viernes, 15 de junio de 2012

No desesperes

Habitando en la mente de cada uno de nosotros existe un escapista. Un Houdini que dispuesto a huir de cualquier situación comprometedora, a borrarse de cualquier agenda desagradable (dolorosa) con tal de eludir cualquier situación que incumba asumir el mayor de los tabúes (más que la propia muerte)...la responsabilidad. Quizá huyas de la responsabilidad de comprometerte con la madre de tus hijos. Quizá huyes de tu instinto materno/paterno por miedo a revivir escenas de tu pasado que quisieras erradicadas de tus recurrentes y secretas pesadillas. Nos pasa a todos.

 

Fuimos expuestos en la más tierna infancia (incluso en el mismo útero materno) a menosprecio, situaciones de abandono, enfrentados con realidades (comentarios, omisiones..) que nos superaban, ante las que nada podíamos hacer salvo quizá...borrarlas de nuestro recuerdo.

Nadie tuvo la culpa, es cierto. Ellos lo hicieron lo mejor (??) que pudieron/supieron...no pudieron impedir abandonarte (y con ello inocularte el miedo al abandono) que ellos, a su vez, había experimentado. Es sabido que remontarse generacionalmente en busca de 'culpables' no conduce a nada salvo a demostrar que en la raíz nadie 'tiene' la culpa. Y, sin embargo todos estamos convencidos de tenerla. Sentirse culpable es más común entre los humanos que el respirar. De lo contrario no nos pasaríamos la vida defendiéndonos de (y consecuentemente atacando a) quienes nos culpan...o aquellos que potencialmente suponen una amenaza para nosotros en ese sentido ¿la consecuencia? Acumulamos odio e ira con el que infectamos a las generaciones venideras, para pasarles el testigo de nuestras frustradas emociones.

Con todo, estamos capacitados para asumir la responsabilidad de enderezar nuestras naves particulares y la nave colectiva...¿pero la responsabilidad de qué? ¿qué nave?

El más grande y arraigado de todos los obstáculos que debes sortear para responder a esta pregunta es enfrentar al causante de todas las desgracias: el miedo. Miedo a vivir, a brillar, miedo a 'mirar adentro' y reconocer en tu interior al único tirano que te mantiene esclavizado/a, el que te ha gobernado y sigue gobernando desde el puente de mando de tu nave/mente: tu ego.

Quizá seas un experto contando chistes, burlándote irónicamente de las personas que funcionan (reaccionan) visceralmente. En tal caso eres un gran intelectual, afilando siempre la punta de la retórica y denigras a todo el que sea incapaz de estar a la altura de tus sarcasmos. Siempre citando a sabios del pasado como si de muletas se tratase. Tus armas son tus argumentos. Exteriormente puede que tengas un aspecto cuidado y unas formas educadas, pero en tu cabeza se aloja un ácido y corrosivo resentido, capaz de humillar y denigrar sin apenas pestañear. Tu ídolo quizá sea House, o quizá la misma Angela Merkel. Camuflas tu resentimiento con el llamado 'sentido del humor', algo que por otra parte, a estas alturas hayas incluso perdido (enhorabuena, en tal caso)
Eres una triste sombra de ti mismo, parapetado tras una férrea disciplina defensiva. Insensible a los sentimientos ajenos (ni hablar de los tuyos propios). Siempre te las ingenias para tener la última palabra. Eres exasperantemente perfeccionista. Un maníaco que…paradójicamente, busca por todas partes un hombro en el que derrumbarse...O en el peor de los casos, alguien que te maltrate en la intimidad.

Si eres hombre, detestas a las mujeres. Quizá hayas alcanzado el estatus de padre de familia, pero la misoginia esconde el gran tabú de la homosexualidad. Vas al encuentro de las féminas no para amarlas sino para humillarlas. Necesitas una diana a la que apuntar todos tus reproches todo lo que tienes pendiente de sacar de tu baúl de los rencores reprimidos, todo lo que siempre deseaste decirle a tu propia madre, pero nunca te atreviste. No te escandalices pero quizá enmascaras a un violador en potencia. Probablemente enfrascado y devoto de tu trabajo, sin el que te sentirías perdido.
Si eres mujer y estás leyendo estas palabras, estás sin duda desengañada del género masculino. Buscas el encuentro de hombres para echarles el anzuelo para poder manipularles con tus atractivos y así poder echarles en cara el abandono (o incluso ab-uso) que sufriste de tu padre. Quizá maquillas tu estrategia incluso hasta que consigues tu propósito de ser madre. Pero tarde o temprano sacas a relucir tu síndrome de viuda negra y salta la chispa de la pulsión castradora. Desearías saber en qué consiste la femineidad pero los hombres de tu entorno te obligaron a protegerte de su manifestación. Te endureciste.

