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miércoles, 19 de enero de 2011

El origen (y la solución) del conflicto

¿Eres de esas personas que se encuentra con conflictos a diario? ¿Una pareja que no te comprende? ¿que te maltrata/ignora? ¿Un compañero de trabajo/jefe que te manipula o se aprovecha de ti? ¿Una suegra/nuera que no hace otra cosa que criticarte el modo en que educas a tus hijos? ¿Un vecino que habla mal de ti?

Si alguien hace un comentario asertivo, que sacude tus rígidas estructuras y paradigmas mentales, sueles tomarlo automáticamente como algo personal, verdad?
Te afecta la opinión que tienen los demás de ti y te provoque ansiedad. Te sientes juzgado.
Muchas de las circunstancias desagradables que rodean tu día a día están están arraigadas en profundos miedos no expresados.

¿Sientes una constante necesidad de defenderte? ¿Estás convencid@ de que el mundo es una jungla? ¿No acabas de entender por qué todos parece ponerse en tu contra desde que te levantas por la mañana?
Existen dos formas habituales de tratar de sublimar el dolor que te producen las opiniones (incluso las sanamente asertivas) de los demás. Hay dos formas polarizadas básicas de afrontar las situaciones que te provocan estrés:

1. Te peleas con todo el mundo. Buscas la resolución en la bronca. "La mejor defensa es un buen ataque" te dices.
Sin embargo esa actitud es un medio (inconsciente), no un fin en si mismo. Un medio para hacerte valer, para salir del anonimato, para llamar la atención. Ni siquiera tú te das cuenta, desbordado como estás, en desplegar todo tu 'arsenal pirotécnico-defensivo'.
Es la reacción de aquellos que no han recibido educación reglada manifiestan su incomprensión ante la adversidad, de forma físicamente violenta.
Por el contrario, aquellos que han tenido una formación intelectual, ejecutan su 'venganza' haciendo uso de una personalidad intelectual, que desprende ese pseudomagnetismo del 'sabelotodo/consejero/predicador'.
En resumen, las armas que despliegas para defenderte están en sintonía con las que tenías a disposición en casa:
1. padres desprovistos de intelecto = a trabajar desde pequeños = tienes reacciones básicas instintivas frente a la agresión externa.
2. padres intelectuales = instrucción(escuela) intelectual = armas intelectuales para defenderse (ironía, sarcasmo…)

En todo caso, subyace de una forma latente una necesidad de recabar la atención de los demás.

¿Y por qué querrías tú, que eres una persona adulta, necesitar llamar la atención de esta forma? ¿No es aeso lo que hacen esencialmente los niños? ¿Acaso no recibiste la atención necesaria?¿O es que la recibiste en una medida o calidad deficitaria? ¿Sientes que tuviste más regalos de los necesarios, mejores estudios, ropa de más calidad, pero que a pesar de eso, TE SEGUÍA FALTANDO LO ESENCIAL? ¿cuándo? ¿En qué contexto? ¿Quién se suponía que debía atenderte y no lo hizo?
Sí, ya sabemos que todos hemos sufrido, pero ¿QUE SIENTES honestamente al responderte estas preguntas?



2. Te autoflagelas. Si optas por esta alternativa, hay serios indicios de que, internamente, exista un desprecio subyacente por ti mismo:

· no valgo/sirvo para nada
· Soy un estorbo/molestia
· Cualquiera es más valioso que yo…
· No sé qué sentido tiene la vida.

Esta actitud, que tienes sin darte cuenta, te hace otorgar crédito a TODAS las opiniones que los demás tengan sobre ti y tu circunstancia. Es entonces cuando caes presa (adicto) de los consejos y opiniones de cualquiera que aparente demostrar más autoestima que tu. Son los del grupo 1.
De hecho tiendes a adherirte a – y asimilar– tendencias lideradas por predicadores, personas que en cualquier orden de la vida, expresan que son LOS MEJORES. Puedes encontrarlos en partidos políticos, también son líderes religiosos, pero también entre profesionales de cualquier rama del conocimiento (psicología, nutrición, física, arte, lengua…) Imparten doctrina desde sus cátedras. Son los apóstoles de lo correcto. Los jueces de lo heterogéneo. Los que aberran de la diversidad. Los que detestan palabras como armonía o consenso, porque su dialéctica está basada en el debate y el enfrentamiento de ideas. Encuentran en la oposición una razón de ser para luchar. Y luchar es su razón de ser. No saben muy bien porqué. Pero necesitan luchar. No contra ti, porque tu les adoras. A ti te esclavizan, porque ser siempre los mejores conlleva una actitud tiránica de la que se han vuelto adictos.

Y este desprecio por ti mismo está muy íntimamente arraigado en ti. Tanto que negarías rotundamente que te lo estás aplicando.

La cuestión es: ¿Eres capaz de admitir que tu eres tu más feroz y severo juez, y que eres esclavo de tus pensamientos? ¿deseas liberarte de esa esclavitud autoimpuesta?

Si es así, debes saber que has dado el paso más grande: La Aceptación. A partir de ahora, y mientras no te retractes de ese paso, todo irá más 'rodado'. Ineludiblemente te verás abocado a entrar en contacto con las heridas emocionales que guardas dentro ti mismo. Heridas que se manifiestan diariamente, como reflejadas por un espejo, en las situaciones que te alteran en el presente. Dichas heridas son mucho más antiguas que el específico y actual momento de rechazo que experimentas.

En realidad, volviendo hacia tu pasado en busca de respuestas, todo el dolor del rechazo, todo el dolor que las relaciones fracasadas generan, regresa hacia el dolor original no sanado y no integrado. Debido a que en las relaciones personales se dan toda clase de situaciones complejas puede parecer que la causa subyacente de un enfrentamiento se encuentre más cerca, que se halle en algo más próximo y por ello fácil de identificar (recordar). Puede parecer que tu dolor es provocado por algo que tu pareja/amigo, hermano haya hecho o haya dejado de hacer. Puede parecerte, en definitiva, que la causa responsable del dolor que, de forma patente e innegable experimentas, estuviera fuera de ti. Puedes, por lo tanto, llegar a la conclusión de que la solución a tus conflictos estriba en el cambio de comportamiento de la otra presona. Crees que si se porta bien contigo dejarás de sufrir.

Le pides –si te atreves– que deje de herirte. Curiosamente la respuesta que obtienes es o bien burlesca y displicente:
–No seas paranóico. Yo no te estoy haciendo nada.
O bien ratificadora:
–Si, lo hago y lo seguiré haciendo ¿Qué vas a hacerme? ¿Vas a decírselo a mamá?

Déjame decirte que, básicamente, atreviéndote a buscar en tu pasado, el origen de tus presentes conflictos, estás trabajando la sanación de un antiguo dolor muy arraigado en tu interior. Si no te haces conscientes de esto, puedes fácilmente quedar atrapad@ en problemas y conflictos relacionales extremadamente dolorosos y repetitivos, que vayan minando tu autoestima hasta límites insostenibles.




Lo que ocurre con esta terapia, que es la madre de todas las terapias (the source), es que se precisa de de un terapeuta, al menos al principio, que guíe hacia la fuente del dolor y que no deje que te distraigas y permitas que el ego se vaya por las ramas (lo que ha hecho siempre). Hacerlo solo conlleva el serio riesgo de que te atasques en el estadio intelectual y te enredes pretendiendo aceptar el conflicto desde la generalidad (mis padres no me quisieron como debían). Solo un terapeuta no estresado ni neurótico, consciente del significado del término 'compasión' (acompañar en el padecimiento) puede acompañarte hasta las profundidades de tu psiquis y estar presente cuando identifiques y abras la puerta de la oscura habitación en el sótano de tu subconsciente, ese 'lugar' donde TU encerraste (locked) tus escenas primales (momentos traumáticos) padecidos a una edad MUY temprana. Y esas escenas fueron tan agresivas e imposibles de soportar y GESTIONAR para el niño desprovisto TODAVÍA del blindaje (ego) necesario para sobrevivir que eras, que tuviste que (decidiste) esconder/apartar de tu mente consciente y esconderlas en el cuarto oscuro de las vergüenzas, cerrando la puerta con un grueso candado.

