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miércoles, 24 de agosto de 2011

Si nos pincháis, ¿acaso no sangramos?























–El origen del sufrimiento en la Tierra radica en el erróneo y desmedido uso que hemos hecho de nuestra capacidad intelectual, ridiculizando consecuentemente el terreno de los sentimientos. 

 – Pongamos que lo que dices es cierto, ¿por qué lo hemos hecho?

–Y lo seguimos haciendo. Sencillamente porque, tratando de contener la expresión del dolor propio frente a la incomprensión experimentada por presenciar un mundo tan inhóspito, no hemos lógicamente soportado presenciar el sufrimiento ajeno. Y lo hemos hecho hasta el punto incluso de calificar de pusilánime a quien se ve embargado por una desbordante emoción. Sobretodo nos sucede en presencia de niños que lloran. Los niños son portales a dimensiones ignotas del universo…por eso su honestidad incomoda y desestabiliza, pues han (hemos) venido para desestructurar las fortificaciones (esquemas) que la mente de los adultos ha (hemos) fabricado. Frente al colapso emocional de un niño la reacción inmediata del adulto es de tratar de aplacar esa natural y legítima expresión liberadora (!). Los adultos ocupamos la primera linea de represión del sistema que tanto criticamos. Reclamamos libertad de expresión en la sociedad, la restitución de la honradez, la incriminación de los corruptos, cuando deberíamos mirar en qué grado cada uno hemos contribuido a la manifestación colectiva de todo eso que recriminamos. 

Críticar, juzgar y menospreciar es lo que más eficazmente sabemos hacer:
–"este mundo es una jungla, te lo digo por experiencia", 
–"no seas marica, más te vale dejar de lloriquear…", 
–"la mejor defensa es siempre un buen ataque. Hijo, quien da primero, da dos veces".

 Estos y otros desatinos constituyen básicamente el modo como unos tratamos de enderezar al niño (sobretodo al varón) haciéndole encajar a la fuerza en el desalmado mundo que los adultos hemos confeccionado a la medida de nuestros miedos. Un mundo construido lleno de censura y vergüenza, precísamente para mantener a raya la irrefrenable fuerza de emociones que se agolpan en nuestro plexo solar como consecuencia de las heridas sufridas en nuestros sentimientos cuando nosotros mismos eramos niños. 

Existe otro tipo de reacción, opuesta a la anterior, que tratando de equilibrar la balanza, consistente, igualmente en tratar de aplacar  tal manifestación. El fin perseguido es el mismo, pero los medios son 'diferentes', pues no consisten en aplacar la manifestación de las emociones ridiculizándolas o censurándolas mediante violencia verbal o física, sino tratando de distraerla con toda suerte de tácticas disuasorias, minando toda esperanza de obtener contención:
– "mira que fea/feo te pones cuando lloras…", "Mira ese niño/niña, qué bien se porta"
– "No querrás que tu mamá se ponga triste, verdad?"
– "Si te portas bien, iremos a comprar algo (golosinas, videojuego, un móvil nuevo…etc.)
– "Mira que mal lo pasan los niños en Africa. Tu lo tienes todo…¿no te da vergüenza?"

De infames solo puede calificarse esa estrategia, por supuesto encaminada a detener la natural expresión del flujo energético, de parar la erupción del volcán emocional que nuestros hijos nos rememoran. Juzgar, reprimir y encorsetar a los futuros adultos es sembrar de dinamita las bases de nuestra sociedad futura. Tenemos un déficit de atención sobre nuestros hijos porque padecimos de una atención deficitaria por parte de nuestros padres. Y Obramos en consecuencia, reproduciendo el patrón de comportamiento que conocemos, que hemos 'mamado'. 

–Ya, pero ellos no tuvieron la culpa, hicieron lo que supieron o pudieron, ¿Quienes somos para juzgarles?