Hombres y mujeres atrapados en una espiral de atracción y repulsión intrínsecamente irresoluble. Quisieras simplemente aceptarlo y seguir viviendo. Pero el patrón de apego al que como especie hemos sido aleccionados parece impedirlo. Ambos buscan no obstante, desesperadamente una redención desde el exterior que no llega...Sin embargo somos Consciencia.

Todo es posible si asumes tu libre albedrío.

Sabes que 'este' mundo es un confuso súcubo de corrupción. Un verdadero sinsentido. Pero te da vértigo reconocerlo. ¿cómo asumir que todos están locos? ¿Qué sentido tendría vivir entonces? ¿Acaso vivir no sea lo que estás haciendo, sino simplemente sobrevivir?
En cualquier caso te niegas a considerarte parte de la solución, a dedicar tu presencia a restaurar el equilibrio tan necesario para la confraternización, en rescatar la Libertad, que en tu fuero interno anhelas ver plasmarse. Te niegas a dar ejemplo, a contribuir, porque arrastras una carga: la ejemplaridad de la que estás hasta las narices. Sin darte cuenta te has convertido en parte del problema que tanto te afanas en juzgar. De hecho juzgar es tu problema.
No te quedó más opción que convertirte en un clon. De Papá si eras varón. De mamá si eras mujer. Por analogía o por oposición caíste en el mismo enredo al que ellos mismos contribuyeron cuando cayeron en la red que sus antepasados les tendieron a su vez
El desengaño que te atenaza está originado en la carga de responsabilidad que te viste obligado/a asumir cuando todavía estabas en edad de necesitar la comprensión y compasión de los que te rodeaban, tus padres. No pudo ser. Ellos estaban demasiado ocupados tratando de hallar un sentido a sus propias vidas, tratando de impedir en vano que su juventud se escurriese como el agua entre los dedos de una mano. Ni se dieron cuenta del tesoro que tenían frente a ellos: tu. Que habías venido a refrescarles y transmitirles que el amor es todo lo que se precisa para vivir. En el 'mejor' de los casos se colgaron literalmente de ti convirtiéndote en el clavo ardiente al que agarrarse, quizá idolatrándote, convirtiéndote en el mito de lo que ellos hubieran querido para si mismos. En el peor de ellos, te censuraron hasta que te convirtieses en una parodia de tu potencial. En ambos casos fuiste el abrevadero de todas sus frustraciones. En ambos casos te abandonaron. Te asfixiaron. Por supuesto fue por tu bien, faltaría más...Pregúntaselo sino a Arantxa Sánchez Vicario. A fact is a fact. Niégalo y contribuirás a perpetuar tu sufriente resignación. Acéptalo y vislumbrarás la luz al final del túnel.

Finalmente claudicaste y aceptaste las 'reglas del juego': mentir, disimular, aparentar, no sentir...todo con tal de no ser tu mismo. Y ahora te dicen que no sabes quien eres. Normal...
Pero curiosamente en vez de dejarte arrastrar por la ira y la cólera (la solución de los iletrados, normalmente viscerales) optaste por la flema, por disimularlo todo con la más ácida ironía y sarcasmo. Desde entonces circulas en modo defensivo, maquillado tras una gruesa capa de encanto y seducción. Eres un paradigma de lo políticamente correcto. Pero si supieras el dolor que escondía el mítico Don Juan al que sin darte cuenta tratas de emular en tantas situaciones cotidianas, no continuarías con una farsa que te conduce a la más triste de las tumbas: el olvido.
Pero ¿Cómo recuperar la senda perdida?, te preguntas. Esta es una llamada a desbloquear tus emociones. Estoy tocando a las puertas de tu salvación. Es más fácil ser tu mismo que tratar de parecer alguien más. Pero para ello deberás sacudirte las capas de basura mental prestada.

Sé tu mismo. Cree en ti. En la grandeza de tu corazón. No tienes que seguir disimulando. La escena ya no lo requiere. Te conocemos y sabemos de tu potencial. Somos más de los que imaginas los que sabemos qué hay tras la máscara que muestras. Des(a)núdate. Sacúdete las capas de culpabilidad. No pienses en qué dirán. Y si insisten, a la mierda con todos. Recuerda...se trata de tu vida, no de la de ellos. Cierra esa boca que tantas veces hubieras pagado por mantener sellada y siente...sé tu propio confidente.