Pero esas escenas, que no fueron eliminadas sino simplemente ocultadas de la mente consciente las has ido acumulando y tienen una energía muy fuerte que pugna por salir y manifestarse. Desde entonces cada día haces inhumanos esfuerzos por disimular el cada día más atronador ruido de las patadas que esas escenas (energías) están dando en la puerta vieja de esa habitación del sótano. Por lo general lo que haces adherirte a actitudes que demuestren ser efectivas para contener esas patadas. Al principio acudes de vez en cuando al sótano para asegurarte de que la puerta sigue resistiendo. Pero poco a poco decides que es suficiente con tapar el ruido de las patadas (ojos que no ven, corazón que no siente). Ahora la actitud es convencerte de que ese ruido no existe. Para ello buscas aplacar ese ruido escapando de él.
¿Cómo?
1. emitiendo, o buscando la proximidad de un ruido mayor, que ahogue al ruido que te altera (te recuerda lo que tratas de ocultar)
2. saliendo de casa y buscando relax en sustancias narcóticas:
2.1. Alcohol
2.3. Opiáceos sintéticos:Los más conocidos son Percocet, Oxocontin, Demerol , Metadona, usada ésta en tratamientos de desintoxicación. Son altamente analgésicos y adictivos.
2.4. Opiáceos naturales: De los opiáceos, en concreto, podemos extraer 3 sustancias:
2.4.1. La Morfina
2.4.2. La Heroína
2.4.3. La Codeína

Las tres se obtienen del OPIO, que, a su vez se extrae de la savia de la semilla de la Amapola. De opio, pues, se produce la morfina y la heroína.
El opio puro se obtiene así: las semillas de amapola se introducen en cajitas. Se hace una incisión en la caja cuando las semillas están todavía verdes. Luego sale la savia blanca, que se condensa pronto en una resina de color blanco. Eso es puro Opio. También se puede extraer opioides de otras partes de la planta, incluyendo raíces utilizando extracción con acetona y un poco de acido clorhídrico. Son altamente analgésicos y adictivos.
En algunos países (Ucrania) las semillas de amapola son componentes riquísimos de pastelería y dulces.

2.5. Alcaloides: Uno de los 14 alcaloides de la hoja de Coca (Kuka en quechua) es la Cocaína. Tiene propiedades anestésicas y analgésicas.

Si entienes el inglés te recomiendo este buen video:
(intentaré subtitularlo en breve. Si alguien se ofrece lo agradeceré mucho)





De lo que se trata, en definitiva, es de escapar. Obviamente puedes no 'caer' directamente en las drogas, naturales o sintéticas. De hecho lo común es crerse una adicción a las propias endorfinas, dopaminas, serotoninas y adrenalinas, esos neurotransmisores (hormonas) que, en condiciones normales segrega el cuerpo dependiendo de la situación/actividad que regulan y se requiera (acto sexual, cortejo de un futuro partenaire, necesidad de realizar un sobreesfuerzo físico o intelectual, al trabajo, actividad deportiva,…).
Esas son las 'drogas' a las que accedemos de forma gratuita como consecuencia de una actitud escapista frente a las emociones contenidas. Puedes volverte adicto a sus efectos –sedantes o euforizantes, según sea el caso– obligando, con ello, al cuerpo a segregar más cantidad de esas sustancias de las que en condiciones normales segregaría.

Cuando el trauma, oculto de la mente consciente, es tan vasto que las sustancias naturales que segrega el cuerpo no son suficientes para reprimir la emoción que a duras penas contienes, puedes acabar sufriendo un colapso. Reprimir emociones es como inflar un globo: llega un momento que amenaza con explotar. Y le tienes pánico al gas contenido y a la explosión que produzca. Una de dos, o deshaces el nudo y decides liberar lentamente el gas, o refuerzas más aún las defensas cubriendo el globo con una sustancia/tejido reforzante. A menos que despiertes y conectes con la consciencia de que vas de 'camino a un precipicio' –y dispongas de la contención (terapeuta) que te inspire la suficiente confianza para liberar la presión del globo– lo más probable es que optes por la segunda opción y decidas acudir a drogas más duras (mencionadas anteriormente)

Siento (y a la vez me alegra) decirte que así es como funciona la psique humana, y por extensión la mente global de la raza humana.
Lo siento porque no es fácil asimilarlo y reconocer que nos lo hemos estado ocultando.
Me alegro porque existe una salida al final del túnel.

Con amor,
L

martes, 18 de enero de 2011

No te defraudes

Este mensaje va dirigido a dos tipos de personas. Quizá te halles en alguna de las dos categorías:
1. Te gusta contar lo que pasa en el mundo. Tienes alma de periodista o al menos de reportero. Te encanta difundir noticias que sacudan los corazones de las personas (por escabrosas que esas noticias sean). Pero no lo haces porque te invada un sentimiento de frustración frente al caos que presencias. Es más, te has vuelto insensible al dolor, a fuerza de haber permitido que los telediarios te bombardeen irreverentemente con sus titulares despiadadamente crudos. Es la realidad. hay que saberla, te dices. Si este es tu caso, no sigas leyendo. Este artículo no es para ti. Me ocuparé de tu trastorno más adelante.

2. Aunque parezcas estar enfadado con los acontecimientos que la cruda realidad te escupe, no eres un ser violento en esencia. Tan solo estás irritado. Pero lo cojonudo –convendrás en ello– es que no quieres estarlo. Presencias mucha desgracia y calamidad. Mucha injusticia y corrupción. En todos los órdenes y ambientes. Eres de los que piensan que el Amor está bien, pero que a veces, precisa de la Acción (más o menos violenta) para restaurar la 'justicia'? Si, ignorante como estás de lo que el amor verdaderamente supone y consiste, estás imbuido de aquella máxima, quizá fuese conveniente que respondieses íntimamante a las siguientes preguntas:

· ¿qué es lo que pienso que es injusto y, por tanto, me irrita? ¿la injusticia?
· Si es así, vayamos a lo concreto ¿Estoy verdaderamente siendo objeto de alguna injusticia en este instante? ¿qué evento internacional, nacional, local o de relaciones íntimas (familia, pareja, hijos) me está 'sacando de mis casillas'?
· ¿es un sujeto (persona) la que te ocasiona la rabia?
· ¿la puedes identificar o permanece 'oculta' tras una organización nacional o supranacional?
· Cuando estás enfadado ¿qué haces para aliviar esa tensión? ¿gritas? ¿golpeas?
Bien, hazlo. Hazlo ya. No esperes a que alguna otra futura circunstancia se superponga a la que tienes delante (y que ya es causante de tu actual malestar).…
HAZLO AHORA: hunde tu cara en un almohadón para que nadie te oiga, o aisla acústicamente una habitación a tal efecto y pon a AC/DC o Iron Maiden. Golpea si puedes un gran cojín con una raqueta de tenis vieja hasta que te salga la fiera que llevas dentro y la dejes exhausta. Te aconsejo que no permitas que nadie sea testigo de esto).
· ¿Ya está? ¿Ya has gritado? ¿Ya has golpeado? Porque de eso se trataba, verdad? O ¿acaso crees que tu malestar se va a esfumar difundiendo mensajes que incitan a la rebelión? Te recuerdo, por si te falla la memoria, que eso es justamente lo que hacen los poderes que manejan los hilos del mundo desde la sombra, tras el escenario:
–Hitler, junto con sus secuaces incendiaron con alevosía el Reichstag (parlamento alemán) y acusaron a sus adversarios políticos (comunistas) de la autoría dejando huellas falsas que les enculpaban. Como consecuencia fueron ejecutados sumariamente (guillotina). Hitler aprovechó la excusa para decretar el estado de emergencia. Luego, convocó elecciones y el pueblo, lo votó en masa, y alcanzó el poder iniciando su locura exterminadora y genocida, producto de su delirio de grandeza.
¿Ya has gritado· ¿Ya te sientes mejor?
De eso se trata, de que 'descargues' tu frustración e ira, sin pensar siquiera en los destinatarios de la misma, como si estuvieras en un estadio arremetiendo contra el equipo contrario. Ir al fútbol con esta intención es muy terapéutico si se hace conscientemente de a qué se va (y se dejan las botellas y armas blancas en casa). Eres un valiente. Estás empezando a destapar la crosta de miedo y represión que te impedía ver con claridad la realidad que te rodea. La capa de miedo y odio que fabricaste para poder sobrevivir en este mundo lleno de negatividad, una negatividad que, reconócelo, TU MISMO has contribuido en esparcir, por acción y omisión.
Ahora viene lo bueno: No tienes la culpa. Te blindaste para protegerte e hiciste daño (a ti y a los demás) también por ignorancia. Tu coraza te hacía insensible al sufrimiento propio, de eso se trataba, pero inevitablemente te anestesiaste frente al sufrimiento ajeno. Y no, la sed de justicia que crees tener, no es empatía por el sufrimiento ajeno, sino por la frustración propia, la de haberte sentido esclavizado durante toda tu vida. ¿Esclavizado por quien?…Si has gritado y golpeado a conciencia esta pregunta te la vas a responder tú mismo.
No. No tienes la culpa. Y al igual que tu, NADIE LA TIENE. Nadie tiene derecho a juzgar a nadie. Todos hemos sido ignorantes porque todos hemos sufrido mientras ignorábamos el sentido de vivir en este mundo. Nadie nos dio una respuesta convincente al sentido de la vida. Pero los más poderosos (el poder y el tráfico de influencias a gran escala se transmite de padres a hijos, generación tras generación) y quien prospera lo suficiente como para querer ascender legítimamente por la pirámide hasta un rango superior, es tentado, por los que dominan todos los peldaños desde la cúspide, a probar las mieles del poder y el dominio: Si se niegan a engrosar las filas de los manipuladores del mundo, se los quitan de encima (Kennedy, Lincoln, Juan Pablo I, Anuar El Saddat, Olof Palme, Salvador Allende, Benazir Butto…El resto se amolda y ya no se baja de ahí.

Tú sabes que si te rebelas contra el poder no tienes nada que hacer porque el Gran Hermano que han inventado, te observa desde todas partes y conoce tus pasos con mucha antelación. No solo no actúan ellos en función de tus acciones, sino que si tu revuelta 'prospera', lo hará porque ellos lo han permitido y planificado: sin darte cuenta estarás jugando el rol que a ellos les interesa. Igual que Marx, Trotsky, y Lenin, agentes masones todos, fueron las marionetas del poder vaticano que quería deshacerse de la incómoda dinastía Romanov hallando y utilizando la excusa perfecta en la lucha de clases, para instigar la rebelión obrera. ¿y todo por qué? Porque los zares eran los defensores del cristianismo ortodoxo, contrario a la idea de que el representante de Cristo en la Tierra estuviese en Roma (por eso existe un patriarca en Moscú) Los cristianos ortodoxos y los cristianos Luteranos y en general Reformistas –que adoptaron la Biblia como lectura sagrada a diferencia de los 4 evangelios oficiales de Roma– han sido perseguidos desde el Concilio de Trento. Las altas instancias de la Compañía de Jesús (no sus abnegados apóstoles, muchas veces víctimas de su propia ignorancia) provocaron (y lamentablemente siguen provocando) muchos enfrentamientos en diferentes rincones del mundo. Los sicarios de Ignacio de Loyola provocaron el estallido de la 1ª Guerra Mundial, planeando el asesinato del heredero de la corona austrohúngara y acusando de ello a un serbio (cristiano ortodoxo), para que, a continuación quedase justificada la represalia (utilizando para ello a su aliado Francisco José de Austria) sobre la región serbia del imperio, de la que procedía el acusado. Sabedor el Vaticano de que El Zar Nicolás saldría a escena defendiendo a su hermano, el pueblo serbio. ¿Te choca que todo acabe siendo un asunto religioso? Quizá sea hora de despertar a la realidad. Todo es un montaje. Una escenografía de la que eres el temporal espectador. te utilizan para apoyar una u otra facción. Y ha sido tan fácil controlar y jugar con tu mente hasta ahora. Has sido una marioneta fácilmente manipulable. Pero ahora estás despertando.
Para destronar al rey debes, en todo caso, volverte (actuar como) el niño del cuento de Hans Christian Andersen, "El traje del Emperador", que expuso y desarticuló al monarca sin disparar una sola bala, tan solo desplegando su arma más efectiva, la que todo lo puede porque desnuda las miserias y artimañas del ego: la inocencia.

El sentido de la vida es el siguiente: Tú eres un ser de luz, infinito y eterno, sin principio ni fin, consciente de que la realidad que llamas vida, es un sueño, un holograma que TU MISMO, junto todos tus demás hermanos, diseñaste para poder explorar nuevas posibilidades y nuevas fronteras del universo. Tu consciencia como alma individual dotada de autonomía ha madurado y ahora has venido a la Tierra a ser un canal por el que penetre y se ancle en la Tierra la luz de la energía cósmica de la que eres parte. Tienes la misión de deshacerte de tus tabúes, miedos, barreras y bloqueos mentales que te empujan a seguir percibiendo tu existencia como meramente el lapso que hay entre que saliste del canal uterino de tu madre y el día en que tu cuerpo físico regrese al polvo. Tienes la responsabilidad de desembarazarte de toda esa mierda que tu mente aloja y permitir que brille tu auténtica esencia. Falta poco tiempo. El reloj cósmico que indica el fin de un ciclo y el inicio del siguiente está próximo a dar sus campanadas y todo el que siga discutiendo y peleando cuando eso suceda, se estará autoexcluyendo del acceso a la Nueva Tierra de Paz, armonía y abundancia ilimitada que se está gestando. Y lo está haciendo sin necesidad de pedir tu consentimiento, porque, por mucho que traten de convencerte, tu no eres ni el culpable del cambio climático, ni el encargado de restituirle la salud al Planeta. Eres responsable de identificar el epicentro del caos mental que percute en tu cabeza día tras día, y el responsable de liberar las cargas emocionales que atascan tu alma. O por lo menos, de dejar de escupir basura emocional por donde quiera que vayas. A medida que vayas asimilando esto, extender a todo el que puedas la verdad que vayas incorporando a tu mente consciente, será una aportación de incalculable valor, y tu VERDADERA aportación a la restitución de la salud del Planeta.
Y no porque lo diga yo, sino porque YA LO SABES. Es solo que te viste obligad@ a olvidarlo: esta piscina fangosa que es la realidad tridimensional ilusoria que experimentas aquí –como los habitantes de la caverna de Platón, que confunden las sombras proyectadas por la hoguera de sus vigilantes, con la realidad– y que ha estado alimentada por las bajas frecuencias de las confundidas almas que deambulan sin rumbo aparente, te recibió de un modo…digno de olvidar.
Pero, ¿sabes qué? No se trata de creer, sino de sentir.

No te defraudes.