–Esa respuesta tan masticada es tan de manual que ni tu mismo te la tragas. Tu cerebro lavado desde la infancia te empuja a responder automáticamente así, pero tu subconsciente  repite como un loro los mismos errores que tu padeciste. Es una suerte de oscura venganza  tramada desde el día después del ultraje y ejecutada en la piel de los que te suceden (tus hijos, tus subordinados, o todo el que psicológicamente esté bajo tu influencia…), incapacitados como estamos para mirar atrás y enfrentar a los autores (ciertamente inconscientes) de nuestra humillación.

Una vez asumida la realidad del dolor reprimido, afloran los sentimientos que piden ser manifestados. La pena seguida de la rabia claman por ser expresada. No piden reparación, sino expresión. Un corazón herido no puede regresar a su estado original. El recuerdo de la herida queda. Lo que sí puede hacerse es detener la hemorragia consistente en pretender que la herida no ha existido. La sanación deja una huella inconfundible: las cicatrices emocionales son prueba de que un corazón ha madurado y de que no volverá a tropezar con la misma piedra. Ahí radica la responsabilidad de cada uno. La censura de dicha expresión es lo que nos va matando lentamente.

Incapaces de ver el impacto de nuestra censura en los niños (pues estamos más ocupados en 'recuperar los años perdidos'), acabamos culpándoles de todo aquello de que nos culparon nuestros propios padres, acusándoles de egoístas. Para que luego niegues que la existencia tiene ciclos…Verdaderamente vivimos reproduciendo automática e inconscientemente un modelo de censura. Las consecuencias son devastadoras para la Psique del niño –el futuro adulto. No ser responsables respecto a esta realidad, tiene varias consecuencias inmediatas, por ejemplo acusar a los hijos (propios o ajenos) de consentidos, de manipuladores emocionales. Obviamente que acabarán convirtiéndose en aquello de lo que les acusamos. Nuestros ideas son férreas profecías autocumplidas.

– Ya, pero qué duro…Entonces estamos escindidos…No sé si quiero llorar

–Prefieres estar indignado, canalizando tus emociones más superficiales (ira) contra los tiranos globales que se están autoexponiendo (perfectamente blindados tras los resortes del sistema) a dejar que tus sentimientos afloren en la intimidad. Las lágrimas que nunca permitiste sacar serán las que te devolverán la dignidad y la sanación mental. Por eso las mujeres viven más años…
Nuestras creencias son los cimientos de la realidad ilusoria que percibimos con nuestros sentidos físicos. Y las percepciones no son sino eso…ilusiones irreales, alucinaciones.

Nacimiento del ego

Es a muy tempranas edades cuando se inician los desórdenes de atención, la hiperactividad o, por oposición, el autismo. Como niños, nos vimos obligados, para sobrevivir ante el desamparo, a extralimitar las atribuciones de la sublime herramienta de la que fuimos dotados para manejarnos en esta experiencia limitada: nuestra incipiente mente. Exprimimos sus capacidades y le asignamos limitaciones extraordinarias hasta extraer de ella un elemento satelital, un clon falso (ego) al que exigir que se haga cargo y gestione áreas que no son en absoluto de la incumbencia de la mente…áreas tales como la intuición, la fantasía, la confianza, la fe y la caridad. Una vez asignadas al nuevo e impaciente gestor de nuestra mente, nos convencemos de que la eficiencia, la seguridad, la tranquilidad están puestas a buen recaudo. El sistema defensivo ha sido erigido. Y todo ¿por qué? Por miedo. Miedo a no ser suficiente, miedo al rechazo, miedo al desamparo. Un sistema defensivo desde cuyo interior creernos que estamos protegidos de las agresiones externas, cuando en realidad nos estábamos privando de la legítima experiencia de  vivir todo el rango y abanico de experiencias. Somos la Princesa protegida (secuestrada) en el castillo. Afortunadamente este sistema precisa de continuas reparaciones y mantenimiento, pues hace aguas continuamente. Lo reprimido ya se sabe, pide ser liberado, por lo que siempre acaba retornando. Regresar a la escena del crimen es la salvación (redención)

