domingo, 31 de agosto de 2014

Cocreación

Hacemos y decimos todo para no ser olvidados. En un fuero interno, muy profundo, estamos convencidos que seremos abandonados cuando no tengamos ya algo "interesante" que seguir diciendo o haciendo.
Dirás que tu das desintesadamente. La prueba para discernir la verdad de la falsedad consiste en comprobar si te enfadas o no cuando no te prestan la atención deseada y el centro de atención oscila hacia otro lugar/tiempo distinto (eso crees tu) al "tuyo". Llegados a este punto, precisas poner mucha atención a las reacciones de tu pequeña 'yoidad' (ego lo llaman) en todo lo que hagas o digas. En verdad este es el único trabajo que has venido a hacer y que merece la pena. Todo lo demás carece de importancia (aunque creas lo contrario).
Enfadarse ante una "injusticia" cometida sobre un@mism@, o sobre otros que consideras desprotegidos (lo cual es prueba de soberbia), equivale a considerarlo como un un menosprecio, incluso un ataque flagrante hacia tu dignidad, tu integridad, algo que consideras frágil y susceptible de ser aniquilado. Es cuando te lo tomas "personalmente". Debes defender tu dignidad te dices para tus adentros. Es entonces cuando habitualmente reaccionamos (respondemos a una acción), bien sea mandando acallar a quien nos "roba cámara" (subiendo el volumen o redecorando el escenario para que nuestro discurso vuelva a captar la "merecida" atención) o bien nos encerramos en nuestra caracola, cayendo en la depresión. Oscilamos entre posturas antagónicas con la intención de obtener el mismo resultado. Pocas veces decidimos optar por considerar una tercera vía...la paz, que es lo que en realidad nos aterra, pues desconocemos el verdadero significado de ella. Y ya se sabe que aquello que el ego desconoce, es objeto de sus ataques.

Experimentar ambos extremos, euforia y depresión es una decisión que tomamos hace mucho tiempo, más allá del parto físico de nuestra madre, en los mismos albores de nuestro advenimiento como especie. Cuando te tomas algo personalmente no estás loco. Simplemente estás volviendo a sentirte culpable. La culpabilidad, a diferencia de la paz, sí te es familiar. Y la familia tira...

Vuelves a experimentar un antiguo sentimiento de culpa. Se trata de un sentimiento vago y abstracto, indescriptible con palabras, y que consecuentemente no se sana (esa es la meta) con palabras...

Lo cierto, ya pocos lo niegan (aunque esta óptica sea calificada de retrógrada y pasada de moda) es que la culpa está arraigada en un profundo sentimiento de menosprecio originado en las partes desintegradas de nuestra infancia. Recuerdos inconexos, desconectados de nuestra consciencia que arrastramos ocultamente en el doble fondo del baúl (represión) de nuestra memoria, en el afán de que alguien lo suficientemente sensible e intuitivo -y valiente como para compartir nuestro camino vital (habitualmente creemos hallarlo en nuestra pareja)- sepa leer entre lineas y los reconozca, concediéndoles el crédito que sabemos merece.
Estamos convencidos de que solo cuando ese "otr@" (sustituto de mamá y/o papá) se haga presente podremos permitirnos derrumbarnos, dejando caer la forzosa/esforzada y oxidada armadura sabiendo íntimamente que no por ello estaremos claudicando, sino felizmente rindiéndonos a la fuerza todopoderosa que todo lo ha creado y de la que, oh sorpresa, somos copartícipes, embajadores. De hecho esa fuerza no existe sin nosotros, como no existen las células sin la presencia de átomos, ni éstos sin la cooperación entre protones electrones y neutrones, por lo que 'el otro' tan ansiado salvador no es más que nosotros mismos.
Con todo, sentir el obstaculizante y sempiterno abandono no es algo que debas esforzarte en hacer. Ha estado sucediendo, gradualmente y en la medida en que estabas permeable a que eso sucediera. Sucede ahora que has dilatado tu impermeabilidad hasta extremos inimaginables y esa dilación no ha sido inocua. Cuanto mas reprimes tus sentimientos, más los conviertes en un doloroso Tsunami.


