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viernes, 27 de abril de 2012

Música para elevar el alma (VII)

Pronto vas a despertar...



Prueba con esta otra versión. Personalmente me conmueve más:
http://www.youtube.com/watch?v=iPcEQPRMXEM&feature=related

From a distance the world looks blue and green,
and the snow-capped mountains white.
From a distance the ocean meets the stream,
and the eagle takes to flight.

Desde la distancia se ve el mundo azul y verde,
y las blancas montañas cubiertas de nieve.
Desde la distancia el océano se encuentra con la corriente,
y el águila levanta el vuelo.


From a distance, there is harmony,
and it echoes through the land.
It's the voice of hope, it's the voice of peace,
it's the voice of every man.

Desde la distancia, hay armonía,
y se hace eco a través de la tierra.
Es la voz de la esperanza, es la voz de la paz,
es la voz de todos los hombres.


From a distance we all have enough,
and no one is in need.
And there are no guns, no bombs, and no disease,
no hungry mouths to feed.

Desde la distancia, todos tenemos suficiente,
y no hay nadie necesitado.
Y no hay armas, no hay bombas, y no hay enfermedad,
No hay bocas hambrientas que alimentar. 



From a distance we are instruments
marching in a common band.
Playing songs of hope, playing songs of peace.
They're the songs of every man.
God is watching us. God is watching us.
God is watching us from a distance.

Desde la distancia somos instrumentos
marchando al son de una banda global.
Tocando canciones de esperanza, tocando canciones de paz.
Son las canciones de cada hombre.
Dios nos está mirando. Dios nos está mirando.
Dios nos está mirando desde la distancia.


From a distance you look like my friend,
even though we are at war.
From a distance I just cannot comprehend
what all this fighting is for.

Tomando distancia se diría que somos amigos,
a pesar de que estemos en guerra.
Desde la distancia no puedo comprender
el sentido de toda esta lucha.


From a distance there is harmony,
and it echoes through the land.
And it's the hope of hopes, it's the love of loves,
it's the heart of every man.

Desde la distancia hay armonía,
y se hace eco a través de la tierra.
Y es la esperanza de las esperanzas, es el amor de los amores,
es el corazón de todos los hombres.


It's the hope of hopes, it's the love of loves.
This is the song of every man.
And God is watching us, God is watching us,
God is watching us from a distance.
Oh, God is watching us, God is watching.
God is watching us from a distance.

Es la esperanza de las esperanzas, es el amor de los amores.
Ésta es la canción de todos los hombres.
Y Dios nos está mirando, Dios nos está mirando,
Dios nos está mirando desde la distancia.
Oh, Dios nos está mirando, Dios está mirando.
Dios nos está mirando desde la distancia.

jueves, 26 de abril de 2012

Todo pasará



más info: 
http://www.taringa.net/posts/info/13419134/Reforma-Sanitaria-de-Obama-incluye-implantar-microchip-2013.html
http://social.patriotactionnetwork.com/forum/topics/another-hidden-secret-in
http://beforeitsnews.com/story/665/502/Hidden_Obamacare_Secret:_RFID_Chip_Implants_Mandatory_for_All_by_March_23,_2013.html


Si algún día los americanos permiten que los bancos controlen la emisión de su moneda, los bancos y las corporaciones que crecerán en derredor de ellos los privarán de todas las propiedades, hasta que un día sus hijos se despertarán sin casas en el continente que ocuparon sus padres” (Thomas Jefferson 1743-1826, tercer Presidente de los EEUU).
Buscando un nuevo enemigo fente al que recobrar la unidad de acción, se nos ocurrió la idea de que la polución, la amenaza del calentamiento global, el déficit de agua potable, el hambre y cosas así cumplirían muy bien esa labor”. (Club de Roma)
"Estamos al borde de una transformación global. Todo lo que necesitamos es una gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial.” (David Rockefeller, durante una cena de los embajadores de Naciones Unidas)
Aquellos que fabrican y emiten el dinero y los créditos son precisamente quienes dirigen las políticas gubernamentales y tienen en sus manos el destino de la gente
(Reginald McKenna, presidente de The Midlands Bank of England).

«Nace una flor.Todos los días sale el sol.De vez en cuando escuchas aquella voz, como de pan, gustosa de cantar, en los aleros de la mente, con las chicharras. Pero a la vez existe un transformador (Ego), que te consume lo mejor que tenés, te tira atrás, te pide más y más y llega un punto en que no querés.
Mamá la libertad, siempre la llevarás dentro del corazón. Te pueden corromper. Te puedes olvidar, pero ella siempre está.
Ayer soñé con los hambrientos, los locos, los que se fueron, los que están en prisión. Hoy desperté cantando esta canción, que ya fue escrita hace tiempo atrás. Es necesario cantarla de nuevo. Una vez más.»
Autor: Charly García.
Fluimos con el rio de la vida. Sentimos el murmullo de la corriente. Experimentamos los extremos. Interpretamos nuestro papel en este mundo de ilusión, de percepciones holográficas, donde todo es verdadero pero nada es real.
Observamos nuestras finas ramas balancearse de aquí para allá. Pero el tronco permanece. Nuestras raíces son profundas. Senderos de gloria, transitados sobre frías estepas. Nuestra consciencia de la eternidad no tiene fronteras. No hay prisiones para las mentes libres. No hay dolor insuperable. No necesito su seguridad porque tengo mi seguridad. La seguridad de que soy digno y merecedor de amor. Lleno mi copa y te ofrezco de mi inagotable fuente, que es la tuya.
Todo esto pasará si hay amor. Amarás a tu pró(x)imo como a ti mismo. Porque él es tu hermano. Simplemente no sabe lo que está haciendo. No hay fuerza capaz de tumbar tu amor por la Humanidad. Somos uno, provenimos de la misma fuente. Y a ella estamos regresando, tras el largo periplo de losnsiglos y milenios transcurridos.
Discúlpame. Lo siento, de corazón, no sabía lo que hacía. Lamento haberte herido. Lamento haber constituido una amenaza para ti. Era ignorante de la fraternidad que nos une. Tuviste que buscar refugio en el enfrentamiento, dialéctico o físico, para hacerte valer en este mundo de demente y razonable cordura. Te amo, como amo al canto del gorrión por la mañana. Te agradezco tu presencia, pasada, presente y futura, de siempre, y las enseñanzas que extraigo de mi interacción contigo.
Volveremos a reconocernos y resplandeceremos juntos en la fuente, como fue al principio. Siempre contigo.