Y es que en el fondo estamos tratando de viajar al pasado para brindar a nuestros progenitores la tranquilidad y seguridad de que adolecieron, pues en su momento fueron incapaces de simplemente permitirse presenciar equilibradamente nuestras explosiones emocionales (estallidos de incomprensión) sin reaccionar a la defensiva como…los niños que nunca pudieron ser!
Esto no es un juicio, ni debe ser tomado como tal. Es simplemente la constatación empírica de que todo efecto tiene una causa. Este es el origen de lo que llamamos esclavitud.
En ambos casos, reprimido o disuadido con dulces, el incipiente ser humano acaba convencido de que el reino de los sentimientos es digno de censura, en la misma medida en que la ha presenciado personalmente, por lo que automáticamente entregará la llave de su corazón, esa esfera donde habitan la imaginación, la fantasía, la generosidad, la compasión, la caridad, etc…en definitiva la intuición, a su incipiente cuerpo mental, aún frágil y maleable. Es como darle el timón del barco a un marinero y o bien irse a dormir al camarote o pasarse el resto de la travesía departiendo distraidamente con los pasajeros. Tarde o temprano acabará apareciendo un iceberg al que no podremos sortear.

Poco a poco el ser humano, transitando desde su más tierna infancia pasando por la crítica fase de la adolescencia hasta entrar en la edad adulta, se ve obligado a pagar un alto precio por la humillación que implica aceptar desconectarse de sus sentimientos. Inevitablemente nos volvemos intransigentes, rencorosos, nos indignamos…



Siempre genial William Shakespeare…(magníficamente interpretado Shylock por Al Pacino, y impagablemente doblado por Ricard Solans. Vale la pena ver la escena en versión original

…………


–Ya. Pero la indignación es una reacción muy legítima, no?

–Sin duda. Todos tenemos un volcán en el interior. Y la rabia es incontenible. Por supuesto que hay que manifestarla. Pero la experiencia nos ha demostrado que la esclavitud NUNCA ha sido liberada mediante actuaciones globales. Los movimientos revolucionarios que estudiamos en la escuela son una farsa. Toda revuelta es fruto de una maquinación interesada en los efectos que tenga. Todos los movimientos revolucionarios han acabado reproduciendo los patrones esclavizantes de los que trataban de huir. Hay más tiranía actualmente en Occidente que durante el Nazismo. Los que han escrito los libros de historia que nuestros hijos estudian, libros en los que se enseña que la Revolución francesa fue la liberación de los monarcas déspotas, son los mismos que ahora quieren hacerte creer que en Libia hay un tirano salvaje y perverso que merece ser entregado a la (su) justicia. La mente colectiva está siendo presa de un nuevo engaño. Hasta ahora has utilizado la ironía para escupir la mala sangre que llevas acumulada. Pero ahora que todos los resortes del apuntalado sistema de convivencia que hemos ingeniado, están saltando por los aires, ahora que te han tocado el bolsillo y la desvergüenza ya no te provoca chistes fáciles con los que convertirte en el centro de atención de una velada con tus conocidos,  es cuando se te acaba la paciencia. Entonces es cuando los agitadores sociales (sindicatos, medios de comunicación, gabinetes de prensa de los gobiernos, FAO's, UNICEFs, OMS, ONUs, Stephane Hessels, etc…) te bombardean con titulares destinados a corporatizar tu indignación, manipulando vetustos sloganes para queenfoques tu legítimo fastidio hacia los objetivos que el poder que gobierna el mundo tiene previsto desmontar con la intención de poner en marcha la transición hacia un orden nuevo donde la seguridad y la eficacia estén garantizadas. Picando ese anzuelo te garantizas un abono de larga duración en el nuevo teatro de las esclavitudes, una versión 'mejorada' respecto al anterior, cuyos cimientos tú mismo habrás construido con la militancia a la que se te está induciendo. Después de todo el marketing lo inventaron ellos...Es tu mente la que está en juego. Despertar a la realidad del sueño en que has estado sumido es lo que te 'salvará'. Es condición indispensable para restituirnos el equilibrio y la integridad. Quien rechaza o destituir algún sistema o estatuquo fabricado por el hombre acaba ineludiblemente convirtiéndote en eso mismo que rechazas. Obsérvate a ti mismo. No eres sino una reproducción de tu padre. Sus ideas tarde o temprano acaban por convertirse en las tuyas. Por activa o por pasiva, por simpatía o antipatía, acabas aferrándote a los mismos clavos ardientes que él idolatraba.

