miércoles, 31 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
Transformación
Hasta ahora solo la música ha logrado dejarme sin palabras. Ahora, además de la música, Fidel Delgado también ocupa un lugar en el olimpo de mis recomendaciones más sentidas.
Disfrútalo.
Disfrútalo.
viernes, 19 de octubre de 2012
Euphoria (I)
Vayas donde vayas el sentimiento progresivamente más común es el de la desesperanza. Una desesperanza más o menos disimulada: "la procesión –me decía un conocido en la calle– va por dentro...". La ceguera colectiva e inconsciente que nos gobierna ante la naturaleza de los acontecimientos tiñe la cotidianeidad de frustración. "¿Cómo compensar ese estado latente de desánimo?" nos decimos para nuestros adentros. Antes de que terminemos de formular esa íntima pregunta, ya está preparada la respuesta: Euforia.
Del griego εὐφορία, Euforia es "el estado de ánimo que involucra la capacidad para soportar (combatir/contrarrestar) el dolor, para alcanzar una cierta sensación de bienestar."
En la búsqueda incesante de estimulantes que mantengan aletargado al miedo (al dolor) que nos persigue, no ya desde nuestro nacimiento en esta particular vida, sino como una sombra indisociable desde los mismos albores de nuestra experiencia humana como especie, de nuestro nacimiento cósmico, hemos nadado en un mar de sufrimiento.
Como si de una sucia y pestilente ropa interior simbólica se tratase –cuya limpieza no hemos sabido (querido?) enfrentar– nos hemos esforzado denodadamente en esconder el hedor del dolor de nuestro propio parto como especie, acaecido en el hoy todavía confuso escenario edénico.
Y Dijo Dios, Vayomer Elohim na'aseh adam betsalmenu kidemutenu veyirdu bidegat hayam uve'of hashamayim uvabehemah uvechol-ha'arets uvechol-haremes haromes al-ha'arets. "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que domine a los peces del mar, a los pájaros en los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra". (Génesis 1:26)
Más allá de apreciaciones semánticas respecto a plurales mayestáticos ("hagamos al hombre...") y del simbolismo que encierran estos versículos enigmáticos, lo cierto es que el llamado drama del Paraíso encierra un vértigo del que aún tratamos de reponernos a pesar del lastre grabado a fuego en nuestro inconsciente...
Continua el Génesis...
3:16 A la mujer le dijo: "Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará". Al hombre le dijo: "Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.
3:18 Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.
3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás."
3:22 Y dijo el Señor Dios: "¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre."
3:23 Y echó el Señor Dios al hombre del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.
3:24 Y habiendo expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.
Desde esta inefable espada de Damocles, ese bíblico vértigo al castigo divino por haber osado morder el fruto prohibido, empezamos hace algo más de 50000 años a transitar, como Homo Sapiens Sapiens, por la experiencia humana...a lo largo de un sendero teñido de culpa...
Nos decimos en silencio: "Si Dios expulsó a la primera pareja de humanos del Edén al ver que tapaban su desnudez, algo 'inapropiado' debieron hacer"...ergo "...Soy culpable, en virtud de mi vínculo genético con Adán y Eva, de haber ofendido a quien más me quiere (según rezan las escrituras"...a mi Creador. "Satán, el que repta (la serpiente) 'tiene la culpa', nos decimos, convencidos de la veracidad de la acusación registrada en el libro del Génesis, sin contemplar la más que probable alternativa de cuestionarnos la condena que pesa sobre el "Adversario", pues esa es la traducción del término Satanás...
Satanás o Satán es el término con que las religiones abrahámicas designan a un ser mitológico que representa la encarnación suprema del mal, personificada en el ángel caído que desobedeció y se rebeló contra los mandatos de Dios, en el caso de la religión cristiana, y en el caso de la religión musulmana Satán puede ser, tanto un genio o yinn que desobedece las órdenes de Allah, como una persona que se realiza actos de rebeldía en contra de la palabra de Allah.
El nombre Satanás -o Satán- deriva del latín Satāna, y éste a su vez del arameo הַשָּׂטָן, ha-shatán, «adversario, enemigo, acusador». Aunque luego se le menciona como un espía errante de Diossobre la Tierra, el sentido primario, de la raíz שטן (štn, «impedir, hostigar, oponerse»), sería simplemente el de «enemigo». En la tradición de la Iglesia Católica y otras iglesias cristianas señala que Satán es sinónimo de Lucifer. El nombre Lucifer sería lo que en una época habría sido el nombre que recibió de Dios en persona. Antaño a la rebelión, Lucifer estaba por encima de todas las categorías de los ángeles, ya que era el más hermoso de todos. El término "Lucifer" (Luzbel) significa "Portador de luz". Pero desde que se puso en contra de Dios, su nombre fue cambiado a Satán (adversario).
¿Podría este "adversario" de Dios no ser sino una de las personalidades del atributo divino "Yahveh", ese Enki/Oannes sumerio/mesopotámico, co-artífice del salto genético, junto a Ninmah (su hermanastra) y Ningishzidha, el Thot egipcio, hermano de Ra, el Quetzalcoatl Tolteca/Maya, su hijo. ¿Somos esa 'mejora genética' operada en el indígena Neanderthal (hombre nuevo) hace alrededor de entre 50 y 60 mil años en el desierto del Ngoro Ngoro?