miércoles, 25 de abril de 2012

El ciclo de la vida

Nos estamos aproximando. Cada día está más cerca el fin del sufrimiento. Cada vez queda menos tiempo para el fin de los tiempos, para el fin del sinsentido, de la caótica y destructiva deriva que estamos presenciando. Este mundo de falsedad e ilusión, de enfrentamientos enconados, de amenazas y represalias, se está derrumbando irrevocablemente. Está cerca el momento en que tengas que tomar partido por la realidad o la ilusión.

Y cual Ave Fénix, la humanidad está acercándose al momento de verse renacer de sus cenizas. Atrás quedarán las ataduras, los apegos y los fanatismos, las creencias inamovibles. La estupidez humana tiene un límite más allá del cual no queda más que hacer un 'reset'. No se puede llenar un vaso más allá del borde. Una vez superado el techo de la autolesión solo queda tocar fondo, resurgir de la oscuridad. Todos estamos atravesando ahora mismo una colectiva fase de abstinencia, desencadenada por aquellos que interpretan el papel de malos de la película, los que manejan los hilos del teatro de marionetas que es ese mundo. Están, inconscientemente y desde la demente deriva de sus narcisistas egos, empujando a la humanidad hacia un catárquico estadio de no retorno. Siempre ha sido así. El ciclo de la vida se renueva a partir de caos. Bendito/a seas, tu que estás aquí presenciando el espectáculo. Tu mera presencia, consciente de la relevancia de tu mirada ante las cosas, te convierte en un arquitecto del porvenir.

Estás de visita en casa de tu amnésico y quizá violento hermano. Ama y honra todo lo que te rodea, porque eres uno con todo, tu ADN lo delata. La eternidad te espera. Nos espera a todos.

Llega un tren. No necesitas equipaje. Simplemente sube a bordo. Todo lo que necesitas es la fe y confianza en que sabrás estar atento al silbato de su locomotora. No necesitas billete. Tan solo da las gracias a la Fuente de la energía de la que estás hecho. Eres una eterna chispa de divinidad. Ya has estado. Ya has ido y venido. Estás de regreso a casa. Y tu casa está en tu corazón. Ese es tu hogar, tu único salvoconducto hacia dominios armónicos que existen, aunque solo los verás con los ojos de tu corazón. Todo lo demás es superficial y efímero. Todo lo demás es decadente. Ama. Sé tu mism@. Todo está bien. Estás donde tienes que estar. Aquí y ahora. Siéntelo y discúlpate. Ama y agradece. Algo más grande vela por ti desde siempre.

Paz para ti.

 

 

 

 

martes, 24 de abril de 2012

viernes, 20 de abril de 2012

Maternidad Espiritual

María habla a través de su canalizadora, Pamela Kribbe. Traducción de Sandra Gusella.
Mañanas con Jeshua – 15 de Diciembre de 2007