Las fuerzas emergentes, encarnadas en las nuevas generaciones, están provocando que la remembranza haga su trabajo. Tu mayor heroicidad pasa por restaurarte la fe en que todo lo que verdaderamente resta de ti, descartados lo pasajeros vaivenes, es un satisfecho y pacífico faro de luz. Y esa restauración pasa por recuperación la memoria que quien eres, cuál es tu origen y cual es, por encima de los avatares, tu destino, "escrito en las estrellas."
Hasta que el camino, la historia, personal no es integrada, la llamada al camino colectivo es una publicitaria entelequia, una hoja de ruta trazada por la mente colectiva e inconsciente que, cual cortina de humo alberga el potencial de (volver a) generar enfrentamiento y confusión. Antes de regresar al océano del que partió, la gota de agua necesita revisar todo su viaje, asimilar el vertiginoso trance de su voluntariamente escogido curso en la Tierra...El trauma de "haber caído" desde la feliz y plácida estancia en una nube sobre una elevada montaña; de haber tenido que cambiar de estado y esperar, congelada, hasta el deshielo y luego sentir las consecuencias del tormentoso curso del caudal en que se fue convirtiendo, en compañia de amistades peligrosas (otras gotas) hasta finalmente vislumbrar la desembocadura de su travesía. Solo entonces aceptará, se rendirá a la descondensación colectiva, a la sublimación, evaporarse para regresar a la nube, a la que vuelve y de la que partió y volverá a partir cíclicamente en búsqueda de nuevas experiencias cocreativas.

jueves, 28 de agosto de 2014

Accidentes que no fueron (II)

(...procede de Parte I)


A medida que vas consiguiendo dominar tus emociones, tu mente, puesta al servicio del natural discernimiento va paulatinamente viendose capacitada para asumir y asimilar conocimientos que de otro modo hubieras calificado de delirantes y propios de mentes retorcidas. Solo cuando el dolor emocional acumulado que arrastras desde la infancia obtiene la atención que reclama de ti y empieza a ser, como un grifo abierto, liberado, se desata proporcionalmente el potencial de sabiduría, que permanecía en letargo hasta entonces, para discernir lo real de lo ficticio, la verdad de la mentira.
La magnitud de la conocida máxima "La verdad os hará libres" está empezando a ser vislumbrada solo desde hace escasamente 20 años, gracias también en gran medida al advenimiento y popularización masiva del fenómeno llamado 'internet'. Los niños de hoy en día ni por asomo imaginan lo que era vivir desprovistos del caudal informativo (y obviamente también de entretenimiento) que hoy tenemos a nuestra disposición. La Libertad, pues, es consecuencia de la asimilación de la verdad filtrada de entre todo el cúmulo de desinformación con el tamiz del dolor. El acceso a la verdad, oculta durante demasiado tiempo es pues doloroso en esencia (motivo por el que ha sido consensualmente ocultada). Si hacemos caso a la lógica aristotélica tendremos que solo experimentar el dolor reprimido da pleno acceso a la libertad. Y si la libertad es una cualidad propia de los espíritus bondadosos y benevolentes, es obvio que el trance del dolor está siendo servido en bandeja para que el miedo que encierra sea finalmente descodificado y desactivado.
Digo esto a modo de introducción porque ya escribí hace unos años un ensayo respecto de las sospechas, recientemente fundadas, acerca de la posibilidad de observar el hundimiento del Titanic como un atentado de falsa bandera. Encontrarás esta entrada aquí.
Por mucho que este ángulo de visión ofreciese una verdad sostenible (y sin duda incómoda), seguía presentando algunos cabos sueltos que servían demasiado fácilmente de pasto a los debunkers. Hoy años después, los cabos sueltos empiezan a encontrarse y las entelequias empiezan a tomar forma, como los rompecabezas a medida que van tomando forma, de vertiginosa verosimilitud.

Uno de los cabos sueltos era, ¿por qué era tan importante para las mentes conspiradoras de los inicios del s.XX desembarazarse de John Jacob Astor, Isador Strauss y Benjamin Guggenheim, tres prestigiosos pasajeros cuya fortuna personal conjunta quintuplicaba la de cualquier persona en el mundo? ¿Hubiera sido radicalmente inviable la creación en 1913 de la eufemísticamente llamada Reserva Federal Estadounidense (FED), o lo que es lo mismo el banco central privado de los EEUU, sin la desaparición de estas tres personalidades? ¿Ha quedado abiertamente demostrado que un iceberg fue lo que mandó al Titanic al fondo del mar en su viaje inaugural, tal como los titulares de prensa se aprestaron a divulgar sin el más mínimo interés en solicitar una investigación? ¿O fue el impacto calculado de un torpedo procedente de un submarino (alemán?) lo que realmente provocó la insuperable vía de agua? ¿Acaso un explosivo almacenado en las bodegas, junto al casco? ¿Fue el buque que se fue a pique el Titanic o su hermano gemelo, el Olympic?