– ¿Y cómo se restituye la libertad entonces?

–Mediante la responsabilidad. Responsabilidad sobre las consecuencias de los propios pensamientos, que no son sino proyecciones fabricadas desde la esfera irreal que constituye el ego. El Ser humano se embarcó en una odisea de experiencias llamada vida en la Tierra. Esa experiencia, encadenada a lo largo de múltiples vidas en las que nos hemos manifestado desde toda suerte de papeles en la cadena evolutiva descrita un día por Darwin, estuvo condicionada por el olvido. Experimentamos una ´amnesia' inherente a la naturaleza y propósito de la excursión. No solo ha sido inevitable tal amnesia sino que era parte intrínseca del proceso al que nos abocamos. Expandir las fronteras del universo ha sido la consecuencia de la búsqueda a la que nos abocamos desde el origen de la expedición. En realidad no hemos hecho otra cosa que escarbar simbólicamente n nuestro global aarbol genealógico, tratando de hallar un sentido a nuestra existencia en este plano (plan-eta)
Lo curioso del caso es que buscar 'afuera' era justamente lo que nos impedía mirar adentro. Ahora que concluye el ciclo, el marco espacio-temporal en el que la experiencia se ha manifestado, llega el momento de hacer revisión de daños y proceder a lo que los anglosajones denominan 'reverse engeneering', un proceso en virtud del cual 'incursionamos' levantando responsablemente las capas de la cebolla de la coraza mental con la que nos hemos defendido –la misma con la que hemos explorado los confines de la vida en todos sus aspectos. Dentro de la cebolla está la llama aún viva, perfectamente preservada, de nuestra verdadera esencia, la genuina fuerza que nos ha 'animado', el niño/niña interno que identificó Carl G. Jung, la porción de la energía que todo lo crea y todo lo abarca y que denominamos amor.



– Pongamos que acepto rendirme a mis sentimientos. Pongamos que bajo las defensas. ¿quedaré indefenso?

–Tienes un concepto distorsionado de lo que significa libertad y esclavitud. Defenderte del exterior es lo que te está matando. La vida es un acontecimiento grandioso que no fue ideado por Dios para hacerte sufrir. Tu mente ha escogido sufrir, fabricando el miedo. Pero tu tienes el poder para sacártelo de encima. Para eso debes aceptar que tienes miedo, dejar de interpretar el valiente que nunca necesita ayuda. El cosmos está esperando a que dejes de rechazarlo para darte la bienvenida al nuevo ciclo de paz y armonía que se avecina. Tu eliges. Dios esperará todo el tiempo que decidas cambiar de mentalidad. Eres su hijo, recuérdalo. Y el NUNCA juzga a sus hijos.


lunes, 20 de junio de 2011

Dignidad









¿Es extrapolable a España lo sucedido en Islandia?
Con sus escasos 300.000 habitantes, Islandia puede estar siendo utilizado –ojalá me equivoque– como un inconsciente señuelo, el anzuelo tapado, desprovisto, siquiera, de la entidad de aperitivo como para satisfacer el voraz apetito del aparato de la banca mundial. Probablemente constituya, continuando con el símil culinario, tan solo un digestivo que las élites pretendan degustar, a su debido tiempo, tras los platos fuertes (Grecia, España, Portugal…Italia, Bélgica), o casi diría de postre, después de haber convenientemente 'levantado la perdiz' provocando la indignación de los islandeses. Permitiendo que Islandia aparente, de cara a la opinión pública europea, haberse sacudido el yugo financiero del Banco Central europeo, el pez más gordo (en nuestro caso, el pueblo de España) corre el serio riesgo de percibir que tiene las mismas probabilidades de éxito, a su escala, que Islandia. Y es que los potenciales efectivos del aparato represor de un estado de la magnitud demográfica de España son, sin duda, incomparables a los islandeses. Y eso es algo que, curiosamente, ya advierte (no me lo invento) este hombre, Hördur Torfason, en el min. 2:17.

