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lunes, 23 de enero de 2012

Eres la luz del mundo


  1. Eres la luz del mundo ¿Y Quién es la luz del mundo sino el Hijo de Dios? Por lo tanto, esto no es más que una afirmación de la verdad acerca de ti. Es lo opuesto a una sentencia orgullosa, una muestra de arrogancia o de auto­engaño. No describe el concepto de ti mismo que tú te has forjado. No se refiere a ninguna de las características con las que has dotado a tus ídolos. Se refiere a ti tal como fuiste creado, por Dios. Expresa simplemente la verdad.
  2. Para el ego, no obstante, la idea de hoy es convertida en el epítome de la auto-glorificación, de la grandiosidad. Pero lo que el ego no sabe es que para llegar a esa conclusión errónea está confundiendo la humildad con la auto-degradación. La humildad consiste en aceptar el papel que te corresponde en la salvación y en no aceptar ningún otro. No es humildad insistir en que tu no puedes ser la luz del mundo si ésa es la función que Dios Mismo te asignó. Es sólo desde la arrogancia que afirmarías que ésa no puede ser tu función, y la arrogancia, ya lo sabes, es siempre cosa del ego.
  3. Ser verdaderamente humidlde requiere que aceptes la idea de hoy porque es la Voz de Dios la que te dice que es verdad. Éste es uno de los primeros pasos en el proceso de aceptar tu verdadera función en la tierra. Es un paso gigantesco que te conducirá al lugar que te corresponde ocupar en la salvación. Es una aseveración categórica de tu derecho a la salvación y un reconocimiento del poder que se te ha otorgado para salvar a otros.
  4. Debes reflexionar hoy acerca de esta idea tan a menudo como puedas. Es la respuesta perfecta a todas las ilusiones y, por ende, a toda tentación. La idea de hoy lleva todas las imágenes que tú has forjado de ti mismo ante la verdad y te ayuda a seguir ade­lante en paz, sin agobios y seguro de tu propósito.
  5. Hoy se deben llevar a cabo tantas sesiones de práctica como sea posible, aunque no es necesario que ninguna exceda uno o dos minutos de duración. Debes empezar cada sesión de práctica diciéndote a ti mismo:
    Yo soy la luz del mundo. Ésa es mi única función.
    Por eso es por lo que estoy aquí.
    Piensa entonces en estas afirmaciones por unos breves momentos, preferiblemente con los ojos cerrados si las circunstancias lo permiten. Deja que te vengan a la mente unos cuantos pensamientos afines y, si observas que tu mente se distrae y se aparta del tema central, repite la idea de hoy para tus adentros.
  6. Asegúrate de comenzar y finalizar el día con una sesión de práctica. De este modo, te despertarás reconociendo la verdad acerca de ti mismo, la reforzarás a lo largo del día y te irás a dormir re-afirmando tu función y el único propósito que tienes aquí. Estas dos sesiones de práctica pueden ser más largas que las demás si te resultan útiles y deseas extenderlas.
  7. La idea de hoy va mucho más allá de la mezquina opinión que el ego tiene de ti y de tu propósito. Como portador de la salvación que eres, esto es obviamente necesario. Éste es el primero de una serie de pasos gigantescos que vamos a dar durante las próximas semanas. Trata de empezar hoy a sentar las bases para estos avances. Tú eres la luz del mundo. Dios ha edificado Su plan para la salvación de Su Hijo sobre ti.
Un Curso de Milagros

Sin máscaras

Nuestra presencia física en este mundo no suele exceder los 80 años.  La muerte, ese gran misterio que todos tratamos de eludir, sigue siendo un tabú. A los niños no se les estimula a que indaguen acerca de las cuestiones trascendentales de la existencia. 
Es demente es permanecer ajeno a esta cuestion, a la verdadera naturaleza de cada uno de nosotros simplemente porque asuste enfrentarla o, acaso porque no se pueda extraer un redito economico de dicha reflexión. 
Es de vital importancia hacer participes a los niños de que la historia de las civilizaciones esta plagada de referencias a la naturaleza eterna del Ser. El  lapso cronológico que media entre aquello que llamamos nacimiento y muerte ha sido por milenios aceptado como tan solo un paréntesis en nuestra existencia real. 
Un paréntesis dentro del que hemos experimentado los afectos, pero donde básicamente hemos acumulado frenesí, miedo, dolor, todo el abanico de emociones que o bien censuramos o bien gobiernan como tiranos nuestra forma cotidiana de comportarnos. Generación tras generación nos vamos pasando la patata caliente de enfrentarnos a la cuestión esencial: ¿Quienes somos?, ¿De donde procedemos? ¿ Cual es nuestra causa? ¿Por que y para que estamos aquí? ¿Se trata simplemente de nacer, ir a la escuela, trabajar y morir y ya esta?
¿Hemos amado verdaderamente? ¿acaso sabemos qué es amar? ¿No será que nuestro cúmulo de necesidades insatisfechas nos han empujado a manipular nuestro entorno para obtener sucedaneos afectivos? Dicen que el egoísmo no es sino un estadio de la humanidad que debes ser colmado en la etapa en que requiere satisfacción: la infancia. Si durante los siete primeros años de vida obtenemos lo que verdaderamente necesitamos (ojo, no hablo de objetos, sino de afecto, de tiempo, de compasión, en definitiva de amor), la vida adulta se desarrolla con toda normalidad y libre de ansiedades y miedos al porvenir.

Poco a poco aquellos que nos precedieron (y también por desgracia nuestros descendientes) y queremos se van yendo del escenario de la vida y es entonces cuando nos hacemos todas esas preguntas. Pero el mecanismo de supervivencia que nos hemos fabricado para evitar sufrir, es decir, sentir con toda su magnitud la incomprensión acerca del sentido de vivir, nos empuja a seguir remando...¿En que dirección? No sabemos. Simplemente remar, determinando unos y aceptando otros las jerarquías de nuestra nave colectiva. Y sin embargo todo tenemos la extraña sensación de haber estado remando contra la corriente...