Queridos amigos, Hoy estoy aquí con mucha alegría y con mi corazón abierto a todos vosotros. Yo soy Maria. Yo he sido la madre de Jesús (en realidad Jeshua era su nombre). Yo represento el aspecto femenino de la energía Crística, que ahora está naciendo en la Tierra cada vez en mayor medida. La energía femenina ha estado mucho tiempo reprimida en vuestra sociedad, y en vuestros corazones también. La energía femenina es una fuerza primordial de la creación, una parte fundamental de Todo lo Que Es. Ella procrea la vida y fluye a través de todos. Sin ella vosotros no existiríais, ni como alma ni como un ser humano. El flujo femenino de energía también trae magia a esta época y quiere aliviar la oscuridad así como también vuestras luchas internas y estados de ánimo más pesados. Vosotros a veces os preguntáis cuál es el sentido de todo esto, de esta vida que vosotros tenéis en el planeta Tierra. Yo os digo que es valiosa y sirve a un propósito. Estáis haciendo un trabajo importante aquí. Vuestra presencia ejerce una influencia sobre toda la vida que os rodea, pues estáis generando cambios en el mundo. Sin embargo, eso no tiene que ser el foco de vuestra atención. No necesitáis para nada enfocaros en los demás para generar un impacto. El secreto en enfocaros en vosotros mismos y en la integridad de vuestro ser. A medida que contactáis con vuestra conciencia amorosa, con la aceptación de quiénes sois en todos los aspectos, creáis un canal a través del cual la luz llega hasta vosotros fácilmente y automáticamente también fluye hacia los demás. En realidad sólo necesitáis prestaros atención a vosotros mismos. Esa es la 'misión' que habéis venido a cumplir aquí en la Tierra. En este contexto hoy quiero hablar acerca de cómo podéis ser una madre espiritual para vosotros mismos independientemente del sexo físico del que estéis revestidos. Yo represento la energía de la madre. ¿Pero qué significa eso realmente? La maternidad es un aspecto crucial de la energía femenina; la madre es vista como el aspecto de la naturaleza que transmite vida, que nutre y cuida. ¿Pero es ésta una imagen completa? En las imágenes que se han evocado sobre mí en el curso de la historia, mucho ha sido falsificado y tergiversado. Debido a eso quisiera contaros un poco más acerca de mi vida en la Tierra, cuando fui la madre de Jeshua. A menudo he sido retratada como una 'Santa', incluso idolatrada, pero podéis estar seguros de que no fui una santa durante mi vida en aquél entonces. Yo fui una mujer normal de carne y hueso, pasé por grandes trubulaciones emocionales y estoy familiarizada con todo lo que ahora estáis atravesando en vuestras vidas. En la familia en la que nací, llegué tarde. Fui la séptima y última niña con muchos hermanos y hermanas mayores que yo. Era una niña bastante obstinada. Siendo la más pequeña, pronto aprendí que tenía que cuidar de mí misma y no depender de los demás. Mis padres me atendían pero las circunstancias impedían que yo fuese el centro de su atención que hubiese deseado. Y esto, sin embargo, en cierto punto se adecuaba a mi naturaleza, porque a mí me encantaba estar en mi propio mundo de fantasía y salir de casa sola. Para lo que es una niña yo era totalmente intrépida y aventurera. También tenía un fuerte sentido interior sobre las cosas y no me desviaría fácilmente de esa guía. No me preocupaba mucho por lo que los demás pensaran de mí. Yo tenía hermanos mayores quienes de vez en cuando me fastidiaban y me tomaban el pelo, por lo que pronto comprendí que era necesario construirme mi propio orgullo y autoestima, para poder ser quien era. Yo era un poco diferente. Podía percibir energías y tenía una predisposición a “penetrar en el interior” de las personas. Con frecuencia, mientras ellos estaban charlando, yo podía sentir que ellos estaban ocultando cosas, emociones oscuras que eran violentas o pesadas, mientras su comportamiento consciente se revelaba calmo y sereno en la superficie. Esto me confundía siendo una niña. Yo sentía que algo estaba mal y me preguntaba por qué, pero nadie me explicaba. Eso me hizo volverme algo solitaria, a menudo me sentía incomprendida. Me encantaba estar afuera en la naturaleza y me encariñaba con los animales que andaban alrededor de la casa. Lo peor que me pasó en la infancia fue la muerte de mi madre. Esto sucedió mientras yo era aún muy joven, una adolescente; mi madre era de edad avanzada ya que yo había llegado tarde. Su muerte fue para mí la primer confrontación con la pérdida. Fue una experiencia profundamente dolorosa y yo me sentí destrozada y abandonada. Mientras estaba sentada cerca de ella en su lecho de muerte, sentía como si hubiese perdido una parte de mí. Una parte de mí parecía desvanecerse irrevocablemente. Y yo no podía agarrarme de eso, tenía que soltar. Esto de hecho resultaría ser la mayor lección que tendría que aprender en mi vida: soltar.