En fin, hace mucho de eso, ¿verdad?. Es otro tema fascinante que tratar. Sin embargo, lo cierto es que no conseguimos liberarnos del estigma de la culpa. Por agnósticos o ateos que nos definamos, la culpa subyace el inconsciente colectivo de los herederos de las tradiciones judeocristianas, como una mancha aparentemente irrevocable que ni el sacramento bautismal de la fe religiosa logra borrar en los mismos fieles creyentes, una losa que solo halla cierta dosis de redención desde una actitud de penitente sumisión (de ahí los tabúes como la vergüenza, la timidez, la virginidad, la austeridad, el 'yo no soy nada, no valgo'...). Una sumisión que sin duda necesitamos sublimar por medio de cualquier tipo de violencia (verbal o físca).
En un mar de esquizofrenia donde todo aparenta ser envases edulcorados totalmente vacíos de contenido, vamos disimulando el dolor reprimido con un esfuerzo sin duda sobrehumano (sufrimiento) a base de estimulantes –o narcóticos, según se tercie–, de esos euforizantes (opiáceos naturales o sintéticos) que nos otorguen una cierta 'sensación de vivir', en la búsqueda por recuperar (recordar) nuestra una vez indiscutible conexión y sintonía con todo lo creado.
Puede que te parezca una idea alocada, pero hoy creo firmemente que, desde entonces, y generación tras generación, en nuestra alocada huida hacia adelante y al tiempo que hemos expandido los límites del universo conocido (ese mérito es innegable) hemos transmitido (con la mejor de las voluntades de que el intelecto es capaz, sin duda) el testigo de la insostenible culpa a nuestros hijos, en la inconsciente esperanza de que ellos, nuestros herederos, la 'nueva savia', resuelvan de una vez por todas el acertijo de nuestra esencia y aclaren las dudas acerca de nuestra crisis existencial como especie, que nos digan finalmente quién es el Homo Sapiens Sapiens y cuál es el peldaño que nos aguarda en esta "escalera al cielo". Todo, ya digo, para soportar y amortiguar la incomprensible sensación de abandono que a nivel individual y colectivo hemos sentido desde nuestro repentino advenimiento sobre la faz de la Tierra. Un abandono que hemos perpetuado inoculándolo de padres a hijos. Claro, ¿cómo va a transmitir amor a su descendencia un ser que se sabe abandonado? Homo Homini Lupus...
El monstruo global, ese ego incansanlemente pensante, de cuya dependencia permanecimos conscientemente ignorantes hasta que Freud y Jung expusieron su influencia individual y colectiva sobre el tapete, sobrevenido probablemente tras la adquisición, por parte de aquellos primeros homínidos, de una "nueva corteza cerebral" (neocortex) –y con ella una expansión de nuestra consciencia como individuos–. Un ego que está, desde 1990, en sus últimos estertores, viviendo su ocaso, desde la vida propia de que le hemos dotado, quemando todos los cartuchos que le restan, tratando por todos los medios de mantener distraido (siquiera de retrasar) nuestro imparable despertar del sueño al que nos indujo. Y su sibilino mensaje, sustentado por sus secuaces 'espabillati' a escala global, te invoca a seguir sumido en tu sueño cotidiano, para que continúes tratando de alcanzar algo que sin embargo ya eres, tu divinidad. Su consigna es clara: euforia.
why can’t this moment last forevermore?
¿Por qué no puede durar este momento para siempre?
Tonight, tonight eternity’s an open door…
Esta noche, la eternidad es una puerta abierta
No, don’t ever stop doing the things you do.
Nunca dejes de hacer las cosas que haces
Don’t go, in every breath I take I’m breathing you…
No vayas. Cada vez que respiro, te respiro a ti.
Euphoria
Euforia
Forever, ’till the end of time
Para siempre, hasta el fin del tiempo
From now on, only you and I
De ahora en adelante, tan solo tu y yo
We’re going up-up-up-up-up-up-up
Subimos, subimos, subimos....Euphoria
EuforiaAn everlasting piece of art
Una obra de arte imperecedera
A beating love within my heart
un amor que late en mi corazón
We’re going up-up-up-up-up-up-up
arriba, arriba, arriba....
We are here, we’re all alone in our own Universe,
Aquí estamos, solos en nuestro propio universo (??)
We are free, where everything’s allowed and love comes first,
Somos libres, donde todo está permitido y el amor es lo primero
Forever and ever together, we sail into infinity,
por siempre y para siempre, navegamos hacia el infinito
We’re higher and higher and higher, we’re reaching for divinity.
Llegamos más alto, más alto, alcanzamos la divinidad (??)
etc...
...