Sionismo vs. Judaísmo



Judaísmo y Sionismo…
¿Todavía confundes, después de escuchar esto, ambos términos?

"Divide y vencerás". Julio Cesar acuñó esta expresión y Nicolás de Maquiavelo la rescató en la Italia de las ciudades-estado. Quizá sea hora de que despiertes a la realidad que se esconde tras las cortinas.
Quizá debieses plantearte la posibilidad de que el enfrentamiento judeo-palestino sea otra burbuja inflada artificialmente. ¿los motivos?
Los pueblos semitas (árabes y hebreos básicamente) han convivido pacíficamente durante más de 4000 años tal como menciona la persona en el video. ¿De dónde proviene entonces ese supuesto enfrentamiento ancestral? ¿Quién lleva casi 70 años atizando incansablemente el fuego de la discordia? ¿Qué intenciones oscuras albergan? ¿Cuál es el papel real de la liga árabe?
Camp David, Acuerdos de Oslo, Arafat, Rabin, Jimmy Carter, La guerra de los seis días, el Yom Kipur, Obama, la franja de Gaza y Cisjordania, los altos del Golán, asentamientos israelíes, refugiados palestinos, diáspora hebrea…Un drama épico  de proporciones bíblicas del que nadie puede ya sentirse ajeno, pues sin duda tras él se halla el origen de todo enfrentamiento en el mundo de influencia judeocristiana, lo que es decir, occidente y el cristianismo/capitalismo, el hemisferio izquierdo del mundo, los hilos pragmáticos y paternalistas que dirigen los destinos de la humanidad desde el trono iracundo de Yahweh, ese Dios tan contradictorio a la vez tan temible y contradictorio.

"Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." (Juan 8:32)

lunes, 17 de enero de 2011

Regresar a casa

Salir del teatro de la vida es algo que sucede si uno decide hacerlo. Y para hacerlo hay que darse cuenta (tomar consciencia) –primero de todo– de que uno está presenciando una 'representación'. De que uno es observador de una representación de un argumento (guión) escrito por alguien. Ese 'alguien' (dejemos su identidad en incógnita, para más adelante, de momento) ha creado (imaginado) unos 'papeles' que están siendo 'interpretados' por unos 'personajes'. Que la vida REAL, en definitiva, está en la calle, no en el teatro.


Si tienes dificultades para asimilar esta perspectiva y, a pesar de ello, deseas obtener una respuesta a tus existenciales, puede que te estés haciendo esta pregunta.
La vida es una representación ¿Una representación de qué? ¿Cómo distinguir la realidad de la ilusión?

Es sabido que en el mundillo del espectáculo (y concretamente en el del teatro) hay muchos factores que intervienen –tramollistas, acomodadores, empresarios, actores, guinistas, libretistas, autores, músicos…. A todos les guía un interés, en función del estatus que ostentan individualmemnte en el concierto global de la obra. En función de dicho estatus/interés, cada uno posee un nivel de comprensión (nivel de consciencia) acerca de lo que se cuece en el teatro. Ese nivel de comprensión puede irse extendiendo a lo largo de su vida laboral, lo que les permite 'ascender de rango'. Buscando un símil, sería como proyectar la carrera de un botones de hotel. Si persevera y muestra interés y capacidad organizativa (normalmente van de la mano) tiene más posibilidades de llegar a ser recepcionista e incluso convertirse en un eficiente y ecuánime director de hotel, que si se conforma con su ocupación (muy respetable sin duda, pero que permite un ángulo de visión de la realidad algo limitante). De hecho TODOS los factores/participantes del mundo del teatro han pasado en mayor o menor medida por todos los oficios que el teatro ofrece (albañiles, decoradores, escenógrafos, arquitectos, tramollistas, acomodadores, vendedores de entradas, encargados de iluminación, actores, etc. (Darwin dixit)

Para empezar a entender la trama que se esconde tras la metáfora, la pregunta básica que todo buscador de la verdad debe hacerse es, ¿cuál es el factor más esencial, aquél sin el cual el teatro y toda su parafernalia no tendrán razón de ser? ¿Cuál es el 'colectivo' que desde la base de la pirámide del mundo del espectáculo, sustenta y da sentido a la puesta en escena?: Bingo!, acertaste: El de espectador.

Para no extenderme más y caer en la tentación de irme por las ramas –algo a lo que por lo general soy muy dado– me concentraré en los elementos principales de la pirámide:

· EL ESPECTADOR
Es el destinatario final del mensaje que se trata de comunicar por medio del argumento (incluso el llamado teatro del absurdo tiene una finalidad). El espectador básicamente tiene una actitud pasiva y busca ser 'entretenido' –previo pago ineludible de su ticket de acceso– mientras transita por su tediosa (hasta ahora) e irritante (ahora más que nunca) vida. Hay tres tipos básicos de espectadores en virtud del 'tiempo' que, generación tras generación, lleven acudiendo al teatro:
1.1 – El recién llegado: simbolizado por el niño al que llevan por primera vez a un teatro y se pasa la representación absorto por el impacto que el interior del inmueble le ha causado. Esencialmente este espectador no presta atención a la trama ni a las vicisitudes que los personajes experimentan pues su naturaleza está todavía estrechamente impregnada del recuerdo de su 'vida' antes de llegar al teatro. Una vida en la que su libertad no estaba constreñida y en la que podía correr, jugar, reir, saltar sin miedo a incomodar a ningún vecino de butaca. Debido a esta 'rebeldía' innata frente a la limitante realidad del patio de butacas, es habitualmente reprendido y conminado a prestar atención por parte de los guías-tutores a los que el recién llegado ha sido asignado al llegar al teatro (espectadores pertenecientes a las dos siguientes categorías). Estos –sus guías– no entienden la básica y espontánea 'insumisión' de sus jovenes tutelados. Una insumisión que pone en entredicho todas las normas imperantes en el teatro acerca de los modales, costumbres, etc. Este espectador está pasando por la etapa más dramática: el aclimatamiento.
Por lo demás, las obras a las que asiste tienen lugar en salas especiales y sus guiones son muy básicos, en las que la moraleja se revela con evidencia (Pedro y el Lobo, Los tres cerditos…)
1.2 – El reincidente: Como consecuencia de la amnesia que se ha autoimpuesto para no seguir sufriendo en carne viva el dolor de la incomprensión de sus tutores-guías, este espectador ya ha borrado de su memoria el recuerdo de su realidad previa a entrar en el teatro. De hecho está consiguiendo 'mantener las formas'. Va y viene desde su butaca a los baños, la cafetería y demás servicios, sin ayuda ni necesidad de recibir tipo alguno de represión externa. Está técnicamente 'domado'. De hecho empieza ya a identificarse fuertemente con los personajes de la escena, a los que no solo ya presta constante atención sino que encuentra fascinantes, aunque aún no logra identificar el hilo conductor que hilvana los diferentes papeles en la trama. Tampoco consigue disociar al actor del personaje que interpreta.
1.3 – El adicto: El espectador ya es un adolescente. Su paso por las dos fases anteriores le ha otorgado la perspectiva y la comprensión necesarias para percatarse de que los personajes 'cuentan' una trama y también de que, detrás del personaje se halla un actor. Halla fascinante ese 'trabajo' y desea realizarlo a toda costa. A diferencia de otros, a él no le basta con ser espectador. Se le ha despertado esa inquietud que anteriormente permanecía latente en él, la que le conduce a ser captado por los oteadores que el promotor-empresario estratégicamente tiene distribuidos por la sala, sabedor de los cíclicos periodos de despertar que experimenta el público. A esta fase se puede llegar también dando un salto intermedio, es decir, desde espectador, pasando por el rol de acomodador-vendedor de golosinas, siempre que su trabajo se realice en contacto con el público, etc., si bien esta procedencia no es del gusto del empresario, puesto que conocer demasiado los 'entresijos' del negocio puede hacer de este nuevo actor un elemento inquietante y desestabilizador para el empresario. Normalmente los acomodadores y, en general, todo el personal que trabaja de cara al público, evolucionan y son promocionados –muchas veces a su pesar– hacia puestos tras el escenario. Un ejemplo de este tipo sería Fidel Castro, Hugo Chavez.