Ahora doy un gran salto hacia adelante, hacia la época en la que nació mi hijo Jeshua. Al igual que cualquier mamá, yo adoraba a mi pequeño bebé y quería protegerlo del daño. Al principio yo no me daba cuenta tanto de que había algo especial en Jeshua. Lo que yo supe – toda mi vida – era que había una mano invisible guiando nuestras vidas. Yo sentía que algo más grande estaba trabajando a través de nuestras vidas, algo que no podíamos dirigir de acuerdo a nuestra voluntad, a nuestras necesidades y deseos humanos. Yo también sabía que este poder más grande era benigno y sabio. Hay una sabiduría en eso que a menudo nosotros no podemos pescar con nuestras mentes humanas. Es sólo mucho tiempo después que nos damos cuenta de que la vida nos trae exactamente aquello que necesitamos, aunque en primera instancia no nos guste. Cuando está realmente sucediendo, puede parecer cruel e injusto. Y así es como a mí me parecía que era mientras criaba a Jeshua. Cuando él creció, pronto se tornó evidente que había algo especial en él. Él tenía dones y talentos extraordinarios y era tan obstinado como lo había sido yo de niña. Por un lado yo reconocí muy bien esa energía especial en él, pero por otro lado yo lo encontré muy difícil. Como una madre, tú quieres proteger a tu niño de los poderes malignos en el mundo. Pero mi hijo no quería ser protegido, él quería hablar claro y hacer brillar su luz abiertamente en el mundo. Él era impulsado por una misión interior, un poder más grande, que lo guiaba a seguir su verdadero camino propio de traer un cambio en el mundo. Me llevó muchos años y mucha angustia aceptar eso. Porque su aparición levantó sospechas en el orden civil y religioso establecido. Y él estaba corriendo riesgos. Él violaba ciertas reglas y límites y por lo tanto era desafiado e incluso amenazado. Yo gradualmente tuve que soltar mi miedo y mi necesidad de controlarlo, y hacer lugar para la Luz única que él vino a traer aquí. En sus términos terrenales, uno podría decir que yo tuve que soltar mi maternidad. Yo tuve que soltar esa parte mía que tendía a ser apegada, ansiosa, dominante y controladora. Hasta que finalmente me di cuenta de que él no era mi hijo. Por supuesto que él había nacido a través mío, a través de mi cuerpo, pero él no era 'mío'. Él era un alma madura por derecho propio, queriendo moldear y crear su vida a su modo. Más aún, él era apoyado en esto por poderes celestiales que sustentaban un camino especial para él. Y yo te pregunto, ¿acaso esto no es verdad para todos nosotros? Para cada niño que viene a la Tierra hay un camino especial, su camino, elegido por su alma. Esto vosotros lo tenéis que comprender como madre, y respetarlo. Tan pronto como un niño sale del vientre de una madre vientre, una tiene que aprender a dejarlo ser y confiar en su fuerza y capacidades innatas para resolver los asuntos que encontrará durante su vida, de lo contrario podéis asfixiarlo. 
Morir en la cruz fue elección de Jeshua. Él permitió que esto suceda. Yo tenía que admitir el hecho de que era su decisión, que correspondía al camino de su alma y que por lo tanto era apropiado. Yo lloré lágrimas amargas y mi corazón se llenó de oscuridad y de desesperación mientras lo observaba morir. No penséis que fui capaz de sublimar mi sufrimiento fácilmente y que pude estar en paz con lo que sucedía. Yo no era, ya dije, una 'Santa'. Fui presa de la devastación por eso y en verdad que esa fue mi ‘noche oscura del alma’. Al mismo tiempo, esta experiencia me enseñó una gran verdad y finalmente me trajo una enorme liberación. Pero esto vino después. La presencia de Jeshua en mi vida me elevó a un plano superior y al final yo me permití a mí misma ser elevada; éste fue mi acto más valiente en esa vida. La energía Crística que llegó a través de Jeshua me desafió a verlo morir en manos de asesinos brutales y aún así confiar en ese poder superior, en esa sabiduría superior que nos guía a todos. Rendirme yo misma y mi aflicción a esta fuente de sabiduría superior me despertó a niveles profundos. Despertó mi ser superior e hizo que estuviese presente en aquél entonces durante aquella vida terrestre. Yo comencé entonces a entender verdaderamente que esa paz y libertad interior, la que todos vosotros anheláis, nunca puede ser alcanzada pretendiendo tener control sobre la vida. Sin embargo, la maternidad en vuestra cultura ha llegado a asociarse con tomar y controlar. Una buena madre, se dice, pasa por el fuego y por el agua por sus niños y nunca deja de luchar por ellos. Aunque el amor incondicional a veces toma forma de perseverancia e implacabilidad, para mí la verdadera maternidad significaba que yo soltara mis miedos y expectativas acerca de Jeshua. Mi mayor logro fue soltar a Jeshua y permitirle ser quién él era. Sólo después pude sentir su abrumadora belleza y pureza y lo que él representaba. Sólo entonces pude verdaderamente estar ahí para él, como un igual, como un alma compañera, como una madre en el sentido espiritual de la palabra. Ésta fue mi tarea más pesada: aprender a ser una madre espiritual y a soltar las emociones de la madre terrenal. Cuando yo morí en aquella vida y pasé a este reino, por un lado yo estaba cansada y desgastada. Había experimentado tanto, había pasado por tantos altos y bajos emocionales. Pero por otro lado, me sentía profundamente enriquecida. Una gran Luz me había tocado y a través de ella mi ser superior fue capaz de venir y de manifestarse en la Tierra. Yo había soltado, finalmente yo había aceptado que las cosas eran como eran. Me desprendí de mi maternidad terrenal (en el sentido de una maternidad aprensiva, absorbente y controladora) y me volví una madre en el sentido espiritual. Todos vosotros estáis invitados a llegar a ser una madre espiritual para vosotros mismos. Estáis luchando intensamente con ciertas partes vuestras negativas. Estos son bloqueos emocionales o creencias negativas acerca de vosotros mismos. Tratad de mirar eso con los ojos de una madre espiritual: no de una madre que quiere resolverlo todo, sino de una madre que ve todo, que reconoce su energía única. Una madre que no quiere cambiaros sino que quiere honraros por lo que sois. Sentid por un momento esa clase de energía maternal. Vosotros podéis sentir esta energía como algo que irradia desde mí, pero que no es mío. Yo no soy dueña de esto. Es más como una vibración o nivel de conciencia al cual yo tuve que ascender para liberarme. Es universal y accesible a todos vosotros. En verdad es vuestra herencia, porque se espera que todos lleguéis