No más rencor. No más resentimiento. No más odio ni frustración.Desata, sin vergüenza ni miedo a las represalias, toda la ira que contengas y vacíate de toda la energía reprimida. Ese es el mensaje de los niños, que no son sino nosotros mismos venidos desde el mañana, portando la llave de la sanación. Una llave que abre la caja de Pandora, la de los vientos reprimidos y represaliados. Des-anúdate. Es legítimo. Hazlo sin ensañarte. Sácalo sin cargárselo en las espaldas de tus captores. Estos, por 'malvados y tiránicos' que aparenten ser, son seres eternos, como tu, con una función clara. Poner a tus defensas 'contra las cuerdas'. Sacarte de quicio, para que te des cuenta de que no encajas en el marco. Se trata de ti. De tu salud. Y ellos son como tu. Ni más ni menos. Por muchos títulos y cargos públicos, electos o no, que ostenten, fueron niños abandonados.Detener la cadena de ira y condena, deshacer los nudos de tu resentimiento. Es una operación íntima que tan solo te involucra a ti. Probablemente ni te des cuenta, pero de hecho ya lo estás haciendo...tu inconsciente está aflorando, colándose irremisiblemente por las grietas de tu bien labrada armadura mental. Y con ello los mundos sutiles se están revelando masivamente. La realidad que te rodea lo está reflejando. Observa y abraza al epílogo de tu/nuestra gran epopeya, el gran parto que 7000 millones de almas se comprometieron a testimoniar e iluminar en estos precisos momentos.La Tierra, tu madre bajo todos los aspectos, te siente y agradece tu presencia. Quien está re-naciendo eres tu mism@...y ella contigo.Fraternalmente: Lo siento, perdóname, te amo, gracias.
Del griego εὐφορία, Euforia es "el estado de ánimo que involucra la capacidad para soportar (combatir/contrarrestar) el dolor, para alcanzar una cierta sensación de bienestar."
En la búsqueda incesante de estimulantes que mantengan aletargado al miedo (al dolor) que nos persigue, no ya desde nuestro nacimiento en esta particular vida, sino como una sombra indisociable desde los mismos albores de nuestra experiencia humana como especie, de nuestro nacimiento cósmico, hemos nadado en un mar de sufrimiento.
Como si de una sucia y pestilente ropa interior simbólica se tratase –cuya limpieza no hemos sabido (querido?) enfrentar– nos hemos esforzado denodadamente en esconder el hedor del dolor de nuestro propio parto como especie, acaecido en el hoy todavía confuso escenario edénico.
Y Dijo Dios, Vayomer Elohim na'aseh adam betsalmenu kidemutenu veyirdu bidegat hayam uve'of hashamayim uvabehemah uvechol-ha'arets uvechol-haremes haromes al-ha'arets. "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que domine a los peces del mar, a los pájaros en los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra". (Génesis 1:26)
Más allá de apreciaciones semánticas respecto a plurales mayestáticos ("hagamos al hombre...") y del simbolismo que encierran estos versículos enigmáticos, lo cierto es que el llamado drama del Paraíso encierra un vértigo del que aún tratamos de reponernos a pesar del lastre grabado a fuego en nuestro inconsciente...
Continua el Génesis...
3:16 A la mujer le dijo: "Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará". Al hombre le dijo: "Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.
3:18 Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.
3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás."
3:22 Y dijo el Señor Dios: "¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre."
3:23 Y echó el Señor Dios al hombre del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.
3:24 Y habiendo expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.
Desde esta inefable espada de Damocles, ese bíblico vértigo al castigo divino por haber osado morder el fruto prohibido, empezamos hace algo más de 50000 años a transitar, como Homo Sapiens Sapiens, por la experiencia humana...a lo largo de un sendero teñido de culpa...
Nos decimos en silencio: "Si Dios expulsó a la primera pareja de humanos del Edén al ver que tapaban su desnudez, algo 'inapropiado' debieron hacer"...ergo "...Soy culpable, en virtud de mi vínculo genético con Adán y Eva, de haber ofendido a quien más me quiere (según rezan las escrituras"...a mi Creador. "Satán, el que repta (la serpiente) 'tiene la culpa', nos decimos, convencidos de la veracidad de la acusación registrada en el libro del Génesis, sin contemplar la más que probable alternativa de cuestionarnos la condena que pesa sobre el "Adversario", pues esa es la traducción del término Satanás...
Satanás o Satán es el término con que las religiones abrahámicas designan a un ser mitológico que representa la encarnación suprema del mal, personificada en el ángel caído que desobedeció y se rebeló contra los mandatos de Dios, en el caso de la religión cristiana, y en el caso de la religión musulmana Satán puede ser, tanto un genio o yinn que desobedece las órdenes de Allah, como una persona que se realiza actos de rebeldía en contra de la palabra de Allah.
El nombre Satanás -o Satán- deriva del latín Satāna, y éste a su vez del arameo הַשָּׂטָן, ha-shatán, «adversario, enemigo, acusador». Aunque luego se le menciona como un espía errante de Diossobre la Tierra, el sentido primario, de la raíz שטן (štn, «impedir, hostigar, oponerse»), sería simplemente el de «enemigo». En la tradición de la Iglesia Católica y otras iglesias cristianas señala que Satán es sinónimo de Lucifer. El nombre Lucifer sería lo que en una época habría sido el nombre que recibió de Dios en persona. Antaño a la rebelión, Lucifer estaba por encima de todas las categorías de los ángeles, ya que era el más hermoso de todos. El término "Lucifer" (Luzbel) significa "Portador de luz". Pero desde que se puso en contra de Dios, su nombre fue cambiado a Satán (adversario).
