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martes, 12 de julio de 2011

El Poder de tu propia Esencia

Hoy he venido para hablar con todos vosotros. ¡Yo os conozco tan bien! No sabéis cuánto os conozco. Yo muchas veces estoy con vosotros porque mi corazón está conectado con vosotros. Yo veo vuestras penas; yo presencio vuestras alegrías, preocupaciones, sufrimientos. Y me gustaría mucho hablaros sobre el poder que reside en vosotros. El poder de vuestra propia conciencia. El poder de vuestro propio ser. El poder de vuestra propia alma. 


Con mucha frecuencia vosotros todavía sseguís buscando. Una y otra vez, estáis buscando soluciones fuera de vosotros. Pero en cuanto tratáis de ‘calzar’ estas pseudosoluciones dentro de vosotros mismos, ellas ya comienzan a esfumarse. 
Comprended que sois el centro de vuestro ser, el sol de vuestro propio universo. 
La dirección de vuestra conciencia y lo que está a tono con el deseo decide cómo os váis a sentir; cómo pensáis, cómo actuáis. Dirigís estas cosas desde vuestro profundo interior, como un sol dirige sus rayos hacia fuera. 
Si creéis que hay aspectos/cualidades de vosotros mismos sobre las que este sol interno no debe hacer brillar su luz, lugares que no merecen ser iluminados, que hay atributos vuestros que no merecen ser entibiados con sus rayos, cualquier situación o circunstancia que encontréis en vuestro camino os confirmará estas creencias.
Si os consideráis desmerecedores de la gracia divina que portáis en vuestro interior, ésta no solo no se manifestará y se retirará, sino que desgraciadamente esa actitud comportará una inevitable bajada de ‘defensas’ , situación que aprovechará el lado oscuro de vuestro subconsciente (Ego) y el de otras entidades, para acosaros igual que hacen los que se han endurecido y necesitan mutilar la integridad de los débiles. Estos egos (propios y ajenos) han descartado, en un nivel inconsciente, ser merecedores de los parabienes que residen latentes en su interior, a la espera –cual paquetes de regalos navideños– de ser desempaquetados. Ese acoso al que voluntariamente aceptáis veros sometidos genera en vosotros dos posible reacciones como respuesta que van ambas desgraciadamente de la mano: la agresividad (psico-física) para con vosotros mismos (negación de autoestima, acumulación de culpa, masoquismo…) y para con los demás, como consecuencia de la violencia sufrida. Violencia que se manifiesta especialmente para con aquellos que más proximos se hallan en vuestro entorno (familia), aquellos con los que interactuáis con un tácitamente pactado código de conducta cuyas reglas permiten la agresividad y la violencia en niveles psíquicos y consecuentemente físicos.
Es de esa rueda de confusión de la que necesitáis salir. 


Del mismo modo, la ayuda o el consejo de algún otro sólo dispuesto/a a ayudaros solo puede tener efecto en vosotros si permitís que su propia luz interna haga brillar su luz sobre el aspecto acera del cual necesitáis ayuda. 
Siempre es decisión de vosotros poner estos aspectos a la luz, y abrir la puerta. No hay nadie más quien pueda forzaros a hacer esto. De hacerlo estaría transgrediendo una de las leyes universales más inquebrantables: la ley del libre albedrio. Ésta es la razón por la cual nadie puede ayudaros si ustedes no os permitís ser ayudados. Y esto vale para la ayuda procedente de seres ‘terrestres’ como para la ayuda disponible desde nuestro lado/dimensión. 


Las convicciones están vivas, latentes dentro de vosotros, y os hacen pensar que carecéis de la fuerza necesaria para encontrar vuestro propio camino, para sentir de nuevo vuestro propio destino. Estas convicciones están ligadas a un pasado en el cual habéis estado perdidos durante mucho tiempo. Y estoy hablando en particular sobre un pasado aquí en la Tierra, un pasado de muchas vidas terrestres en las cuales habaéis experimentado mucha oscuridad. 


Debéis ahora saber que esta historia no ha ocurrido sin sentido. 
Es una historia en la que habéis sido enfrentados a mucho miedo y en la cual el miedo ha ensombrecido vuestro sol/luz interior. 
Pero ahora todos estáis lentamente despertando. Partes de vosotros ya estáis nuevamente en la luz, pero también hay muchos aspectos y facultades que permanecen todavía en la oscuridad, ensombrecidas por el miedo y la inseguridad en vosotros mismos. Quiere decir que muchos ya sabéis que la violencia no conduce a nada. También sabéis que la violencia es una actitud que habéis adoptado tras muchas vidas sufriendo como víctimas. 


