandhi y cambiando el sujeto de la oración se podría decir que, cuando alguien declara una verdad que te concierne vívamente:
«Primero te ignoras. Luego se ríen de ti. Después se defienden (y, claro, te atacan). Es entonces cuando has ganado»

Dicen que la falsedad es el cáncer de la humanidad y que las mentiras nos han hecho mucho daño. Y es cierto. La mentira ha convivido con noostros hasta volvernos inmunes a ella. Pero lo cierto es que nos hemos acostumbrado a hacer de la mentira nuestra bandera al tiempo que, paradójicamente, reprochamos a quienes nos la enseñaron. Solo existe un ser cuya existencia constituya un dilema para si mismo. Ese es el hombre.

Sin duda que el sueño al que apela quien nos advierte de nuestra excesiva querencia por dormir consiste en la tibia comodidad de la esclavitud del bienestar moral sobre la que ha estado asentándose nuestra autocomplacencia. Pero los tambores de la tormenta ya están aquí, anunciando que los dormidos deben despertar, pues es hora de la definitiva vigilia, el fin del espejismo, el mundo de ilusiones en el que hemos estado nadando. Los métodos para despertarnos podrán no ser todo lo deseados, pero nadie negará que están siendo efectivos. Basta ver los niveles a los que se ha disparado la consciencia colectiva en torno a asuntos respecto a los que con anterioridad éramos totalmente insensibles.
No pain, no gain reza un axioma que circula por ahí y del que confúsamente se ha apropiado la comunidad de fisioculturistas.

Es tiempo para ser activos partícipes del nuevo giro copernicano que está operándose en nuestras propias narices. Tiempo de recordar el Origen, la fuente de la que todo (incluidos nosotros) partió y de cuya traumática separación hemos estado huyendo desconsolada y desesperanzadamente rumbo hacia las fronteras de lo desconocido.
Realmente nada está perdido, pues todo ha sido un sueño concebido por nosotros mismos del que, sin duda maltrechos, estamos despertando.
Me he permitido traducir libremente (que es como mejor se hacen las cosas) la letra de esta canción. Si hubiera que titularla yo la llamaría la canción del perdón o de la reconciliación, aunque parafraseando a Edward Smith, capitán del Titanic, podría llamarse "revisión de daños, Sr. Murdock"...No es cuestión de si hay que hacerla o no. La cuestión es cuándo...Y ese cuando ha llegado.

I heard you telling lies 
Te escuché contar mentiras

I heard you say you weren't born of our blood
Te escuché decir que yo no era de tu estirpe.

I know we're the crooked kind
Sé que somos unos retorcidos corruptos,
But you're crooked too, boy, and it shows
pero tu también eres un sinvergüenza, chico, y se nota, me decías.


Some get dealt simple hands
A algunos la vida les concede una mano de cartas sencilla

Some walk the common paths, all nice and worn
Algunos transitan los senderos ya trillados y gastados
But all folks are damaged goods
Pero todos tenemos daños que declarar
It ain't a talk of "if," just one of "when" and "how"
Y no se trata de si lo fuimos o no, sino "cuándo, y cómo".


So, collect your scars and wear 'em well
Así pues, recoge tus cicatrices y pórtalas con dignidad

Your blood's a good an ink as any
Tu sangre es tan buena como cualquiera
Go scratch your name into the clouds
Sube y escribe tu nombre en las nubes
And pull 'em all... down
Y luego bájalas a tierra.


The thunder plays it's drum
El trueno toca su tambor*

The air is heavy with the smell of storms
La atmósfera está cargada con olor a tormenta
And I sit beside my brother and I feel him shake
Y yo estoy sentado junto a mi hermano y siento como se agita
As he laughs himself right back to sleep
Mientras se sonríe y regresa al sueño
And I'm laughin' with him
Y me río con él


But I smell their blood
Pero también huelo la sangre de ellos

My finger's traced their faces in the wood
Mi dedo ha trazado sus rostros en el bosque
I hear their voices somewhere in my bones
Oigo sus voces en algún lugar de mis huesos
I feel them sing along when I'm alone
Les oigo corear cuando estoy solo
When I'm not too frightened, that is when I know...
Cuando no estoy demasiado asustado...