Se nos  dice que hay que aceptar, y lo interpretamos como que hay que aguantar porque 'es lo que hay'. Y sin embargo estamos disgustados, enfadados, iracundamente indignados. Eso es innegable. Alguien ha roto nuestra preciada vajilla y alguien -nos decimos- va a pagar los platos rotos. ¿Quien? ya nos encargaremos de rodearnos de las convenientes víctimas a las que hacer cargar con la pesada losa de nuestras frustraciones: parejas, hijos, empleados, compañeros de trabajo, vecinos, etc.

Por supuesto que quienes mas preguntas existenciales se hacen son quienes más sufren/sienten el caos emocional que la incomprensión produce.  Son los artistas, los individuos con un potencial amenazante para el hasta ahora rígido e impenetrable sistema, los que ancestralmente han ido tratando de sublimar ese dolor vital por medio de expresiones artísticas (musica, pintura, escultura, teatro, cocina, etc.) a través de las que poder procesar todo aquello para lo que la razón no tiene respuesta. Son los que operan desde la intuicion, las mentes femeninas que comprenden la naturaleza de los sentimientos. Los casos mas extremos e indomables se autorecluyeron en sanatorios mentales incapaces ya de interactuar socialmente, pues funcionaban desde otros códigos, indescifrables ( y por eso amenazantes) para el statuquo. Son catalogados de locos, visionarios que no encajaban en el delirante sistema de convivencia imperante en este mundo. Sus carceleros no son los gestores de los hospitales psiquiatricos, o las autoridades políticas desde las que dichas instituciones son gestionadas, sino todos los que hemos comulgado con una forma de entender la vida desde el miedo al otro, desde la aversión a lo desconocido, desde las actitudes defensivas, desde nuestra incapacidad de amar a quien se revele como diferente a nuestras convicciones o principios. Todos los que consideramos al otro como una amenaza somos la verdadera amenaza.


–Pero, alguna razón habrá para que nos sintamos amenazados. Hay violencia, lo dicen los periódicos...¿ O es que me vas a decir que no hace falta policía por las calles?

–Evidentemente que ha habido y sigue habiéndola. Y tu huyes de la violencia. Todos lo hacemos. Y en nuestra huida atacamos. Nos agredimos mutuamente. Y por eso hemos montado y financiado un sistema de normas censoras que nos 'proteja' de las pretendidas amenazas. Pero si lo meditas bien, acabaras tarde o temprano preguntandote, ¿Hay un motivo real para estar en permanente actitud defensiva?¿Porque hay guerras? ¿Cual es el origen de los enfrentamientos? ¿Que hay en mi que me incita a defenderme? Si he contribuido a la espiral de violencia, ¿puedo yo también ser el germen de un futuro mundo lleno de amor? ¿Qué actitud puedo adoptar para revertir la inercia de sufrimiento en el mundo?
Considerar amenazante una circunstancia determinada va a acabar predisponiéndote contra las personas que desencadenen o estén involucradas en esa circunstancia. Y eso implica que vas a tratar de defenderte de ellas. ¿Y como nos defendemos acaso, sino precisamente atacando? Parapetarse tras un muro defensivo no es más que el paso previo a lanzar un ataque.