Tu consciencia, que es la de todos, se está expandiendo. Nada volverá a ser como antes...no volverá a haber 'antes' ni 'después'. Solo ahora. Tan solo ahora...

Personalmente paso los días disculpándome por todo el desequilibrio que haya generado en mi deriva. Disculparse es sanar. Nada que ver con desresponsabilizarse.
Los escenógrafos de este mundo de espejismos están ultimando sus últimos cartuchos para la traca final. Nada de lo que sucede, sucede sin tu consentimiento.
Lo siento, perdóname.
Me disculpo.
Te amo.
Gracias.






 

miércoles, 13 de junio de 2012

¿Rescatados?

Poco importa quien haya sido el objeto del rescate. Desde Bruselas dicen que se trata de proteger los ahorros de los españoles. Desde Moncloa que lo que se trata es de oxigenar a los bancos para que puedan volver a conceder crédito a los emprendedores. Mismo perro, distinto collar. En la forma todos son buenas intenciones. Pero en el fondo la cuestión es seguir perpetuando las condiciones de endeudamiento, de mantener el statuquo de la dualidad, ficticia por supuesto, entre paises acreedores y paises deudores y con ello adoctrinar a futuras generaciones respecto de la presunción de que los griegos, españoles, portugueses e irlandeses ( y pronto también italianos) son unos improductivos, vagos y malgastadores de crédito. Curiosamente se trata de paises periféricos, en su mayoría bendecidos por un clima y orografía envidiados en el norte de Europa, en la fría y austera Alemania, la cuna de la banca mundial.


Si pudiésemos delimitar a Europa en alguna otra polaridad más allá de de los tópicos financieros evidentes, se podría decir que el sur de Europa es derechocerebral, intuitiva, poco pragmática, arraigada en el matriarcado (curiosamente allí donde la madre gobierna la casa, es donde 'se fabrican' más machistas...) y por lo tanto altamente emocional. El norte de europa es paternalista, masculino, es decir, altamente intelectual. Curiosamente los hombres nórdicos son 'blandos' en el hogar –desde la perspectiva meridional. Hombres reprimidos emocionalmente, que buscan a un padre, bien ausente (siempre ocupado produciendo) bien proyectando una sombra llena de dogmas difícilmente eludible. La cuna de la homosexualidad y de la misoginia no está en Grecia sino allí donde la mujer ha tenido que masculinizarse, equipararse con el hombre, para reclamar un lugar en el mundo.

El norte...Pueblos educados para producir y generar riqueza. Y hacerlo en un territorio rico en materias primas (madera, petroleo...) y recursos naturales (gas), pero poco amable a la hora de prodigar alimentos. Un territorio donde no hace sol...

Sé de lo que hablo. Mis ancestros escandinavos y mi experiencia conviviendo y comprendiendo su idiosincrasia me permiten hablar con propiedad al respecto. Sin embargo nací y me crié en España. Algo que me impide ser estricto con la supuesta desidia meridional. Si vives bajo un sol de 40 grados durante seis meses al año es imposible ser industrialmente productivo. A lo sumo podemos enorgullecernos de ser grandes vendimiadores o aceituneros. Pero el precio de las aceitunas, los tomates, las naranjas y la cama de un hotel lo dictan los mercados.
Ignoro si la palabra siesta la inventamos en España o procede de algún país caribeño. Poco importa. Lo cierto es que no he visto a ningún noruego o un sueco durmiendo la siesta en su país. Ellos se van a dormir a las 9. Obvio. A esa hora hay dos metros de nieve y 6 grados bajo cero durante seis meses al año. Pero cuando vienen a España en verano, bien que se duermen sus buenas siestas. Incluso lo consideran sabio.

A pesar de esto, el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha afirmado hoy en Ciudad Real que "España no está para siestas, sino para trabajar 365 días al año", en relación a la propuesta de habilitar laboralmente el mes de agosto en la Justicia española. "No se puede decir a un inversor en el mes de agosto que su inversión debe ser retrasada a septiembre", ha agregado.