...That I'm here with everyone
...es cuando tomo consciencia de que estoy aquí con todos ellos**

They're never truly gone
En verdad nunca se fueron
I know it's everyone
Sé que son todos
And I hear their songs
Y oigo sus canciones
Oh, I'm lost with everyone
Y siento su abandono**


Shadows dance around the room
Hay sombras que bailan en la habitación

I know their names
Conozco sus nombres
I carry their blood too
Su sangre corre por mis venas también
They sing forgotten songs
Cantan canciones olvidadas
But I know the words
Pero yo conozco bien las letras,
They've been with me since I was born
han estado conmigo desde que nací
As I grew I danced with them too
Y a medida que crecí, también yo las bailé.
* sin duda hace referencia a la coyuntura caótica actual
** el de mis ancestros

viernes, 10 de enero de 2014

la no-viuda

Susana tiene 58 años. Más de media vida (¿o quizá ya toda?) luchando por mantenerse a flote en este mundo. Su padre se hizo marino militar, no por vocación sino para poder ganar bien y pagar la construcción de la casa donde poder vivir con su esposa y sus hijos.

La casa tardó 12 años en construirse, los mismos que tardó Susana en ver por primera vez a su padre, destinado al golfo de Guinea, de donde regresaba una semana en verano y otra para navidades.
Los hermanos de Susana, mayores que ella hicieron lo que pudieron para ayudar a Josefina, la madre, depresiva crónica. Para colmo el constructor de la casa, desaprensivo donde los haya y aprovechándose de la ausencia del 'hombre de la casa' esquilmaba el dinero que Miguel enviaba desde África, reclamando a la no-viuda sumas exorbitadas para dispendios inexistentes en la obra. Recuerda Susana haber visto partir a su madre y su abuelo paterno al barrio de las prostitutas para seguir el inconfundible rastro del dinero abonado al capataz de la obra.
La pareja de separados forzosos se escribía con cierta frecuencia. Una vez Josefina amenazó con dejarse morir ante la ausencia de su esposo. Susana creció sin ver a penas su padre. A fuerza adopto el rol de hombre de la casa cuando los hermanos mayores abandonaron el nido. La mejor estudiante, la más hacendosa en casa...todo para no crear problemas añadidos a una hacienda ya precaria de por si.
Miguel regresó una vez inesperadamente, y tras obtener los permisos necesarios, al recibir la misiva desesperada de Josefina. Susana se vio invadida por unas migrañas repentinas al contemplar la visión de su amado progenitor. La tensión reprimida entre las paredes craneales brotó ya incontenible, esperando ser comprendida por papá. Nada. Todo fueron ánimos y disimulos, regalos de dispositivos electrónicos traidos del puerto franco canario, novedosos para la época. Sucedáneos para el vacío de Susana.

Pasaron los años y Susana tuvo 16. Conoció a Enrique, tres años mayor. Se casaron al año siguiente, muy jovenes, igual que sus padres. Un padre marino, y un marido trabajador de la siderurgia naval. Enrique trabajaba en los astilleros de Bazán. Tuvieron tres hijos. Trabajó durante 30 años hasta que quedó infectado por el amianto cuyas fibras inflamaron los alveolos de sus pulmones hasta hacerlos sangrar irremediablemente. Jubilado prematuro acaba de ser sentenciado a muerte por el sistema sanitario. Una joven doctora le dio 6 meses de vida hace tres años. Renquea pero sigue vivo. Nadie se lo explica....
Susana decidió ocultarle el diagnóstico. "¿Para qué se dijo? ¿de qué serviría contárselo?" Miguel, jovial por naturaleza, decidió comprarse una moto nueva, en la esperanza de poder volver a usarla. Entre tanto Susana acudió a un médico chino conocido. "¿De qué color son sus heces? ¿Y su ánimo? ¿Dónde le duele?" nada de radiografías.
La doctora recién licenciada se hace cruces ante la falibilidad de su diagnóstico. Pero gira el rostro ante la estupefacción. La calidad de vida de Miguel no es óptima pero no ha necesitado despedirse prematuramente de Susana. Mientras tanto el hijo menos se ha dado a la marihuana. Una promesa del baloncesto de élite tirada por la borda dice. El hijo mayor utiliza a su hija pequeña de punching ball para descargar su resentimiento hacia la madre de la niña que lo ha dejado con dos niños.