¿Podría este "adversario" de Dios no ser sino una de las personalidades del atributo divino "Yahveh", ese Enki/Oannes sumerio/mesopotámico, co-artífice del salto genético, junto a Ninmah (su hermanastra) y Ningishzidha, el Thot egipcio, hermano de Ra, el Quetzalcoatl Tolteca/Maya, su hijo. ¿Somos esa 'mejora genética' operada en el indígena Neanderthal (hombre nuevo) hace alrededor de entre 50 y 60 mil años en el desierto del Ngoro Ngoro?
En fin, hace mucho de eso, ¿verdad?. Es otro tema fascinante que tratar. Sin embargo, lo cierto es que no conseguimos liberarnos del estigma de la culpa. Por agnósticos o ateos que nos definamos, la culpa subyace el inconsciente colectivo de los herederos de las tradiciones judeocristianas, como una mancha aparentemente irrevocable que ni el sacramento bautismal de la fe religiosa logra borrar en los mismos fieles creyentes, una losa que solo halla cierta dosis de redención desde una actitud de penitente sumisión (de ahí los tabúes como la vergüenza, la timidez, la virginidad, la austeridad, el 'yo no soy nada, no valgo'...). Una sumisión que sin duda necesitamos sublimar por medio de cualquier tipo de violencia (verbal o físca).
En un mar de esquizofrenia donde todo aparenta ser envases edulcorados totalmente vacíos de contenido, vamos disimulando el dolor reprimido con un esfuerzo sin duda sobrehumano (sufrimiento) a base de estimulantes –o narcóticos, según se tercie–, de esos euforizantes (opiáceos naturales o sintéticos) que nos otorguen una cierta 'sensación de vivir', en la búsqueda por recuperar (recordar) nuestra una vez indiscutible conexión y sintonía con todo lo creado.
Puede que te parezca una idea alocada, pero hoy creo firmemente que, desde entonces, y generación tras generación, en nuestra alocada huida hacia adelante y al tiempo que hemos expandido los límites del universo conocido (ese mérito es innegable) hemos transmitido (con la mejor de las voluntades de que el intelecto es capaz, sin duda) el testigo de la insostenible culpa a nuestros hijos, en la inconsciente esperanza de que ellos, nuestros herederos, la 'nueva savia', resuelvan de una vez por todas el acertijo de nuestra esencia y aclaren las dudas acerca de nuestra crisis existencial como especie, que nos digan finalmente quién es el Homo Sapiens Sapiens y cuál es el peldaño que nos aguarda en esta "escalera al cielo". Todo, ya digo, para soportar y amortiguar la incomprensible sensación de abandono que a nivel individual y colectivo hemos sentido desde nuestro repentino advenimiento sobre la faz de la Tierra. Un abandono que hemos perpetuado inoculándolo de padres a hijos. Claro, ¿cómo va a transmitir amor a su descendencia un ser que se sabe abandonado? Homo Homini Lupus...
El monstruo global, ese ego incansanlemente pensante, de cuya dependencia permanecimos conscientemente ignorantes hasta que Freud y Jung expusieron su influencia individual y colectiva sobre el tapete, sobrevenido probablemente tras la adquisición, por parte de aquellos primeros homínidos, de una "nueva corteza cerebral" (neocortex) –y con ella una expansión de nuestra consciencia como individuos–. Un ego que está, desde 1990, en sus últimos estertores, viviendo su ocaso, desde la vida propia de que le hemos dotado, quemando todos los cartuchos que le restan, tratando por todos los medios de mantener distraido (siquiera de retrasar) nuestro imparable despertar del sueño al que nos indujo. Y su sibilino mensaje, sustentado por sus secuaces 'espabillati' a escala global, te invoca a seguir sumido en tu sueño cotidiano, para que continúes tratando de alcanzar algo que sin embargo ya eres, tu divinidad. Su consigna es clara: euforia.
why can’t this moment last forevermore?
¿Por qué no puede durar este momento para siempre?
Tonight, tonight eternity’s an open door…
Esta noche, la eternidad es una puerta abierta
No, don’t ever stop doing the things you do.
Nunca dejes de hacer las cosas que haces
Don’t go, in every breath I take I’m breathing you…
No vayas. Cada vez que respiro, te respiro a ti.
Euphoria
Euforia
Forever, ’till the end of time
Para siempre, hasta el fin del tiempo
From now on, only you and I
De ahora en adelante, tan solo tu y yo
We’re going up-up-up-up-up-up-up
Subimos, subimos, subimos....Euphoria
EuforiaAn everlasting piece of art
Una obra de arte imperecedera
A beating love within my heart
un amor que late en mi corazón
We’re going up-up-up-up-up-up-up
arriba, arriba, arriba....
