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martes, 11 de octubre de 2011

Accidentes que no fueron (I)

"Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn. 8:31)


Dicen –y estamos empezando a reconocerlo y aceptarlo– que aquello que llamamos la 'realidad', y que no es más que el cúmulo de percepciones generadas por nuestros escasos cinco sentidos físicos, se sustenta en –y es atraída por– nuestros pensamientos y creencias. Recogemos e incorporamos dichos pensamientos en la bandeja de entrada de nuestro gestor de correspondencia mental, nuestra embajada particular de aquello que Jung denominó el Inconsciente colectivo, sin concedernos el tiempo a aplicar la nativa capacidad de discernimiento de la que estamos dotados, capacidad con la que discriminar la fiabilidad de la procedencia de dichas creencias. Rara vez nos detemos a realizar el adecuado escrutinio entre los pensamientos aceptables y los delirantes. Hemos perdido de vista el potencial del sentido común, dando por sentadas muchas cosas y comulgando aborregadamente con quijotescas ruedas de molino, sin tan siquiera darnos el permiso para cuestionarlas. Y lo hacemos simplemente porque fueron difundidas con anterioridad, por medios masivos de comunicación. Noticias en cuya gestación no hemos intervenido aunque sí hayamos participado generación tras generación en esforzadas tareas divulgativas, por supuesto siempre ad honorem.

Este artículo no tiene la pretensión de alterarte (o si) aunque sin duda producirá un refrescante efecto desestabilizador en tu esquemas mentales. 

Al grano. En abril de 2012 se cumplió el centenario de una de las mayores tragedias que el transporte naval ha testimoniado. Tragedia que, difundida en su momento con el mayor de los ecos mediáticos, sacudió a la opinión pública de este mundo.



Para muchas personas la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912 fue sin duda la más trágica de su vida. En esa gélida noche, el Titanic, flamante nuevo buque de la compañía White Star Line –calificado como “el insumergible” (unsinkable) por sus armadores– se fue al fondo del Océano Atlántico para siempre. Y junto a él, 1523 de sus pasajeros desaparecieron bajo las aguas de Terranova, convirtiéndose en uno de los mayores siniestros de la humanidad. Todavía hoy, su hundimiento sigue siendo un tema que suscita pasiones y conmoción.


El capitán designado para gobernar el trayecto inaugural del imponente Titanic era Edward Smith, un experimentado (?) navegante –y fiel coadjutor jesuita– al que respaldaban más de 40 años de experiencia como navegante, contratado por John Pierpont (JP) Morgan, a la sazón el mayor magnate del acero de la época. Éste financiero, gracias su ilimitada fortuna personal se había fácilmente hecho por entonces (1893) con la propiedad de la naviera White Star Line.
Bruce Ismay, hijo de Thomas Henry Ismay –verdadera 'alma mater' tras la que se halló el nacimiento de la famosa naviera allá por 1869– fue designado oficialmente por el propio JP Morgan –de cara a los medios– como director de la naviera. Sin embargo, técnicamente Ismay no era sino un mero asalariado del financiero. La compañía White Star estaba siendo superada en estándares de lujo y tamaño por la joven Cunard, con sus estandartes a la cabeza (Mauretania y Lusitania).




Morgan Robertson fue un oficial estadounidense de la marina mercante, popularmente conocido por ser el autor de "Futility, or the wreck of the Titan", la novela premonitoria de los acontecimientos que nos incumben en este artículo. También fue el autor de "Beyond the Spectrum" en 1914 (un año antes de su propio fallecimiento), novela donde relata pormenorizadamente, si bien con 27 años de adelanto, el ataque sorpresivo de la marina nipona sobre la base naval estadounidense de Pearl Harbour. ¿Un escritor? ¿Un profeta? 


El 24 de marzo de 1915, Robertson fue encontrado muerto en su habitación en el hotel Alamac en Atlantic City, Nueva Jersey, Estados Unidos, a la edad de 53 años. Se cree que la causa de su muerte pudo haber sido una sobredosis de yoduro de mercurio, utilizado para el tiroides y la reuma.

Dicho esto vayamos al relato propiamente...

National Geographic 'Los Secretos del Titanic,' (1986):
'En el momento de zarpar desde Southampton, al sur de Inglaterra, se hallaba a bordo el padre Francis Browne. Era el jesuita más poderoso de toda Irlanda. […] El Provincial Padre Francis Browne y 2 (los jesuitas consideran, al parecer, a las diversas naciones como provincias del Vaticano), por entonces un joven (32) religioso y ya consumado fotógrafo (actualmente es comparado con los famosos Doisneau y Cartier-Bresson) embarca en el Titanic con el propósito de constatar fotográficamente la presencia a bordo de los tres empresarios más acaudalados e influyentes en el mundo por entonces –John Jacob Astor, Benjamin Guggenheim e Isador Strauss–. 



A continuación, el padre Browne (un cura muy castrense sin duda a juzgar solo por la foto) cena en privado con el Capitán Smith, a la sazón miembro asociado 'coadjutor' (y 2) de la Compañía de Jesús y, con toda probabilidad, le recuerda su juramento de obediencia a la Orden fundada por Ignacio de Loyola durante el concilio de Trento (ya sabes, con motivo de la Contrarreforma urgente con la que el Vaticano reaccionó a la osadía reformista luterana). Una orden a la que se bautizó vergonzosamente como la 'Compañía de Jesús'. A la mañana siguiente, el padre Browne se despedía de su 'discípulo' y desembarcaba en la segunda escala del trayecto, la irlandesa Queenstown –actualmente Cork–, curiosamente su ciudad natal.' La escala técnica en Queenstown tan solo conllevó el abordaje de 4 pasajeros (entre ellos un presbitero escocés) y el desembaco de 8, entre los que se hallaba el también sicario jesuita padre Browne)

Parece ser que mientras tomaba fotos de los acaudalados empresarios durante la travesía hasta Irlanda, uno de ellos (probablemente el mismo John J. Astor), habiendo entablado amistad con el padre Browne, se ofreció a abonar su pasaje para el resto del trayecto hasta Nueva York. Al notificar a su superior en Roma la oferta recibida, el padre Browne recibiría un telegrama recibido por el telegrafista del mismo buque en el que sucintamente se lee:


"Desembarque de este buque, Provincial".
 

El Capitán Edward Smith, conocedor como fiel coadjutor, de lo irrevocable de los mandatos transmitidos por la más alta jerarquía jesuita, acababa pues de ser puesto pormenorizadamente al corriente acerca de cuál debía ser su modus operandi una vez alcanzadas las aguas del Atlántico Norte: debía cooperar en el hundimiento del Titanic. Y en eso puso todo su empeño, tal como le fue ordenado en la misiva que el padre Browne l entregó la noche anterior. El capitán Browne no hizo preguntas. No tenía alternativa en virtud del voto de obediencia anteriormente mencionado. Por lo demás, y de acuerdo con la estricta y secreta filosofía jesuita: "Los inocentes son perfectamente prescindibles cuando un bien más elevado se antepone. El fin justifica los medios." No olvidemos el origen de la Compañía de Jesús: "...Su fin es "militar para Dios bajo la bandera de la. Cruz y servir sólo al Señor y al Papa, su vicario sobre la Tierra". "El combate de la Iglesia contra los protestantes y el proselitismo y la recuperación del catolicismo en los territorios centroeuropeos se hicieron gracias a la militancia activa y directa de la Compañía de Jesús, el gran instrumento, junto con las decisiones tomadas en el Concilio de Trento, para reformar la Iglesia católica." (fuente)
Esta máxima justificativa de eventuales 'daños colaterales', es una máxima argumentada y llevada a la práctica con inusitada frecuencia, a lo largo de la historia. Sabemos que Carl Marx y Friedrich Engels –padres del socialismo– utilizarían esta máxima para conseguir su propósito de instaurar la ´lucha de clases', de los que poco después Lenin sería el perfecto sicario al acabar con la estirpe de los Romanov (curiosamente defensores de la tradición cristiana ortodoxa, enfrentada desde el Gran Cisma, con la doctrina vaticana). Esa es, y no otra, la gran razón ideológica que se halla detrás de la manipulación de los recursos financieros del mundo. La meta: Un único poder religioso en el mundo; una única moneda; un único sistema bancario; un único sistema educativo; un único ejército. El Nuevo orden Mundial.
El capitán Smith había estado navegando por el Atlántico Norte durante 26 años. Era, pues, uno de los navegantes más experimentados del mundo en esas aguas frías. Edward Smith sabía pues, perfectamente, dónde se hallaban los icebergs y cuál era la velocidad adecuada para poder sortearlos. Sin embargo, siguiendo órdenes tan estrictas como secretas, propulsó al Titanic hasta alcanzar su máxima velocidad de crucero (22 nudos), atravesando, en una calculada noche sin luna, un inmenso campo repleto de icebergs de 80 millas cuadradas de superficie. Había recibido órdenes de su dios –desde el Vaticano (a través del padre Browne) de aproximar lo máximo posible el buque a los témpanos de hielo. Nada debía ni podía interferir en dicho mandato. Debía poner todos sus conocimientos al servicio de la causa jesuita...