Susana ha venido a venderme un seguro, pero ya lleva tres horas en casa y las lágrimas empiezan a brotar. Nadie la había escuchado lamentarse hasta ahora aparte de su marido. Se debate entre enjugarse los ojos e irse con una sonrisa robótica o permitirse aflojar las tuercas de la emoción contenida. Le hablamos de la biodescodoficación de la fortaleza de autosuficiencio tras la que se oculta una niña asustada. Las migrañas no remiten ya ni a base de pastillas. "Mejor déjalas salir, no fue culpa tuya" le digo mientras escuchamos el Trouble de Coldplay. Agradece que nadie pretenda diusuadirla del llanto. Un llanto que ya no es el de la no-viuda, sino el de la 'no huérfana'. Un llanto atrasado, pendiente, secuestrado que atenaza y amenaza con cobrarse un precio alto si no es atendido. Lloramos los tres.
"Volveré". Como buena gallega, comprende la verdad oculta sin necesidad de analizar..."Necesito revisar mi pasado y ponerlo en orden".

Aunque no regrese, ya no volverá a ser la misma.

viernes, 3 de enero de 2014

El legado de Mandela



Muchos siguen esperando que Martin Luther King, Mahatma Gandhi, o el mismo Jesucristo regresen (y cuanto antes mejor, verdad?) porque el horno está ya demasiado caliente para su capacidad de tolerancia. Se les idolatra en tanto que se espera (la esperanza, siempre la esperanza...) que ellos, y solo ellos (si aparece otro que se le parezca lo crucificarán) traigan de nuevo la energía que suscitaron a su alrededor convencidos de que 'se llevaron consigo a la tumba' algo que nos pertenece a todos. 

Cuando nos quedamos hambrientos estamos prestos a repetir el plato que nos han servido a la mesa –especialmente si nos gustó la comida– , sin indagar en nuestro potencial, sin duda dormido, en nuestra innata capacidad para cocinar esas delicias (e incluso ir más allá). Pocos son los que se percatan del momento de inflexión en el que uno pasa de ser comensal a cocinero. Pero quienes se agarran a ese estadio de su consciencia acaban disfrutando no solo de las mieles de sus propios guisos sino de la satisfacción que se deriva de alimentar  y nutrir a quienes están dispuestos a sentarse a la mesa de nuestro restaurante. Esa paso no está, sin embargo, exento de algo a lo que los occidentales del hasta ahora 'Primer mundo' llevamos demasiado tiempo desconectados: el duelo.

Muchos se lamentan al ver morir a sus seres queridos sin darse cuenta de que ese lamento es una negación de dolor/duelo a la par que un reclamo de apego que no permite al alma del muerto 'irse en paz'. Cuánta diferencia entre los funerales del hombre blanco y el negro...
Gandhi o Jesús, personalmente, en tal que personajes, no volverán. Lo sabemos todos. Es una ley física. Sin embargo, y por paradójico que suene, continuan aquí. Su legado es indestructible. El problema es que no los vemos. Mejor dicho, no queremos verlos...en nosotros mismos.

Todos hemos atravesado en 'nuestras' vidas una etapa inicial en la que nos aferramos (apegamos) a todo aquél (papá), o aquélla (mamá) de quien nos hayamos creado una dependencia inevitable. Es la infancia. Nadie puede soslayarla. Nadie puede saltársela. Es un estadio necesario en todo proceso de crecimiento. Y la infancia precisa de vínculos, de apegos, está llena de necesidades y de inocencia. Atributos y prerrogativas sagradas que precisan ser experimentadas en toda su extensión y dimensión. Si ese estadio no ha sido todo lo satisfactoria que debía haber sido, las necesidades no satisfechas se verán obligadas a ver postergada su satisfacción. Una satisfacción que tarde o temprano acaba reclamando lo que le es propio. 

La represión en la infancia/adoloescencia magnetiza matrimonios (y embarazos) prematuros. Aparecen en la vida otros seres (marido, esposa, amantes, jefes, hijos, iglesias, ideologías políticas, filosofías transpersonales...) perturbados en similar medida a la que nosotros estamos, para cubrir las necesidades insatisfechas de protección y atención que papa y mama no consumaron. El problema es que detrás de la mascara de seducción que inicialmente nos magnetiza en un plausible partenair, se oculta toda una pléyade de necesidades complementarias a las que nosotros acumulamos en nuestro inconsciente. Salimos a la caza, como adultos, del amor no satisfecho en la etapa más permeable, la infancia, que como almas en pena perseguimos en un mundo demente, ese valle de lágrimas...Buscamos satisfacer los sentidos (sexualidad) y las emociones (afecto) que tanto nos han rehuido. Con esfuerzo denodado nos pasamos la infancia tratando por contra de cumplir las expectativas de nuestros mayores, de pagar el precio que ruinmente nos presentan (inconscientemente) al cobro, tal que recaudadores del amor que ellos mismos, a su vez, no obtuvieron de sus propios progenitores. And the list goes on and on...