Es mi opinión. Si no la compartes, no pretendas crucificarme. No soy un agitador, ni hago el juego a las élites. Creer que lo que sugiero es la sumisión frente al sistema, como alguien ha indicado, es la interpretación más fácil que se puede extraer de mis palabras. Tan solo trato de observar los acontecimientos desde una óptica diferente. Comprender la naturaleza de los acontecimientos que globalmente se están precipitando es algo que todos deberíamos pretender.
Para bien o para mal, he aprendido en la vida que las cosas rara vez son tal como se muestran abiertamente. Si te fías simplemente de tus cinco sentidos verás que la mente humana sido maquiavélicamente manipulada a lo largo de la historia por los intereses que manejan los hilos de los mass media. La intuición siempre es la mejor consejera. Pero para tenerla enteramente disponible convendrás que hay que desalojar primero la basura mental que la ocupa.

Bienaventurados los mansos porque ellos heredarán la Tierra

La mansedumbre (un estado del espíritu que nada tiene que ver con la sumisión) es algo que se alcanza sin duda tras haber expulsado la rabia. Y la rabia, nadie lo negará, es lo que indiscutiblemente se halla contenida tras la exhibida –y sin duda muy loablemente pacífica– actitud de las manifestaciones que están teniendo lugar a lo largo y ancho de muchos estados europeos. Y es que igual que para que te pase una nausea tienes que haber vomitado lo que tu estómago no puede asimilar, también vomitar emociones es un proceso MUY legítimo. No solo legítimo sino altamente recomendable y beneficioso para la salud mental, emocional y física. Lo que ocurre es que ese 'vómito' (catarsis) se puede hacer perfectamente en la intimidad, pues no en vano cada cual tiene un caudal de indignación particular e intransferible. Los islandeses tendrán el suyo, fruto de sus peculiares condiciones demográficas, geográficas, políticas, sociales y económicas. Los españoles tenemos el nuestro propio. La frontera entre manifestarse colectivamente –de forma pretendidamente pacífica– y acabar entablando batalla con el 'bando' adversario es muy sutil e imperceptible. Quizá debiéramos hacer uso más frecuente del siempre inspirador ejemplo de Nelson Madela antes de dejarnos arrastrar tan rápidamente por el discurso del sr. Torfason.

La unión hace la fuerza

Esta frase es recurrentemente extraída del contexto de la fábula de Esopo  "El labrador y sus hijos". En esta fábula, Esopo trata de enseñar a los niños el valor que tiene la unión entre hermanos o compañeros para enfrentar las dificultades o adversidades. Cuenta Esopo en ella, que los hijos de un labrador vivían permanentemente en medio de discusiones y peleas. Las llamadas del padre a la concordia apelando a sus inherentes sentimientos fraternales
se mostraban del todo inútiles, por todo lo cual el labrador resolvió ofrecerles una lección práctica. Les llamó y les pidió que le trajeran un manojo de varas de trigo. Cumplida la orden, les ofreció las varas atadas en un haz y les dijo que las rompieran todas al mismo tiempo; A pesar de los denodados esfuerzos mostrados, no lo consiguieron. Entonces deshizo frente a ellos el haz y les dio las varas una a una; los hijos las rompieron fácilmente. 