We are here, we’re all alone in our own Universe,
Aquí estamos, solos en nuestro propio universo (??)
We are free, where everything’s allowed and love comes first,
Somos libres, donde todo está permitido y el amor es lo primero
Forever and ever together, we sail into infinity,
por siempre y para siempre, navegamos hacia el infinito
We’re higher and higher and higher, we’re reaching for divinity.
Llegamos más alto, más alto, alcanzamos la divinidad (??)
etc...
...
No más rencor. No más resentimiento. No más odio ni frustración.Desata, sin vergüenza ni miedo a las represalias, toda la ira que contengas y vacíate de toda la energía reprimida. Ese es el mensaje de los niños, que no son sino nosotros mismos venidos desde el mañana, portando la llave de la sanación. Una llave que abre la caja de Pandora, la de los vientos reprimidos y represaliados. Des-anúdate. Es legítimo. Hazlo sin ensañarte. Sácalo sin cargárselo en las espaldas de tus captores. Estos, por 'malvados y tiránicos' que aparenten ser, son seres eternos, como tu, con una función clara. Poner a tus defensas 'contra las cuerdas'. Sacarte de quicio, para que te des cuenta de que no encajas en el marco. Se trata de ti. De tu salud. Y ellos son como tu. Ni más ni menos. Por muchos títulos y cargos públicos, electos o no, que ostenten, fueron niños abandonados.Detener la cadena de ira y condena, deshacer los nudos de tu resentimiento. Es una operación íntima que tan solo te involucra a ti. Probablemente ni te des cuenta, pero de hecho ya lo estás haciendo...tu inconsciente está aflorando, colándose irremisiblemente por las grietas de tu bien labrada armadura mental. Y con ello los mundos sutiles se están revelando masivamente. La realidad que te rodea lo está reflejando. Observa y abraza al epílogo de tu/nuestra gran epopeya, el gran parto que 7000 millones de almas se comprometieron a testimoniar e iluminar en estos precisos momentos.La Tierra, tu madre bajo todos los aspectos, te siente y agradece tu presencia. Quien está re-naciendo eres tu mism@...y ella contigo.Fraternalmente: Lo siento, perdóname, te amo, gracias.
jueves, 18 de octubre de 2012
Todo pasará
Cuando hablamos de perdonar, los anglosajones distinguen entre dos términos que puede parecer a primera vista intercambiables (pero no lo son): forgiveness y pardon. El primero es el acto de disculpar un ultraje (cualquiera que sea la magnitud del impacto soportado) y conlleva el cese de todo resentimiento, indignación o cólera asociada al trauma padecido, mientras que el segundo implica toda suerte de clemencia (I beg you pardon) y cancelación o conmutación de la pena asociada, impuesta ya sea por la autoridad (monarca) o autoasignada por el mismo inculpado, que busca una redención por medio de algún tipo de penitencia. En el primer caso se trata de una toma de Conciencia del sujeto agredido, respecto a la futilidad de su resentimiento...
En la filosofía clásica el escepticismo es una corriente filosófica basada en la duda, representada en la escuela de 'Skeptikoi', de quienes se decía que "no afirmaban nada, solo opinaban". En estos tiempos de caos social, donde los fundamentos de todo lo que a priori era incuestionable (modelo educativo, el sistema sanitario, el modelo económico de libre mercado, el origen del hombre como especie...) están siendo diseccionados y altamente cuestionados, decimos que podemos perdonar, pero que no olvidamos, rescatando la máxima "Quien olvida su historia está condenado a repetirla" (atribuida a Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, corrígeme si me equivoco). Decía Jardiel Poncela que "la Historia es mentira encuadernada"...El volúmen de oscuros secretos que finalmente están saliendo a la luz le dan la razón, como el reconocimiento de que la Francia Gaullista masacró a manifestantes argelinos que reivindicaban, en octubre de 1961, una Argelia independiente...A buenas horas mangas verdes...
"Una cosa es continuar la historia y otra repetirla" decía Jacinto Benavente.
El sistema defiende a ultranza su estatuquo como gato panza arriba hasta que acaba admitiendo, una tras otra, sus fechorías. Y ahí es cuando te toca decidir: blandes al viento la espada del resentimiento y decides con ello (inconscientemente) imitar a tus antepasados o la enfundas y te zambulles en la marea de emociones que pugnan por ser liberadas, aportando una vía novedosa y sanadora, no solo para ti sino para las pasadas y venideras generaciones.
La miseria no puede permanecer oculta por siempre, igual que los muertos enterrados en el fondo de un lago, siempre acaban por salir a la superficie. Y este tiempo ha llegado. Los Mayas lo sabían, por eso su calendario no contempla métricas cronologicas más allá del 21 de diciembre de 2012.
Tiempo de Sentir, de conmoverse, de sacudirse, de catarsis emocional...tiempo de girar el calcetín de la mente atrofiada y luego...de 'dejar ir'...