Un titular con varias lecturas. Oculto tras el recorte vacacional a la judicatura encaminado a restituir la dignidad del poder judicial ante la ciudadanía, se lee un reproche solapado al conjunto de la sociedad española por su pereza idiosincrática. Y también un aviso respecto a que el venidero tren de las inversiones (privatizaciones) no puede ser detenido. Sujetar el báculo de la justicia le está pudiendo a Alberto Ruíz Gallardón. Prometía tanto...
Hoy mismo escuchaba en la radio que muchas personas que ya no cotizan a la Seguridad Social se están viendo desprovistas de acceso a la sanidad pública, garantizada no obstante por la Constitución. Es solo un avance de lo que la nueva dictadura tecnócrata pretende instaurar. Bajo el mensaje de 'integración fiscal y bancaria' anunciado hoy por el Presidente del Gobierno, se anuncian austeridades nunca antes vistas. Una escabechina que prevee llevarse por el desagüe a los considerados, por las élites, parásitos.

Los gestores del sistema prestamista de las finanzas mundiales difícilmente permitirían que los eternamente deudores, Grecia, España, se salgan del euro y se atrevan a la aventura del autoabastecimiento. ¿Quién serviría paellas con sangría a la orilla del mar a los ciclistas holandeses en un país con moneda propia, donde la gente descubriese su potencial para crear y generar riqueza sin depender de los mercados? Por no hablar de los países de la ribera africana del Mediterráneo. Marruecos para asombro de todos, está emergiendo infraestructuralmente, salvando las distancias, al ritmo que lo hace Brasil en América. Donde haya un monarquía cuasi absolutista como la alauita, connivente con la mano que le da de comer desde el eje Washington-Londres no habrá necesidad de provocar revueltas populares...Por lo demás, allanado convenientemente el camino en Libia, Túnez y Egipto ahora solo queda el obstáculo de Siria para certificar los planes del corredor del Mediterráneo y de un no muy lejano puente/túnel entre España y Marruecos. De momento Assad está osando resistir al asalto terrorista occidental (camuflado tras la máscara de la llamada insurgencia rebelde al régimen) de igual modo que lo hiciera un Gadaffi que pretendió emular a Castro. Pero a diferencia del apoyo que éste obtuvo de Kennedy en Bahía de Cochinos, a Muamar Gadaffi lo dejó vendido Medvedev absteniéndose de ejercer el derecho ruso a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. China no se atrevió a vetar en solitario la resolución. La Resolución 1973 quedaba libre de obstáculos. La diferencia ahora estriba en que la OTAN sabe que no será tan sencillo violar la soberanía siria (por mucho que cuente con el apoyo de la corrupta liga árabe), pues Rusia, con Putin a la cabeza, aliada del Regimen de Damasco no lo permitirá por razones geoestratégicas obvias. ¿Estamos ante el final de un callejón sin salida, ante las puertas de una tercera Guerra Mundial? Dios nos proteja llegado el caso. Mientras tanto las masas convenientemente anestesiadas con el fútbol y las olimpiadas.


Sí, hay que trabajar 365 días al año, pero no alimentando a la Matrix, no alimentando la adhesión al mundo de ilusiones holográficas del que tu mente ha estado presa durante generaciones, sino dedicándote a detectar y desestructurar tu ego, el único enemigo (no declarado) que tienes ocupando tu mente. Un infiltrado procedente del inconsciente colectivo, al que entregaste tu consciencia cuando aterrizaste en este mundo desalmado. Rescatar tu consciencia. Barrer e iluminar todos los rincones de tu mente, tus juicios, condenas, la base de tus envidias, tu arrogancia, tu orgullo...Despertar. Ese es el trabajo al que debes dedicarte en cuerpo y alma. 25 horas al día desestructurando tus 'a prioris' y riéndote de ellos. Cualquier momento es bueno. La jornada brinda constantemente situaciones para esta antigimnasia: desautorizar al ego.

Respecto a tu supervivencia física, sea lo que sea a lo que te dediques para 'ganarte' tu sustento diario, no olvides que eres un ser eterno, que estás de paso y que todo lo que te llevarás cuando abandones este escenario, es el amor que te/nos hayas dispensado. Da y no mires a quien. Para eso viniste. Para amar. Y cuando amas, el tiempo no existe. No pierdes el tiempo. De hecho lo ganas. Solo cuando no das, cuando tienes miedo, es cuando el tiempo corre.