No seré yo quien concluya con la, para mi, obvia moraleja. La extraerás tú, si lo deseas, quizá con las siguientes pistas:
John Dickinson autor del 'himno' de guerra revolucionario The Liberty Songinicialmente publicado en la  Boston Gazette en julio de 1768, escribió, en el contexto de los prolegómenos del levantamiento de las colonias americanas: “Unid todas vuestras manos, bravos americanos! Unidos nos mantendremos, divididos caeremos (By uniting we stand, by dividing we fall ). Esta sentencia también es atribuida a George Washington en el momento de redactar la constitución norteamericana. Y no olvidemos que George Washington, precursor de las iniciales logias masónicas del 'nuevo mundo', ordenó ejecutar (tal como revelaba el famoso historiador ya fallecido Howard Zinn) a miles de colonos campesinos que se negaron a empuñar en guerra sus armas contra el ejército de Gran Bretaña.

Si tienes dificultades para discernir entre unirse en la fraternidad y unirse contra la opresión quizá te ayude, salvando las distancias, la jocosa moraleja  con la que concluye el siguiente chiste:
Estaba un hombre en el púlpito de un local de 'Alcohólicos anónimos' pretendiendo demostrar los riesgos que para la salud comporta caer en la adicción a las bebidas espirituosas. Sosteniendo dos vasos, uno de aguardiente y otro de agua, dijo a la audiencia: "Mirad lo que ocurre si meto un gusano en el vaso de agua" El gusano, introducido en el vaso, nadó hasta la orilla y salío de él. Tras lo cual, el hombre procedió a introducir el mismo gusano en el vaso lleno de alcohol. El gusano, se desintegró. Concluido el experimento, el hombre preguntó a la audiencia, cuál era la conclusión que extraía. Un murmullo recorrió la sala hasta que una voz se alzó al fondo: "Pues está claro: si bebo alcohol no tendré gusanos en la barriga".


Y es que cada cual ve el mundo del color del cristal a través del que lo observa.

 Las élites apátridas supranacionales (Bilderberg, CFR, Comisión Trilateral, etc.) que, con sus convenientes y alternativas máscaras, han utilizado a su conveniencia los resortes de que disponían para manipular la realidad que dictan los cinco sentidos físicos, saben que estás indignado/a…saben que desde pequeño/a se te ha faltado al respeto en todos los ámbitos por los que has tenido que transitar (hogar paterno –o similar–, centros educativos –si tuviste la suerte/desgracia de padecerlos– vecindario, etc…). Y es que les interesas públicamente indignado/a en determinados momento de la historia que ellos divisan desde la cúspide que ocupan en la pirámide jerárquica. Y éste, al igual que otros momentos que cíclicamente tienen lugar, es uno de ellos. Así, con el discernimiento obturado, ocupado en odiar, eres más manipulable, 'se te ve venir'. Así pueden borrar la frontera anteriormente mencionada y hacerte caer del lado de la ira. Son maestros de la provocación. A eso se han dedicado en cuerpo y alma desde hace miles de años. Ellos conocen todos los resortes represivos pues los crearon y los administran.
¿La Democracia no es real? Cierto. Pero si lo que pretendes es conseguir que sientan por un instante un ápice el miedo diario que padece un trabajador en paro, desengáñate. Pierdes el tiempo. Ellos no sienten miedo. Son homicidas psicópatas. Y no me refiero a los gobernantes, sus intermediarios-marionetas, manipulados a su antojo en virtud de la desatada megalomanía que desprenden (Sarkozy, Berlusconi, Zapatero, etc…), o conscientemente secuestrados (Obama) por sus 'patrones' hasta que ya no los necesiten.