Determinar fehacientemente qué es lo que con exactitud sucedió alrededor de las 11 de la noche en las proximidades de Terranova implicaría extraer una bola de cristal capaz de leer el pasado. Sin embargo, las acciones tomadas por el Capitán Edward Smith durante sus últimas horas de vida tras la fatal colisión con el témpano de hielo, delatan el estado de ánimo de un profesional de la navegación que en absoluto se corresponden con el liderazgo y confianza que se presupone de alguien con su rango, autoridad y experiencia. 



 Más bien fue descrito por los supervivientes, como un alma en pena, como ido, luchando con su conciencia, lo cual encaja perfectamente con el estado de ánimo un ser humano abrumado por el destino al que está arrastrando a los ocupantes del buque. Un destino sellado con la obediencia debida al mandato de instancias más elevadas. Un hombre atado de pies y manos, con una cadena al cuello de su conciencia, algo excelentemente descrito en la Película de James Cameron durante la escena en la que Smith se encierra fatalmente en el puesto de mando.



La falta de plazas, para todos los ocupantes del buque, en los botes salvavidas era totalmente intencionada. Muchos de dichos botes fueron simplemente ocupados por algunas mujeres y niños. El capitan jesuita nunca dio la orden de pedir auxilio por radio puesto que extrañamente el recientemente inventado ingenio de Marconi dejó de funcionar días antes, y tiró por la borda todas las bengalas de auxilio de color rojo, dejando solo disponibles bengalas blancas, consideradas en marina mercante como las usadas para celebrar fiestas y eventos. De hecho así fue advertido por los buques próximos. Todo ello no se debe a la argumentada arrogancia del armador o de la tripulación acerca de la insumergibilidad del buque. Todo este cúmulo de fatales circunstancias había sido calculado al detalle. Ningún buque debía socorrer al Titanic en su agonía. Mucho se ha especulado sobre la identidad del barco misterioso que pasa de largo en la fatídica noche, y que pudiese haber salvado a todos los pasajeros del Titanic. De hecho, la heroica decisión tomada por el capitan del Carpathia, Arthur Henry Rostron, quien sin dudarlo un instante pone rumbo inmediato al lugar de la tragedia a 93 kilómetros y a quien generaciones enteras tendrán que mostrar gratitud entera por su providencial presencia en el lugar del hundimiento, rescatando a los más de 700 supervivientes. El fin de la suerte del Carpathia, termina en 1918, ya con la Primera Guerra Mundial, dando sus últimos coletazos. El barco, aunque podía ser convertido en barco de transporte de tropas, con capacidad para 3000 soldados, jamás fue convertido en transporte bélico. El 17 de junio de 1918, hacía la ruta rumbo a Estados Unidos, junto con un convoy de otros barcos. Cuando se encontraba a la altura de 120 millas de Fasnet (Irlanda), y al mando del capitán Willian Prothero, recibe tres impactos de un submarino alemán, al mando de Wilhem Werner, matando a tres tripulantes, pero sin consecuencias para los 57 pasajeros y resto de tripulantes. Se hunde definitivamente a las 12.40 de la mañana.

Con respecto a los tres caballeros fotografiados por el padre Frank Browne a bordo del Titanic: John Jacob Astor, Benjamin Guggenheim e Isador Strauss, habían sido invitados por John Pierpont Morgan a bordo del trayecto inaugural del deslumbrante buque propiedad del financiero jesuita , para parlamentar con el mismo J. P. Morgan aparentemente para acercar posturas y limar asperezas respecto de la conveniencia de la creación del Banco Central Norteamericano, el llamado actualmente banco de la Reserva federal Norteamericana, algo a lo que estos tres hombres se oponían radicalmente, a pesar de  los argumentos esgrimidos a favor de dicha creación en virtud del llamado 'Panico de 1907', La crisis financiera que tuvo lugar en los Estados Unidos cuando la Bolsa de Nueva York cayó cerca de 51% de su pico el año anterior.
JP Morgan nunca embarcó en el Titanic, aduciendo una indisposición.

El hundimiento del Titanic, como el asesinato de John F. Kennedy y el de su hermano Bobby, el del Dr, Martin Luther King, Mahatma Ganghi, John Lennon, y tantos otros adalides de la libertad, se planificó como ritual del sacrificio de estas tres personas opuestas al imperio de la orden jesuita en los Estados Unidos. Las demás víctimas fueron considerados simples y justificables 'daños colaterales' personas totalmente prescindibles. El hundimiento del Titanic fue posiblemente el mayor desastre mediático de la primera mitad del s.XX si exceptuamos los dos conflictos armados mundiales. Y, de acuerdo con el libro 'Terroristas secretos' de J. Hughes, esta tragedia, como otras que menciona el libro, fue ordenada por la orden jesuita, auténtico brazo militar de la iglesia católica romana.
Un 14 de abril (1912), curiosamente coincide con la misma fecha en que Abraham Lincoln fue asesinado.
Recordemos que Lincoln, en su momento se había opuesto a un prematuro intento por otorgar al Congreso el poder de imprimir el dinero. También abolió la esclavitud).
Con la desaparición de los tres financieros mencionados desapareció toda oposición a la creación de la Reserva Federal de Wall Street, el organismo financiero privado que regula y ha tenido secuestrado hasta hoy el flujo financiero. En diciembre de 1913 nace dicho organismo y se sientan las bases del proceso inflacionario/deflacionario que actualmente conocemos. Ocho meses más tarde los jesuitas ya habían, gracias a ello, obtenido suficiente financiación (a expensas de los contribuyentes norteamericanos) como para dar el pistoletazo de salida a la Iª Guerra Mundial.


"Es espantoso dirigir a este gran pueblo pacífico a la guerra, a la más terrible y peligrosa de todas las guerras, en la cual la civilización misma parece estar en la balanza."
(Woodrow Wilson, Presidente de EEUU 1912-1920)

La llamada 1ª Guerra Mundial tuvo su origen en el asesinato en Sarajevo del Archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del imperio austro-húngaro. No olvidemos que Sarajevo era la capital de Serbia, cuya ancestral fe ortodoxa –junto con los planes expansionistas de anexión con Bosnia-Herzegovina– y la órbita que describía alrededor de la Gran Madre Rusia, entraba en colisión con la doctrina que, desde Roma, reconocía al Papa como supremo y único representante de Jesucristo en la Tierra. En un mundo tan diverso y tolerante, resulta curiosa la insistencia en transmitir un pensamiento único.
Cada vez más rumores apuntan a que la necesidad por parte de las esferas vaticanas de extirpar a la familia Rusa Romanov, defensores del cisma cristiano. Esta sería, y no la difundida lucha obrera, la verdadera razón de la Revolución bolchevique. No en vano, la financiación necesaria para imponer la llamada dictadura del proletariado y acabar con la Rusia zarista, provino de los fondos generados por la Reserva Federal Norteamericana, verdadera fuente de creación del modelo dinero-deuda impuesto por la élite sionista-jesuita.
Eric J. Phelps, Asesinos Vaticanos. Halcon Unified Services. P. 247.

El drama del Titanic fue, en definitiva, uno de los crímenes más perversos jamás cometidos.
leer más.



Deja atrás tu pasado

Caminamos por este mundo, transitando esta vida, acumulando experiencias. Unas más traumáticas que otras. Otras tan sublimes que nos elevan hasta hacernos flotar. Estamos aquí, tratando de convivir e interactuar con seres de nuestra misma especie, tratando de defendernos de las adversidades. Nos protegemos del entorno desde que fuimos expulsados del mítico Edén.
Pareciera que dispusiésemos un ingenioso dispositivo electrónico con el que desenvolvernos en este medio, para el que se olvidaron de adjuntarnos un manual de instrucciones.
Buscamos el equilibrio, estar en armonía con las circunstancias que se nos presentan, pero parecemos andar a tientas por un túnel oscuro. En nuestra ignorancia provocamos reacciones inimaginadas ante las que, a su vez reaccionamos de modo dañino e incomprensible incluso para nosotros mismos. 
Estamos enfadados. Algo no funciona y todo apunta a que no ha funcionado desde hace mucho tiempo, mucho más del que siquiera nuestra memoria acierte a abarcar.