Cada una de estas categorías se pueden 'eternizar' dependiendo del grado de voluntad de 'progreso' que experimente el sujeto. Por lo general cada fase es experimentada por varias generaciones de una misma familia.

· EL ACTOR
Es la 'herramienta' necesaria para interpretar el papel ideado por el autor de la obra. Hay varios tipos de actores:
1.1 – El inexperto: Procede del patio de butacas y disfruta de su nuevo estatus o estamento, aceptando cualquier tipo de papel con tal de establecerse en la profesión y ganarse un respeto. Este nivel de actor es necesario en la profesión para rellenar los papeles secundarios. Uno de los más manipulados tenía por nombre George W Bush. Aunque otros le siguen la estela con igual porte: José Maria Aznar, Felipe González.
1.2 – El comprometido: lleva ya un tiempo actuando y conoce su poder de convocatoria entre los espectadores. Ha puesto distancia de por medio entre su nuevo estatus y el de espectador y algunos pueden manifestar delirios de grandeza. Se resiste a ser un 'secundario' todo el tiempo. Su ego le empuja a aspirar a cotas de influencia más altas.
Algunos de estos personajes famosos son: Osama Bin Laden, Augusto Pinochet, Ben Shalom Bernanke, Tim Geitner y más anteriormente, Henry Kissinger, Lindon B. Johnson, George Bush (padre) entre muchos otros.
1.3 – La estrella consagrada: Puede haber adquirido un notable grado de dependencia del publico. Debido a su más amplia perspectiva de la realidad global, algunos de ellos, más despiertos, habiendo entrado en contacto con el colectivo de autores y guionistas acaban sintiendo el 'gusanillo' de contar sus propias historias y se plantean compaginar su trabajo de actor con el nuevo rol de productores y/directores. Independizarse suele conllevarles enfrentamientos con el empresario. Éste, sabiendo que enfrentarse a ellos puede levantar sospechas entre el resto de actores, deciden no solo no obstaculizar a los 'actores rebeldes', sino ofrecerles la explotación de una de las salas, a sabiendas que, de todos modos, las historias que se proponen contar precisan de un nivel de consciencia por parte del espectador, que pocos de ellos poseen. Muchos de estos actores ocultamente conspiran para acabar con la tiranía del monopolio del único empresario, pero acaban atrapados en la tela de araña que éste mantiene tejida y de cuya urdimbre no pueden escapar tratando de destronarle. Algunos de estos personajes famosos son: Alejandro Magno, Napoleón Bonaparte, Joseph Stalin, Mao Tse Tung, Pol Pot. Otros se mantuvieron íntegros hasta ser sustituidos por el autor con motivo de unas 'mejoras' en el guión: John Jakob Astor IV, Isador Straus, Andrew Jackson, Abraham Lincoln y más recientemente John Fitzgerald Kennedy, Benazir Butto,

· EL EMPRESARIO (promotor teatral).
1 – su estatus: es el propietario y responsable del recinto que ha heredado de sus antepasados. Procede de una auténtica saga de empresarios, cuyo árbol genealógico se pierde en los anales de la historia del espectáculo. Su intención puede parecer, a ojos de los actores y de ciertos espectadores, la de llenar el teatro para obtener el máximo rendimiento/beneficio. Pero lo cierto es que los dividendos que le ha reportado su actividad –producto sin duda de su enfermiza tendencia a monopolizar esta actividad– son tan vastos y desorbitantes que el dinero en sí, ha dejado de ser (lo fue sin duda durante mucho tiempo) la meta para convertirse en una herramienta. Su placer oculto –que calma un creciente y secreto dolor– es el dominio que ejerce sobre todo el escalafón de subordinados que pululan bajo su influencia. La sed de poder sobre el destino de los infelices espectadores, actores y demás empleados es la droga que cada vez en mayores dósis necesita para seguir 'huyendo hacia adelante'.
La excusa (medio) que utiliza para estos fines es el entretenimiento (distracción) del espectador. Volcado desde generaciones en mantener el orden en la jerarquía/escalafón de la pirámide, recientemente se ha percatado que ha tenido lugar un inusual incremento en la llegada de nuevos espectadores al recinto, por lo que el operativo de control hasta entonces desplegado, precisa de renovados esfuerzos para la contención de más y más público. Si a eso añadimos el creciente descontento de los actores que exigen mejoras salariales y de sus condiciones de trabajo, la idea de deshacerse del excedente de espectadores, tras varias generaciones con la misma obra en cartel, vuelve a tomar forma en su enferma mente. Su dolor procede de la desorbitante cantidad de analgésicos y opiáceos que él y sus ancestros han ingerido para poder habilitar la amnesia que les permite seguir desconectados de su propio recuerdo de su vida fuera del teatro.
Personajes célebres de esta categoría serían: David Rockefeller, John Piermont Morgan o Mayer Amschel Rotschild, Allan Greenspam, Joseph Alois Ratzinger.
Dicen que hubo, no obstante, uno muy indulgente. Se llamaba Albino Luciani, aunque lo conocían por su apodo: Juan Pablo I. No duró mucho porque se saltaba el guión y trataba con condescendencia a los actores. El autor lo reemplazó por otro de carácter más dúctil.
Por lo demás sus privilegios no le eximen de su deber de correr con los gastos de mantenimiento de su activo contable, que está constituido por:
1.1 – El inmueble: Se trata de un teatro 'multisala' donde se escenifican diferentes obras en función del nivel de comprensión de los espectadores. Por lo general es un recinto muy apreciado pero desgraciadamente poco respetado. Lo han apodado algunos Gaia. Otros Pacha Mama. Unos actores llamados Sumerios lo llamaban Eridú. De ahí evolucionó hasta el inglés Earth.
1.2 – los actores: son ex-espectadores que han dado un salto cuántico de conciencia y han decidido saltar del patio de butacas a la escena, para convertirse en mensajeros, en comunicadores. Los necesita para mantener distraído al gran público.

· EL AUTOR
Es el dueño intelectual de la idea, de la trama. Algunos insisten en llamarle Dios porque nunca lo ven (en realidad sí lo vieron sus antepasados, pero a penas quedan algunas cartas que lo atestiguan), aunque él sabe que eso ese es un calificativo desorbitado. Él prefiere que lo llamen William (Shakespeare) aunque otras generaciones de actores lo llamaron Yahweh, Ra, Toth, Quetzalcoatl y Osiris. Sin duda sus primos y hermanos se parecen mucho así que la confusión está disculpada. Vive fuera del teatro y solo de vez en cuando se pasea, de incógnito, por la sala para disfrutar de su creación. Por lo general solo se muestra abiertamente durante los ensayos y a sus delegados (la familia de empresarios) con la intención de darles nuevas indicaciones del guión. Ha sido espectador, actor y empresario en multitud de ocasiones ya, y en otra ciudad. Ha aprendido que la experiencia acumulada le ha hecho crecer.
Tiene capacidad para crear las condiciones en su ciudad con la intención de concederle a sus hijos/alumnos la oportunidad de alcanzar las cotas de sabiduría que él mismo ha alcanzado. Una vez creadas las condiciones (el teatro y el libreto) y colocada en escena una nueva saga de empresarios y a los primeros actores necesarios para poder abrir las puertas, les dice a sus hijos/alumnos:
–¿quién quiere ganarse unos créditos extras para convalidar unas asignaturas del segundo curso universitario?
–¿qué hay que hacer? le contestan los interesados
–Hay que acudir a una representación teatral.
–¿Y qué es una representación teatral?
–Ya os lo explicaré. Primero de todo tenéis que ayudarme a construir el teatro. El año que viene lo inauguraremos.