Un barco como el Titanic estaba diseñado para resistir choques como el que tuvo y seguir a flote, no en vano el apelativo de insumergible (unsinkable) no era gratuito. La teoría oficial es que el iceberg rasgó los cuatro primeros compartimentos  de seguridad lo que causó el hundimiento de la embarcación, pero en las fotos submarinas tomadas por las expediciones de rescate de restos no se ve tal rasgadura por ningún lado. Probablemente los pasajeros oyeran una explosión pero atribuyeran ese sonido al rumor que la tripulación se aprestó a difundir (por supuesto persuadidos por William Murdoch, el oficial que esa noche estaba a cargo del puente de mando del Titanic). El mismo David Icke menciona esta perspectiva...Mucho se ha especulado acerca de la posibilidad de que la marina alemana fuera advertida de que el Titanic portaba un cargamento de oro destinado a financiar la fabricación de arsenal bélico para los británicos. Recordemos que un chivatazo similar puso sobreaviso a la armada nipona quien no dudó en aprovechar la ocasión en bandeja de plata para aniquilar gran parte del contingente de la armada estadounidense refugiada en Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941. Y ya sabemos qué infames consecuencias ocasionó dicho ataque...

¿Fue, por ejemplo, el incendio del Zeppelin Hindemburg causado por una ignición fruto de un sabotaje intencionado? Muchos han sido los dramas marítimos y aeronáuticos que la civilización 'progresista' ha testimoniado desde la revolución industrial. Nada debería sorprendernos a estas alturas…
Todos estamos hoy día al cabo de las especulaciones respecto de las generalizadas sospechas que envuelven los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, donde las torres gemelas del World Trade Centre colapsaron tal como hacen los castillos de naipes. Las voces que afirman que se trató de un auto-atentado con fines propagandísticos en toda regla, cuya autoría difiere ampliamente de la que los medios masivos se aprestaron a difundir, ya no pueden ser acalladas y ya están clamando al cielo. Y el ruido que están provocando hará pronto (si no ya) crujir los mismos cimientos de la sociedad que las vio nacer. Pensar que hace 100 años ese nivel de perversión era entonces no solo posible sino que el nivel de sofisticación tecnológica de esa sociedad ofrecía las herramientas necesarias para plasmarlo, no constituye ya un delirio sino un sólido argumento que todavía no ha sido desautorizado (ni lo será porque el proceso de desclasificación de documentos oficiales que atañen a este y otros asuntos en todos los estados es una tsunami imparable).

Dicho esto a continuación paso a traducir un artículo publicado en 2006 por Marc Seifer (Escritor y Profesor de psicología en la Universidad Roger  Williams en Bristol, Rhode Island, EEUU), en el curso del sexto simposio internacional Nikola Tesla que tuvo lugar en Belgrado en octubre de ese año. Un artículo que desvela los estrechos lazos que unieron al mencionado magnate John Jacob Astor y al entonces eminente científico de origen serbio Nikola Tesla. Unos lazos que, de no haber sido cercenados como consecuencia de la desaparición de Astor a bordo del Titanic, hubieran dado a estas alturas, unos frutos probablemente inimaginados (aunque no por ello desarraigados de base científica). Frutos que ¿quien sabe? habrían dado lugar y estarían en consonancia con una consciencia colectiva sincronizada con el equilibrio y la armonía, cualidades propias de una sociedad pacífica y amorosa.



«La amistad de Tesla con Jacob Astor, por entonces incipiente, se asentó con fuerza en el transcurso de la Exposición Mundial de Chicago en 1893 donde ambos participaban como inventores. Entre otras invenciones Astor había exhibido al mundo su proyecto de autovías multicarriles, mientras que Tesla presentó su huevo rodante, dispositivo que construyó conocido como el " Huevo de Colón " que utilizó para demostrar y explicar los principios de la rotación del campo magnético y el modelo del motor de inducción. El Huevo de Colón de Tesla conmemoró la hazaña de Colón con un huevo de cobre en una rotación. Inicialmente dicho huevo estaba parado sobre una plataforma de madera, que tenia una pequeña depresión en medio a modo de hondonada. Al activar la corriente, comenzaba a girar y girar, hasta ponerse vertical sobre su eje y mantenerse erguido. El efecto se conseguía mediante la combinación del campo magnético rotatorio y el principio del efecto giroscópico.