Unos parecen haber nacido para ser sometidos. Y no me refiero al evidente sometimiento de los estratos más económicamente desfavorecidos. Consiste en una esclavitud arraigada en la mentalidad. La padecen incluso los vástagos de las élites financieras. Y es que hemos asociado vivir con sobrevivir. Y no por nada. Las devastadoras guerras en las que nuestros antepasados se embarcaron han dejado una profunda huella emocional. En aras de la seguridad (de nos se sabe muy bien quién o qué valores) se ha mandado al frente de combate a multitud de hombres jóvenes en edad de procrear, y uno se pregunta…


Después de tantos siglos de perpetuos y mediatizados conflictos, tras los que todo lo que se resolvía era unas anexiones, una alteración de las fronteras, llegados a este momento de la historia donde conflictos religiosos en próximo y medio oriente parecen eternizarse hasta el hastío, uno se pregunta si no será que existe un interés oculto en el medio en sí, es decir, en mantener a la humanidad en perpetuo combate. ¿pero quién… y por qué?


Quien más quien menos a estas alturas está al cabo de la existencia de una manipuladora aunque difusa trama de ególatras propietarios del tablero de ajedrez sobre el que colectivamente ha apacentado a 'sus ovejas'. Unas ovejas que, en calidad de peones, alfiles, caballos, torres,…hemos participado de una secuencia aparentemente inacabable de partidas. Cada oveja interpretando su papel del modo más convincente. Cada peón buscando la mirada paternal y reafirmante de la ficha inmediatamente superior en el escalafón jerárquico del tablero. Fichas blancas una vez, negras otra. Un juego paradigmáticamente polarizador, donde las posturas dualísticas han sido expuestas y expresadas en forma de enfrentamiento en lugar de una armónica danza de opuestos. La Naturaleza nos enseña que la vida aparece y se renueva mediante la armoniosa danza entre las energías complementarias. Sin embargo el ser humano es el único huésped de este planeta capaz de interpretar la convivencia entre opuestos tan solo en el contexto de un campo de batalla. Y es que las contiendas bélicas no responden sino a la perpetua tendencia que tenemos a aceptar observar a lo diferente como un enemigo. Y lo hacemos desde las esferas de dominio más básicas (familia, vecindarios, ocupación laboral…).
Ya sé que esto solo son palabras, y las palabras ya se sabe, se las lleva el viento...Nada más lejos que el ánimo de pontificar acerca de la deriva humana. Este blog no es más que mi personal cuaderno de bitácora en el que plasmar y desgranar todos los pensamientos que incesantemente me han pasado por la cabeza, separando lo accesorio de lo esencial. Dicho esto, opino que un plan mucho más vasto está en marcha, uno solo visible desde la óptica que concede una perspectiva más amplia que la que siquiera han tenido aquellos señores de este mundo, ocupados en mantener confusas a las mentes con la intención de mantener a las almas en la ignorancia, alejadas de la vasta y esplendorosa consciencia.


Estos señores de la oscuridad, miembros –no perdamos la perspectiva– también de la gran hermandad de la que todos participamos, fueron esos antiguos miembros del sacerdocio y las iniciales monarquías babilónicas, herederos de los ritos iniciáticos sobre los misterios de la vida, y responsables entonces de la administración de la sabiduría que a modo de descargas de archivos informáticos, el ser humano debía ser periódicamente provisto. Sin embargo, en el interim, se sintieron tentados de adueñarse del proceso entero, atribuyéndose roles que reclamaban la idolatría de sus súbditos. Crearon las condiciones de inestabilidad para ganarse, a través del miedo despertado en su rebaño, la fidelidad de sus ovejas.


Y nos acostumbramos a vivir y a aceptar nuestra lamentable e incomprensible existencia, bajo la promesa de un mundo de felicidad donde Dios nos premiaría con la eternidad si cumplíamos con los preceptos que ellos decretaban. No matarás, no robarás, no tal, no cual…y sin embargo cumplíamos a regañadientes y aprendimos a llevar una doble moral, 'cumpliendo con el Statu Quo de día y de noche adorando a los instintos que, reprimidos, clamaban por su liberación. Esas personalidades escindidas (Egos) que hemos fabricado para liberar la energía reprimida han sido las que nos han mantenido tiranizados. Los señores de la oscuridad se lavan las manos, a sabiendas de que la responsabilidad del destino de cada uno, en última instancia, reside en encontrar el coherente equilibrio entre sentimiento, pensamiento y acción. Pero todo lo que han conseguido es que ya no les sigamos creyendo y nos revelemos contra la divinidad empaquetada que nos vendieron. Curiosamente esa es la meta a la que sabían llegaríamos a estas alturas de la representación. La protesta masiva es el escenario ideal para la agenda de los maquiavélicos manipuladores de las mentes humanas, a quienes no importan tanto quien sea el objeto de las protestas (ya se ocupan de buscarte un conveniente sparring), como que sigas enfadado y dispuesto a combatir a todo aquél que se atreva siquiera a objetar el modo en que cocinas, o conduces, o traduces, o hables o ayudes…
Y sin embargo ellos están interpretando un papel sagrado. Están acelerando el proceso de despertar, provocando los acontecimientos necesarios para que no te quede más remedio que verte abocado a una catarsis personal, la única salida para sacudirte tu pasado y poder mirar hacia adelante desprovisto de las invisibles pero atenazantes cadenas que te impiden dar un paso adelante con alegría y entusiasmo, confraternizado con toda la Creación que te rodea, liberado de los apegos a los que te has visto obligado a someterte.
Eres libre y digno por el mero hecho de existir.


No obstante una cosa está clara: estás indignado. Y lo has estado desde mucho antes de considerarte víctima de la actual coyuntura económica. Tan solo sucedió que mantuviste 'domesticada' a la fiera interna, atiborrada con sucedáneos que te podías permitir (que cada cual confiese los suyos…) y a los que te mantenías compulsivamente adicto. Simplemente eran adicciones socialmente aceptables en virtud del consenso tácito al que colectivamente llegamos respecto de ello.
Ahora los manipuladores del consenso, guardianes del secreto más grande jamás contado, han decidido que es tiempo de dar una nueva y definitiva vuelta de tuerca al sistema hacia otro con reglas diferentes. Y sus decisiones han desatado todos tus fantasmas. El mundo no se acaba. Está cambiando y tu estás siendo testigo, no azaroso, sino de voluntaria excepción. Un punto de inflexión, un cruce de caminos donde cada cual va a tener que decantarse por continuar indignado y enfrascado en la lucha por su dignidad, o por despojarse de todo el caos mental que le impide presenciar la inalterable dignidad que siempre ha ostentado.
¿eres capaz de hacer las pequeñas cosas de cada día (fregar los platos, detenerte ante un paso de cebra, esperar pacientemente tu puesto en la cola del supermercado, escuchar a tu hijo/a cuando te pide que le prestes atención, …) plenamente consciente de lo que estás haciendo, libre de toda ansiedad? ¿Eres capaz de abstraerte del consenso espacio/tiempo y congraciarte con tu eterna naturaleza?
Si aceptas que no puedes, ya has dado un paso adelante en la aceptación. Ahora convendrás que haya algo de lo que desprenderte para poder convivir en armonía con tu entorno, para no ya avanzar, sino poder disfrutar de 'estar' (eso esencialmente es avanzar), un lastre excesivo e innecesario en la mochila mental.

El reto del hombre

En su libro El retorno del rey (ed. Vesica Piscis) Ton Van der Kroon, precursor del desarrollo personal masculino en Holanda, nos presenta un mapa para recorrer el camino que nos permita encontrar como hombres de nuevo nuestro sitio. Hablamos con él acerca de la crisis de lo masculino y de las pautas que están permitiendo el surgimiento de una nueva masculinidad.



Usted ha indicado que en estos tiempos mientras las mujeres están realizando un viaje hacia arriba los hombres lo están llevando a cabo hacia abajo. ¿Podría explicar este planteamiento?
Creo que las mujeres tienen mucho que ganar en esta época después de siglos de ser degradadas. Por primera vez en milenios tenemos una cultura en la que valoramos a hombres y mujeres por igual, o al menos lo intentamos. Así que las mujeres encuentran su fuerza y ganan poder, mientras que los hombres tienen que desprenderse de su poder y de su estatus, para lograr el equilibrio. El patriarcado está a la baja; las religiones patriarcales, la economía patriarcal, la política patriarcal, ya han tenido su época. Necesitamos ecología, y un nuevo equilibrio entre la energía femenina y la masculina. Si no, no sobreviviremos. No podemos seguir como antes, eso seguro.

