miércoles, 15 de diciembre de 2010
martes, 14 de diciembre de 2010
Todo irá bien
Es cierto. Somos corderos. Para empezar nos creemos todo lo que dicen los medios de comunicación. A lo largo de la historia siempre ha habido mensajeros, correveidiles, etc., bufones del señor feudal. A base de ejercer su labor llegaron a ser muy conscientes de su inmenso poder. Ahora somos en gran medida dependientes de ellos. Corderos, sí, pero con los dientes muy afilados. Ser corderos no es divertido. No creo que nadie pueda volverse ya más duro de lo que la vida nos ha obligado a volvernos. A conciencia. Es cómodo porque te exime de responsabilidades: está el pastor que te proporciona el forraje y un techo por si llueve. Pero no es una vida divertida (máxime teniendo en cuenta el destino desgraciado de los corderos: el matadero). Es alto, pues, el precio que hay que pagar por haber aceptado ser corderos. (Más abajo te explico por qué considero que es un papel voluntariamente escogido).
sábado, 11 de diciembre de 2010
Impagable documental
No todos los esfuerzos por mantener oculta la verdadera historia de la humanidad consiguen mantener el muro impenentable. Ello es debido a que, dentro del mismo 'sistema', se dan, cada vez con mayor frecuencia, fallos operativos, producto de la incapacidad por parte del mismo sistema, por mantener sus fronteras infranqueables, la información inaccesible. Sucedió con el Imperio Romano, y cualquier forma dictatorial de dominio expansivo.
Algunos esfuerzos por ayudar a abrir los ojos a quien se muestre receptivo, no están ya pudiendo ser censurados. No por falta de voluntad, sino muchas veces por incapacidad operativa, e incluso –eso es lo más fascinante– porque desde dentro de la misma guarida del lobo, hay formidables disensiones entre múltiples facciones, lo cual están favoreciendo el filtrado.
Al igual que David Wilcock, recomiendo vivamente el visionado de estos videos, para todo aquél que, habiendo decidido abrir sus ojos a lo hasta ahora insondablemente oculto –aunque paradójicamente evidente a simple vista– acepte el desafío de girarle el calcetín a sus paradigmas y esquemas mentales aceptados hasta el momento.
Obviamente nada de esto es mencionado, ni siquiera se hace vaga apología de ello, por Wikileaks, signo éste, entre otros, sospechosamente inequívoco de que Mr. Assange podría no representar a los intereses liberadores de información que dice preceder. Podría, quizá, estar interpretando el papel (detención/autoentrega y confinamiento aislado incluídos) más apto para continuar desviando la atención pública de los temas que realmente podrían poner en jaque a los verdaderos guardianes y amos del mundo.
Afortunadamente el discernimiento individual es la clave para la apertura de mente.
Cortesía de History Channel:
http://www.youtube.com/watch?v=hNIa9reDqNY&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=M6fFztbcAkY&feature=related
jueves, 9 de diciembre de 2010
Sé el cambio que quieres en el mundo
martes, 7 de diciembre de 2010
domingo, 5 de diciembre de 2010
Entrevista a dos controladores aéreos de Palma
Supongo que lo que van a leer no cuadra con lo que les han contado. Que piensan que los controladores son solo demonios egoístas que chantajean a todo un país. Que ninguna circunstancia justifica que 2.000 profesionales paralicen las ilusiones del medio millón de personas que han perdido su vuelo. Que piensan que lo ocurrido es inadmisible. Un chantaje. Un secuestro. Un sinsentido evitable....>>
Y probablemente tienen toda la razón. Pero aunque lo que vayan a leer no encaje con su indignación ni con el retrato de la bestia que la ira colectiva ha dibujado en 36 horas de catarsis aérea, merece la pena que lo lean.
Y que piensen en ello. Porque en las últimas horas los controladores lo han sido todo: los secuestradores que ve el Gobierno, los chantajistas que perciben quienes aún hoy buscan su avión tras dos días durmiendo en el aeropuerto. Aunque en realidad los controladores ayer solo eran humanos asustados, nerviosos, indignados.
Gente como los dos protagonistas de esta entrevista extraña sin nombres ni apellidos, realizada en el escaso anonimato que hay a la puerta de entrada de un centro de control de Mallorca tomado por el Ejército.
Ambos son controladores. Él ha pasado la cuarentena y promete que esta es su última guerra: «Mi mujer me ha dicho que me presente hoy a trabajar y que dentro de quince días lo deje. Y creo que lo voy a hacer, porque esto no lo aguanto más».