Una vez hemos entrado en la espiral de violencia (reproches, acusaciones, juicios, sentencias, condenas, ejecuciones, etc. ) ya olvidamos cómo demonios entramos en dicha espiral, y solo concebimos la posibilidad de hallar alivio al sufrimiento que proporciona la amenaza, ahondando en esa deriva demente...una huida hacia adelante. Hemos olvidado que en nosotros estuvo en algún momento la fuente del enfrentamiento, que la ahora ya incontrolada espiral tuvo su origen en una inicial reacción nuestra. 
Esperar que otros (gobierno, legisladores, sistema judicial, etc.) ofrezca una solución es poner expectativas en una sentencia externa que jamás hara otra cosa que decepcionarte. Delegar en otros la responsabilidad de mirara dentro es lo que posterga la liberación. De cada uno de nosotros depende detener la frenética vorágine. Para salir de la espiral es imprescindible recordar porqué entramos en ella, recordar que y en que momento fue lo que nos empujo a defendernos del mundo.
– y ¿Cuándo fue eso?
-Yo podría darte la respuesta inmediatamente y decirte que la encontraras en tu pasado, pero para ti seria desquiciante y reaccionarias con negacion. Incluso me percibirías como una amenaza. En el mejor de los casos ya has indagado y comprendes intelectualmente, sabes que actúas en la vida de modo defensivo porque te viste obligado a ello.
Muchas personas se prostituyen para ganarse la vida en la creencia de que han optado por ello libremente, sin saber que son esclavas de un comportamiento automático fruto de una agresión que han borrado de su memoria. Para aliviar el yugo que se han autoimpuesto se libran a rutinas adictivas de las que a su vez son esclavos, ahondando mas en su espiral de sufrimiento. Huyendo de algo acaban indefectiblemente zambulliendose en ello.
Si has aceptado que tu tienes la capacidad para detener la violencia que órbita alrededor de tu área de influencia personal (la única sobre la que convendrás que tienes dominio), y quieres hacer uso de dicha capacidad, convendrás que detenerla implica asumir la responsabilidad de dejar de contraatacar cada afrenta que las circunstancias te presenten. Algo que implica mucha valentía.
 Entiendo. Todo agresor es víctima a su vez de otra víctima. Existe una ley universal de causa y efecto, no puedo abstraerme de ella...
– ¿En serio no puedes? Esa mal llamada 'ley' no es sino una tradicion que rige tu existencia mientras no eres consciente del porqué de su existencia y eso es lo que te/nos ha sucedido hasta ahora, momento en que te estas planteando estas cuestiones, prueba de que tu consciencia está evolucionando. Acción y reacción son dos principios indisolubles mientras existe ignorancia acerca de su razón de ser. Toda tradicion percibida como una fatalidad puede ser trascendida en el mismo momento en que tu consciencia deja de considerarla una fatalidad. En ese instante es cuando comienzas a caminar sobre la delgada línea que separa los opuestos, las dicotomias, los juicios enfrentados. Ahí es cuando empiezas a estar en este mundo sabiendo que no tienes ya porque ser (víctima) de él, que las circunstancias son espejismos –muy densos, es verdad– pero espejismos a fin de cuentas. 
Para elevarte por encima de los opuestos es necesario que observes y estés alerta a cada particular situación cotidiana que se te presente, pues nada, nada sucede por casualidad. Nada es azaroso. Si te das unos segundos antes de reaccionar impulsivamente ante una acción externa, te preguntarás inicialmente ¿que he hecho yo para atraer esta agresión? ¿Acaso esta persona está reaccionando contra mi como consecuencia de una previa agresión mía de la que soy inconsciente? ¿He  roto acaso con una inconsciente actitud  las frágiles costuras de la olla a presión de la mente de mi agresor?¿Habré acaso metido el dedo en alguna llaga ajena sin darme cuenta?
Si es cierto que existe el poder de atraer lo que se desea, ¿No será que nada es casual y que cuando soy agredido es porque llevo virtualmente escrito en el pecho 'agreédeme', un cartel cuyo mensaje implícito decodificara tan solo quien ande a la greña, buscando una 'cabeza de turco' propicia en la que aliviar su frustración? Todos buscamos un lugar en donde vomitar la adrenalina acumulada a lo largo de años de represión emocional, fruto de circunstancias violentas ya vividas, con toda seguridad en la infancia ¿En que medida atraigo a personas que me desequilibran si yo lo que quiero precisamente es paz? Y lo más importante, ¿Qué está en mis manos para detener la espiral karmica de acción-reacción?
–¿Quieres decir que todo lo que nos pasa nos lo hemos buscado?
– Tu lo has dicho.
– Me suena a ley del talión, eso del 'ojo por ojo…'.
– Esa es una interpretación desquiciada de la ley de atracción. Todo lo que vives es consecuencia de la represión mental que has ejercido sobre los recuerdos dolientes de tu pasado.  Te ves enfrentado precísamente a aquellas circunstancias que temiste y sigues temiendo revivir.
– Pero yo no temo nada...
–¿Seguro?
– Bueno, tengo miedo a morir.
– Por eso tu vida es un sinvivir. Temes la idea de la muerte. No la muerte misma. Y ¿ Que es el miedo a la muerte sino el miedo a lo desconocido, a lo imprevisto? Esa es precisamente la definición de la vida. La vida es lo que pasa. Continuamente nos enfrentamos a ella, por temor a ella, a sufrirla. No tememos morir, sino a vivir.
– Pero ese temor, estará arraigado en algo, ¿no?
– Te vas acercando al meollo de la cuestión. Tienes miedo de lo inesperado y te niegas a experimentarlo. Y de paso arrastras e involucras en esa decisión a aquellos que dependen de ti. Es paradojico porque lo haces con la mejor de tus intenciones, para protegerlos. Los cementerios están llenos de buenas intenciones. Todo lo que te niegas inconsciente, te es negado. 
– De acuerdo. Pongamos que soy yo quien me pongo los obstáculos en el camino ¿Por que habria de hacerlo, por que me niego a aceptar lo inesperado? 
– Dímelo tu. Tu actitud defensiva está arraigada en la experiencia inequivoca de haber sido agredido. Desde entonces has optado, o bien por pagar con la misma moneda a todo el que te resulte amenazante en circunstancias similares o bien adoptaste una perpetua actitud de víctimismo. Ambas son estrategias encaminadas, en ultimo término, a encontrar protección. 
Para dejar de considerar a los otros como amenazas de las que defenderte, la única actitud que deshace el enfrentamiento entre dos polos que se consideran reciprocamente opuestos, es el perdon. 
– Ya, perdonar...que fácil es decirlo. 
– ser Humano es una experiencia para el Ser, igual que ser médico es una experiencia para un Humano. Todos interpretamos papeles inconscientes en este escenario que es la experiencia humana, papeles destinados a sacudir estructuras en nuestros semejantes, que les permitan vivir las circunstancias que decidieron experimentar. Pero la amnesia que te has impuesto para olvidar el insoportable dolor que experimentaste al nacer, lleva implícito el estado de inconsciencia de cuyo despertar eres ahora responsable. La inconsciencia es la semilla de la discordia. 

Todos deseamos volver a sentarnos juntos en la plaza de la concordia de la que un día salimos. Para perdonar a alguien en tu presente y hacerlo de corazón, sin albergar ya resentimientos, hay que justamente expulsar los resentimientos, el combustible con el que has alimentado tu agresividad presente. Para ser consciente de eso hay que visitar el pozo particular de las lamentaciones,  el momento en que tu visión del mundo fue trastornada, el instante en que abandonaste tu espontaneidad, la alegria innata que todo niño tiene, entregándosela, en la consigna del teatro de la vida, a un usurero llamado ego, a cambio de una herramienta con la que sobrevivir en este lodazal de emociones desatadas o reprimidas en la que hemos convertido este mundo. 
– ¿Quieres decir que soy esclavo inconsciente de mi pasado?
– Tu lo has dicho. Y harás bien en indagar en él cada vez que una situación conflictiva presente te sacuda.  Para perdonar hay que comprender que es lo que se perdona. Solo perdona el corazón cuando las emociones han sido aceptadas. Y las emociones no se hablan...se sienten. Revisar las heridas de las que tus sentimientos fueron objeto en un periodo en que no fuiste capaz de defenderte te liberara de la verdadera prisión: tu mente inconsciente. 
Ese periodo no es otro que la infancia, esa etapa de cuyo recuerdo tanto deseas huir, pero que te perseguirá, como un tumor, mientras trates de atacarla con medicamentos. 