La Feria Mundial de Chicago, puso en concurso de licitación para obtener el suministro de toda la potencia eléctrica para la feria. Aquí empezó la guerra de las corrientes. General Electric Company, respaldada por Thomas A.Edison y JP Morgan propusieron toda la potencia e iluminación eléctrica realizada en la exposición con corriente continua con un costo de 1,8 millones de dólares. Este fue rechazado inicialmente como exorbitante, pero G.E. volvió a licitar de nuevo los costos y los estimó en 554.000 dólares. Sin embargo, Westinghouse propuso utilizar su sistema de corriente alterna como energía para toda la Exposición por 399,000 dólares. Westinghouse ganó la licitación para cablear e iluminar la primera feria electrificada con el sistema de Polifase eléctrico de corriente alterna de Tesla . Fue todo un acontecimiento clave en lo que se llamó la guerra de las corrientes y una demostración temprana de la seguridad y fiabilidad de la corriente alterna.
Edison y su  empresa General Electric, en represalias al perder el contrato se negaron totalmente a que usaran las patentes suyas  sobre la bombilla y el zócalo en tornillo patentado por Edison.


Era la primera vez que una "villa" era eficientemente iluminada con corriente alterna, lo que le dio a Tesla fama internacional. Mil ingenieros eléctricos se dieron cita en Agosto en el hall de agricultura para escuchar la conferencia de Tesla, quien invitó en numerosas ocasiones a Jacob Astor y a su más que atractiva esposa Ava Willing, a su laboratorio de Nueva York, donde pudo demostrarle muchos de los inventos presentados en esta Feria.

Las masas de gente se agolpaban frente a la puerta del hall en la Feria, reclamando acceso, deseando presenciar la demostración prometida: Tesla dejaría pasar una corriente de 250 mil voltios a través de su cuerpo. Los asientos se pagaban a 10 dólares. En vano. Solamente los miembros del Congreso de electricidad, junto con sus esposas, eran admitidos al recinto. El decano de los congresistas, Elisha Gray, escoltó "al esbelto y demacrado joven" hasta el escenario. Este sonrió complacido aunque modestamente mantenía la vista fija en el suelo. "La aplicación continua e intensa de su trabajo ha minado su energía al punto que sus amigos dicen que casi ha alcanzado el punto de disolución. Tesla realizó una demostración enganchándose a una linea de alta frecuencia de entre cien mil y un millón de voltios. De resultas se produjo una tremenda aura alrededor de su cuerpo. Fue la primera vez que el efecto Kirlian era producido en el mundo.
"Le nombro a Ud., Nikola Tesla, ", exclamó Gray ante la muchedumbre que aplaudía enfervorecida, "el mago de la física".
-"He aceptado con gran renuencia sus cumplidos, porque no tengo el derecho a interrumpir el caudal del discurso de nuestro Director", Tesla contestó con su característico humor. Uno de los experimentos más inusuales de Tesla, similar a su 'huevo de Colón", era otro anillo que exponía no solo los principios del campo magnético rotativo sino su teoría del movimiento planetario. En este experimento utilizó una gran bola de latón y varias bolas más pequeñas. Tras energizar el campo las bolas empezaron a rotar, las pequeñas alrededor de las más grandes, como lunas alrededor de planetas.
pero la demostración que más impresionó a la audiencia fue el experimento simultáneo con numerosas bolas, peonzas y otros dispositivos colocados en todo tipo de posiciones y a considerables distancias del campo de rotación. Cuando Tesla encendió la corriente todos los objetos se pusieron en movimiento, presentando un espectáculo inolvidable. El Sr. Tesla sostenía muchas bombillas de vacío en las que pequeños y ligeros discos metálicos eran dispuestos de modo que pilotaban sobre joyas, las cuales empezaron a dar vueltas por todas partes del hall allá donde el anillo de hierro hubiese sido energizado.