Ella, joven, elegante y llorosa, habla con la voz entrecortada: «Trabajé el jueves por la noche y llevo tres días sin dormir», explica, antes de comenzar una entrevista que se realiza a las 13 horas de ayer, con la huelga no declarada pero salvaje agonizando. «Se acabará pronto», dice él. «Yo no quiero parar –responde ella–. No quiero arrastrarme más ante este Gobierno. Lo que nos han hecho es propio de una dictadura».
- El país está paralizado. España es portada del New York Times y de los informativos de todo el mundo por el caos aéreo. 600.000 personas han perdido sus vuelos. Pueden ustedes acabar en la cárcel.
¿Por qué?
- [Comienza ella, muy nerviosa, al borde de las lágrimas] Es tal la irresponsabilidad de este Gobierno que no podíamos hacer otra cosa. Llevamos meses advirtiendo de que se nos iban a acabar las horas, que había que buscar soluciones. ¿Y que propusieron ellos? [el Ministerio de Fomento y AENA] Nada. No aceptaron cambiar turnos, variar la planificación. Dijeron que no a todo lo que se les propuso después de que planteasen un decreto brutal que encima era absurdo: trabajamos 160 horas al mes y nos fijaron una jornada máxima legal de 1.670 horas.
No hay que ser muy listo para saber que en diez meses nos quedábamos sin horas. Pero en esas manos estamos. Y cuando hace meses se dan cuenta de que su error es brutal no hacen nada. Ni cuando se lo decimos y ofrecemos opciones. Esperan a tomar una decisión brutal un viernes antes de puente, no el miércoles, ni el viernes pasado ni el siguiente, aprueban otro decreto y nos elevan unilateralmente las horas.
Cuando eso ocurre, ayer a mediodía, en la torre de control había gente trabajando que ya había consumido sus horas y seguía allí: el ataque de ira fue tal que fue incontenible.
- La reacción parece desproporcionada.
- [Habla ella] ¿Y qué podemos hacer? Nos han pisoteado diez meses sin querer negociar. Siempre hablan del dinero que ganamos. Pero en ocho meses ninguna de nuestras propuestas para solucionar el conflicto tenía que ver con el dinero. Ahora cuando se ven ante su error nos cambian el cómputo de horas.
No podemos enfermar porque si te pones de baja tienes que recuperar las horas. No podemos tener hijos porque has de recuperar el tiempo de maternidad. No te puedes ir a enterrar a tu padre porque los tres días de permiso los tienes que recuperar.
¡Si estamos de vacaciones se nos considera en absentismo laboral!
Lo que sí puedes hacer porque así lo deciden por decreto el viernes es trabajar 200 horas más al año. Y eso lo decides un viernes antes de puente después de llevar diez meses sin querer negociar, después de que hayamos desconvocado una huelga con la promesa incumplida de negociar. En Fomento sabían que podía pasar esto y la gente les ha dado igual.
Nos han querido convertir en los secuestradores, pero nadie en su sano juicio hace lo que este Gobierno: ellos han secuestrado a los españoles. A mí me da mucha rabia ver a toda esa gente tirada en el aeropuerto.
Yo he estado tirada con mis hijas y sé lo que se pasa. Pero también sé que llevo desde abril sin un día libre. ¡Mis hijas me piden que les ponga en el calendario qué día van a poder ver a su mamá! [Rompe a llorar]
- ¿Cómo han vivido las últimos horas en el centro de control?
- [Habla él] La gente esta aterrada, nerviosa. Hay hombres llorando, mujeres que van de un lado a otro por el centro de control sin saber qué hacer. Y esta noche muchos la pasamos escondidos en el monte, para evitar que nos localizase la Policía Judicial.
¿Son conscientes de lo que se juegan?
- [Vuelve a hablar ella, más nerviosa por instantes] Nos han amenazado con la cárcel, con embargar nuestro patrimonio. Acaban de entrar unos guardias civiles armados en la sala [donde estaban reunidos cerca de cien controladores de Palma] y han cogido a los compañeros que estaban de turno y los han arrastrado a sentarse en su puesto. Han entrado a saco como si se pudiera obligar a alguien a controlar el tráfico aéreo a punta de pistola. No puedo controlar nada a punta de pistola.
- [Interviene él] Se han llevado a trabajar a una chica que se ha pasado toda la noche con ansiolíticos. Ha bajado un médico y la ha mandado a dar un paseo.
- [Vuelve ella] ¿Cómo quieren que controlemos con un militar armado detrás? ¿Y si ocurre algo quién responde? Es una locura más de un Gobierno irresponsable. Sé que los españoles nos echan la culpa de todo, y de verdad, siento muchísimo lo que han pasado, pero no me siento culpable: es el Gobierno el que no ha querido negociar, el que nos pone al límite. A mi ya solo me queda mi orgullo. Me lo pueden quitar todo, el dinero, la libertad, todo, pero no me voy a arrastrar más.
Fuente: Diario de Ibiza