a ser madres espirituales para el niño/a Crístico interior que se aloja en vuestro interior. Podéis acceder a la energía de la maternidad espiritual al dejar de tratar de resolver vuestros problemas por un momento y tan sólo observarlos, dejándolos ser por un tiempo. ¿Podéis agregar un sentimiento de amor y de aprecio por vosotros mismos, mientras estáis teniendo este o aquél problema? Ése es un comienzo. Recordad cómo una madre mira a su recién nacido. Por un lado, está la intimidad de ser físicamente tan cercano y por otro lado es como si mirárais al niño desde una gran distancia, porque estáis colmadas de reverencia y de admiración por el verdadero milagro de este ser. Una criatura tan pequeña, y aún así entera y completa, no sólo físicamente sino espiritualmente también. Un alma madura a pesar del aspecto físico frágil, quien va a seguir su verdadero camino propio en la vida. ¡Qué milagro! Ahora atreveos a miraros de este modo. Tomad una cierta distancia hacia vosotros mismos y observad cómo habéis estado caminando vuestro verdadero camino propio, toda vuestra vida, y cómo vosostros siempre habéis tratado de construir una realidad satisfactoria para vosotros mismos. Incluso cuando cometéis errores, tal como los llamáis, estáis tratando de hacer lo mejor, de crear felicidad o de encontrar la salida al dolor y a la desesperación. Tomaos un descanso por un momento y permitíos con generosidad estos errores sin juzgaros. Creedme si os digo que no estáis aquí para ser llegar a ser perfectos ni mucho menos. Es incoherente perseguir una meta que ya se ha alcanzado. Estáis aquí para vivir, para experimentar y para avanzar a través de vuestras experiencias, las que libremente habéis elegido, con una sensación de estar maravillado, incluso si son negativas. Lo peor que puede pasaros siendo un ser humano es cuando os cerráis a nuevas experiencias, al cambio. Esto sucede cuando tenéis por dentro un problema o una creencia completamente atascada. Siempre que os sintáis completamente atascados y no creáis tener ninguna otra opción más que soportar pasivamente la miseria en vuestra vida, entonces estáis espiritualmente muertos. No hay más espacio, no hay aire para respirar, no hay sensación de estar maravillado en vuestra vida por el milagro de la Creación. Si éste es el caso, tratad de tomar cierta distancia de la situación o problema. Tratad de respirar alrededor de eso. Imaginad que el problema se aloja en un lugar en vuestro cuerpo, por ejemplo allí donde hay tensiones o dolor, y dejad que vuestra respiración fluya fácilmente hacia ese lugar y rodeadlo con espacio. Sientan la suave briza del aire rodeando la energía tensa y acalambrada, y reconoced la chispa original de vuestra alma en ella. Es pura conciencia y una sensación de estar maravillado. Recordad que vuestra presencia aquí es sólo temporal, ¡no os toméis esto tan seriamente! Es un juego, un gran juego, y en un abrir y cerra de ojos estáis de vuelta en el otro lado, como los que os dejaron con antelación. No necesitáis hacer esta experiencia tan pesada, esto es sólo un momento en el tiempo, aspirad espacio otra vez y extendeos, abríos y elevaos sobre ese problema particular. Sois mucho más grandes que eso. Sentid cómo las cosas comienzan a moverse otra vez en el espacio que habéis creado con vuestra respiración. Si sentís que es sumamente imposible encontrar un espacio interior, tratad de moveros físicamente. Haced cualquier cosa salvo pensar en el problema. Salid afuera, dad un paseo, enfocad svuestra atención en otra cosa, sólo para hacer que la energía se mueva, para conectaros otra vez con el flujo de la respiración, con la sensación de estar maravillado, con la Luz que es suya. Dejar la mente a un lado os traerá nuevas respuestas, nuevas perspectivas. Las respuestas nunca vienen de vuestro deseo o de vuestra mente. Si insistís con es de que “yo tengo que averiguar ahora qué es lo que debo hacer para solventar esto", entonces os metéis presión sobre vosotros mismos y os atascáis. La respuesta siempre viene de hacer que vuestra conciencia se expanda y se abra, no de limitarla y de enfocarla firme. Y si vuestra mente es obsesiva e inquieta, y os sentís incapaces de soltaros, moveos físicamente — id a correr, a caminar o a nadar, no importa qué es lo que hagáis. El movimiento físico serena la energía atascada en la cabeza. Al conectaros por dentro con la madre espiritual, podéis daros otra vez cierto espacio. Dad un paso atrás, soltad el ego autocrítico. Eso crea nuevo espacio para Ser. A las cosas negativas también se les da espacio, ya que la madre en vosotros comprende que esas cosas están ahí por una razón y que tienen un origen determinado en el pasado. Cuando os sentís muy tristes y desilusionados, imaginad la mano de una madre en vuestro hombro. Sentid su toque delicado y aún reconfortante. Una madre genuina tan solo tiene que miraros, y ver a través de vosotros con una mirada, consolarlos. Permitid que este consuelo esté con vosotros y os acompañe, descendiendo desde el cielo y ascendiendo desde lo profundo a vuestro interior. Tranquilizaos, sabed que estáis bien: estáis haciendo lo mejor que podéis y está bien cometer errores. Los errores son parte de este juego. Daos cierta libertad para vivir: para elegir, cometer errores y luego hacer nuevas elecciones. En esto consiste vivir. De un continuo movimiento y crecimiento y descubrimiento y de un sentimiento de asombro y admiración que acompaña a todo esto. El arte de vivir es encontrar espacio para elegir en todo lo que os ocurre. Si halláis ese espacio en el cual tenéis la libertad de escoger el modo en el que experimentáis algo, sois un maestro de la vida en la Tierra. Las cosas se aliviarán, incluso en circunstancias horrendas, y vendrán a vosotros respuestas que vuestra mente no habría imaginado. Permitir que la magia de la vida se haga cargo. De eso se trata. Yo ahora resido en un reino de libertad y de alegría creativa. Las cargas de la vida terrenal ya no están más sobre mí y yo disfruto de estar aquí como una visita, conectándome con vosotros desde el corazón. Yo deseo inculcaros que vosotros podéis participar de esta misma libertad y alegría, incluso mientras estáis en la Tierra, de una manera propia y única. La libertad está disponible ahora para todos vosotros, si os atrevéis a soltar y a confiar en la mano de amor que os guía. Ahora es tiempo de celebrar la vida. Permitid la luz, el aire y el espacio dentro de vuestra vida de modo que pueda fluir nuevamente según el ritmo de vuestra alma divina.

