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lunes, 4 de junio de 2012

Abre tus ojos

Tu realidad se desmorona. Todo lo que para ti alguna vez fue incuestionable se derrumba como un frágil castillo de naipes. Trabajo, recortes de gastos sanitarios, educativos...apenas puedes seguir conteniendo las emociones ante la hecatombre que nunca imaginaste llegarías a presenciar. Han sido muchos años de anestesiada resistencia frente al dolor, sosteniendo la máscara forzada de la alegría, la mueca hipócrita del "todo va bien". Muchos años de represión y sufrimiento. Nadie en quien confesarse. Ningún hombro en el que llorar...
Muchas asperezas camufladas detrás de la ficción de la abundancia crediticia. Todos hemos vivido de prestado en este mundo de limitación material. Nada es nuestro en este mundo apuntalado salvo nuestra esencia. Es momento de conectar con dicha esencia.

Todo se viene abajo. Y está bien. La miseria, que es lo que ha existido hasta ahora, tiene un límite. Y lo que estás presenciando es el proceso del fin de la miseria tan arraigada. Hs ido y venido multitud de veces ya. Ahora La Tierra –y nosotros con ella– está purgando toda la mierda generada por nuestra basura mental. La mierda que se ha permitido acumular para que la habitemos. Siglos y siglos de tránsito por este mundo en una verdaderamente fascinante expedición aquí por los mundos inferiores del cosmos es lo que ha estado teniendo lugar y en la que hemos estado embarcados. La paradoja es que a medida que las fronteras, los límites de esta experiencia profunda experiencia consciencial y dimensional están siendo alcanzados mayor es la distancia que hemos interpuesto (tecnología, ciencia, dogmas religiosos...) respecto del origen de nuestra esencia, nuestra Consciencia, la fuente de la que procedemos.

Todo el caduco escenario que tras cientos de generaciones hemos montado se está autodestruyendo. Considérate afortunado por estar presenciando el fin de las estructuras que han mantenido atenazados a tus padres, abuelos, bisabuelos, etc...todo lo que a ellos les parecía irremediablemente fatal, a veces aceptable e incluso otras hasta lógico, de golpe y porrazo, a ti se te revela como inasumible y para tus hijos es sencillamente descartable. Nunca antes se han dado tantos desencuentros generacionales. Es el signo de los tiempos gloriosos de recuperación que estamos presenciando.
Observa todo lo que sucede a tu alrededor. Abre tus otros ojos. Los del corazón. Que se abra paso la vida. Los niños están renovando la especie. La vida se renueva. La humanidad está mudando de piel. Siente la magnificencia de la Creación. Permítete conmoverte en medio de la naturaleza. Enmedio incluso del caos mental del hombre. Reverencia todo lo que te rodea, porque todo es sagrado. Todo es grandiosamente humilde. Todo es un puro milagro. Todo está saliendo tal como estaba previsto. Todo va a ir bien. El caos está solo en tu mente. A medida que vayas recordando podrás soltar tu pasado. No tengas miedo. Todos estamos interpretando y cumpliendo un papel en este momento. Lo que está pasando no tenía por qué pasar de forma tan precipitada y dramática, pero debe suceder...a fin de cuentas el plazo de los ciclos no puede esperar.





 

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