Expertos han concluido recientemente que la represión emocional se inicia incluso en la vida intrauterina. 
Para dejar atras tu pasado y dejar de ser inconsciente esclavo de él, para disfrutar el presente sin miedo al porvenir, hay que rescatar lo único que es inmutable y eterno en nosotros, los sentimientos. Y para rescatarlos del ultraje al que les sometemos tratando de mantenerlos ocultos, es imperativo revivirlos en la forma en que se vieron obligados a mutar: emociones. 
La alegría, si es reprimida se torna en rencor. La espontaneidad, cuando es ridiculizada deviene en timidez y verguenza. El amor, si no es correspondido, se convierte en odio y en ira. Tirar responsable y conscientemente del hilo del dolor conduce a la cueva donde se esconde, reprimida, la alegría innata de vivir. Puedes visualizarla en forma de niño o niña interna. Retomar el diálogo intuitivo con el niño interno es la clave para la auténtica libertad.

Vivir desconectados de los sentimientos es lo que nos convierte en zombies. Para volver a ser y dejar de aparentar, hay que rescatar los sentimientos –esas heridas sangrantes que siempre tratamos de ocultar con la mascara del orgullo. La meta es localizar, sentir el dolor que producen y suturar dichas heridas, para así conseguir que cicatricen.


Comprender-sentir-aceptar y salir de la rueda karmica es todo uno. Cuando sientes lo que has estado reprimiendo de tu pasado, automáticamente desaparece el miedo al presente. Y entonces el perdón aflora naturalmente y se manifiesta, sin obstáculos. Entonces eres capaz de amar. No es fácil pues tu ego esta muy adoctrinado a buscar culpables en el exterior. 

El salto de consciencia que la parturienta Madre Tierra está atravesando y te solicita ahora con las alteraciones evidentes de sus ritmos, consiste en estar presente junto a ella conscientemente con toda tu luz y libre de pensamientos alienos, con la voluntad puesta en dejar de participar de la escalada demente y sinsentido de agresividad/defensa en la que te has visto envuelto/a. Vive y deja vivir. Sin juicios, sin críticas, sin ironías...Todo lo que existe tiene un motivo para ser, un propósito. Acepta que no eres ni menos ni más que nadie o nada. Todos somos parte de una gran fraternidad. Cada rol que interpretamos tiene un lugar en la magnífica orquesta que todos formamos. Hemos estado sumidos en una amnesia colectiva respecto a esto. Ya sea interpretando el papel de víctimas o de vverdugos, todos hemos tratado en mayor o menor medida de defendernos y protegernos frente a la incomprensión sentida ante el misterio de la vida. Pero este mundo es falso, porque consiste en una ilusión holográfica, un espejismo sustentado en los pensamientos individuales de miedo con los que hemos nutrido al pensamiento colectivo.

Todo es falso salvo los sentimientos. Esos que precisamente tuviste que censurar y guardar  bajo llave para ser protegidos. No fueron los paladines de la razón científica -aquellas personas que subliman su sentimiento de abandono colisionando hadrones, determinando la velocidad de los neutrinos,  tratando de hallar bajo el subsuelo de Suiza la partícula primigenia, la causa física primordial originadora de la vida en la tierra- los que ocultaron la verdad. No. Quienes han mantenido en secreto lo esencial, somos todos y cada uno de nosotros. Somos responsables de rescatar nuestros sentimientos heridos, de restañar las heridas que permanecen abiertas, de suturarlas y de permitir que cicatricen nuestros traumas ocultos. En nuestra demencia nos obligamos a invadir la soberania de otros universos, nuestros hermanos humanos, animales, vegetales y minerales. Para que la alquimica responsabilidad se opere, para dejar el pasado atras, hay que conectar con la verdadera aceptación, la realidad de que todos tenemos un origen común. No hay diferencias, salvo en nuestras mentes. Y las mentes deben ser liberadas.

Conectar con las llagas abiertas, que como fieras heridas tratamos de ocultar, es la responsabilidad de cada uno para restituirnos la integridad olvidada. Perdona y te perdonaras. Ama. Todo lo demás (sensatez, razón, lógica, eficacia,...) no tiene el menor sentido porque simplemente no es. 
Mientras contemplas como el velo de la  ilusión colectiva está innegablemente cayendo, congráciate con tu eterna e inmutable esencia, con la chispa de divinidad que eres y con tu ingente caudal creativo. No ere un gran médico o un reputado abogado. No eres un funcionario. No eres un artista. Simplemente eres un ser humano, experimentando la vida en este mundo. No has venido para juzgar ni criticar a nadie, ni para batir ningún récord. Ni siquiera para instruir. No estas aquí para que tu nombre figure en una placa. Tu meta no es obtener reconocimiento externo, sino despertar a la consciencia de que eres digno de amor porque ere amor. Eres la luz del mundo. Y tu cometido es brillar.
Eres perfecto tal como eres, por el mero hecho de haber nacido, por la simple razon de ser. Todo lo demás son añadidos sin importancia que van y vienen. Hoy eres rey, ayer fuiste mendigo...hoy verdugo, mañana víctima. Tu decides. Y lo que decidas estará bien. Será respetado. Porque el universo es respeto por toda decisión. Nada es malo ni bueno. Aceptar las consecuencias de los actos es lo que sublima nuestra condición humana.


Atacar y defenderse ya sabes que a nada te ha conducido mas que a acumular sufrimiento. Lo que importa es que ya estas cansado de la verdadera esclavitud, la de tu ego que te obliga a oscilar frenéticamente entre el víctimismo y la dominación. Eres libre. Lo sabes. Siempre lo has sido y siempre lo serás. 
Has decidido salirte de esta noria demente y sin sentido de la que has sido inconsciente esclavo a lo largo de innumerables vidas. La función ha terminado. Estas aquí para anunciar y presenciar  la caída del escenario y asistir al nacimiento de una nueva humanidad.

viernes, 20 de enero de 2012

Destino o hado

Seguro que este cuento sufí te es familiar:


Una mañana, el califa de una gran ciudad vio que su primer visir se presentaba ante él en un estado de gran agitación. Le preguntó por la razón de aquella aparente inquietud y el visir le dijo:
- Te lo suplico, deja que me vaya de la ciudad hoy mismo.
- ¿Por qué?
- Esta mañana, al cruzar la plaza para venir a palacio, he notado un golpe en el hombro. Me he vuelto y he visto a la muerte mirándome fijamente.
- ¿La muerte?
- Sí, la muerte. La he reconocido de inmediato, toda vestida de negro con un chal rojo. Allí estaba, y me miraba para asustarme. Porque me busca, estoy seguro. Deja que me vaya de la ciudad ahora mismo. Cogeré mi mejor caballo y esta noche puedo llegar a Samarkanda.
- ¿De veras que era la muerte? ¿Estás seguro?
- Totalmente. La he visto como te veo a ti. Estoy seguro de que eres tú y estoy seguro de que era ella. Deja que me vaya, te lo ruego.
El califa, que sentía un gran afecto por su visir, lo dejó partir. El hombre regresó a su morada, ensilló el mejor de sus caballos y, en dirección a Samarkanda, atravesó al galope una de las puertas de la ciudad.

Un instante más tarde el califa, a quien atormentaba un pensamiento secreto, decidió disfrazarse, como hacía a veces, y salir de su palacio. Solo, fue hasta la gran plaza, rodeado por los ruidos del mercado, buscó a la muerte con la mirada y la vio, la reconoció. El visir no se había equivocado lo más mínimo. Ciertamente era la muerte, alta y delgada, vestida de negro, el rostro medio cubierto por un chal rojo de algodón. Iba por el mercado de grupo en grupo sin que nadie se fijase en ella, rozando con el dedo el hombro de un hombre que preparaba su puesto, tocando el brazo de una mujer cargada de menta, esquivando a un niño que corría hacia ella.

El califa se dirigió hacia la muerte. Está, a pesar del disfraz, lo reconoció al instante y se inclinó en señal de respeto.
- Tengo que hacerte una pregunta -le dijo el califa en voz baja.
- Te escucho.
- Mi primer visir es todavía un hombre joven, saludable, eficaz y probablemente honrado. Entonces, ¿por qué esta mañana cuando él venía a palacio, lo has tocado y asustado? ¿Por qué lo has mirado con aire de amenaza?
La muerte pareció ligeramente sorprendida y contestó al califa:
- No quería asustarlo. No lo he mirado con aire amenazante. Sencillamente, cuando por casualidad hemos chocado y lo he reconocido, no he podido ocultar mi sorpresa, que él ha debido tomar como una amenaza.
- ¿Por qué sorpresa? -preguntó el califa.
- Porque -contestó la muerte- no esperaba verlo aquí. Tengo una cita con él esta noche en Samarkanda.





¿Está el libre albedrío condicionado por el destino? ¿Qué son ambos conceptos?
¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Para qué estoy en este mundo? Sin duda que mía sería la decisión de borrarme de este mapa si así lo decidiera. Incluso podría si me lo propusiera borrar a alguien del mapa de esta experiencia humana. Pero ¿soy libre de tomar esa decisión o acaso ya estaba predestinado que, como el visir, acabasen mis dias en samarkanda?


...

No muchas lenguas disponen de la opción de distinguir entre los términos hado y destino, términos con los que atribuimos las causas de los acontecimientos, aún antes de que ocurran. Los mejores diccionarios intercambian un término con el otro, considerando como sinónimos de ambos «fatalidad», «suerte» y «fortuna». Pero en la lengua sumeria, y por tanto en la filosofía y en la religión sumerias, había una clara distinción entre los dos. Destino, NAM, era el curso predeterminado de los acontecimientos, un curso que era inalterable. Hado, por otro lado, era NAM.TAR, es decir el curso alterable de los acontecimientos en virtud de tomaar una au otra alternativa frente a una disyuntiva. Literalmente, TAR significaba corTAR, romper, molestar, cambiar. Recordemos que en inglés romper es también tear.

La distinción no era una cuestión de mera semántica; era el centro de algo que afectaba y dominaba por igual los asuntos de Dioses y hombres, de tierras y ciudades. ¿Acaso algo que iba a ocurrir, o algo que hubiera ocurrido, era Destino, era algo inalterable? ¿O era una combinación de acontecimientos azarosos, o de decisiones tomadas, o de altibajos temporales, fatales o no, y que otro acontecimiento azaroso, o una oración, o un cambio en la actitud podría haber llevado a un resultado diferente?

La línea para diferenciar entre hado y destino, desdibujada hoy en día, estaba muy bien definida en tiempos sumerios (hace 5800 años) y prebíblicos en general. Para los antecesores de la civilización babilónica, el Destino se iniciaba en los cielos, comenzando con los preordenados senderos orbitales de los planetas. En el momento en que el Sistema Solar obtuvo su forma y su composición, después de la Batalla Celestial (descrita en la epopeya babilónica Enûma Elish) las órbitas planetarias se convirtieron en Destinos imperecederos; el término y el concepto pudieron aplicarse después al curso futuro de los acontecimientos en la Tierra, comenzando con los Dioses, que tenían sus homólogos celestes.

En el mundo bíblico, era Yahweh el que controlaba tanto Destinos como Hados; pero mientras los primeros estaban predeterminados y eran inalterables, los segundos (los Hados) incumbían a las decisiones humanas. "Que los Hados te sean propicios" era una expresión que vinculaba la esperanza en que las decisiones humanas fueran favorables a las empresas iniciadas.