jueves, 19 de abril de 2012

Abre tu corazón

La intervención de Emilio Carrillo es a partir del min. 7 min. 14:42 "A parte de ser un músculo que bombea sangre, nuestro corazón tiene cerebro...con circuitos neuronales." ESpecielmante importante lo que dice en el min. 15:20.

miércoles, 18 de abril de 2012

El fin del espejismo




Fantástico y valiente discurso el de esta mujer. Qué bueno que haya cada vez más gente capacitada y con el coraje para comunicar la única verdad que existe detrás de todos los disimulos.
Tan solo apuntar que, estas alturas, ya se está cuestionando que la vida intrauterina haya sido ese 'perfecto paraiso' al que alude Laura Gutman. Arthur Janov, en su reciente y muy recomendable libro "Life before birth", deja claro que los meses previos al alumbramiento no solo no fueron ese remanso de paz para muchos niños antes de nacer, sino que en muchos casos muchas de las enfermedades adultas (Alzheimer, Parkinson..) tienen su germen en vivencias traumáticas acaecidas en estadios pre-verbales, in utero.

¿Cobijo permanente? Sí, obviamente…¿Ritmo cardíaco estable?¿Alimento sin restricciones? ¿Amor incondicioal? Eso ya es más dudoso...
Un embarazo no deseado, por ejemplo, no solo deja secuelas en la madre sino también en el Ser al que físicamente aloja en su vientre. La desconfianza de las mujeres embarazadas acerca del futuro acceso de su vástago –y de ella misma– a los recursos vitales (alimento, cobijo, salud, dinero, trabajo del padre, el miedo al porvenir…), deja secuelas de estrés en el no-nato que perduran más allá del alumbramiento. La ansiedad de la futura madre por la pérdida de figura (debida a los innegables cambios hormonales que va a experimentar) y el consecuente miedo a sentirse rechazadas por sus parejas por dicho motivo (signo claro de un agravio afectivo notable arraigado en la infancia), es, por ejemplo, motivo más que sufíciente para inocular estrés en el feto. ¿Cómo? Aplicarse a una dieta no acorde con las necesidades del metabolismo de la madre afecta al ser que cobija en su vientre, restringiendo la ingesta de nutrientes esenciales y, por tanto, inoculando al futuro niño temor y desconfianza en la provisión de alimentos en la futura vida 'exterior'.

Basta. Estoy cansada de sentirme culpable.

– Te comprendo. Todos estamos cansados. Todos cargamos innecesariamente con la losa autoinpuesta de la culpa. De hecho esa energía de culpa te la inoculaste para darle un sentido al caos afectivo experimentado en la infancia. Quizá tus padres no te dijeran que tenías la culpa. No con palabras. Pero hay muchas formas de hacer sentir culpable a alguien...un gesto de desaprobación, un silencio, un desdén. Al no prodigarte el amor que esperabas, al abandonarte cuando más lo necesitabas (o atosigarte con falso amor –apego– adulándote quizá en exceso, llegaste a convencerte de que...


1. O bien "tenías la culpa" del desorden afectivo (ergo mental) que desencadenaba su incapacidad para amarte (algo "malo" tenías que haber hecho ( o dejado de hacer) que justificase el abandono a que eras sometid@. Eso es lo que hacen las crías humanas cuando no reciben lo que por naturaleza es suyo (contacto físico, dedicación desintersada...etc.).


2. O bien compraste su perspectiva desproporcionada de ti, un cuadro cargado de expectativas suyas con el que te 'estrellaste' al salir del nido. Te barrieron todos los obstáculos de enmedio para que no te hicieras daño. En realidad temían su propio dolor al verse reflejados en tu dolor. No te dejaron tropezar. No te dejaron aprender.

En cualquiera de los casos nunca fueron ecuánimes contigo. No supieron transmitirte que estabas incluido en un mundo rico y respetable en función de su diversidad. Que para convivir en paz no hay que se pretender ser más (ni menos) que nadie. Que todos tenemos un lugar en el mundo. Que no se trata de competir sino de compartir...Ahora lo sabes y quisieras hacer 'borrón y cuenta nueva' pero tu ira, esa emoción natural, contenida desde entonces, pedía ser descargada y a fe que así ha sido: la han pagado los que te sucedieron y te rodean. Y así has cooperado en el atasco emocional del mundo. Tu visión al obrar así está anclada en los miedos. O eras una mierda sin valor, o bien tenías que ser su salvador, el elegido. Desde entonces te has sentido culpable o perdido tratando de retrobar tu centro. Pero como has borrado intencionadamente de tu memoria el recuerdo de los motivos que te condujeron a maltratarte asi (a las ya exhaustas endorfinas te has visto obligad@ a añadir aditivos anestesiantes o estimulantes externos), no crees que exista tal centro y mucho menos que sea alcanzable.

Lo que sí has podido constatar es que desde entonces has ido alternativamente escupiendo fuego o permaneciendo ajeno al mundo por donde quiera que la situación se asemeje al amenazante contexto del que huyes desde tu llegada a este mundo. En ambos casos has sufrido y has colaborado al sufrimiento ajeno. Te creíste la máxima que acuñó T. Hobbes "Homo homini lupus" (el hombre es un lobo para el hombre). Todos nos los hemos creído. Era 'lógico". Los hechos lo demostraban día a día. Eran constatables.


« Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”


Zambullidos en la espiral de rencor, desde entonces vamos exigiéndole, más o menos conscientemente, a la vida que nos tribute con aquello que nuestros padres no supieron darnos. Y si no lo obtenemos por las buenas, lo arrebatamos por las malas. Por eso estamos tan enfadados cuando las cosas no salen como esperamos.


– Dame una solución a este sinsentido o deja de hablar. ¿Cómo se detiene esta espiral viciosa?


– Con responsabilidad. Entiendo que no te guste conocer la verdad. La verdad duele, pero asumir la responsabilidad de sentir el dolor es el único camino para la sanación. El miedo al dolor es un salvoconducto seguro al sufrimiento.