"Las mujeres encuentran su fuerza y ganan poder, mientras que los hombres tienen que desprenderse de su poder y de su estatus, para lograr el equilibrio. Necesitamos un nuevo equilibrio entre la energía femenina y la masculina. Si no, no sobreviviremos". 

Pero no es la comprensión de esta situación lo que hace que los hombres 'suelten cuerda', sino más bien las crisis individuales en las que se sienten perdidos; ¿está de acuerdo?
Sí, eso es verdad. Normalmente dejamos ir cuando hay una crisis. Necesitamos pasar por un divorcio, o una crisis nerviosa, o una enfermedad, para darnos cuenta de que no podemos seguir de la misma manera. Normalmente los hombres podemos ser muy perseverantes rayando en la tozudez, así que bajar la cabeza y dejarnos llevar no es nuestra mayor virtud: es algo que necesitamos aprender y practicar.

En el viaje a las profundidades que Vd. plantea, es inevitable el encuentro con el salvaje. ¿Puede explicarnos esta figura y qué papel juega en el reencuentro del hombre consigo mismo?
El hombre salvaje es una especie de chamán occidental. Está en contacto con la naturaleza, con nuestra naturaleza interior y con las raíces de la vida. Hemos olvidado nuestras raíces. Ya no estamos en contacto con la naturaleza. En la escuela los niños aprenden a comportarse y a ser 'buenos chicos'. Pero eso no es lo que los convierte en verdaderos hombres. Así, no se encontrarán a sí mismos: solo se comportarán bien o mal. Necesitamos una masculinidad auténtica, hombres que tengan conocimiento de sí mismos y sepan lo que es estar solo, ser espontáneo, ser cariñoso y ser sabio. El salvaje es un iniciador en los misterios de la vida misma. Nos adentra en el oscuro bosque del alma, adonde nadie ha ido antes. En nuestra sociedad necesitamos más hombres en contacto con su naturaleza salvaje, para que guíen a los chicos jóvenes y les hablen de la vida.

En nuestra sociedad occidental, ¿quién o qué podría ejemplificar al hombre salvaje?
Podría ser un mentor o un profesor quien acompañe a los jóvenes. Alguien que ve el potencial que hay en la gente joven y que se preocupa por ellos. Ya tenemos suficientes ejemplos que nos enseñan éxito, ambición o conocimientos, pero necesitamos más hombres mayores que enseñen a los jóvenes la sabiduría de la vida, el frenar, la reflexión, el duelo y aprender a enfrentarse al dolor y al fracaso. Sin pérdidas no hay ganancias.

Existe por otra parte la antípoda del salvaje, que es el hombre que no se atreve a tomar su poder. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?
En Europa hemos crecido después de dos guerras mundiales, en las que se perdieron generaciones enteras de hombres. Así que mi generación ha tenido que hacer frente a una generación de padres lisiados, ausentes, rotos emocionalmente, espiritualmente y socialmente. Estaban heridos y, como tales, no podían ayudarnos a convertirnos en hombres adultos: padres ausentes, hijos perdidos. Así que nosotros estamos viviendo en una sociedad de chicos perdidos, que intentan comportarse. Es muy doloroso. No por fuera, sino por dentro. Los estragos de la guerra siguen estando, en silencio, dentro de muchísimos hombres. En el trabajo que hago, yo veo este dolor en los hombres; sale a borbotones cuando les preguntas cómo era la relación con su padre: no lo saben. No había relación: solo había vacío, o una sensación de ineptitud, pérdida o mal entendimiento. No había ningún vínculo entre padre e hijo, ninguna conexión espiritual, y por eso vemos a muchos hombres que son incapaces de encontrar su poder: o se convierten en el típico macho o en unos blandengues, porque les ha faltado un ejemplo sano de paternidad y masculinidad.

Pero las guerras mundiales están muy lejos; tiene que haber otros factores importantes...
En realidad no están tan lejos: los padres de mi generación nacieron o en el período de entre guerras o durante la Segunda Guerra Mundial y en España hubo la Guerra Civil. Nuestros padres sufrieron el dolor emocional de crecer en una zona de guerra. Mi padre tuvo que luchar en Indonesia. Y sus cuatro hijos jóvenes, nosotros, vimos y vivimos los resultados: mi padre se quedó emocionalmente estancado en la guerra y nunca salió de ella. Le costó toda la vida. Así que nosotros somos lo que llaman las "víctimas de la segunda generación". Por fuera no parece que haya ningún problema, pero espera a cavar un poco más hondo: hay ingentes cantidades de dolor y de vacío. Se tarda generaciones en curar las heridas del alma. En esto no existe un arreglo rápido.

Uno de los obstáculos para asumir el propio poder es el papel de la madre. ¿Puede explicarlo?
Cuando el padre está ausente la madre intervendrá y se convertirá en padre y madre a la vez; intentará llenar el vacío, siéndolo todo para su hijo. Pero un niño tiene la necesidad del padre (como las niñas, naturalmente; pero en esta entrevista centrémonos en los hombres); necesita entender la naturaleza física de los hombres, el humor, la audacia, la intrepidez, los fracasos, las historias de los hombres.

Vd. ha dicho que, si bien es cierto que una gran dificultad del hombre es liberarse del ascendente de su madre, un reto mayor aún es reencontrarse con el padre. ¿Qué significa reencontrarse con el padre y cómo puede llevarse a cabo este reencuentro?
Hay un proverbio que dice que el ser humano nace tres veces: una, de la madre; una, del padre; y otra, del Yo. Pues bien, los rituales de la pubertad al pasar de niños a hombres se refieren a este segundo nacimiento: necesitas soltarte de la madre, que te dio la vida (el nacimiento físico), para encontrar tu propio género y tu propia misión. Ahí es donde entra el padre. Pero cuando él está ausente ¿cómo encuentras tu propio género? Crearás tu propia iniciación, a través de las drogas, de la violencia o de la depresión, pero es muy difícil. Necesitas un mentor o un padre que te enseñe el camino hacia una masculinidad sana. Así es como se hacía en los viejos tiempos. Pero nosotros hemos perdido esta sabiduría de la iniciación. Nos hemos vuelto muy pobres espiritualmente. Los sacerdotes no nos enseñarán lo que significa ser hombre; me temo que no lo saben ni ellos.

"En la escuela los niños aprenden a comportarse y a ser 'buenos chicos'. Pero eso no es lo que los convierte en verdaderos hombres. Necesitarnos una masculinidad auténtica, hombres que tengan conocimiento de sí mismos y sepan lo que es estar solo, ser espontáneo, ser cariñoso y, ser sabio".

Vd. afirma que existe un rey dentro de cada uno de nosotros. ¿Cómo debemos entenderlo?
El rey es el corazón; es el centro de nuestro ser, la sede del alma. Es donde conectamos con la esencia de quienes somos. Si escuchamos a esa esencia, al alma, estamos en equilibrio; la vida fluye; el rey está vivo. Pero cuando no vivimos de acuerdo a nuestra alma perdemos ese equilibrio: nos ponemos enfermos, nos estresamos o nos volvemos infelices; perdemos la alegría y la sabiduría que teníamos de niños y de niñas. Ahora esto pasa en la mayoría de las vidas: perdemos al rey; el rey es asesinado, está enfermo o ausente, o se convierte en un tirano. Esto se refleja en nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra sociedad, nuestra política, nuestras iglesias. Sin rey, nuestra vida se convierte en una tierra yerma.

¿Qué debería hacer el rey para recuperar su trono?
Tenemos que realizar una búsqueda del alma: ¿qué es lo que queremos de verdad? ¿Qué nos hace felices? ¿Qué es lo que nuestra alma quiere de nosotros? ¿Cuál es nuestra misión en la vida? ¿Realmente estamos haciendo lo que necesitamos hacer? ¿O solo estamos cumpliendo con las expectativas de nuestros padres, de la sociedad, de nuestra esposa o de nuestro jefe? ¿Dónde está nuestra autenticidad? Esas son las preguntas que necesitamos hacernos para volver a tener al rey en el trono.