Estos son básicamente los actores de la trama. Todos (salvo los recién llegados) han olvidado su realidad previa a su acceso al teatro. Para ello se han atiborrado de analgésicos (a disposición también en el mercado negro que alimenta el propio empresario) de los que obviamente se vuelve adicto. No obstante, albergan una cierta y latente sensación (intuición) de que hay algo más allá del patio de butacas. Ayudándose mutuamente por medio de terapias regresivas organizadas ocultamente en los baños durante los entreactos, solo unos pocos consiguen recordar lo que sintieron al llegar al vestíbulo y las dolorosas sensaciones de abandono experimentadas una vez allí. Milagrosamente algunos han logrado visualizar la puerta de entrada al teatro.
Otros han logrado hacer un viaje a través de dicha puerta por medio de atajos, tras haber consumido sustancias alucinógenas que los mismos empleados distribuyen en el mercado negro alternativo. Desgraciadamente a quien logra salir 'viajando' y ver, de nuevo, no se le permite quedarse afuera. Las reglas establecen que para salir indemne hay que reandar todo el sendero (rangos jerárquicos) caminado en el sentido inverso, reconciliándose y despidiéndose de (y agradeciendo a) todas las circunstancias que le acompañaron en su entrada

Para 'salir' de la ilusión, es imprescindible salir del teatro despidiéndose de todos los papeles interpretados.

jueves, 13 de enero de 2011

Te propongo un ejercicio

Ya sé. Probablemente estás irritado/a con la subida del recibo de la luz, con el precio de la gasolina, con la subida del IVA, con las normativas de acoso a los fumadores, con la ampliación de la edad de jubilación, con el vampirismo dsatado de las empresas de telefonía móvil, con la tiranía de Obiang en Guinea Ecuatorial o la de Gadaffi en Libia, con el terrorismo de estado que practica Mohammed VI contra el pueblo saharaui y en general estás cabreado con todo el cúmulo de teorías conspirativas que están saliendo a la luz. La verdad es que han conseguido empezar a asustarte seriamente con la posibilidad de que los cambios que el clima está experimentando conduzca a un vuelco en el ecosistema de inquietantes consecuencias.

Créeme que comparto tu indignación…(no tu temor)

Dicho esto, permíteme que te proponga un ejercicio que quizá te 'libere' la mente? Te invito a dejarte llevar por una fantasía que podría no ser fruto de la imaginación sino de un estado de inesperada vigilia. Si quieres, claro. Si aceptas leer lo siguiente y, a pesar y como consecuencia de ello, tu perspectiva sobre la realidad que percibes del mundo no varía un ápice, tan solo te pido que seas indulgente conmigo y no me juzgues. Entre otras cosas, porque esa actitud podría volverse en tu contra, y no hay nada que yo desee menos que eso.


Ahí va:

Capítulo 1.

Ignoro qué edad tienes, pero imagina que vives en un mundo sin violencia, sin normativas censoras, sin gobiernos, sin policía, en definitiva, un mundo libre en el que no existen limitaciones y donde todo es posible y donde la frontera la pone tu imaginación. Un mundo don de la educación impartida a los más jóvenes está arraigada en una pedagogía 'diferente' donde los maestros desean fervientemente que sus alumnos les superen en sabiduría con la finalidad de que las nuevas generaciones desarrollen verdaderamente TODO su potencial. Un mundo donde todos son inocentes. No existen religiones ni partidos políticos porque nadie trata de convencer a nadie de nada, pues cada uno vive rodeado de un ambiente de inequívoca confianza.
Imagina que ya ha transcurrido el periodo de enseñanza secundaria. Acabas de ingresar en la Universidad y que estás cursando estudios superiores de cualquier rama del conocimiento. Digamos que estás en tercero de carrera. Haz un esfuerzo y transpórtate mentalmente hasta esa hipotética situación.

Imagina que tus profesores te proponen, terminados los exámenes de fin de curso, un curso de verano práctico que, si bien no es obligatorio –nada lo es en este mundo imaginario–, tu eventual compromiso podría otorgarte muchos créditos con los que, a tu regreso, convalidar varias asignaturas del siguiente curso (quizá el curso entero).
En fin, eso. Ahora imagínate que nunca has estado en un teatro. De hecho no tienes ni idea de que eso consiste en una escenificación, con actores, de un texto o idea cualquiera. Tus maestros sí lo saben.
Ahora, imagínate que el trabajo que tus maestros te proponen consiste, te dicen, en acudir a la representación y escenificación de una 'obra': Romeo y Julieta. Con una peculiaridad: te vas a pasar allí metido 3 meses, y la obra ya llevará un tiempo empezada cuando llegues tu.

–¿3 mesecitos metida en un lugar que llaman 'teatro', viendo algo que llaman 'representación'? No sé si está bien o mal el plan, te dices. Hubieras quizá preferido pasar las merecidas vacaciones de verano con tus amigos en la playa, pero bueno. En fin, siempre te han atraído los retos, y este parece ser muy interesante. Además, la 'retribución' prometida no está nada mal.
El protocolo exige la firma de un contrato en el que quedan estipulados tus responsabilidades y la retribución que obtendrás. La responsabilidad esencial es:
· Despertar. Implica básicamente los siguientes temas: recordar; aceptar; liberar; estar; tener compasión, caridad y esperanza.
Respecto al 'premio', ya lo hemos mencionado de pasada.

Despertar…? ¿a qué?, te dices. Tú ya estás despierta…

Se organiza, en fin, una fiesta de despedida en la facultad. Acuden profesores y el resto de los/las compañeros/as que, como tú, también han aceptado el reto y te seguirán. También acuden otros que simplemente acuden a la despedida. Uno de ellos se te acerca.

Todos los profesores parecen muy contentos, le dices a Nassim, tu mejor amigo, que está en 5º curso.
Sí, hace años que no sacaban estas prácticas concretas.
¿Años? ¿Y eso?
Bueno, parece ser que solo se propone a ciertas promociones de alumnos.
¿Por qué?
– A veces hay 'promociones' especiales listas para momentos especiales. Las llaman oleadas…Muchos son los que eligen aceptar. La respuesta ha sido multitudinaria esta vez.
– ¿momentos especiales?
–Sí…Yo mismo hace un año que he vuelto de allí.
–¿Ah sí?
–Sí. Este trabajo en concreto requiere mucho coraje. Es una especie de rescate. Una 'operación salvamento' muy arriesgada. He estado allí 7 meses.
–¿Qué tiene de arriesgado?
–Pues…básicamente la ignorancia.
–Explícate.
–Está en tu contrato: Cuando llegues al teatro sufrirás una amnesia. Te lo habrán comentado, no?
–Bueno, en el contrato pone eso de que deberé despertar…
– Ya, de entrada no recordarás nada de esto que ves aquí, de donde vienes, quien eres, etc. Tardarás en recordar. Así son las 'reglas'. Pero…
–¿pero?
–…no todos lo consiguen…
– No consiguen ¿qué?
– recordar…
–Vamos, ya será menos. No exageres. Si solo son tres meses. Es pan comido.
–Será como si el tiempo se detuviera.
–¿detenerse?
–Sí, allí todo funciona más…despacio. Imagino que ya te han hablado del 'karma'.
–Sí. Lo de la reciprocidad inconsciente. Me lo he estudiado.
–Anda con mil ojos. Y sobretodo, por duro y penoso que se vuelva todo, no pierdas la fe. Ella te traerá de vuelta a casa. Además, ya sabes que nunca estarás sola del todo. Desde aquí se te monitorizará y cuando empieces a despertar empezarás e recibir información. A medida que vayas uniendo los puntos, tu consciencia se irá ampliando.