En virtud de la fuerza propia del Destino, el curso de los acontecimientos futuros se podía predecir con años, siglos o incluso milenios de antelación, como cuando Yahveh le reveló a Abraham el futuro de sus descendientes, incluida la estancia de cuatrocientos años en Egipto (Génesis 15,13-16). El cómo fuera a acaecer esa estancia (originada con la búsqueda de alimentos durante una gran hambruna) era una cuestión de Hado; que la estancia comenzara con una inesperada bienvenida (debido a que José, mediante una serie de ocurrencias consecutivas, se convertiría en primer ministro de Egipto) era cuestión de Hado; pero que la estancia (después de un período de esclavitud) terminara con un Éxodo liberador en un momento predeterminado era un Destino, preordenado por la entidad autodenominada Yahweh (Yo soy quien quiera ser)


Habiendo sido 'escogidos' por Yahweh, los profetas bíblicos podían predecir el futuro de reinos y países, de ciudades, reyes e individuos. Pero dejaban claro que sus profecías eran meras expresiones de las decisiones divinas. «Así dice Yahveh, Señor de los Ejércitos» (el En-lil sumerio) era la locución con la que solía comenzar el profeta Jeremías cuando se disponía a profetizar el futuro de reinos y soberanos. «Así dice el Señor Yahveh», anunciaba el profeta Amos. «Por orden del sr. alcalde...» decían los alguaciles en tiempos más recientes.


Pero en cuanto a los Hados, el libre albedrío y la libertad de elección de las personas y las naciones podían entrar, y de hecho entraban, en juego. A diferencia de los Destinos, los Hados se podían alterar, y se podían evitar los castigos divinos si la rectitud sustituía al pecado, si la piedad sustituía a la profanación, si la justicia sustituía a la injusticia.

«No es la muerte del malvado lo que busco, sino que el malvado cambie de conducta y viva», le dice el Señor Dios al profeta Ezequiel (33,11).

La distinción que hicieron los sumerios entre Hado y Destino, y el modo en que ambos pueden jugar su papel en la vida de una persona, queda de manifiesto en la historia vital del héroe Gilgamesh.


Como ya hemos dicho, Gilgamesh era hijo de Lugalbanda, el sumo sacerdote (humano) de Uruk/Erek y de la Diosa Ninsun.

Cuando creció y comenzó a pensar en los temas de la vida y la muerte, le planteó la pregunta a su padrino, el Dios Utu/Shamash:

En mi ciudad, muere el hombre; oprimido está mi corazón.
El hombre perece, pesaroso está mi corazón...
Ni el hombre más alto puede alcanzar el cielo;
Ni el hombre más ancho puede cubrir la Tierra.
¿También «miraré yo por encima del muro»?
¿También seré marcado yo por el hado de este modo?
La respuesta de Utu/Shamash no fue muy estimulante.
«Cuando los Dioses crearon a la Humanidad -le dijo-, le asignaron la muerte a la Humanidad; conservaron la Vida para su propia custodia. Éste es vuestro Destino; así, mientras estés vivo, y lo que hagas mientras tanto, es un Hado que se puede cambiar o alterar, disfrútalo y aprovéchalo al máximo.»¡Manten tu vientre Heno, Gilgamesh;
estáte alegre día y noche!¡De cada día, haz una fiesta de regocijo;
día y noche, baila y juega!Que tus prendas exhalen frescura,
báñate en el agua, que te laven la cabeza.
Presta atención a lo pequeño que sostienes en tu mano,
Deja que tu esposa disfrute en tu pecho.
Éste es el hado de la Humanidad.

miércoles, 18 de enero de 2012

Despertar del sueño

Confieso que ha habido veces que que he querido dormirme para no despertar jamás. Incluso he llegado a arrepentirme de haber nacido. Fue una decisión equivocada, me decía. Todo este dolor no solo es inhumano sino antihumano. ¿Cómo es posible que en un planeta tan armonioso como la Tierra, donde todo proceso vital está regido por la danza equilibrada de las fuerzas polarizadas que gobiernan este universo, masculino-femenino, positivo-negativo, día-noche, frio-calor, luz-oscuridad, hayamos estado presenciando durante cientos (acaso miles) de años tanto dolor y padecimiento? ¿Por qué nos empecinamos en estar enfrentados?

Es entonces, cuando sentir se vuelve tan doloroso, que me doy cuenta de que 'en realidad' he estado sumido en un sueño, y que las ganas de dormirme no eran sino son mis anhelos por despertar del sueño que la percepción ilusoria de este mundo representa.
Y sin embargo, la propia naturaleza simbólica (y por tanto irreal) del sueño constituye la única escuela de la que podemos licuar un aprendizaje en el proceso evolutivo infinito del que somos partícipes... En mi frenética huida del reflejo que el mundo de espejos me proyectaba acabé enfrentándome ineludiblemente a la lección, la que dichas circunstancias me servían en bandeja. Te ruego que consideres lo siguiente:

Imagínate que estas en un teatro, viendo una representación largamente anunciada. Llevas ya mucho tiempo allí, ocupando tu butaca. Más del que recuerdas ¿Por que estás allí? Obviamente por propia voluntad. Al igual que cada uno de los que están en el teatro junto a ti, el motivo fundamental es que querías ver la obra. Tan sencillo como eso.
Se trata de una representación tan larga que los productores decidieron introducir pausas (los llaman actos) para que puedas asimilar el argumento en toda su magnitud. Pues bien, resulta que a fuerza de acostumbrarte al entorno (luces tenues, música de ambiente, orquesta, etc...) has olvidado que un día estuviste fuera de la sala y que tomaste la decisión de acceder voluntariamente al teatro.  El argumento de la obra se ha convertido en tu 'realidad' y la has magnificado. Le has conferido tanto crédito a lo que estás captando, son tantas las emociones que afloran durante la representación, que llegas incluso a identificarte con alguno de los personajes. Te lo haces tuyo, hasta el punto de que serías capaz de reemplazar al actor  que está interpretando ese papel. Por alguna razón, deseas 'fundirte' con ese rol y vivirlo en toda su intensidad. Es tu voluntad. Es más, quisieras compartirlo con alguien más próximo, pero las butacas contiguas a la tuya están vacías.