Los que manejan los hilos del mundo desde la sombra, han campado a sus anchas hasta ahora manteniéndote dopado o anestesiado, según tus necesidades lo requiriesen. Pero ahora que un ciclo, a cuyo control incluso ellos escapan, concluye, est´ñan echando mano de  tu ira para alimentarse. La estimulan pues así te conviertes en uno de ellos. Ellos solo temerían que les girases la cara, que les ignorases, que dejes de envenenarte la sangre pensando en ellos y te dediques a meditar acerca de las grandes preguntas, esas que desde pequeño quisiste poner sobre la mesa pero nadie en tu entorno supo/quiso contestar. Temen que expreses tu creatividad, que alcances la felicidad (ataraxia) sin necesidad de reclamársela a ellos. Temen que seas consciente de tu autonomía. El abandono y la inmisericordia que han sufrido entre ellos, en sus propias carnes/ familias (ellos también fueron niños una vez, no lo olvides) es lo que les ha obligado a convertirse en lo que son. Nacieron en sus nucleos familiares, como tu, para traer luz entre la oscuridad de sus familias. Solo por haberlo intentado, como tu, tienen mérito. Algunos lograron sacudirse el peso de la caduca tradición mediante los diferentes resortes de poder a los que tuvieron acceso en función de su estatus (Kennedy, M. Luther King, Gandhi, Lennon,…) y brindaron un soplo de aire fresco antes de ser fulminantemente eliminados del mapa. Otros no lo consiguieron y se quedaron por el camino. Tu, a tu escala, también has asumido, otra vez, esa responsabilidad.

Las élites necesitan que les odies para existir, para justificar su estatus. Las élites quieren que uses tu indignación contra ellos, como esos niños enfadados que tiranizan a su compañeros más débiles y los convierten en secuaces, con la oculta intención de estar rodeados de sumisos adeptos que se plieguen a sus delirios narcisistas (producto de una infancia desprovista de afecto). Lo que desestructuraría a las élites sería que te mostrases incluso compasivo y clemente con ellos. No están blindados para el caso que tengas misericordia de ellos. Pero para alcanzar ese estado de misericordia, de paz interior, debes liberarte de tu pasado, dejarlo atrás. ¿cómo? regresando a la fuente de verdadero dolor, desde la que cicatrizar las heridas sangrantes que llevas abiertas desde tu infancia. Esa es la verdadera catarsis. Es individual y puede ser contagiosa y purificadoramente colectiva si el grupo no pierde de vista la fuente de la que brota la ira y la meta de fraternidad que la inspira.

No. No estoy loco. Eres una chispa de Luz eterna e inmortal, igual que ellos. La diferencia es que ellos detestan la luz porque llevan siglos (milenios) habiendo decidido ostentar el papel de señores de la oscuridad en este mundo. Prefirieron ser cabeza de ratón que cola de León. Y tu ira es su aliada, pues apaga tu luz, precisamente lo que quieren. Por eso la alimentan agitando, tarde o temprano, las manifestaciones inicialmente pacíficas. Esa es la forma de reclutarte que tienen. ¿cómo se alcanza la libertad? La Libertad se alcanza integrando la consciencia de que eres más que el cuerpo físico con el que te vistes cada vez que vienes a este mundo lleno de sombras a sembrar tu luz. Lo has hecho muchas otras veces y ahora estás aquí de nuevo para intentarlo otra vez. Eres un ser de luz teniendo una experiencia humana. El telón del gran teatro está cayendo, y muchos se están percatando (tomando consciencia) de que todo ha sido una grandiosa representación en la que cada cual ha participado interpretando diversos papeles (encarnaciones) adecuados a sus necesidades evolutivas en cada uno de los actos (ciclos) en los que se divide la obra.
Ten fe. Todo va a ir bien. Hay más lógica de la que imaginas detrás de los aparentemente caóticos acontecimientos que se están precipitando. Es inexorable. Lo ha sido siempre y siempre lo será. El Universo está repleto de civilizaciones hermanas que esperan a que des el paso de la adolescencia a la madurez para abrazarte, ayudarte a despedirte del jardín de infancia que ha sido la Tierra y darte la bienvenida a un infinito mar de probabilidades deonde la teleportación, el viaje en el tiempo y la precognición entre otras facetas están disponibles. La ley universal de causa-efecto no permite el azar o los acontecimientos aleatorios. NADA sucede por casualidad.
Namaste. Un fuerte abrazo y Paz para ti.