No importa donde hayas nacido. No importa donde estés. Sea cual sea el entorno donde te has criado, ni eres un vago despilfarrador por ser español o griego ni tampoco eres un racista por ser alemán. Simplemente estás asustado y te defiendes. Lo has hecho, desde que naciste, huyendo, evadiéndote de la máquina productiva infernal a la que otros decidieron volverse abnegados adeptos. Estás cansado de luchar, de competir, de pedir prestado...
Cada postura frente a la vida es legítima y escogida desde tu naturaleza multidimensional. Nada es mejor o peor que nada. Son experiencias que has decidido atravesar, el contexto denso en el que optaste manifestarte. Pero ahora eres más consciente de cómo y desde donde se manejan los hilos de la máquina que fabrica la ilusión holográfica. Te creiste que la vida se dirije siempre desde designios más altos. En España y Grecia mirando hacia Bruselas. En Bruselas esperando decisiones de Washington. En Washington atentos a las directrices del Vaticano. Todos los caminos conducen a Roma... y de Roma, ya se sabe…al cielo (es un sarcasmo). Generaciones y generaciones buscando un padre que nos rescate, un pastor envuelto en oropeles que nos apacente, sumidos en una amnesia que nos desconecta de la verdadera realidad: de que el buen pastor está en el mismo corazón del cordero.
Siglos y siglos oscilando entre el frío odio y los ardientes deseos, ambos estados patrocinados e instigados por los controladores de esta dimensión, convencidos que por medio de la lucha (dialéctica o física) encontraremos la solución final: el regreso de la paz que muy adentro sabemos que un día existió. Basculando entre el frío y el calor, ahora llega el momento de optar por la temperatura templada, la del amor. Tiempo de desapegarse de los extremos, de las bajas pasiones que solo engendran cólera, ira y más miedo. Tiempo de rescatarnos a nosotros mismos, de compasión por vidas y vidas de vaivenes emocionales, de asumir una perspectiva más amplia, mayor que la que detentan los dueños de este mundo. Tiempo de salir de la espiral de lucha entre opuestos. Tiempo de salir de esta montaña rusa que ocupa tu mente y la tiene atrofiada y rescatar el equilibrio interno, única puerta de salida de este escenario, este mundo de espejos en el que hemos estado aprendiendo a convivir. La única puerta de entrada al mundo nuevo que ya está ahí, con los brazos abiertos, simplemente esperando a que tomemos la decisión de dejar de luchar, a que optemos por amarnos. Nadie puede robarte lo que te sobra. Alemán, italiano, español, griego, marroquí, son solo etiquetas. VIVE (y deja vivir), ergo, ama. Se acerca el tren de la paz. ¿Estarás despierto para oirlo llegar y subirte al él? ¿o vas a continuar creyendo en eso de que más vale malo conocido que bueno por conocer?

Cada situación dramática es una oportunidad para amar, es decir, para quemar y dar por finalizadas fases, paquetes de sufrimiento pendientes de exorcizar. No hay un final ni un principio absoluto. Todo es transitorio y lo nuestro, como dijo Machado, es pasar.

 

La transición, la metamorfosis, se está operando en tus propias narices. Nosotros decidimos si el proceso de mudar la piel ha de ser traumático o no. Todo depende de lo pesado de nuestro equipaje (apegos/necesidades)


"El miedo a perder es el camino al lado oscuro" (Master Yohda)

 

 

 

sábado, 9 de junio de 2012

Paz. ¿Son estos tus síntomas?