Vd. ha descrito otros arquetipos, aparte del rey y del salvaje: el amante, el bufón, el guerrero, etc. ¿Indican etapas que debemos transitar cada uno de nosotros, o tipos psicológicos con los que nos vamos a identificar con prioridad?
Estos arquetipos son aspectos del alma. Forman parte de nosotros, de cada uno de nosotros. Por ejemplo en cada hombre hay un amante. Este arquetipo lo tenemos muy a mano para explorarlo: ¿cuál es nuestra forma de amar? ¿Cómo tratamos el tema de la sexualidad, de la sensualidad, de la intimidad? ¿Aceptamos al amante que llevamos dentro? ¿Disfrutamos de nuestra lujuria de una forma amorosa, no de una forma agresiva o negándola? El falo de un hombre es un fenómeno de lo más misterioso; tiene vida propia. Es, por un lado, frágil y, por otro, muy potente, vibrante de vitalidad, de ansias de vida. ¿Cómo nos relacionamos con él? ¿Lo honramos o nos avergonzamos de él e intentamos controlarlo? Simboliza la esencia misma de nuestra masculinidad; puede ser glorioso y donador de vida, pero al momento siguiente está acabado; se encoge y se queda en casi nada. Estos dos opuestos de nuestra vida necesitamos honrarlos. Si no, tendremos que enfrentarnos a las consecuencias. La energía arquetípica, como la energía sexual, jamás puede ser ignorada ni apartada, porque entonces sale de una forma más oscura y negativa.

¿Cómo invitaría Vd. a retornar al trono del corazón a quien no recuerda el tesoro que se halla allí?
Reencontrar tu corazón es como entrar en un laberinto; es un viaje complicado hacia el corazón del laberinto. No se puede encontrar en un taller de fin de semana titulado 'Abre tu corazón'. Es un viaje largo y nunca se acaba. Pero por el camino empiezas a disfrutar de la aventura de la vida, empiezas a apreciar los momentos de belleza, e incluso los momentos de tristeza o de dolor, o de desastre, y después, poco a poco, el corazón cobra vida; despierta de un sueño largo y triste. Cuando el corazón cobra vida, es el tercer nacimiento: nacemos del Yo. Nos volvemos dueños de nuestra vida, no porque podamos controlarla, sino porque sabemos servir y dejar ir. Este es el misterio: para convertirnos en un hombre tenemos que desprendernos de todo, y rendirnos a una fuerza superior. Como dice Yoda, el mentor de Luke Skywalker en La guerra de las galaxias: "Que la fuerza te acompañe". Esta fuerza, esta energía divina es lo que nos convierte en maestros; no el ego: el ego nos hace seguir siendo pequeños.

En las tribus y culturas ancestrales existían rituales de iniciación en el paso del joven a adulto. ¿Puede explicar algo acerca de estos rituales?
Los ritos de iniciación siempre tienen tres fases: primero tienes que desprenderte de la vieja forma de vida. En nuestra época esto se da a través de una enfermedad, un divorcio, del dolor o de un accidente. Este es el momento en que sabes que ha empezado la iniciación; empieza con dolor. Puedes felicitarte. La segunda fase es la transformación: tendrás que rendirte al camino del alma, igual que la oruga necesita abandonar su forma para convertirse en mariposa. La tercera fase es cuando adoptas la nueva forma y vuelas: necesitas integrar e incorporar la transformación a un nuevo modo de vida. Que el rito de iniciación se realice a una edad temprana es muy útil para que los jóvenes encuentren su camino en la vida. Entonces ya están conectados con su alma, y saben para qué están aquí.

“Ya tenemos suficientes ejemplos que nos enseñan éxito, ambición o conocimientos, pero necesitamos más hombres mayores que enseñen a los jóvenes la sabiduría de la vida, el frenar, la reflexión, el duelo y aprender a enfrentarse al dolor y al fracaso. Sin pérdidas no hay ganancias”.

"Hay un proverbio que dice que el ser humano nace tres veces: una, de la madre; una, del padre; y otra, del Yo. Los rituales de la pubertad al pasar de niños a hombres se refieren a este segundo nacimiento: necesitas soltarte de la madre para encontrar tu propio género y tu propia misión. Ahí es donde entra el padre".

¿A qué han quedado reducidos estos rituales en nuestras sociedades occidentales?
En mi época se decía: «El ejército te hoce un hombre.» Pero yo no lo creo. La iniciación que se da en un ejército toca el arquetipo del guerrero, pero omite la sabiduría espiritual de la iniciación. Crea robots o machos. Se necesita saber luchar, pero no saber matar. Eso es un malentendido. Un guerrero espiritual es algo distinto a los hombres que mandamos a Afganistán o a Irak; estos están perdidos: todavía necesitan comportarse, y este comportamiento aniquila su propia alma, porque tienen que hacer cosas que van contra la vida. Un guerrero espiritual, o un guerrero del corazón, lucha por la vida, no contra ella. Necesitamos, definitivamente, guerreros del corazón. Y yo creo que los jóvenes están pidiendo a gritos que se les inicie en esta forma de vida, que hace que valga la pena vivir.

"El dolor de los hombres sale a borbotones cuando les preguntas cómo era la relación con su padre: no lo saben. No había relación: solo había vacío, o una sensación de ineptitud, pérdida o mal entendimiento. A estos hombres les ha frutado un ejemplo sano de paternidad y masculinidad".

¿Es la ausencia de los ritos mencionados una de las claves para comprender los traumas y las dificultades íntimas del hombre adulto?
En nuestros días la vida se convierte en la iniciación ritual, al carecer de los ritos de pubertad. Tenemos que pasar a tropezones por el dolor, por el divorcio y el fracaso para entender nuestro sendero de vida. Como sociedad en general nos enfrentamos a los ángulos muertos de nuestra conducta y tenemos que pagar el precio. Hemos perdido el misterio de la vida en la Tierra; hemos intentado venderlo, controlarlo, explicarlo o matarlo. En nuestras universidades estudiamos la vida, pero la vida no es algo para estudiar: es para vivirla. No podemos separarnos de lo que somos, de la naturaleza, de la Madre Tierra, del amor.
No podemos crear nuestro pensamiento al margen de los problemas. Tenemos que abrazar la vida en su totalidad y darnos cuenta de que nosotros solo somos parte de un gran Misterio. Nosotros somos el Misterio. Y no hace falta resolverlo: solo tenemos que honrarlo y disfrutarlo. De eso trataban los viejos ritos de iniciación: de honrar el misterio y la magia de la vida. Es lo que hoy día se encuentra en las películas de Harry Potter; a los niños les encanta, porque les habla de estos valores que no se aprenden en la escuela.

¿Cómo se le ocurre que podemos asumir, en las sociedades modernas, el papel de los antiguos rituales?
Creo que es importante que empecemos a apreciar otra vez el papel de la naturaleza como una de nuestras maestras. Podemos llevar a los niños pequeños a la naturaleza y enseñarles a escuchar. Como padres podemos llevar a nuestros hijos de excursión y estar con ellos haciendo fuego, cocinando, hablando, durmiendo, superando dificultades. No es tanto hablar como, también, experimentar estas maravillas de la vida. Los chicos necesitan estar en presencia de su padre: necesitan ver cómo camina, cómo habla, cómo se mueve, cómo se las arregla con la vida en general. Eso es lo que les hace entender. Así es como se empieza.

¿Qué me puede decir de la figura del iniciador o tutor, que acompañaba al joven en su paso a adulto? ¿Quién nos puede iniciar en nuestras sociedades?
En las sociedades antiguas había hombres (así como mujeres) que tenían la función específica de guiar el alma. Se les puede llamar mentores, o chamanes, o sacerdotes. Conocían la naturaleza misteriosa de la vida, las otras dimensiones del alma, al dios o la diosa, al espíritu de la naturaleza y las reglas y los límites del mundo espiritual. Sabían viajar entre esta realidad y la otra, el mundo invisible. Hoy día no hay mucha gente que entienda esto; a este mundo invisible lo llamamos mito o cuento de hadas. Hablamos de Dios, pero me temo que para la mayoría de la gente no es más que un concepto; no es una realidad viva. Y muchas veces, como nos enseñan nuestras religiones, intentamos enmarcar a Dios en una caja muy estrecha y negamos la complejidad espiritual del mundo invisible.

Y las mujeres ¿qué papel pueden jugar en el camino del hombre hacia su redescubrimiento?
Las mujeres llevan mucho tiempo intentando arreglar a los hombres, pero no funciona: son los hombres los que tienen que arreglarse a sí mismos. Ellas pueden ofrecerles la libertad de hacerlo, y muchas veces son las mujeres las que dejan libre a un hombre para que vaya a la búsqueda de su autodescubrimiento. Ellas pueden ver su gloria, pero también sus faltas y sus puntos débiles. Pero se vuelve peligroso cuando ella intenta hacerle cambiar para que se convierta en algo que a ella le gustaría. Muchas veces se involucran demasiado y les gustaría que se llenara su propio vacío. Pero aquí cada sexo tiene que hacer su propio trabajo.