Sí, es cierto. Fuimos sometidos a estrés en la infancia, cada uno en su medida. Después y antes incluso del parto. Desde entonces vamos revestidos de una coraza protectora. Esa armadura de rígidas creencias heredada y de la hablan las constelaciones familiares. Una armadura que con el tiempo acabó oxidándose y dificultando la capacidad de adaptación a nuevas circunstancias, al cambio. Presenciaste toda una suerte de artimañas defensivas (no necesariamente con palabras, como dije, sino las más de las veces con actitudes) nada más nacer: "este mundo es una jungla peligrosa y que hay que prepararse para lo peor". Y cuando se teme lo peor, lo peor ocurre...(Ley de Murphy, que no es otra forma de denominar a la llamada ley de atracción).

Aprendemos pronto que es mejor no sentir. Y para no sentir, qué mejor que no tocarnos. Mejor pensar, pensar y pensar, analizar, analizar...

"Estudia mucho. Se un hombre/una mujer de provecho. Lábrate un futuro. Sé obediente y mamá te querrá...No molestes ahora, que Papá está ocupado. Sé como tu hermano, míra tu prima que bien lo hace, podrías ser como ella...No se lo digas a nadie, será nuestro secreto...", bla, bla, bla...

Crecemos evitando al otro, desafiándonos mútuamente en la firme creencia que los demás son una amenaza, incluso antes de haberlos conocido, porque tenemos miedo. Y el miedo está perfectamente fundamentado, como bien dice Laura Gutman, no en el presente, sino en el abandono sufrido en la infancia. Pero lo hemos olvidado voluntariamente. Hemos puesto un cerrojo al pasado. Sin embargo ese pasado insiste y persiste en llamar a nuestra puerta. Es su sino. Como el de los cadáveres lanzados al fondo de un lago que pugnan por salir a la superficie. Y lo hace en las situaciones presentes, en el entorno personal. En realidad nosotros mismos nos pasamos la vida tratando de dar salida al caos, buscando inconscientemente claro, situaciones que lo desatasquen. Por eso tratamos de regresar siempre a la escena del crimen. ¿Cómo? Escenificándola...buscándonos (las mujeres) un hombre que claramente se asemeje a nuestro padre (violento, ausente, soñador, etc..) o alguien que aparente estar en las antípodas (aunque finalmente, tras el fin del juego de la seducción, revele haber portado una máscara). Para los hombs lo mismo. En cualquier caso siempre aflora la decepción porque él o ella no van a cambiar. En realidad no están ahí para eso sino para restaurarte la memoria y ayudarte a enfrentar el pasado, para ayudarte a limpiar esa habitación oscura que es tu infancia.

Todos ejercemos de maestros sin darnos cuenta de que estamos permanentemente proyectando nuestros miedos al exterior en función de la 'plantilla', el patrón de la experiencia vivida de pequeños en nuestro reducto familiar. Lo que más detestamos en nuestra pareja o lo que menos toleramos de nuestros hijos es en el fondo precisamente aquello que más nos avergüenza de nosotros mismos.

Somos hijos de la desconfianza. Vivimos parapetados detrás de personajes, máscaras prestadas de nuestros ancestros. Y las máscaras, a fuerza de no quitárnoslas ni para dormir, quedan adheridas. Nos protegen de la hipotética amenaza del entorno. Y esa utilidad las convierte también en armas de destrucción (masivas?)


Dicen los expertos que huimos del sufrimiento, que nos drogamos consumiendo. Pero consumir es natural, inherente a cualquier ser vivo. Consumimos oxígeno, recursos naturales. Tenemos que vestirnos, viajar, comunicarnos, jugar...consumimos energía practicando deporte, en el disfrute de la sexualidad,...Lo que ocurre es que cuando ha habido abandono, cuando no ha habido amor en los instantes que más falta hacía, consumir pasa a convertirse en una adicción. Es entonces cuando el deporte se convierte en competición y asume factores de riesgo. El juego sexual natural en necesidad compulsiva, etc...

Huimos de enfrentar el dolor de los sentimientos heridos buscando compulsivamente cosas y situaciones que nos mantengan anestesiados, aunque sea simbólicamente, anclados por un instante, a un sucedáneo del remanso de paz original...

La paz original...ese concepto que vagamente ubicamos en nuestra consciencia, pero para el que no hallamos definición. Laura Gutman menciona ese remanso vinculándolo a la fase vital de la vida intrauterina. Pero ¿Y si ese 'remanso de paz' se hallase mucho antes?. El anhelo que todos tenemos de una existencia sin dolor, sin estrés, una existencia sin límites físicos, sin fronteras, sin enfrentamientos, sin odio, sin manipulaciones, sin ocultaciones, sin mentiras, sin dualidad, está arraigado en el vago recuerdo de una dimensión reconocida de la existencia, a la que pertenecemos. Una dimensión digamos que 'distinta' a la que experimentamos en este mundo, de la que provenimos antes de 'nacer' y a la que regresamos cuando traspasamos el umbral de esta experiencia, momento en que un experto de bata blanca certifica que nuestras funciones vitales (físicas) han cesado. MI padre me dijo, en su lecho de muerte, 'No te preocupes, regreso a casa'. La Dra. Kübler-Ross informa de multitud de afirmaciones similares comunicadas en el lecho de muerte.