* Inconfundible capacidad de disfrutar de cada momento. Incluye: poder para ver belleza y armonía allí donde quizá para otros pase desapercibida. Sensación genuina de plenitud.
* Pérdida de interés en juzgarse a uno mismo.
* Pérdida de interés en juzgar a otros (consecuencia de la anterior). Este síntoma va inequívocamente acompañado de un exasperante desinterés por difundir rumores. Ausencia de necesidad de captar la atención de los demás. Paradójicamente son seres con carisma, que ejercen un poder de atracción: fascinan por su desapego.
* Perdida de interés en interpretar las palabras, las acciones u omisiones de los demás.
* Perdida de interés en disputas y conflictos. Desinterés por dar explicaciones o tratar de convencer a nadie de nada ni aclarar cuestiones no planteadas. Desinterés por ningún tipo o forma de militancia o adhesión a postulado alguno. No buscan debatir y confrontar puntos de vista. Desinterés por los medios informativos de masas.
* Tolerancia al dolor. Valentía para atravesar trances dolorosos cuando éstos llegan.
* Entusiasmo por el momento presente y el mundo de probabilidades que éste encierra. Pérdida de interés en pre-ocuparse. Ausencia de expectativas. Desinterés por elucubrar o planear a medio-largo plzo. Ausencia de apatía, pereza o desidia.
* Ausencia de cualquier tipo de ansiosa necesidad: perfeccionismo, control, rapidez, eficacia, productividad,...
* Capacidad para identificar y reirse del propio yo (ego narcisista). Capacidad para percatarse y observar la disociación operada en la mente propia (y la colectiva) distinguiendo los dictados del saboteador mental interno –y desautorizarlo con amorosa autoridad– de los anhelos del corazón.
* Consideración y respeto por lo que expresan los niños. Incluye una capacidad ilimitada para decodificar los sentimientos ocultos tras sus palabras y actitudes. Los niños disfrutan en su presencia. Disfrutan jugando.
* Desbordantes momentos de autovaloración y compasiva consideración. Frecuentes momentos de dichosa y fraternal conexión con todo: humanos, animales, plantas, minerales, con el cosmos en general.
* Respeto por la diversidad en todas las formas que ésta adopte. Incluso por la desconocida. Estas personas se saben dignas y merecedoras de vivir y disfrutan cada momento de la vida, aunque se trate de un trance doloroso a los ojos de otros.
* Don de la ubicuidad. Espontanea capacidad por asimilarse en cualquier contexto e iluminar cualquier circunstancia con su paz.
* Desinterés por cualquier forma de control o actitud invasiva. Notable respeto por los ritmos personales de cada uno. Sabiduría para tomar distancia y recuperarla cuando la situación lo precisa. Paradójicamente son personas asertivas: ni dudan a la hora de decir 'sí', 'no' o 'basta'. En ello radica, de hecho, gran parte de su magnetismo.
* Exasperante ausencia de resentimientos. Desinterés por reaccionar ante cualquier tipo de ataque por medio de consejos, acusaciones, represalias, condenas...
* Capacidad de ver abundancia donde otros perciben penuria. Deseos de compartirla. Anhelo por dar desinteresadamente y receptividad a cualquier tipo de generosa expresión de amor de los demás.
* Desinterés por el pacifismo o cualquier tipo de ideología en caminada a restituir o mediar entre partes en conflicto.
* Ausencia de sensación de confinamiento. El mundo es su hogar. Saben estar en cada sitio y disfrutar de cada momento.
* Frecuentes –y espontáneos– ataques de risa surgidos tras constantes y profundos estados meditativos.
* Genuina ausencia de sentimiento de culpabilidad. Capacidad de conectar inmediatamente con la responsabilidad de los pensamientos, palabras y acciones propias.
* Desapego genuino de las dependencias afectivas. Paradójicamente saben estar, en los momentos difíciles, con aquellos que los han atacado. No son rencorosos.
* Capacidad para distinguir y matizar entre 'confiar' y 'confiarse'.
* Íntima conexión con los sentimientos propios y ajenos. Empatía (compasión) por el dolor ajeno. Estas personas miran a los ojos y ven a un niño necesitado de contención detrás de un adulto enfadado.
* Tendencia a dejar que las cosas sucedan, en lugar de tratar de provocar los acontecimientos o tratar de inpedirlos.
* Tendencia a obrar intuitivamente en íntima conexión con el presente, sin miedo al futuro, sin dependencias inconscientes a recuerdos dolorosos, ni apegos a costumbres pasadas.
* Desinterés por obrar con rectitud, justa y adecuada-mente. No viven poniéndose metas que superar. Espontaneidad y falta de rigor.
* Alegría de vivir y confianza en los ignotos designios de la vida. Reverencia por el misterio de la Creación.












lunes, 4 de junio de 2012

Abre tus ojos

Tu realidad se desmorona. Todo lo que para ti alguna vez fue incuestionable se derrumba como un frágil castillo de naipes. Trabajo, recortes de gastos sanitarios, educativos...apenas puedes seguir conteniendo las emociones ante la hecatombre que nunca imaginaste llegarías a presenciar. Han sido muchos años de anestesiada resistencia frente al dolor, sosteniendo la máscara forzada de la alegría, la mueca hipócrita del "todo va bien". Muchos años de represión y sufrimiento. Nadie en quien confesarse. Ningún hombro en el que llorar...
Muchas asperezas camufladas detrás de la ficción de la abundancia crediticia. Todos hemos vivido de prestado en este mundo de limitación material. Nada es nuestro en este mundo apuntalado salvo nuestra esencia. Es momento de conectar con dicha esencia.