Al final, ¿hacia qué tipo de masculinidad estamos yendo? ¿Cómo la definiría?
Yo veo que está surgiendo una nueva masculinidad; es suave y firme a la vez; se responsabiliza (de la Tierra, de la naturaleza, de los hijos, del futuro), pero también puede ser bromista y alegre, y no demasiado seria. Una masculinidad que honra lo femenino y respeta su sabiduría; que sabe luchar por las cosas verdaderamente valiosas de la vida, cosas que son frágiles y por las que vale la pena luchar; no se trata de una lucha contra algo, sino de luchar por algo. Una masculinidad que respeta las diferencias, que respeta otras culturas, otras religiones, y al mismo tiempo está arraigada y orgullosa de su propia tradición y cultura. La nueva masculinidad tiene que ver con el todo, lo completo; no con la perfección, ni los conflictos, ni la dualidad. Es equilibrada y sabia.

¿Es necesario que este camino vaya acompañado también de una redefinición de la feminidad? 
Sí, yo creo que sí, pero creo que esta es la tarea de las mujeres: ellas encontrarán una nueva forma de ser femeninas y dejarán atrás las viejas formas de feminidad. Al final sería precioso que pudiéramos llegar a una verdadera igualdad, que no significa ser iguales, sino respetuosos cada uno con el papel del otro.

A quien quiera ahorrarse el trabajo pensando en la androginia, en que la solución está en la dilución de las fronteras entre hombres y mujeres, ¿qué le diría?
Puedo entender que algunas personas quieran librarse del juego de poder entre hombres y mujeres e intenten superar todo el problema eligiendo la androginia, pero creo que es un error: necesitamos la polaridad, los dos polos de la masculinidad y la feminidad, para jugar, para bailar, para crear, para concebir bebés, para hacer el amor y gozar de los frutos de la vida. Solo entonces, al honrar las diferencias, encontraremos la unidad, más allá de la forma física.

"Cuando el corazón cobra vida, es el tercer nacimiento: nacemos del Yo. Nos volvemos dueños de nuestra vida, no porque podamos controlarla, sino porque sabemos servir y dejar ir. Este es el misterio: para convertirnos en un hombre tenemos que desprendernos de todo, y rendirnos a una fuerza superior”.

Una redefinición positiva de la masculinidad y la feminidad ¿traerá un nuevo equilibrio del hombre con la Tierra?
Yo creo que sí; sí. Es la polaridad básica. Necesitamos un equilibrio entre los valores masculinos y femeninos. Ambos son importantísimos, pues cuando no hay un equilibrio saludable las cosas empiezan a estropearse: cuando valoramos a un Dios padre que está en el Cielo por encima de la Diosa madre, vinculada con la Tierra, creamos un mundo desequilibrado; cuando ponemos la masculinidad por encima de la feminidad, o al revés, creamos caos y desorden. La Tierra necesita, definitivamente, un nuevo equilibrio, y somos nosotros los que tenemos que crearlo. «Nosotros somos aquellos a los que hemos estado esperando», como dicen los hopi. No serán los políticos, ni los científicos, ni las empresas los que salvarán la Tierra; seremos nosotros. Tenemos que hacerlo. Tampoco creo que vayan a venir alienígenas a salvarnos en el último momento: si están ahí, probablemente estén esperando a que empecemos a hacer algo respecto al lío en el que estamos metidos.

Vd. propone una especie de ritual de iniciación colectiva en el 2012. ¿Podría exponernos su planteamiento al respecto e invitarnos?
Los últimos veinte años he estado viajando a lugares sagrados de todo el mundo, y he descubierto que son bibliotecas de sabiduría. Es como si contuvieran el anteproyecto de nuestra evolución. En el año 2006 tuve la visión, en uno de estos lugares sagrados, de que será importantísimo reunirse en estos puntos de poder en junio de 2012, cuando la Tierra esté atravesando un proceso inmenso, una iniciación colectiva, podríamos llamarlo. Todos los pueblos indígenas, como los mayas, los hopi, etc., han predicho este momento en el tiempo. Es como un parto de la conciencia, y nosotros estamos llamados a ser las comadronas y 'comadrones'. Es una ventana de despertar colectivo, y yo invito a todo el mundo a que se una. Simplemente, escoged uno de los lugares sagrados que conozcáis, reunid a un grupo de amigos e id allí. Sintonizad con el lugar, permaneced en silencio, compartid vuestras experiencias y a ver qué pasa. Sufriréis una transformación, al mismo tiempo que contribuiréis a un proceso mayor: el despertar de la humanidad. En este proceso se necesita a todo el mundo, y ya no nos queda mucho tiempo. Así que a por ello………


(Extraído de la revista Athanor, Marzo/Abril 2011)

lunes, 10 de octubre de 2011

El dinero no es el problema

El obstáculo para poder 'observar' con ecuanimidad el escenario de acontecimientos globales es nuestra adicción a las cosas que con el dinero se pueden adquirir.
Todo depende del grado de necesidad y consecuentemente el de compulsión que hemos desarrollado para calmar la ansiedad. La paz, que no es otra cosa que la Consciencia de ser libres por derecho, es algo que todos anhelamos desesperadamente. Sin embargo pocos son capaces de percatarse de que nunca la han perdido, de que no es algo que haya que ganarse con el sudor de la frente. Pocos se dan cuenta de que la Paz está a nuestro alcance desde el momento en que uno decide CONSCIENTEMENTE hacer uso de ella.
–Luego el problema está en no ser conscientes…en la Inconsciencia?
–Eso es. La vida es un sueño.
–Pero yo la siento muy real.
–Todo lo real que tus sentidos físicos captan, perciben. ¿Nunca te has preguntado si existen otros métodos o dispositivos para conectar con la realidad, independientemente de los cinco con los que estás habituado a operar (en el caso de que alguno de ellos no esté obturado)? El cuerpo físico es tan solo un instrumento, una vestimenta gracias a la cual puedes interactuar en 'este' mundo. No es real en la medida que es transitorio, tiene fecha de caducidad. Paradójicamente, la ansiedad que se deriva de la insatisfacción sensorial en edades muy tempranas (caricias, ternura, ) es algo muy real, y sin duda el origen de todas las sibilinas o abiertas venganzas que padecemos y repercutimos con la pretensión de liberar las emociones acumuladas.
–Entonces, ¿quieres decir que nos herimos mutuamente sin darnos cuenta de por qué lo hacemos?
–Nos pasamos 'esta vida' defendiéndonos del mundo (los demás) y agrediéndolo. Somos criaturas atemorizadas, marcadas por una difusa (inconsciente) sensación de abandono, fruto del dolor experimentado al 'aterrizar'  en este mundo y no hallar en justa reciprocidad el amor que tan natural nos es allá de donde procedemos. Y es ese arraigado temor, el miedo a volver a sufrir, lo que tiene secuestrada nuestra consciencia, lo que nos obliga a vagar como almas en pena tratando de protegernos de cualquier potencial peligro, por imposible que se antoje. Reclamamos justicia, libertad, y es legítimo. Queremos ser libres y estar en paz, pero en nuestra ignorancia hemos creido que dichos conceptos deben ser 'conquistados', es decir arrebatados de otras personas que los tienen secuestrados.
Pedid y se os dará, decía el maestro. Lo que ocurre es que todo está siendo dado. La petición ha llegado a 'palacio'. Pero por desgracia, el sabio apunta a la Luna y el necio se queda observando el dedo. Todos albergamos un sabio en nuestro interior. Pero lo hemos revestido de tanta necedad que no acertamos a ver lo evidente. Hasta el punto que cuando lo evidente se nos expone de forma diáfana, lo atacamos con todas nuestras fuerzas. Es por ello que la vasta dimensión del Cosmos solo es revelada a aquellos que son dignos de sus secretos. Quien se considera indignado obtiene la realidad que se está atribuyendo, la desconexión con su dignidad. La dignidad no puede, por definición, ser despojada de alguien, a menos que ese alguien afirme sentirse indigno. No ser 'digno' es algo que todos arrastramos desde probabalemente los albores de los tiempos. Algún fallo (pecado original?) arrastramos que nos convierte inconscientemente en 'apestados', no merecedores de los parabienes de la creación. Todavía arrastramos el estigma del 'ganarás tu pan con el sudor de tu frente', o 'parirás con dolor' pronunciados por esa entidad calificada de Omnipotente por los patriarcas hebreos que se autoproclamaba 'yo soy quien quiera que desee ser' (Yahweh/Jehová) Ya ves hasta donde estoy llegando, pero lo cierto es que la culpa tiene raíces muy profundas. Y la culpa, como todo eso que nos molesta pero no podemos destruir, nos la legaron nuestros abuelos, y ellos a su vez a nuestros padres, y estos a nosotros y nosotros se la pasamos a nuestros hijos, como esa 'patata caliente' que pasamos a nuestros herederos genéticos en la inconsciente esperanza que resuelvan el enigma que nosotros no sabemos dilucidar: "¿Qué hacer con la culpa"? Tenemos hijos buscando en ellos la redención que no obtenemos de nosotros mismos. Y eso les indigna. Como nos indignó a nosotros que nos transfirieran nuestros padres sus frustraciones. Ahora bien, la indignación es transitoria, puesto que tarde o temprano la verdad sale a flote. No hay mal que cien años dure.
Todo pasará. Pero la irresponsabilidad para con las emociones no expresadas es lo que nos mantiene atados a esa rueda de causa-efecto, de acción y reacción a la que los doctos antiguos llamaron karma y que no es sino una ley universal que rige en perfecta justicia y equilibrio los designios de todo lo creado.
El mismo sistema del que todos formamos parte y con el que hemos contribuido a alimentar la censura de los sentimientos, es paradójicamente, el que ahora nos está poniendo sobre el tapete todas las miserias que hemos ido acumulando. Y lo hace, por las manos de aquellos en quienes hemos delegado nuestra responsabilidad, porque el universo ha dado por concluido un ciclo para las generaciones. La misma bestia pide redención y la busca rebelándose contra los mismos tiranos (nosotros mismos). Todo está obedeciendo a un gran plan del que tu eres una parte imprescindible, si consigues rescatar y desempolvar tu consciencia. Sacúdete la comodidad y ábrete a la magnificencia de lo imprevisto. Todo en este mundo tiene fecha de caducidad. Siempre la ha tenido. Has venido y regresado multitud de veces. Eres eterno. Lo sabes. Deja de contener tus sentimientos y abandónate a la vasta serenidad que te ha creado. Eres una chispa de Dios. Y lo seguirás siendo por toda la eternidad. Tan solo está terminando uno de los cursos.