Personajes como los mencionados anteriormente los ha habido a lo largo de la historia. Unos fueron más mediáticos porque su tarea tuvo connotaciones globales, fueron algo así como despertadores de consciencia global, y su labor en absoluto cayó en 'saco roto' por mucho que muchos no vean los efectos de su legado. Otros fueron más anónimos y obraron sus milagros en el silencio de los múltiples modelos de prisión que brinda este mundo en el que tanto creemos y que tanto nos decepciona. Muchos han comprendido lo que tu todavía no acabas de asimilar, que su espíritu, a pesar de todo, dejó una huella imborrable. Una huella que tu estás pisando, un sendero que ellos abrieron donde antes no había ruta. De otro modo no habría tanta gente en el mundo con anhelos de paz y de armonía. Y esa huella habita en ti, en ti que lees estas palabras.


"Dios está en todos los voluntariosos y bondadosos corazones de cada hombre y mujer sobre la Tierra. Negar a Dios es negar esa energía buena que cada uno llevamos en el corazón."

Todos nosotros encarnamos desde nuestras porciones de consciencia un espíritu global bondadoso e ilimitadamente creativo. No 'bondadoso' en el sentido contrapuesto a la maldad, sino bondadoso per se, entendida la bondad como la única naturaleza esencial que el ser humano despliega cuando no está hibernando, dormido en los brazos de Morfeo...ese Ego colectivo que diabólicamente trabaja para mantener secuestradas las almas humanas y alejadas por ello del recuerdo de su eterna conexión con la fuente creadora de todo lo que es.

Y ¿qué es la violencia, sino la bala que dispara la cólera? ¿y qué es la cólera sino un subproducto de la ira? ¿Y de dónde procede la ira acaso sino de la rabia, que a su vez se originó como consecuencia de las humillaciones, comparados, agravios y desprecios padecidos, en el abandono, la marginación, en todas esas actitudes que observamos una vez de aquellos a los que escogimos como padres y madres? Y acaso no somos legítimamente violentos por el miedo a tener que sentir el dolor de volver a ser abandonados, como la lo fuimos una vez?

"It is better to be violent, if there is violence in our hearts, than to put on the cloak of nonviolence to cover impotence."
(Cuando la ira obstruye nuestros corazones es preferible liberar esa violencia antes que permitir que la no violencia sirva para disimular la impotencia."
(Mahatma Gandhi)


Escogemos emparejarnos igual que escogimos a nuestros progenitores. 



Esta frase ha suscitado mucha controversia, pues ha sido difícil hallarle un significado coherente y lógico, más profano y próximo más allá de toda la dialéctica teológica. Sin duda se ha interpretado erroneamente. El adjetivo "muchos" es la manera semítica de decir todos. Un caso similar se encuentra en las palabras de la última cena del Señor.


Mt 26, 28: «esta es mi sangre... que va a ser derramada por muchos (=todos)»

La frase final de la parábola no significa que unas personas sean llamadas y otras no. Para evitar malentendidos una buena traducción sería la siguiente: «Todos son llamados, pero pocos los que eligen (escogen)»

Al margen de la traducción, el sentido de la frase no tiene nada que ver ni con las vocaciones sacerdotales ni con la predestinación ni con la salvación eterna. La frase significa sencillamente que todos estamos llamados a construir el Reino de los Cielos aquí en la tierra, pero que no todos lo construimos porque no nos creemos dignos de participar a la filiación divina. No construimos porque no escogemos construir. Se diría que es un argumento victimista, pero detrás de toda víctima hay un conformista, un perezoso obstinado en su victimismo como leit motif. Sí, hay un momento para doler y un momento para consolar a los dolientes.