Todo se viene abajo. Y está bien. La miseria, que es lo que ha existido hasta ahora, tiene un límite. Y lo que estás presenciando es el proceso del fin de la miseria tan arraigada. Hs ido y venido multitud de veces ya. Ahora La Tierra –y nosotros con ella– está purgando toda la mierda generada por nuestra basura mental. La mierda que se ha permitido acumular para que la habitemos. Siglos y siglos de tránsito por este mundo en una verdaderamente fascinante expedición aquí por los mundos inferiores del cosmos es lo que ha estado teniendo lugar y en la que hemos estado embarcados. La paradoja es que a medida que las fronteras, los límites de esta experiencia profunda experiencia consciencial y dimensional están siendo alcanzados mayor es la distancia que hemos interpuesto (tecnología, ciencia, dogmas religiosos...) respecto del origen de nuestra esencia, nuestra Consciencia, la fuente de la que procedemos.

Todo el caduco escenario que tras cientos de generaciones hemos montado se está autodestruyendo. Considérate afortunado por estar presenciando el fin de las estructuras que han mantenido atenazados a tus padres, abuelos, bisabuelos, etc...todo lo que a ellos les parecía irremediablemente fatal, a veces aceptable e incluso otras hasta lógico, de golpe y porrazo, a ti se te revela como inasumible y para tus hijos es sencillamente descartable. Nunca antes se han dado tantos desencuentros generacionales. Es el signo de los tiempos gloriosos de recuperación que estamos presenciando.
Observa todo lo que sucede a tu alrededor. Abre tus otros ojos. Los del corazón. Que se abra paso la vida. Los niños están renovando la especie. La vida se renueva. La humanidad está mudando de piel. Siente la magnificencia de la Creación. Permítete conmoverte en medio de la naturaleza. Enmedio incluso del caos mental del hombre. Reverencia todo lo que te rodea, porque todo es sagrado. Todo es grandiosamente humilde. Todo es un puro milagro. Todo está saliendo tal como estaba previsto. Todo va a ir bien. El caos está solo en tu mente. A medida que vayas recordando podrás soltar tu pasado. No tengas miedo. Todos estamos interpretando y cumpliendo un papel en este momento. Lo que está pasando no tenía por qué pasar de forma tan precipitada y dramática, pero debe suceder...a fin de cuentas el plazo de los ciclos no puede esperar.





 

viernes, 1 de junio de 2012

¿Buen rollo?

En tiempos como los que corren, el buen humor te resulta exasperante. Llamas hipócritas a los buenrollistas, y te comprendo. Estás tan cabreado con la vida que no soportas que otros exhiban unas formas complacientes, que consideras inequívocamente hipócritas. Ni siquiera aguantas a los que buscan la felicidad con modestia, sin presunciones. Te ofenden incluso los que quieren vivir y dejar vivir.
Te sientes estafado porque viviste una infancia llena de hipocresía. Los que te adulaban mientras eras el coderito sumiso que necesitaban, ahora te llaman amargado. ¿Cuánto tiempo llevas cabreado? ¿Qué esperas de la vida?...A ti no te dejaron vivir. Tuviste necesidades extremadamente acuciantes que simplemente no fueron satisfechas. Te da vergüenza reconocerlo (o quizá no, poco importa), por supuesto. Lo cierto es que aprendiste que en la vida no se puede confiar en nadie. Te demostraron que no les importabas en esencia lo más mínimo. "Quien bien te quiere te hará sufrir" no es una frase gratuita, y aprendiste su significado muy pronto, pues experimentaste en tus propias carnes la veracidad de esta sentencia. Quizá de cara a la galería (amigos, reuniones familiares, eventos de postín,...) fuiste superficialmente objeto de consideraciones, pero en el fondo era para su conveniencia. Por supuesto que lo hacían por tu bien. No querían convertirte en un consentido. Para ellos los mimos eran cosa de familias que alimentaban miembros pusilánimes. Y lo aplicaron desde estapas demasiado frágiles de tu vida. Quizá tus padres fueron excesivamente desapegados contigo. Pero obviamente el efecto que eso tuvo no fue el que esperaban...Te convenciste de que cada cual va a su rollo y que en definitiva, la ley imperante era..."sálvese quien pueda". En tu caso tu mal rollo lo provocó probablemente el exceso de buen rollo. Un desapego excesivamente temprano. Un buen rollo desubicado generalmente. Cuando el enfado y la impotencia ante el desamor te empezó a brotar – quizá en tu adolescencia– en forma de reproches directos te dijeron que le dabas demasiada importancia a ciertas cosas. Que de qué te quejabas, si lo tenías todo. Que eras un aprensivo (y quizá también un desagradecido). "Vamos, disfruta de la vida", te decían. Pero tu nada. Indignado hasta la médula. Todo tu entorno destilaba hipocresía. Y tus motivos tenías. Probablemente no te sentiste contenido en momentos de acuciante necesidad. No te quedó más opción que resignarte y blindarte. Pero la resignación no es inocua y tiene un precio muy caro: te volviste un resentido.