Te cuesta comprender sus palabras, pero asientes. Aunque no puedes sentir del mismo modo lo que quiere decirte, entiendes que Nassim ha estado allí antes que tu y sin duda sabe de lo que habla. Nassim te mira con una dulzura indescriptible y solo acierta a decirte algo que te deja con la miel en los labios.

–Buena suerte.


¿Qué será una 'representación'? Olvidé preguntárselo a Nassim…te preguntas mientras eres conducida, junto con los otros voluntarios, al vehículo que se halla estacionado frente al campus universitario. Tras un rápido viaje que incluye atravesar un túnel dimensional, llegas hasta un lugar (por llamarlo de alguna manera). Parece una ciudad, pero en realidad todo es pura escenografía. Nada es real aquí, te dicen. La fachada del 'teatro' pasaría bastante desapercibida a los ojos del paseante. Nada de peculiar.

–Así que este es el 'teatro'…

Tu profesor/tutor os deja en la entrada y antes de despedirse te da algo. Una bolsita con algo. la abres: un reloj.

–¿Y para qué un reloj? Se supone que cuando termine la 'representación' saldré por la puerta que entré.
Tu profesor insiste. Debes llevarlo contigo.
–saluda a tus guías de mi parte. Marca el paso del tiempo tal como lo conoces 'aquí y ahora'. Te ayudará a mantener una referencia y a tener perspectiva cuando entres allí.

–saluda a tus guías de mi parte.
–Descuida. (¿a quién se referirá?)

Hace sol. Es verano. Os despedís. Hasta el otoño.


……


Abres la pesada puerta sin esfuerzo, sin mirar atrás.

Lo primero que observas es un pasillo. Es un pasillo forrado de una superficie reflejante, como espejos imperfectos que te proyectan una imagen distorsionada de ti misma. De pequeña lo viste en un parque de atracciones ¿a qué vendrá esto?. El pasillo conduce hasta otra puerta al final del mismo.Te das cuenta de que a medida que avanzas tu vista se va aclimatando a una cierta penumbra. La luminosidad va disminuyendo. Curiosamente el final del túnel tarda más de lo esperado en manifestarse. Sientes que pierdes el sentido del tiempo, pues lo que al entrar parecía que sería un paseo de un minuto acaba convirtiéndose en un viaje de nueve meses…Atrás has perdido de vista la puerta principal. Llegas hasta el final del pasillo. La puerta se abre…

……

Es una especie de vestíbulo.
Algo lúgubre y decadente para tu gusto. La primera sensación es de incomodidad y desagrado. Inmediatamente eres recibido por alguien que, con una mueca inexpresiva, se identifica como el encargado de guardarropía. Es quien ha abierto la puerta de salida del pasillo. y quien te da un uniforme grisáceo. El uniforme es ciertamente deprimente, y el color para qué hablar. Pero te das cuenta que la deficiente iluminación hace inviable la percepción del espectro cromático que poseías 'afuera'. En fin, de todas maneras todo parece bastante apagado.
Un sentimiento de soledad y abandono se apodera inmediatamente de ti. Desearías volver atrás. Por desgracia la puerta que has atravesado la has perdido de vista.

A continuación salen a tu encuentro en el vestíbulo dos personas. Portan un uniforme del mismo color que el tuyo. Dicen ser tus 'guías' a los que has sido asignada. Te reciben y te cosen una etiqueta en el uniforme. En dicha etiqueta hay una inscripción. Es tu apelativo. deben llamarte de un modo determinado y como tu no sabes expresarte en su lengua, deberás aceptarlo. Desde entonces te llamarán por ese 'nombre', se dicen (así que es mejor que te vayas acostumbrando a él y te olvides de tu verdadero origen, de lo contrario tu integración va a ser dificultosa). De todas maneras solo serán tres meses te dices.

–Pasado mañana la acompañaremos hasta su butaca, le dice uno de tus guías al otro (que parece diferenciarse del primero por unas protuberancias a la altura de la caja torácica. Es el más tierno de los dos. Me ha enseñado a llamarle 'mamá'.
Aunque muestran buena disposición, la actitud de ambos es extrañamente distante respecto a lo que estás acostumbrada. Su aspecto delata una especie de agotamiento crónico…

Hace frío y todo está envuelto en una penumbra. Tu estado de ánimo oscila básicamente entre la incomodidad y la frustración. Todo es tan…extraño y diferente a lo que habitualmente conocías. No puedes explicar por qué pero todo te produce un cierto 'rechazo'. Todo parece funcionar tan…lenta y parsimoniosamente.
Todo parece ser tan…exasperantemente imperfecto, desprendiendo un aire de inacabado.

Sin duda comprendes que esos 'guías' – aquellos que te han recibido a las puertas del teatro y que tan pendientes y solícitos parecen estar de ti– son vitales para desenvolverte en el recinto a partir de ese momento: no conoces las dimensiones del teatro, dónde están los baños, la cafetería, el comedor, y demás servicios…Además son los únicos que parecen hacerte caso. Te son necesarios.

Oyes decir a tus guías que, tras una semana, ya han obtenido permiso del personal para abandonar el vestíbulo. Algo, no obstante, te exaspera: estás físicamente inhabilitada para valerte por ti misma. Tus guías te colocan en una cesta acorde con tu extrañamente reducido tamaño y se dirigen, decididos, hacia unas puertas. Las abren y ante ti se abre una sala enorme. Caben varios miles de personas. Ellos te acompañan –ayudados ineludiblemente por un acomodador– hasta las localidades, situadas en una de los cientos de filas, la misma en donde ellos estaban sentados hasta que 'supieron' que tú estabas de camino. Hay una butaca libre. Es la tuya. Te acurrucas en ella, como tratando de protegerte de una hipotética amenaza, y al poco sientes una necesidad desconocida hasta entonces: hambre. Le haces desesperados gestos mímicos a tus guías, pero no aciertan a comprenderte. Desesperada, les gritas que te abracen. Ahora necesitas ser consolada ante tanta frustración ante las dificultades que encuentras para comunicarte. Y entonces sucede que te enchufan en la boca una botella con un suero líquido. No es lo que querías. Te enfadas más. Pero ante su insistencia acabas de comprender que o te amoldas a su incapacidad por empatizar con tus necesidades y aceptas la botella cuando ellos lo determinen, o corres serio riesgo de fenecer por inanición. Aún no sabes comunicarte en su 'lengua', pero te has propuesto aprender su idioma –y de paso sus manías– lo antes posible. Te va la vida en ello.

Todo te resulta tan extraño, confuso y limitante: toda la gente está mirando al escenario…como embobados. Para ellos eres un ignorante, un cofre vacío que hay que llenar rápidamente de objetos, un libro en blanco en el que hay que escribir todo lo que se han transmitido oralmente hasta entonces. Les da pánico el vacío. Y tratan de protegerte de él a toda costa. ¿protegerme de qué? Aprovechas para echarle una mirada al reloj que te dió tu maestro (todavía no ha hecho efecto el frasco de 'amnesia' que te dieron tus guías en el vestíbulo y cuya ingesta dictan las normas del teatro para todo recién llegado…vaya –te dices– debe estar estropeado. Solo han pasado 15 segundos y aquí me dicen que hace 20 días que salieron a recibirme…

Algunos de los que ocupan las butacas adyacentes te saludan. Se comportan de un modo raro e insisten en tratarte como a un imbécil, haciéndote estúpidas carantoñas. No te hace gracia, pero es el gesto más amable que te has encontrado de momento. Entrar en este teatro ha sido muy perturbador (recuerda que nunca has estado en un teatro antes). Todo esto sucede en un brevísimo lapso, tras el cual y a causa sin duda del shock traumático sufrido acabas olvidándote completamente de dónde vienes (tu verdadero nombre, tu casa, tus familiares, tus estudios, tus aficiones…). Igual que les ocurre a los que tienen un accidente tan traumático que olvidan quienes son y tardan en recuperar la memoria, la amnesia hace efecto. Tardarás en superarla.