J.J. Astor IV, graduado en 1888 de Harvard a los 22 años, era uno de los hombres más ricos del planeta, apestosamente rico según sus coetáneos, con activos que rondaban los 100 millones de dólares, algo que para la época era desorbitan. Para que nos hagamos una idea, la riqueza de John Pierpont Morgan, el magnate que daría lugar a la Banca Morgan Stanley, era por entonces de 30 millones.
Al igual que Tesla, Astor, en su juventud, había sido inventor, patentando un freno de bicicleta y una acera neumática que ganó un premio en la Feria de Chicago. Otra invención fue una batería autorrecargable, un motor de combustión interna y una máquina voladora. Durante sus años universitarios había asistido a clases de astronomía con el inimitable profesor William Pickering. Uno de los proyectos de estudio de Astor consistió en un modo de crear lluvia bombeando aire caliente y húmedo desde la superficie de la Tierra hasta capas altas de la atmósfera, pero la oficina de patentes se la denegó. Entonces, cuando Pickering le mencionó que las estaciones del año se debían a la inclinación del eje de la Tierra respecto de la ecléctica (plano orbital de los planetas alrededor del Sol), Astor quedó intrigado. "Si la Tierra no estuviera inclinada con respecto al Sol, sugirió su profesor, en la Tierra habría un clima moderado y uniforme incluso en los polos.

Como parte de su expediente curricular, Astor fue introducido en el observatorio de Harvard. Allí, junto con recién llegados como Perceival Lowell, hermano del Presidente de la Universidad, Astor pudo mirar por el gran telescopio y mirar maravillas tales como los cráteres de la luna, los satélites de júpiter y los espectaculares anillos de Saturno.
En abril de 1890, el profesor Pickering obtuvo titulares de prensa cuando fotografió lo que afirmó era una tormenta de nieve en el planeta Marte.. calculó que la superficie cubierta era casi igual a la de los EEUU. Dos años después, en 1892, durante un viaje al observatorio de la Universidad de Harvard en Arequipa, perú, el profesor de poblada barba Pickering anunció que había muchos lagos en Marte. Los "Canales"  tienen regiones oscuras y luminosas. También hemos observado nubes y las nieves deritiéndose, confirmándose la hipótesis de herschel de la existencia de vegetación en las regiones húmedas. "Si hay habitantes inteligentes en Marte o en otros planetas, me parece que podemos hacer cosas para atraer su atención" afirmó Tesla.
La idea de mandar señales a los 'marcianos' (como se decía entonces) era ya una ambición propia de aquellos tiempos, que cautivaba, como no, a Astor y a Tesla. En 1894 Perceival Lowell publicó en Nature su descripción de los canales de Marte. El mismo año, Astor, de 30 años, completó una novela de ciencia ficción sobre viajes espaciales. Titulada, "Un viaje a otros mundos" (A journey in Other Worlds) su libro describía una visión futurística ambientada en los albores del siglo XXI, es decir ahora mismo. Adornada con ilustraciones etéreas del espacio exterior realizadas por Dan Beard, el relato de Astor empezaba en el año 2000 con una reunión, en el restaurante Delmonico de Nueva York, de la Compañía de Enderezamiento del eje terrestre, con la tarea encomendada de crear buen clima alrededor de todo el planeta, concluyendo con ello el ciclo de las estaciones del año. Nikola tesla recibió una copia  del libro, prometiendo a Astor estudiar su viabilidad...17 años después Jacob Astor desapareció bajo las gélidas aguas de Terranova tras haberse negado a dar el visto bueno y financiar la creación de la FED.

Fuente: http://www.notafreemason.com/images/Tesla-Sympo06_Seifer.pdf

sábado, 23 de agosto de 2014

Euforia (II)