No huimos del sufrimiento, sino del miedo al dolor. Sufrir es lo que hacemos permanentemente en nuestra huida. De ahí el estado de permanente anestesia (amnesia inducida) que nos provocamos. De ahí la compulsión por la hiperactividad. Por estar permanentemente ocupados. Haciendo (y/o pensando) lo que sea. Y en nuestra huida arrastramos a todo el que se ponga en nuestro camino (hijos, pareja, mascotas, …). Son los que tienen más números para pagar "los platos rotos" de nuestra infancia, del mismo modo que nosotros pagamos los platos rotos de la infancia fracasada de nuestros padres. Huimos frenéticamente del dolor al desamor, del dolor al desamparo, a la incomprensión por no haber sido recibidos con amor…

Amor, esa palabra que a tantos avergüenza pronunciar. Amor es lo que somos. Todos lo sabemos. Y lo sentimos, aunque solo seamos capaces de asumirlo en momentos 'especiales', especialmente cuando vemos nacer un hijo.
Más allá de nuestro sexo físico, de nuestra raza, color, credo, titulacion académica, experiencia profesional, somos amor. Simplemente lo hemos tapado con miedo. Un miedo heredado, que nosotros mismos nos hemos transmitido unos a otros, generación tras generación, desde los albores de los tiempos. La cadena de dolor se remonta probablemente hasta el advenimiento del Homo Sapiens Sapiens, esa rama de los homínidos que súbitamente aparece en escena hace alrededor de entre 30 y 26000 años, y que los registros sumerios testimonian en las tablillas de arcilla grabadas con textos cuneiformes.

Es quizá hora de rememorar nuestros orígenes. Ahora es el tiempo. Es probablemente nuestra Responsabilidad para con las generaciones futuras. Hemos de superar a Darwin. Concluir que somos más que un cuerpo físico no es más que reconocer que somos emoción, que la mente no está alojada físicamente en el cerebro ni que se extingue con la muerte física. Somos un Espíritu en definitiva que engloba todo eso y que, desde su eternidad, sabe que está experimentando voluntariamente lo que llamamos la condición humana. Somos espíritus eternos, ingrávidos y gentiles, aprendiendo a experimentar desde la densidad. Es algo que nosotros mismos hemos decidido desde estadios de existencia...'diferentes' a éste. Todos hemos salido de ese gran vientre que es la eterna Unidad y fuimos paridos físicamente por la misma madre Tierra, la verdadera madre que tanto a hombres como a mujeres nos ha cobijado


"Nunca es más oscura la noche que instantes antes de amanecer".

Esta noche que estamos viendo ahora es especialmente oscura. Todas las estructuras que iluminaban la ilusión con sus flashes y neones artificiales están cayendo por su propio peso. Todos los esquemas y aprioris que dábamos por sentado, se están revelando como lo que realmente han sido: espejismos. La verdadera vida es lo que se está abriendo paso, saliendo finalmente a la luz una vez que el cascarón paternalista izquierdocerebral que nos cobijaba –pero también nos asfixiaba–, está derrumbándose inexorablemente. El mismo sistema de convivencia se está dando por finiquitado. Y no hace falta ayudarle en su ocaso. El feudalismo no terminó con la lucha de clases, sino ahora. La decisión es nuestra de seguir anclados en actitudes de enfrentamiento o asumir la independencia y consecuentemente la alegría de recordar que somos seres eternos, sin mácula ni fallo, perfectos en nuestros orígenes.

– ¿Y si la rabia persiste?

– Y si la rabia persiste, debemos liberarla. Nos despojamos de toda vestimenta que nos ate a energías emponzoñantes (rencor, miedo, rabia, angustia, vergüenza, pereza…) y SENTIMOS las emociones que ese proceso conlleva mediante la catarsis. Tu decides el entorno en que esa catarsis sanadora se produzca. O en las barricadas frente a la sede de un organismo público, en un estadio de futbol, en un atasco de tráfico, en una discusión por la custodia de los hijos, en un concierto de heavy metal, al borde de un acantilado o en la intimidad de una habitación insonorizada en compañía de un alma comprensiva. En el último caso no hay ningún riesgo de consecuencias para tu karma. En los demás deberás sopesar los riesgos.

Cada cual es libre de seguir su camino. No existe la esclavitud. Todos tomamos decisiones libremente. Y el sufrimiento es la consecuencia de negarse a soltar el registro del pasado en el inconsciente. Recuperar la consciencia de que somos libres nos otorga la inmediata capacidad de salir de la rueda del karma, de la llamada 'Ley' de causa y efecto que no es sino una costumbre. Un nuevo capítulo de la historia de la humanidad está por escribirse.


Dejar atrás el pasado exige la responsabilidad de abrir ese baúl de los recuerdos cerrado con la llave del olvido y conectar con todo el dolor reprimido y…sentirlo. La consecuencia será sacudirse el fatal abrazo del intelectualismo. La era de la razón, del intelecto ha concluido. Ha muerto por sobredosis. Estamos naciendo a la era del corazón. Llega la Era del volver a sentir. Eres libre de expresar tus sentimientos. No tengas miedo. No hay nada que temer. Tu fuerza tu coraje radica en el rescate de tu Corazón como timón de tu nave, no en la batalla. Cuanto más corazón, más fortaleza, más valentía, más coraje. Deja la vergüenza atrás. Discúlpate a ti mism@ por haber permanecido sord@ a tu voz interior, a tu niñ@ herid@. Recupera tus sentimientos de la consigna del teatro de la vida donde los entregaste para poder encajar en este valle de lágrimas. El escenario se cae en pedazos. ¿No querrás quedar atrapado en los escombros, verdad?

Un mundo más justo solo es posible desde el amor, desde el corazón. Somos lo mismo.

Te amo. Gracias