Ahora prefieres presenciar el caos (a ser posible contribuyendo a él) que una sola muestra de alegría –mucho menos de compasión y empática ternura. Pasaste de ser un oprimido a formar, sin darte apenas cuenta, parte del sistema opresor. Incluso te crees un revolucionario por combatir al sistema cuando en realidad, tu odio es el combustible del que el mismo sistema se alimenta. Luchando contra él le otorgas poder.

Es natural que rehuyas del amor. Nunca lo has conocido en este mundo. Por momentos disfrutas erigiéndote en el demiurgo que ha venido a sembrar la zizaña, la discordia y la destrucción. No importa desde qué estrato de la pirámide jerárquica de poder lo hagas. Ya sea en casa, en tu hogar, en tu trabajo, en tu comunidad, o a niveles de influencia y dominio más amplios, eres un adicto a impartir justicia, a impartir orden, a pontificar. Está bien. Es el papel por el que has optado. Gracias por escogerlo y asumirlo. Tu mal rollo está ayudando a todo el resto de hipócritas a sacudirse la hipocresía y la pereza, y te lo agradecemos. Tu demente deriva está obrando milagros. Estás contribuyendo a conducir al rebaño hasta el límite de lo que la dignidad tolera, hasta el punto de no retorno.

Dicho esto, no olvides que tu eres la primera víctima del desequilibrio que tu ira provoca. Tu resentimiento se ha enquistado en tu alma hasta el punto de convertirse en un arma de doble filo. Vives rodeado de renovados hipócritas, de personas y circunstancias que, incomprensiblemente para ti, te conducen a revivir momentos dolorosos, recuerdos que están anotados con sangre o sudores fríos en tu personal cuaderno de bitácora. Recuerdos que creías haber dejado atrás. Tu pasado está retornando. Es momento de que te tomes ese plato de recuerdos fríos –experiencias que por mucho que te sorprenda tu mismo pediste vivir, antes de aterrizar aquí– y cuya revisión tanto has estado postergando. El camarero termina ahora su turno y por última vez te sirve las lentejas recalentadas. Es su trabajo. Lamentablemente no podrás abandonar el restaurante sin comerte ese plato, sin exprimir hasta la última gota de las lágrimas que llevas conteniendo en el polvoriento desván de tu inconsciente. El resto de los comensales van paulatinamente abandonando la sala.

No eres consciente del lastre que arrastras. Estás cargado de frases hechas para cada ocasión de chistes irónicos o sarcásticos. Nunca conectaste con tu verdadera esencia. Nadie en tu entorno familiar te transmitió el testigo del amor, mantener fresco el tierno brote de la alegría de Ser, por lo que no conseguiste aprenderlo (perdón, recordarlo...). Estás atrapado en una pulsión por rodearte de personajes (pareja, jefes, vecinos, amigos, empleados, hijos...) cuyos papeles encajen en esa representación que tan viva te has propuesto mantener. Lo haces inconscientemente. Algo te empuja a no olvidar del todo, a solventar cuestiones pendientes de tu pasado. Esa llama, quizá en firma de rescoldo, sigue latente. Es hora de que atiendas esas cuestiones. Reaviva tu llama.

La vida es puro teatro. Y esa no es una frase cualquiera. Es lo único que es verdad en toda esta farsa. Un teatro de sueños. En los sueños uno cae, y uno despierta. Hace muchos miles de años caíste en un sueño de percepciones muy densas. Fue una contingencia planeada por ti, en connivencia con todo, parte del plan de la experiencia humana. Ahora es tiempo de despertar. Te está costando despegarte de las sábanas. A pesar de los altibajos, de los avatares de la rueda kármika de la fortuna, se estaba tan bien acostado en el sofá de la inconsciencia...en la irresponsabilidad. Era tan fácil echarle siempre la culpa de todo el sufrimiento a alguien, verdad?. Pero las trompetas tocan a Diana. Tras muchas vidas en los brazos de Morfeo, es hora de levantarse y recordar quién eres. El campamento ha concluido. Es hora de recoger los bártulos y volver a casa. La etapa de aprendizaje en esta etapa evolutiva se da por concluida. Un nuevo ciclo lectivo se presenta. Asume la responsabilidad de tu maestría.