Parte I: http://hoyxtiredefavores.blogspot.com.es/2012/10/euphoria_19.html

Tengo una hija que adora a Violeta (si tienes hijas preadolescentes sabrás de quien hablo). Ayer me preguntó qué es Euforia (el título de uno de los "hits" de la famosa serie). Tras refrescar su etimología en Wikipedia, le resumí en un lenguaje más llano que era lo que les pasa a las personas, generalmente jóvenes, cuando toman algo excitante como por ejemplo Coca Cola. Más o menos lo contrario a lo que le pasa a su abuela, la depresión.
-¿Por qué lo toman?
-Pues, a ver,...para poder memorizar datos incomprensibles y rendir en un examen, para parecer contentas en una fiesta, para...
-¿por qué? ¿es que no están contentas?
-Llegado a este punto de franqueza que solo un niño puede desencadenar, aproveché para hacerle observar que si bien la euforia se parece al sentimiento de la alegría, no es lo mismo. -Puedes despertarte alegre una mañana sin motivo, le dije, sin que nada externo lo provoque, pero no te despiertas eufórica...la alegría sale "de dentro" digamos. La euforia es un estado que se provoca cuando la alegría no "sale" naturalmente. Y la alegría solo sale cuando tu tristeza es comprendida. En este mundo, si no estás alegre, no eres aceptado. Los mayores también necesitan estar eufóricos para poder soportar todo lo que no comprenden pero ya no se atreven a preguntar por miedo al ridículo. Por eso toman café y buscan estar ocupados en cualquier cosa o contar cosas emocionantes, todo con tal de despertar una comprensiva mirada de aceptación y olvidar, de paso, lo que les motiva a comportarse así. Pero como nadie va a comprenderles porque casi todos esperan que la suya propia sea comprendida, entonces solo queda que cada uno comprenda la suya propia y tenga compasión, por extensión, de la de los demás.
Me di cuenta de que, aunque con dificultad, iba comprendiendo. La idolatría pasará, pero la reflexión que tuvimos quedará.

[Etimológicamente Euforia proviene del griego εὐφορία, donde εὖ eu, significa "bien", y φέρω pherō, "soportar, cargar".
Euforia es un estado que permite realizar una actividad o bien soportar algo que de otro modo sería insoportable. Semánticamente opuesta a disforia, médicamente está reconocida como una condición física, mental (psicológica) y emocional en virtud de la cual la persona "afectada" se ve embargada por una mezcla incontrolada o exagerada de redundante bienestar, excitación, felicidad y alegría. En psicología se usa el término afectividad para designar la susceptibilidad que el ser humano experimenta ante determinadas alteraciones que se producen en su entorno. Técnicamente la euforia es, pues, un afecto arrollador (naturalmente las dopaminas conducen a tal estado cuando nos aproximamos al orgasmo sexual, necesario hasta ahora para perpetuarnos como especie). Igual que para entrar en euforia hace falta un agente externo, para salir de ella se precisa de un antídoto: una "mala" noticia, el regreso de la rutina, tabaco, marihuana,...el "problema" radica en la dependencia que generan tanto los antidepresivos como sus antídotos, en la adicción a la que aboca, por no hablar de la intención que las grandes corporaciones farmacéuticas y alimentarias despliegan para mantener a la gente subida en la montaña rusa de la depresión (Valium) y la antidepresión (Prozac) si el Ser eterno que Somos más allá de todo estado transitorio, no le pone límites, como el buen jinete que domina a su caballo . Ellos no crearon el parque de atracciones pero se han ocupado de mantener la maquinaria engrasada.]

Afortunadamente los castellanoparlantes y los francófonos, a diferencia de quienes utilizan el inglés o alemán como lengua vehicular, distinguen entre ser y estar sin necesidad de que medie un contexto explicativo.
Le dije a mi hija que se "es" alegre, pero "estás" eufórico.
A riesgo de aproximarla demasiado pronto al mundo de la retórica, me atreví a decirle que no la quiero, sino que la amo.
-¿Cuál es la diferencia? me preguntó.
-El amor sale de dentro, no precisa de condiciones. No necesito que hagas algo bien (sacar "buenas" calificaciones escolares, portarte bien, ser educada...). Amar, un verbo del que se abusa (habitualmente en las sentimentales telenovelas caribeñas por ejemplo), no es una necesidad enmascarada tras un "te quiero". Tras decirle eso me di cuenta de que en realidad me lo estaba diciendo a mi mismo y la usaba como testigo de una profunda convicción, esas que no puedes callarte y que ninguna amenaza puede censurar.

lunes, 11 de agosto de 2014

El origen del miedo (I)

Quizá creamos que la fuente de toda disputa este plano/Planeta entre facciones opuestas se debe al interés de unos, más privilegiados materialmente, por dominar a otros menos favorecidos, o al menos para perpetuar cualquier desigualdad ya existente. Pero eso no dejaría de ser una perspectiva un tanto maniquea, en cuya adhesión se ha fundamentado la llamada lucha de clases, aceptada desde el advenimiento del marxismo. En el fondo esta lucha estaba destinada a perpetuar precísamente las desigualdades que afirmaba combatir. Para que alguien necesite someter a otro, es preciso que esa intención esté arraigada en la desconfianza. Y quien desconfía de alguien, necesita fabricar argumentos sostenibles mediáticamente con los que sustentar sus ocultas y verdaderas acciones dominadoras.