sábado, 8 de octubre de 2011

Comprender todo

Una dinámica de huelga política masiva lleva conjugándose en los EEUU desde las movilizaciones habidas en Wisconsin y Ohio en febrero y marzo pasados. Ahora están teniendo lugar movilizaciones y protestas en las partes bajas de Manhattan y Boston dirigidas contra los bancos de Wall Street. Otras manifestaciones de protesta están programadas en Washington DC a partir del 6 de octubre.
Los manifestantes del movimiento "ocupa Wall Street" aparecen inicialmente como grupos sin líderes, comprometidos en un proceso de discusiones orgánicas asamblearias, del que supuestamente deben surgir un consenso respecto a las demandas que vayan a ser expuestas. El ambiente está muy caldeado por usar un eufemismo. Sin embargo, los manifestantes todavía no han logrado plantear un decálogo de demandas específicas, reformas o medidas concretas, que puedan servir de hoja de ruta en el camino al desmantelamiento de Wall Street. Mucha gente está indignada allí también, y su indignación, arraigada en un malestar que tiene raíces psicológicamente muy profundas, difícilmente encuentra una satisfactoria receta que genere el resarcimiento que la corrupta connivencia entre gobernantes y sistema bancario mundial han creado. Se oyen voces que claman vagamente por la 'abolición del capitalismo', eslóganes que claman 'libertad'. La inclasificable naturaleza del malestar, que ya no se contentaría con el encarcelamiento de tal o cual banquero o un cambio ideológico en la cancillería de tal o cual país, está irremediablemente cocinando un tsunami emocional global de incalificables proporciones cuyos rumores están a la vuelta de la esquina. Nadie quiere tomar la batuta, nadie quiere de momento erigirse en portavoz. A pesar que figuras reconocidas del show business como Susan Sarandon o el polémico Michael Moore se dejan ver entre las masas de manifestantes solidarizándose con los movilizados, lo cierto es que las movilizaciones de indignados norteamericanos corren el serio riesgo de caer presas de los operativos financiados por fundaciones adscritas al ala izquierdista del partido demócrata. Uno de dichas fundaciones está bajo el paraguas financiero de George Soros.

Hace unos días un manifestante en la calle fue ungido como caudillo del movimiento manifestante por parte de Keith Olberman quien trabajó anteriormente para general Electric y ahora para Al Gore. Su nombre, Kelly Heresy (trad. 'herejía', en castellano). Si un movimiento se presenta carente de líderes es verosímil que sus postulados se expresen confusamente y que el mismo movimiento acabe mediatizándose hasta el punto de acabar siendo dirigido por los mismos medios de (des)información que a su vez están controlados por los banqueros de Wall Street. Cuando la indignación no comprende su naturaleza y simplemente se deja arrastrar por una marea de emociones, las posibilidades de acabar siendo teledirigido por las fuerzas oscuras, que han urdido la intrincada telaraña de manipulación de conciencias, son muy elevadas (por no decir insoslayables). El sistema atacado acabará encontrando un 'cabeza de turco' al que encumbrar, mediatizar y dirigir sibilinamente hacia la meta deseada. Hitler, Lenin, Robespierre y Murat, interpretaron inconscientemente ese papel en su día…

Las manifestaciones aparecen como espontáneas, pero no es difícil comprobar como oportunamente surgen los agitadores. El movimiento 'Ocupa Wall Street' está mostrando una fuerte influencia de burócratas sindicalistas, procedentes de sindicatos como SEIU (Sindicato internacional de servicios al trabajador) así como Acorn, la asociación de organizaciones comunitarias que reclaman reformas inmediatas en temas como discriminación, educación, vivienda y mejora de servicios públicos). Estos dos sindicatos, ampliamente subvencionados, forman parte de la 'maquinaria de Obama'. Todo queda en casa…

La meta de dichos operativos sindicales 'oficiales' es mantener vago y difuso el foco de las protestas, de modo que no solo ninguna demanda concreta pueda ver la luz –e incomode con ello a la marioneta de Wall Street, Barack Obama, durante su inminente campaña de reelección en 2012, sino que incluso dicha nave se convierta en el estandarte del programa del actual presidente estadounidense –un programa que busca decantarse ya sin tapujos hacia tendencias de extrema izquierda.
Todo encaja a la perfección. Es el momento para que el sistema tome el timón de la nave de los manifestantes para dirigir su navegación hacia el puerto deseado, colocando a dedo a mimetizados ejecutivos de Wall Street en los puestos clave de dicha nave inicialmente populista. Una vez reelegido, otro gallo cantará.


La realidad supera la ficción y estás despertando a la realidad de una sibilina maquinación perpetuada a lo largo de los siglos por las élites oscuras del verdadero poder que dirige los destinos del mundo entre bambalinas, detrás del escenario en el que los corderos han interpretado sus papeles, generación tras generación, viéndose envueltos en una incomprensible marea de emociones propia de este mar de lágrimas cuya puerta de salida solo unos cuantos lúcidos maestros elevados aparecidos a lo largo de la historia acertaron a insinuar la puerta de salida.

La libertad no es 'algo' que se halle ahí afuera, en 'alguna parte' del exterior, fuera del alcance físico, algo que como un objeto, podamos alcanzar o reclamar de alguien por medio de manifestaciones. La libertad está en el interior de cada uno. La insumisión real que subyace bajo las demandas de las protestas populares, tiene un objetivo: liberar la luz atrapada en nuestro 'interior' bajo capas y capas de sentimientos mancillados y auto-censurados. Sí, suena paradójico. Pero lo cierto es que Todos, sin excepción estamos clamando al cielo por el advenimiento de nuestra libertad definitiva. Pero pocos aciertan a detectar los barrotes de la prisión, que no es otra que la propia mente individual, desnaturalizada a nuestro pesar desde que vinimos al mundo. Una mente que nos vimos forzados a escindir, abandonando la intuición, prostituyendo la ingenuidad, claudicando en nuestro amor y paz interiores, cimientos del sentido común necesario para transitar con integridad por este mundo infestado de miedo, rencor y violencia…un mundo de desamor. 