Tiempo de sentir la bendición del dolor, almacenado en el doble fondo de la Psiquis, que finalmente está consiguiendo hallar su expresión...tiempo de vomitar la cólera y la rabia, de manifestar la necesaria catarsis emocional para poder dejar ir el lastrante orgullo, el miedo. El ego tuvo un sentido y agradezco la función que tuvo. Ahora ya no lo necesito. Es tiempo de compasión, de comunicación desde el corazón que todos compartimos y que emite pulsaciones en acompasada sincronía con los latidos del centro de nuestro astro solar, de la Galaxia, del Universo y de los multiversos...
No sabemos a dónde vamos, pero si creemos que un mundo nuevo, sin miedo ni resentimiento es posible.
Abre tu corazón sin medida. Deja volar tu divinidad.
"sic transit gloria mundi"
Solo se encuentra la felicidad cuando se brinda el corazón...
En la filosofía clásica el escepticismo es una corriente filosófica basada en la duda, representada en la escuela de 'Skeptikoi', de quienes se decía que "no afirmaban nada, solo opinaban". En estos tiempos de caos social, donde los fundamentos de todo lo que a priori era incuestionable (modelo educativo, el sistema sanitario, el modelo económico de libre mercado, el origen del hombre como especie...) están siendo diseccionados y altamente cuestionados, decimos que podemos perdonar, pero que no olvidamos, rescatando la máxima "Quien olvida su historia está condenado a repetirla" (atribuida a Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, corrígeme si me equivoco). Decía Jardiel Poncela que "la Historia es mentira encuadernada"...El volúmen de oscuros secretos que finalmente están saliendo a la luz le dan la razón, como el reconocimiento de que la Francia Gaullista masacró a manifestantes argelinos que reivindicaban, en octubre de 1961, una Argelia independiente...A buenas horas mangas verdes...
"Una cosa es continuar la historia y otra repetirla" decía Jacinto Benavente.
El sistema defiende a ultranza su estatuquo como gato panza arriba hasta que acaba admitiendo, una tras otra, sus fechorías. Y ahí es cuando te toca decidir: blandes al viento la espada del resentimiento y decides con ello (inconscientemente) imitar a tus antepasados o la enfundas y te zambulles en la marea de emociones que pugnan por ser liberadas, aportando una vía novedosa y sanadora, no solo para ti sino para las pasadas y venideras generaciones.
La miseria no puede permanecer oculta por siempre, igual que los muertos enterrados en el fondo de un lago, siempre acaban por salir a la superficie. Y este tiempo ha llegado. Los Mayas lo sabían, por eso su calendario no contempla métricas cronologicas más allá del 21 de diciembre de 2012.
Tiempo de Sentir, de conmoverse, de sacudirse, de catarsis emocional...tiempo de girar el calcetín de la mente atrofiada y luego...de 'dejar ir'...
Tiempo de sentir la bendición del dolor, almacenado en el doble fondo de la Psiquis, que finalmente está consiguiendo hallar su expresión...tiempo de vomitar la cólera y la rabia, de manifestar la necesaria catarsis emocional para poder dejar ir el lastrante orgullo, el miedo. El ego tuvo un sentido y agradezco la función que tuvo. Ahora ya no lo necesito. Es tiempo de compasión, de comunicación desde el corazón que todos compartimos y que emite pulsaciones en acompasada sincronía con los latidos del centro de nuestro astro solar, de la Galaxia, del Universo y de los multiversos...
No sabemos a dónde vamos, pero si creemos que un mundo nuevo, sin miedo ni resentimiento es posible.
Abre tu corazón sin medida. Deja volar tu divinidad.
"sic transit gloria mundi"
Solo se encuentra la felicidad cuando se brinda el corazón...
sábado, 13 de octubre de 2012
Me rindo. Somos uno
Existen dos modos de enfrentar un escenario insosteniblemente crítico y abrumador. El primero es el de la ironía. Es la vía del intelecto, que enfrenta (escapa a) lo emocionalmente inasumible mediante el sarcasmo. Es la negación del vértigo a un dolor indigesto (no-digesto) reprimido, no-verbalizable, pues yace en una fase pre-verbal (incluso intrauterina) de la existencia. Consiste en pretender pasar el "mal trago" de una escena amenazante, embriagad@s de ese "sentido del humor" sarcástico y característico de la hilaridad que nos hace "reirnos de" en lugar de "reirnos con". Es el estadio típico de las personas 'cultas' (cultivadas en ambientes intelectuales) aferradas a la lógica, parapetadas y prisioneras tras los púlpitos de sus barreras cognitivas. Estas personas gustan de hacer (o difundir) chistes burlescos ironizando acerca de los mismos eventos amenazantes, personas o situaciones que pongan en riesgo su estatus o seguridad. Estamos a punto de superar esta fase en la que está inmersa el mundo occidental.
El otro (siguiente) es la vía de la rebelión, de la revolución. Es la fase de la reacción del gato acorralado o mejor incluso, la del escorpión, que al verse amenazado, entre la espada y la pared, y no poder ya recurrir a los argumentos razonables (el escorpión astrológico no razona. Procesa su realidad desde el cerebro límbico) que proporciona el cerebro neocortical para defenderse de la situación límite a la que se ve enfrentado, se ve abocado al uso indiscriminado de su aguijón para defenderse/atacar. Pero lo hace con tan mala fortuna que ineludiblemente se lo clava a si mismo. Es la fase en la que estamos adentrándonos cuando ya no quedan más talleres de risoterapia a los que asistir.