Detrás de la falta de confianza se esconde ineludiblemente el secretismo, la tendencia planificada a ocultar algo cuyo alumbramiento desestabilizaría el statu quo imperante.

Cuando sientes confianza en alguien todos los acuerdos son posibles, pero si hay desconfianza puedes apostar la vida a que alguna de las partes (si no ambas) tiene algo que ocultar. Y quien algo oculta siente vergüenza, habitualmente maquillada con los ropajes del orgullo, ese recurrente comodín al que nos hemos acostumbrado a apelar cuando nos sentimos entre la espada y la pared.

Hay muchas emociones involucradas en la olla diaria de la convivencia, y la madre de todas ellas, la raíz que engloba todos los ocultamientos y censuras, la que no entiende de razonamientos o análisis es una y muy clara: el miedo. Pero ¿Miedo a qué?

Ya sé, dirás que no tienes miedo. Y mentirás. Y agradecerás que te llame mentiroso porque es mejor que llamarte psicópata. Todos tenemos miedo. Si no seríamos unos alegres suicidas (por no hablar del dolor que probablemente ocasionaríamos al exponer a seres queridos a situaciones de riesgo real). Pero hay dos tipos de miedo. El miedo a lo conocido, mejor dicho lo recordado/consciente y el miedo a lo olvidado/inconsciente. La diferencia entre ambos es básicamente una. El miedo a lo que conoces no "desata" tu violencia. Esa respuesta es solo propia de quien no comprende algo y reacciona con lo último que le queda, como los gatos acorralados.

El miedo ante el riesgo conocido, ergo asumible, te permite adaptarte a las circunstancias. Es un mecanismo que alerta acerca de las amenazas reales, poniendo automáticamente en marcha un mecanismo propicio de supervivencia ("el cielo se oscurece y se avecina un vendaval=me refugio"; "un virus irrumpe en mi aparato digestivo=relajo mi dieta y permito que mi sistema inmunológico se ponga en funcionamiento sin obstaculizarlo", etc...). Si estás convaleciente, no tienes miedo, simplemente estás tomando medidas para reajustar tu cuerpo físico al entorno.

Pero hay un miedo que derriba, en lugar de fortalecer, tus defensas naturales. El miedo a lo desconocido, mejor dicho, a lo olvidado, pues nada es desconocido, tan solo vamos recordando, poco a poco, lo que siempre hemos sabido pero una vez "decidimos" olvidar...)

El miedo a lo olvidado es muy poderoso y se nutre de todas las pequeñas circunstancias que la vida te presenta. ¿Pero por qué se nutre? ¿Por qué necesita crecer? Muy sencillo, porque en un nivel profundo de tu psiquis deseas reactivar tu memoria. El miedo a lo desconocido es un mecanismo natural para adquirir conocimiento. Un mecanismo que acepta el riesgo en su decidida búsqueda de pistas en el camino, símbolos que despejen la confusión inicial y rescaten el "recuerdo madre", un episodio o conjunto de ellos que son responsables de la activación de la sensación de desamparo que inunda la cotidiana exstencia. Por paradójico que suene (y por mucho que nos inflemos a azúcares refinados y alcohol (via habitual de escape de las personas depresivas) o a alimentos con exceso de sodio (propio de las personas coléricas), en el fondo no queremos olvidar sino recordar.

Huir del miedo (negarlo) es la prueba de que lo "tenemos". Digamos que estamos programados para activar la solución aunque parezca que huimos de ella. El miedo a lo desconocido paraliza bien toda capacidad de respuesta (incluida la risa) o bien desata, como decimos, un frenético y desproporcionado despliegue de medios para impedir que tal amenaza fructifique. Temer a algo intangible (la suciedad doméstica, la inseguridad ciudadana, un atentado terrorista, el hambre, un meteorito, el alzheimer...), que en pura lógica no pone en peligro nuestra subsistencia ahora, es la prueba de que hubo una vez un evento, olvidado obviamente, que sacudió inesperadamente nuestra capacidad de salvaguarda. Un evento vinculado al abandono emocional, el confinamiento o abiertamente a una agresión física en una etapa de nuestra existencia lo suficientemente frágil como para no estar lo suficientemente provistos de las adecuadas defensas (la mayor de ellas precisamente la confianza). Una etapa que naturalmente ya habrás ubicado en el tiempo: la infancia.