Alguien, que ha llegado recientemente (y que aún tiene fresco  en su memoria que procede de la calle) –y se ha sentado a tu lado porque – tose, y te molestas. Se disculpa y te pide un vaso de agua, pero tu estás irritado. Te has perdido una frase de tu personaje favorito 'por su culpa' . Decides castigarle ignorándole…. Pero él vuelve a pedirte que al menos le indiques por donde se va al lavabo…Le chistas o le das un ligero codazo. Qué cosa! está visto que la gente no es capaz de guardar la compostura, te dices. Habráse visto!...
El se entristece por tu inesperada actitud.
- Está claro, se dice, que aquí nadie me va a ayudar. No entiendo nada de lo que pasa aquí. Todos parecen tan absortos en el argumento que parecen como idos. Nadie considera a nadie. Ni comen ni beben.
Insiste varias veces pero solo obtiene de ti alguna indicación acerca del argumento de la obra. Todo eso sin apartar la vista del escenario. Finalmente y tras mucho intentarlo, pierde la esperanza y acaba una adoptando una actitud defensiva ante ti y ante todos los espectadores.

No te das cuenta, pero la trama incluye en su libreto a las inesperadas reacciones de los espectadores respecto a la escena, pero también las interacciones entre los mismos espectadores. La obra está en perfecta simbiosis contigo. El argumento escrito contempla lo que te sucede en el patio de butacas…Estás sin darte cuenta participando, aun desde tu pretendido incógnito, de la trama. El empresario, sabedor  de eso,  se ha percatado de que la pasión con la que vives las aventuras y desventuras de tu héroe te lleva incluso a enfrentarte a otros espectadores...le susurra algo al acomodador y éste se acerca a ti y y te transmite el mensaje de su empleador: te ofrece la posibilidad de reemplazar al actor/intérprete de tu personaje preferido…y lo haces gustosamente. Faltaría más. Ya era hora de que se te permitiera intervenir en el reparto para darle a ese personaje de tu elección –con el que te sientes identificado– el golpe de timón que su rol necesita, para defenderlo de las afrentas que está padeciendo...Tras el telón, el empresario se frotan las manos. Su propósito se está cumpliendo: estás olvidando que eres un espectador. Su esperanza es que pases a nutrir al elenco de actores que permanentemente necesita para mantener la obra vigente y en cartel. Ellos saben que una obra teatral no es la realidad, sino una representación de la misma.

Desde el momento en que te zambulles en tu rol, éste te absorbe en su vórtice de emociones...Sientes, en tu ilusa creencia, que por fin eres alguien. Ya no eres más un simple testigo en el patio de butacas. Has traspasado un umbral de consciencia que te destaca de la plebe del patio de butacas, pero que también agranda el abismo entre tu percepción ilusoria, la ficción, y la realidad que se halla en la calle. Esa decisión tendrá sus consecuencias en el plano de las emociones, que, esas sí, son muy reales.

Como buen actor, te haces tuyo el papel, te metes en la trama hasta llegar a olvidar quien eres...


De repente se encienden las luces y se anuncia el fin del primer acto....los espectadores estiran las piernas y van al area de la cafeteria donde se encuentran....Te disculpas con aquél al que increpaste, él se disculpa contigo. Os reconocéis como hermanos, porque eso es lo que sois. Una gran familia. Os prometéis que trataréis de no dejaros arrastrar por las emociones que se despierten durante la representación. Que lo que importa es la experiencia que extraigáis de vuestra participación en la obra. Y para que ello sea posible decidís solicitar butacas contiguas . Suena la señal para que los espectadores se reincorporen a sus localidades.

Se retoma la sesión y poco a poco vuelve a suceder lo mismo. El recuerdo de la sensación de fraternidad se desvanece y regresan las hostilidades.


viernes, 13 de enero de 2012

George Kavassilas (III)



Aquí está el resto de la conferencia...
http://www.youtube.com/playlist?list=PL3E503AD5BFE7C275

Chapeau! George

jueves, 12 de enero de 2012

El rio de la vida



Anti-sionistas contra sionistas, progresistas contra conservadores, derecha contra izquierda, empresarios y asalariados, obreros contra capitalistas... Toda batalla, todo enfrentamiento, es siempre infructuoso pues porta en su simiente la semilla de la perpetua discordia. Las afrentas son respondidas con venganza y la espiral de acción-reacción continua sin remisión para todo aquél que no sea capaz de apearse de esa frenética y demente visión en la que inconscientemente está enfrascado el ego. La historia lo ha demostrado. Nicolás de Maquiavelo en 'El Príncipe' ya dejaba registradas las estrategias de creación y conservación del poder político. Indignarse es legitimo sin duda, y la indignación debe ser exorcizada con toda la intensidad que reclama cuando la presión de la olla alcanza límites innegociables. Pero es importante tomar la perspectiva necesaria para darse cuenta de que la manipulación he estado teniendo lugar desde que existe el hombre (Homo Sapiens) sobre la faz de la Tierra hace alrededor de 26000 años, a todos los niveles, no solo el político en las altas esferas, sino en el dominio de la vida privada. Y esta manipulación menos evidente es la que precisamente ha permanecido en el más oscuro de los secretismos. Los trapos sucios se lavaban en casa, decían las abuelas. Esto ya no es así. Y cuando las miserias privadas se airean públicamente es cuando el exorcismo íntimo, aquél del que es responsable cada uno para dejar de reclamar en el presente lo que no obtuvo en el pasado, no es viable. La vorágine está entonces servida públicamente y la indignación es más canalizable y orquestable desde las esferas de poder en la sombra. Ahí es donde nacen las llamadas primaveras árabes, y demás falsos procesos revolucionarios instigados por aquellos que conocen perfectamente los engranajes del control mental de masas. Por eso es tan importante asumir la responsabilidad ante el caos emocional propio que precisa de una catarsis íntima, fuera del control, del radio de acción de los voyeurs institucionales.