Nosotros somos la solución que buscamos afuera. Cristo somos nosotros. En todos y cada uno de nosotros habita el potencial que cada uno de ellos desplegaron. En esencia Cristo, Buda, Gandhi, Mandela, Francisco de Asís, John Lennon, no son diferentes a ti o a mi. Su mensaje no te es ajeno, ¿por qué habrían de serlo? ¿Crees que son escogidos? ¿Que pertenecen a una élite espiritual de la que tu estás excluido? Nada de eso. Todos pasaron tribulaciones, primero ignorados, luego ridiculizados y marginados. Pero persistieron en su mensaje fraternal. Fue por ello que padecieron ataques, fueron presos, condenados y finalmente ejecutados.

Extraigo esta cita de Madonna:
-Yo también quisiera encarnar el espíritu de Martin Luther King, o el de Mahatma (Alma Grande) Gandhi, o el de John Lennon,...pero también quiero vivir.

-¿qué problema hay?
-Ellos murieron.
-Tienes miedo a la muerte?
-No, sé que es solo un tránsito a otra dimensión de existencia.
-Entonces, de qué tienes miedo?
-...
-?
-...al dolor.
-buena y sincera respuesta. Tienes miedo al dolor. ¿crees que Jesucristo no tuvo miedo al dolor? Lo tuvo. Y mucho!
-Pero yo no me considero tan fuerte como él.
-Querida, él no te exige que te expongas hasta ese extremo. Eso ya lo hizo él por ti. Tanto era su amor por sus hermanos. No necesitas flagelarte ni sacrificarte con absurdas penitencias. Eso no es lo que quieren Jesús, ni Gandhi. Descuida que tu tarea no va por ahí. Muchos se han mutilado en la convicción (creencia) de que atravesar el calvario de Jesucristo les conduciría al padre. Buscar redención por via del sacrificio, eso es insultar a Dios tu creador. Y quien haya alimentado esta creencia, esta 'escuela de indignados' desde cualquier púlpito (jerarquía eclesial) créeme que se ha cargado con mucho karma...
El dolor que necesitas atravesar y que tienes pendiente no está en tu futuro sino en tu pasado, un pasado del que huyes como alma que lleva el diablo, un dolor anclado en traumas de tu historia que han quedado pendientes de revisión , páginas cuyo contenido te afanaste en borrar de tu memoria para que la lectura se acomodara a un discurso del que te sintieras orgullosa y pudieras exhibir complacientemente.
-Ya. Acabo de hacer público que fui violada cuando llegué a Nueva York buscando hacer mi carrera.
-Honesto acto de sinceridad, pero la publicación de un trauma no es su liberación. Las lágrimas son el único canal por el que transitan las lágrimas sanadoras. Y una violación en un pasado reciente, siempre apela a una violencia en un pasado más remoto. Excarba más allá, buscando el imán que atrajo toda la ignominia a la que te expusiste para conseguir tu estrellato.

«Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Sólo entonces se convertirá en tu compañero.» 
(Nelson Mandela)

«38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
39 Pero yo os digo: No ofrezcáis resistencia al que es malo; antes bien, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, ofrécele también la otra;
40 y al que quiera ponerte un pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;
41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos millas cargando con ese fardo.
42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
43 Oísteis que fue dicho: "Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo".
44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45 para que seáis dignos hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol por igual sobre malos y buenos, y que derrama las bondades de la lluvia sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa obtendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

(Mateo 5:38-48)

GENEROSIDAD COMO SOLUCION
Todos hemos oido hablar de los poderosos efectos de la generosidad. Pero muchos se afanan en insistir en una máxima :"solo puedo dar lo que tengo, pues soy pobre" Pero solo existe pobreza de espíritu, pues darlo todo es creerde la abundancia, no desde la carencia

(Mc 10,17-27)

Anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres; luego ven y sígueme 


Vende lo que tienes, es decir, sé creativo y pon en el mercado tu creatividad (no imites ni te apropies de la creatividad ajena) y da a los pobres un diezmo de lo que obtengas en justa reciprocidad. Haz esto y estarás siguiéndole. No te vacíes. Haz lo que te gusta, atrévete a ser tu mism@ y expresa tu esencia en el modo intransferible que solo tu puedes hacer y se productivo. Ofréce tu creatividad al mercado y serás retribuido adecuadamente. Obra desde el corazón y nunca te faltará nada.

Acepta el cambio, porque eso es lo que eres. Cambio permanente. No nos podemos seguir permitiendo el lujo de negar el cambio.