Pero existe una tercera fase, la que sintetiza ambas re-acciones. Es la vía de la entrega, la aceptación, de la rendición incondicional a la confianza (nada que ver con la sumisión). Es la fase intermedia, que habiendo ya experimentado los extremos (opuestos), ya no combate desde ellos. Aceptar es librarse a la catarsis sanadora y liberadora, y sentir lo reprimido, todo el dolor olvidado por el tortuoso camino...y de eso nadie se muere (pues la muerte no existe). Los griegos la llamaron Ataraxia. Para alcanzarla hay que haber transitado ineludiblemente, antes o después, por las dos primeras. Es una condición sine qua non. Quien pretenda estar por encima de esa transición se está engañando a si mismo, ahondando así, en su estructura defensiva.
Me rindo. No puedo ni quiero seguir controlando (ironizando, ridiculizando, juzgando, condenando y combatiendo) lo que ME sucede. Acepto mi destino como ese náufrago que habiendo tratado, al límite de sus fuerzas, de nadar contracorriente para alcanzar la chalupa desde la que cayó (se lanzó...), se rinde finalmente a la fuerza de la corriente, después de haber medido sus fuerzas contra ella, y decide economizar sus energías permitiendo que el poder de la corriente lo conduzca allá donde decida llevarle (que no es otro lugar que el mar, donde afluyen todos los cauces).
Todos estamos confluyendo hacia el mar del que una vez salimos Y a medida que nos vamos acercando a él, lo reconocemos como el verdadero hogar. Ese mar pacífico del que una vez decidimos voluntariamente evaporarnos (escindirnos) para convertirnos en nubes. Nubes borrascosas que sobrevolaron el territorio indómito e inexplorado de la creación, para luego descender / descargarnos sobre las cimas de las más altas cumbres.
Desde entonces hemos navegado. Desde que nos precipitamos sobre esas cimas, hemos transitado a lo largo del curso del río. Y lo hicimos luchando contra la misma corriente, negando el dolor de nuestro inicial impacto, el de las gotas de lluvia sobre las heladas cumbres pedregosas. Un plan perfecto que inmanentemente conllevaba una amnesia colectiva acerca de nuestra naturaleza. Un olvido nos puso en pie de guerra, sobre la senda de la lucha, no dando el brazo a torcer, combatiendo gota contra gota de agua, en el mismo cauce que TODOS conformamos, explorando, pertrechados con la armadura del el orgullo (ego), los límites y umbrales de nuestra tolerancia al sufrimiento y nuestra capacidad para la compasión en este mundo. Amar en tiempos revueltos...
Ahora es hora inevitablemente de dejarse llevar y rendirnos a nuestro origen, a la fuente de la que procedemos. Estamos cerca de la desembocadura del río de nuestra epopeya. Es el fin del Homo Sapiens Sapiens (Cro Magnon) y el inicio del Homo Consciens, el hombre amante. Concluye un gran ciclo, como no puede ser de otro modo, pues así se rige el pulso de la Creación. El miedo es el único obstáculo. El amor, la única medicina para el dolor confiscado.
PS: ayer me encontré mi coche, en mi plaza de garage comunitario, con las cuatro ruedas pinchadas. El mecánico ha constatado que fue obra de una acción intencionada. A quien quiera que haya sido: Si por acción u omisión, directa o indirectamente, he supuesto o me has considerado una amenaza para ti...lo siento, perdóname. Te amo. Gracias.
El otro (siguiente) es la vía de la rebelión, de la revolución. Es la fase de la reacción del gato acorralado o mejor incluso, la del escorpión, que al verse amenazado, entre la espada y la pared, y no poder ya recurrir a los argumentos razonables (el escorpión astrológico no razona. Procesa su realidad desde el cerebro límbico) que proporciona el cerebro neocortical para defenderse de la situación límite a la que se ve enfrentado, se ve abocado al uso indiscriminado de su aguijón para defenderse/atacar. Pero lo hace con tan mala fortuna que ineludiblemente se lo clava a si mismo. Es la fase en la que estamos adentrándonos cuando ya no quedan más talleres de risoterapia a los que asistir.
Pero existe una tercera fase, la que sintetiza ambas re-acciones. Es la vía de la entrega, la aceptación, de la rendición incondicional a la confianza (nada que ver con la sumisión). Es la fase intermedia, que habiendo ya experimentado los extremos (opuestos), ya no combate desde ellos. Aceptar es librarse a la catarsis sanadora y liberadora, y sentir lo reprimido, todo el dolor olvidado por el tortuoso camino...y de eso nadie se muere (pues la muerte no existe). Los griegos la llamaron Ataraxia. Para alcanzarla hay que haber transitado ineludiblemente, antes o después, por las dos primeras. Es una condición sine qua non. Quien pretenda estar por encima de esa transición se está engañando a si mismo, ahondando así, en su estructura defensiva.