Aquella parte de la hermandad de la que todos formamos parte, a la que llamamos 'las élites' de este mundo ilusorio, los que se etiquetaron como pastores del rebaño, es la misma  que nos ha provisto recientemente y en el breve lapso de 20 años de los dispositivos electrónicos (móviles, ordenadores, redes inalámbricas...) herramientas con las que acceder al conocimiento global de información anteriormente inaccesible, vía la red virtual por excelencia: internet. Sin embargo, la otra cara de esa moneda, la reacción que ellos pretenden en su aborregado rebaño, es incendiar a las consciencias que vayan tratando de despertar de la matriz holográfica, por medio de la indignación y la ira, que preceden a la cólera desatada, y que llevan varios años estimulando consistentemente con sus titulares demagógicos, con la intención final de que el clamor sea incontenible. Eso será lo que ellos esperan, el despertar de la cólera, para arrastrar a cuanta más gente posible al "pozo" de las bajas frecuencias vibratorias, el mar de emociones reprimidas desde la infancia que ellos controlan como si de un fuego se tratara (atizándolo con procesos deflacionarios como el actual, consecuencia de crisis financieras maquinadas o enfriándolo con procesos hiperinflacionarios en donde la ilusión de abundancia se infla ficticiamente como una burbuja para a continuación pincharla. Todo ello siempre a conveniencia de los que ostentan los estamentos dirigente bajo la falsa sugestión de la democracia). Confundir a las consciencias emergentes y atraerlas a una nueva esfera de dominio es en definitiva la intención de quienes prefieren ser cabeza de ratón que cola de león.


Todo en este Universo, y consecuentemente en este planeta, es luz. Y la intensidad (longitud de onda) de la luz se mide en herzios. En la tierra la frecuencia vibratoria ha sido baja hasta ahora en virtud del karma que el planeta y sus moradores compartían, pero esto esta a punto de cambiar. Las profecías mayas, hopis y otras lo advirtieron en sus calendarios. La élite mundial sabe que el planeta es un ser vivo que esta mutando, metamorfoseándose al igual que todos y cada uno de nosotros, los que aceptamos este nuevo estadio evolutivo de nuestra consciencia. Adoctrinados y adoctrinadores, controlados y controladores mentales son víctimas de su falsa percepción de la realidad. Una falsa percepción por la que, no obstante, no deben ser juzgados Su empecinamiento en mantenerse en estado de beligerancia es consecuencia del estado de enquistamiento en que se hallan sus miedos, gobernados por sus falsos dioses (egos). 
Recuerda que si juzgas, serás juzgado. Cada Conciencia tiene su particular sendero. Vive y deja vivir reza el dicho.  Quien actúa ejerciendo dominio y sometiendo a sus hermanos, quien pretenda seguir siendo pastor tendrá un rebaño al que apacentar. Y en ese rebaño estará todo aquél que necesite prepetuar su papel de cordero. El momento de romper el cascarón, momento por el que está pasando la Tierra ahora y todo ser vivo que acepte que ese es su estadio– deberá esperar para todo el que no acepte subirse al tren de la ascensión vibratoria de la energía lumínica hacia la que la Tierra se encamina. La amada Gea (La Gaia griega) nuestra madre Tierra, que ya ha "liquidado" su propio karma, está próxima a dar a luz a un nuevo hombre y todos los que deseen ser paridos por ella están invitados a este espectacular acontecimiento. Para ello, ella está elevando su propia frecuencia vibratoria, algo que acontecerá en el primer equinoccio de 2013. 


Acepta el dolor y perdónate por el dolor causado y recibido en tu ignorancia. Considera a todo Ser, como eterna e inmutable criatura divina. Dios es la entidad creadora de este universo compuesto por incontables galaxias, universo a su vez parte del multiverso en constante expansión, pues los universos son creaciones de seres que han transitado previamente por las mismas experiencias que nosotros estamos pasando. Nosotros mismos, una vez reconciliados con nosotros mismos y liberados de nuestra necesidad de generar dependencia y servidumbres de otros sobre nosotros, accederemos a la ya incontenible realidad de nuestra naturaleza creativa. Es este un momento de la historia verdaderamente glorioso, nunca antes testimoniado, donde concluyen dos ciclos de polaridad de 12000 años. Todo lo que tienes que hacer es reconocer el miedo que tienes como ese niño/a que es y que albergas en tu interior desde que naciste. El/ella es el portador de la clave para tu sanción. Escuchalo porque es tu guía intuitivo, tu ser emocional, abandonado y herido que necesita ser abrazado y comprendido su lamento que tratas constantemente de maquillar con sucedáneos de amor que nunca te satisfacen. Por eso has hallado en la beligerancia una forma de sentido para la vida, porque este mundo no te gusta, porque te agrede en lo mas profundo y tu decidiste defenderte atacando lo, incluso por adelantado:"quien golpea primero golpea dos veces", te dijeron tus padres y te lo creíste, pero ahora estas cansado de luchar por hacerte un lugar, por tratar de obtener lo que nunca hallaras afuera, sino en tu interior, acallando esa voz frenética que es tu ego asustado, tu tiránico secretario que tuviste que fabricarte para poder sobrevivir en esta jungla que es el mundo físico, pero que a cambio como describe el mito de Fausto, te pidió un precio muy alto: tu consciencia, esa sabiduría acerca de quien en anidad eres, cuales son tus orígenes y la virtualidad de la que estas rodeado y en la que crees. Eres una criatura de dios, tu padre, creador de todo, incluso de tus hermanos a los que consideras malvados, ellos no son sino espejos en los que se reflejan tus egos asustados. Todas las circunstancias que experimentas en la vida son lecciones destinadas a hacerte cambiar de mentalidad, a abandonar tu servidumbre de los esquemas mentales heredados. Hasta ahora has funcionado con una día funcionalidad en tu corazón, incapaz de hacer nada sino era para tu propio interés y beneficio, siempre considerando a los otros como potenciales rivales o incluso enemigos. Y eso es precisamente lo que te ha traído desgracia, carencia y abandono. Todo lo que les haces a mis hermanos me lo haces a mi y por consiguiente te lo haces a ti mismo, porque todos en definitiva procedemos del padre, hermanos y eso no es una frase hecha sino una realidad indiscutible. Lo siento desde el fondo de mi corazón, disculpare si te he ofendido. Te amo como no puede ser de otro modo, y te doy las gracias por ser y estar y poder disfrutar de tu presencia. Invoco la paz en ti. Que ella gobierne tu camino en adelante.







miércoles, 11 de enero de 2012