Observas a la gente. Espectadores (así los llaman). Algunos no se pierden ni una frase de los diálogos que escuchan, e incluso toman cuidadosamente notas. Algunos, incluso llegan fanáticamente a idolatrar a alguno de los personajes con los que se identifican: el héroe, la princesa, el soldado, etc. y llevan puesto, sobre el uniforme, un 'disfraz' del personaje idolatrado. Otros están como dormidos, anestesiados por un argumento al que no encuentran sentido, pues parece ser que ellos, al igual que tú, también llegaron cuando había empezado, (aunque antes que tu). Otros están como idos, buscando compulsivamente una salida del teatro, porque tienen una incómoda sensación de que no 'pertenecen allí'. Los llaman 'locos'.
Después hablaré de ellos.

Miras, observas y en el momento en que finalmente consigues salir de tu 'shock traumático' y puedes empezar a articular palabras y frases, empiezas a hacerles preguntas incómodas a tus guías. ¿Cuándo se construyó el teatro? ¿Quién lo construyó?
Ellos te contestan con evasivas o de forma poco clara.

–Los maestros, dicen.

Ello no hace sino aumentar tu confusión. Insistes y ellos te reprenden. Te enfadas. Esta vez les has sacado de sus 'casillas'. Te dan una bofetada y te dicen que te calles y te estés quietecit@. Que haces todo lo que te digan y todo irá bien.
Nadie sonríe o llora. Todos permanecen atentos al escenario. Como mucho, puede que se dejen llevar por alguna escena o por el carácter de un personaje, (identificándose con) y griten airados ante una injusticia, o sollocen apenados por la desgracia de otro personaje.

Sigues calladita, pero observas que por los pasillos suceden cosas: los acomodadores parecen estar muy pendientes de los espectadores. Alguien sentado tres filas más adelante está levantando la voz. Sus 'vecinos' de fila están inquietos. Dos acomodadores aparecen de la oscuridad y le apuntan con su linterna. Le dicen que no altere el orden. Insiste en reclamar la salida. Su estado está distrayendo a sus vecinos de la atención en la escena. Le traen una pastilla 'calmante'. La escupe en sus caras. Los vecinos se alteran más. Le piden amablemente que les acompañe. Se niega…

Han pasado 21 de sus interminables años, y no has terminando de comprender de qué va el argumento de la obra. Decepcionada por las evasivas y confusas e inconexas respuestas de tus guías, en lugar de hacerles preguntas a ellos, empiezas a hacerte preguntas…¿por qué hay que pedir permiso para ir al baño? ¿por qué nadie se mira? ¿qué le pasaba a aquel hombre?…

Tratas de recordar dónde estaba sentado. Su sitio lo ocupa alguien que por su perfil, te resulta muy parecido a él, aunque es más 'joven'. Le tiras un papelito doblado en el que has escrito:
hola, soy Clara. ¿Quien eres?
Soy Patrick.
En tu butaca había un señor hace unas semanas…
Era mi guía.
¿Dónde está?
No lo sé. Yo me desperté después de una siesta y ya no estaba.
¿Se fue?
– …
Hola, ¿estás ahí?
Dicen que se lo llevaron. Mi otro guía me dice que me esté calladito y que nada me pasará.
¿Se lo llevaron? ¿a dónde?
No sé…

Uno de tus dos guías te llama la atención y te dice que observes el escenario y que prestes atención al argumento…Te enfadas. Aquí todo pasa por unas normas, qué fastidio. No acaba de gustarte del todo el panorama reglamentario que impera aquí. Estás aprendiendo que todo es limitante aquí, que existen percepciones polaridas de la realidad percibida: malo/bueno, frío/calor, adecuado/inadecuado…tarde/temprano, juventud/vejez…

La representación continua…En su fuero interno, tu guía femenina tiene la difusa esperanza de que llegues a dar con la clave de la trama. Una trama que ella misma no logra destramar. Por eso te pide que prestes atención, aunque jamás te revelará su verdadera intención, que consiste en que algún día llegues a hacerte con uno de los papeles de prima donna, ese que tanto anheló ella misma ostentar en el pasado. El pasado…el otro lado de la balanza de la dicotomía pasado/futuro…para bien o para mal la botella de amnesia está haciendo su efecto y estás cayendo en el sueño, despertando al estado de ignorancia que padecen todos los adultos.
Sientes compasión por ella, tu guía. A pesar de todo está ahí. No te abandona y eso es algo. Te has dado cuenta de que a fuerza de clavar tu mirada en el escenario, la trama se ha ido volviendo más y más confusa. El enredo, contrariamente a lo que esperas, se va complicando, conn la peculiaridad de que aquí la trama se extiende al patio de butacas, los espectadores tienen un papel…

De repente algo, una vocecita interior, te dice que has obtenido más respuestas de Patrick en un día que de tu guía en los 21 años que llevas en el teatro.


Algo abulta ligeramente en tu bolsillo. Un…reloj. ¿qué extraño…este reloj no me lo dió mamá ni papá…Marca 23040 minutos transcurridos desde que fue puesto a cero. Eso equivale a 16 días. Piensas en tirarlo pero algo te dice que lo guardes…te es extrañamente familiar.


Sigues sin enterarte de nada, pero ahora asumes que eres una ignorante y que quieres dejar de serlo, de 'nadar' en la confusión en la que todos parecen aceptar estar sumidos. Imagínate que, fruto de un chispazo de coherencia, decides que no quieres convertirte en un clon de tu guía. Sobretodo porque la confusión te está volviendo arisca. Estás descubriendo en ti un estado totalmente desconocido: la ira.

No quieres que llegue el momento en que tu misma, exhausta y aturdida por la confusión del argumento, decidas tapar esa ira, ponerte la etiqueta de superviviente y, haciendo un sitio junto a ti, decidas interpretar el papel de guía, reservando una butaca para que te sea asignado alguien, en quien volcar tus expectativas. Alguien que descubra, ya que tu has desistido en el empeño, de qué va todo. Aún estás a tiempo de hacerlo por ti misma. Tomas conciencia de ese reto y te pones manos a la obra.
Escribes una nota, la doblas y se la tiras a Patrick. En ella dice:

–Te espero en el baño.



martes, 11 de enero de 2011

Paz para el mundo

El segundo movimiento (adagio) del concierto para piano de Edward Grieg. A la batuta Herbert von Karajan dirigiendo a la Filarmónica de Berlín. Al piano, el inigualable Krystian Zimmerman.

No puedo contener la emoción al escuchar esta pieza. Hay cosas que conmueven al alma. Y doy gracias a la energía primigenia de quien creó el universo por haber sentado las bases para que algo tan maravilloso pueda deleitarme los oídos. Y me doy las gracias a mi mismo por permitirme estar sensible a tanta belleza, a pesar de la desesperación y confusión que en estos tiempos invaden los corazones de los seres humanos en todo el planeta. Los humanos somos capaces de lo peor y de lo mejor, capaces de despertar pasiones polarizadas de indignación y de fascinación. Entre tanto dolor, he pensado que, de lo recordable para la posteridad quedará, entre otras metas alcanzadas, este emotivo concierto.

Gracias.

Bob Dean (III)