Me rindo. No puedo ni quiero seguir controlando (ironizando, ridiculizando, juzgando, condenando y combatiendo) lo que ME sucede. Acepto mi destino como ese náufrago que habiendo tratado, al límite de sus fuerzas, de nadar contracorriente para alcanzar la chalupa desde la que cayó (se lanzó...), se rinde finalmente a la fuerza de la corriente, después de haber medido sus fuerzas contra ella, y decide economizar sus energías permitiendo que el poder de la corriente lo conduzca allá donde decida llevarle (que no es otro lugar que el mar, donde afluyen todos los cauces).
Todos estamos confluyendo hacia el mar del que una vez salimos Y a medida que nos vamos acercando a él, lo reconocemos como el verdadero hogar. Ese mar pacífico del que una vez decidimos voluntariamente evaporarnos (escindirnos) para convertirnos en nubes. Nubes borrascosas que sobrevolaron el territorio indómito e inexplorado de la creación, para luego descender / descargarnos sobre las cimas de las más altas cumbres.
Desde entonces hemos navegado. Desde que nos precipitamos sobre esas cimas, hemos transitado a lo largo del curso del río. Y lo hicimos luchando contra la misma corriente, negando el dolor de nuestro inicial impacto, el de las gotas de lluvia sobre las heladas cumbres pedregosas. Un plan perfecto que inmanentemente conllevaba una amnesia colectiva acerca de nuestra naturaleza. Un olvido nos puso en pie de guerra, sobre la senda de la lucha, no dando el brazo a torcer, combatiendo gota contra gota de agua, en el mismo cauce que TODOS conformamos, explorando, pertrechados con la armadura del el orgullo (ego), los límites y umbrales de nuestra tolerancia al sufrimiento y nuestra capacidad para la compasión en este mundo. Amar en tiempos revueltos...
Ahora es hora inevitablemente de dejarse llevar y rendirnos a nuestro origen, a la fuente de la que procedemos. Estamos cerca de la desembocadura del río de nuestra epopeya. Es el fin del Homo Sapiens Sapiens (Cro Magnon) y el inicio del Homo Consciens, el hombre amante. Concluye un gran ciclo, como no puede ser de otro modo, pues así se rige el pulso de la Creación. El miedo es el único obstáculo. El amor, la única medicina para el dolor confiscado.
PS: ayer me encontré mi coche, en mi plaza de garage comunitario, con las cuatro ruedas pinchadas. El mecánico ha constatado que fue obra de una acción intencionada. A quien quiera que haya sido: Si por acción u omisión, directa o indirectamente, he supuesto o me has considerado una amenaza para ti...lo siento, perdóname. Te amo. Gracias.
lunes, 8 de octubre de 2012
Canto a mi mismo
El verdadero rescate que la humanidad precisa no es, de nuevo, el de las volátiles finanzas, sino el requerido por nuestras consciencias. Recordar quiénes somos, cuál es nuestra verdadera naturaleza, más allá de nuestra corporeidad física, es la perspectiva renaciente que de modo imparable se está operando. El pulso constante y autónomo de nuestros corazones nos está remitiendo, de modo sincrónico a la eterna fuente de la esencia de todo cuanto es, al corazón común que todos compartimos, al origen de toda la energía esencial de la que manamos, que no es otra que el amor.
No se puede permanecer indefinidamente ajeno, por mucho que nuestras personalidades lo pretendan, desde el frenético citius, altius, fortius, al inacallable latido que nutre la vida en todos sus ámbitos, niveles y estadios de consciencia.
La compasión, la comprensión, el respeto por los ritmos de toda la biodiversidad de la que somos testigos solo es viable desde el respeto por uno mismo. La restitución de la integridad global pasa por la toma de consciencia del rescate que cada uno, a nivel individual, necesita imperiosamente realizar en si mismo. El paso, sin vuelta de hoja ya, que estamos realizando desde el reducido campo de visión del pequeño yo, escondido entre su pestilente montaña de miedos, a la macrovisión desde la azotea del Yo superior.
Todo lo que necesitas para conectar con tu cerebro del corazón es detener la máquina de pensar. ¿Tienes miedo? ¿De qué?...
"Canto a mi mismo" (de Walt Whitman):
«Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.»
No se puede permanecer indefinidamente ajeno, por mucho que nuestras personalidades lo pretendan, desde el frenético citius, altius, fortius, al inacallable latido que nutre la vida en todos sus ámbitos, niveles y estadios de consciencia.
La compasión, la comprensión, el respeto por los ritmos de toda la biodiversidad de la que somos testigos solo es viable desde el respeto por uno mismo. La restitución de la integridad global pasa por la toma de consciencia del rescate que cada uno, a nivel individual, necesita imperiosamente realizar en si mismo. El paso, sin vuelta de hoja ya, que estamos realizando desde el reducido campo de visión del pequeño yo, escondido entre su pestilente montaña de miedos, a la macrovisión desde la azotea del Yo superior.
Todo lo que necesitas para conectar con tu cerebro del corazón es detener la máquina de pensar. ¿Tienes miedo? ¿De qué?...
"Canto a mi mismo" (de Walt Whitman):
«Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.»
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