La clave para la genuina libertad radica en mirar hacia adentro, en ser capaces de detener el tiempo en nuestra mente y armarnos del coraje necesario para observar las propias actitudes inconscientes, mecánicas y automatizadas y detectar en ellas las agresiones soportadas y repercutidas –sobre nosotros mismos y sobre nuestros hermanos– por acción y omisión. Ese coraje, lejos de ser algo de lo que uno deba avergonzarse, el la llave para despertar y salir de la holográfica ilusión que es este mundo perceptual. Una vez comprendido que la permanente vendetta no contribuye sino a alimentar la espiral de inconsciente dependencia de la máquina (matrix) –una máquina a la que todos hemos contribuido orgullosa e inconscientemente a engrasar–, habiendo recuperado el dominio de los sentimientos, erradicado el miedo a la asertividad, podremos alcanzar la serenidad para recuperar el tesoro del niño o niña que portamos en nuestro interior, y desde esa espontánea honestidad trabajar con alegría en equipo, positivamente, amorosamente, disfrutando de dar sin medida, compartiendo la abundancia en la convicción de que no estamos solos, de que nunca lo hemos estado y de que cada uno constsituimos la chispa de esa energía que todo lo ha creado y que sigue explorando los confines del universo conocido, una energía que unos han llamado divinidad y que no solo es eterna e inmutable sino muy Real. 


Eres hijo/hija de Dios y a la vez su mensajero/a. Simplemente lo olvidaste, como has olvidado tantas cosas. La solución al enredo es simplemente recordar. Y para recordar con claridad algo que solo te atañe particularmente a ti, convendrás que es preciso hacer un acto de sosegada introspección, algo que solo hallarás tomando distancia de cualquier vorágine o vórtice de colectivizadas y asamblearias protestas, dirigidas a domar democráticamente tu particular e intransferible indignación,  confundiéndola, entremezclándola con la de tus hermanos, mareando la perdiz de tu indignación para así otorgarle, en el momento que las próximas elecciones estimen oportuno, la receta global que los manipuladores de opinión tienen preparada para estos momentos particulares de la historia. Así lo han hecho antes, en cada punto de inflexión ante el que la humanidad se ha visto confrontado. 


Tuyo es el poder de desengancharte del tren asambleario que tienen preparado para ti y tuya es la decisión de zambullirte en tu peculiar explosión de incomprensión. Tomar el toro de tus emociones por los cuernos y hacerte cargo del epicentro de tu particular indignación es tu responsabilidad para contigo y para con las generaciones venideras. Solo combatiendo la esclavitud que te autoimpusiste para no decepcionar a tus padres, hermanos, tíos, docentes, empleadores, parejas, etc…hallarás tu paz, Libera emociones y serás libre. ES TU RESPONSABILIDAD. ES LA DE TODOS.
Todo va a ir bien.

jueves, 6 de octubre de 2011

URGENTE PETICION MUNDIAL





Lee esto varias veces si es necesario hasta que lo comprendas más allá de tu juicio intelectual.


A todas las personas que comparten y sostienen el deseo y la intención suprema de que reine permanentemente y de modo definitivo el Amor, la Paz y la Alegría en la amada Tierra.
Con el fin de ayudar a nuestro planeta y a todos sus habitantes a traer y arraigar luz al Nuevo Mundo que está ya naciendo, pedimos a todos 'los trabajadores de la luz ' que sientan como nosotros la necesidad de cumplir con el compromiso establecido de colaborar con el planeta en el ascenso vibracional, sosteniendo permanentemente ese estado en su maxima intensidad.

Esto es urgente para crear el salto cuántico necesario para darnos a luz a nosotros mismos en la nueva dimensión y densidad que se está instalando.

 Para hacer este compromiso,  sólo hay que decir en voz alta: 

«ME DISCULPO ANTE MI MISMO Y ANTE MIS HERMANOS POR LO ERRORES QUE YO HAYA COMETIDO EN EL PASADO
DISCULPO A MIS HERMANOS POR EL DOLOR QUE ME HAN OCASIONADO Y A MI MISMO POR HABERLO PERMITIDO.
ME COMPROMETO AQUÍ Y AHORA A HACER REINAR EN MÍ Y ALREDEDOR DE MÍ, EN ADELANTE Y PERMANENTEMENTE, LA COMPASIÓN Y LA TOLERANCIA, LA PAZ, LA GENEROSIDAD Y LA ALEGRÍA, VERDADEROS PILARES DEL AMOR UNIVERSAL,
PARA MI MAS ALTO BENEFICIO Y EL MAS ALTO BENEFICIO DE TODOS".


Es necesario invocar para ello sentimientos que resuenen con este compromiso/decreto, tales como la compasión, alegría, optimismo, comprensión, entusiasmo, espontaneidad, inocencia… y mantener esta frecuencia de un modo sostenido. Naturalmente se encomienda obrar en consecuencia en el entorno de influencia diario (familia, vecindario, trabajo, ocio…), de modo que se alineen pensamiento-sentimiento-acción, base de toda manifestación coherente. 
Ahora bien, si los sentimientos no aflorasen a la superficie de forma espontánea y genuina (lo cual no sería de extrañar), porque su canal de expresión esté 'obstruido', se ruega encarecidamente conectar con las energías (emociones) opuestas y liberarlas (desbloquearlas) en la intimidad, solicitando la presencia y amparo del Espíritu Santo.
Por ejemplo: si no puedes manifestar alegría genuina, conecta entonces con la emoción de la tristeza (invoca al Cosmos para que te envíe, cuando esté dispuesto, un detonador adecuado –una canción, una noticia o una película conmovedora, la mirada de un niño, etc…– para que el 'tapón' se desbloquee. Si la tristeza está demasiado 'calcificada', puedes apelar a la indignación. Esa emoción es más superficial y más evidente en los momentos actuales. Te bastará hojear cualquier periódico o escuchar los titulares de los noticieros. Una vez la olla te empiece a pitar, ríndete sin condiciones a la emoción que se manifieste, cualquiera que sea su naturaleza (llanto, rabia,…–usa un almohadón por ejemplo para que los vecinos no oigan si es que no tienes un lugar acústicamente aislado a tal efecto)…

Tras ello permítete visualizar y dejarte invadir por una luz violeta purificadora, que te conectará más pronto de lo que imaginas con los sentimientos antes mencionados. Si sientes vergüenza, zambúllete en esa emoción y deja que tu ser interno te guíe hasta el epicentro de tu vergüenza. Si es tristeza lo que aflora, abandónate a su expresión: llora.

En relación a la acción consecuente con el decreto (pensamiento) anterior, te informo que tu generosidad es esencial. El dinero es una energía como cualquier otra, que si se estanca, se corrompe. Hacer circular el dinero ha sido y sigue siendo responsabilidad de todos. Dar el 10% de tus ingresos anuales (independientemente de lo que 'El César' –Hacienda Pública–te reclame) a causas comprometidas con el decreto anterior, desbloquea potentemente el grifo de la abundancia universal que quizá no esté actualmente surtiéndote como deseas. Con ellos estarás manifestando en la Tierra la universal ley de reciprocidad de la que eres co-administrador.


Se pide  hacer este compromiso durante un mínimo de 21 días para que así se creen y activen los adecuados circuitos neuronales y energéticos para este propósito.

Durante estos 21 días, cuantas más veces repitas: "Soy Amor, Paz y Alegría. Dios está conmigo dondequiera que yo vaya", manifestando, al mismo tiempo, los sentimientos correspondientes anteriormente mencionados, más aun se manifestará  esto en ti, asi como a tu alrededor.


Los resultados augurados serán colosales:
· "un individuo que vive y vibra en alineamiento con la energía de optimismo y la voluntad de no juzgar a otros contrapesará la negatividad de 90000 personas que viven en niveles más densos (más bajos vibratoriamente) de energía "
· " un individuo que vive y vibra en la alineamiento con la energía de amor y respeto hacia  todo cuanto existe contrarrestará la negatividad de 750000 personas que viven en niveles más densos de energía"

" Un individuo que vive y vibra en la alineamiento con la energía de iluminación, alegría y paz infinita, contrarresta la  negatividad de diez millones de personas que viven en  niveles más densos de energía ", 
Doctor Wayne W. Dyers


NO IMPORTA SI CREES O NO EN ESTE DECRETO. NADA TIENES QUE PERDER Y MUCHO QUE GANAR. SIN TI NO SERÍA LO MISMO
TODA LA CREACIÓN  AGRADECE YA POR ADELANTADO TU ENTREGA y COMPROMISO,
¡QUÉ TE SEA DEVUELTA CIENTUPLICADA!



Gracias por compartir esto tan rápidamente como te sea posible, y con el máximo numero posible de personas. Cualquier traducción a otros idiomas, respetando la esencia del contenido, es muy bienvenida.

Paz para ti.