Podéis comparar esta oscuridad interior con la de un niño que está perdido. Una parte de vuestra alma es un niño perdido. Ha perdido su camino en un pasado de dolor. Pero el pasado no es una cosa estática. Como Gerrit ha dicho (en su introducción esta mañana) el tiempo es en cierto modo una ilusión. Nada está irrevocablemente perdido en el tiempo. No hay puertas cerradas e infranqueables. 
Ese niño perdido está dentro de vosotros, aunque fragmentado en el pasado. Pero puede ser llamado para que vuelva. Y ¿quién lo va a invocar?
Esa es la buena noticia. Vosotros sois sus padres, los únicos que podéis querer a ese niño, que podéis abrigarlo y traerlo nuevamente a la vida de la que un día decidió ocultarse. 
Porque hay algo que también quiero deciros. Habéis olvidado cómo vivir. Sois muy buenos en técnicas de supervivencia, pero vivir realmente, eso es mucho más excitante, inspirante y maravilloso. 


Y es justamente la parte de vosotros, la que posee más habilidades en vivir, la que ha sido perdida.
Perdida en una clase de laberinto del pasado. Perdida en una acumulación de hechos que fueron traumáticos para la conciencia.
En todo ese tiempo os habéis encarnado aquí, en la tierra. Al nivel del alma habéis estado desarrollándoos como lo hacen los niños hacia la edad adulta. En ese sentido vinísteis a la tierra como niños, haciendo propias muchas experiencias, y muchas experiencias no han sido totalmente comprendidas. Ahora estamos llegando al final de un cierto período de tiempo, un cierto ciclo en vuestro desarrollo, y es tiempo de elevarse sobre las experiencias que no han sido comprendidas: de llegar a ser padres. De ser el padre y la madre de vuestro propio niño interior. 
Y sobre esto es que quiero hablaros: el poder en vosotros de elevaros por encima del niño interior herido. 


Vuestro niño interior es la víctima de muchas experiencias que no han sido comprendidas por vosotros. 
Yo os estoy diciendo: la herida más profunda es la herida interna del niño abandonado que lleváis dentro. 
El niño que no sabe qué le está sucediendo, el niño que ha sido abandonado, que está asustado, que no tiene el marco de referencia para ser capaz de comprender. 
En cierto modo, comprenderéis que este abandono fue una experiencia consecuencia de vuestra más profunda elección, y un acto de creación verdaderamente divino. 


El dolor profundo que ustedes habéis sentido cuando comenzásteis solos vuestro viaje –un viaje de experiencia– fue, al mismo tiempo, un acto creativo. 
Porque al soltaros vosotros mismos, como almas de la gran totalidad, del Padre-Madre-Dios que todo lo ampara, os estáis permitiendo experimentar el descubrimiento de una gran cantidad de situaciones, de sentir muchas cosas. 
En la etapa actual de vuestro viaje, donde aún persiste un fuerte dolor interior, es difícil ver cuál es el significado más profundo de este largo viaje a casa. 
Pero quiero aseguraros que sois hermosos seres de luz, con gran coraje y una gran confianza en el creador, de otro modo nunca hubieran iniciado este ‘viaje’. 
Lo que quiero recordaros es esa chispa de coraje, creatividad y luz que se aloja en vosotros mismos. Sentid esa chispa otra vez en vuestro corazón, reconectaos con ella. Sabed que tenéis el poder de permitir que el niño/niña interno/a vuelva a la vida otra vez. De permitirle cantar y jugar. 
Éste es un símbolo muy fuerte, el niño interior. 


El viaje comenzó con un niño perdido y abandonado, dejado solo en la oscuridad. 
El viaje finaliza con un niño que brilla repleto de felicidad y luz. La única cosa que necesita para llegar ahí, es un adulto que le inspire confianza, lo tome de la mano y lo quiera. 
Y eso es lo que ya sois: guardianes del niño/niña que está dentro de vosotros. Y sabed que ese mismo niño es el fruto más grande, el regalo más grande de alegría que podéis daros a vosotros mismos.


El tiempo ha llegado. En este punto cronológico de la historia es momento de recuperar y juntar las partes perdidas de vosotros mismos. Es tiempo de estar en el centro de quienes sois. 
Deberíais daros cuenta de que este centro no es algo viejo, a lo cual regresáis, sino algo nuevo.  


Estáis, a vuestra manera en una nueva realidad; un nuevo nivel del ser que sois que no estuvo ahí antes. Como una espiral que vuelve a pasar por un mismo punto pero en un estadio superior. Y sin embargo tiene una apariencia de retorno, de regreso, en el sentido de que reconocer vuestra propia divinidad se siente como ‘regresar a casa’, agita una memoria de la antigua sensación de unidad y armonía que conocísteis antes. 
Pero es la primera vez que encarnaréis esa sensación de unidad puramente y solamente desde vuestra propia conciencia. Retornaréis a la Luz sin tener que ‘entregar’ vuestra individualidad. 


Una vez restituida la unidad en vuestro interior, una vez recuperada la conexión con vuestro niño interno, caminaréis juntos: ser Divino y ser individual, ser Uno y ser único. 




Llegados a este punto me gustaría invitaros a hacer vuestras propias preguntas. 






Pregunta 1 
–¿No está la historia de Jeshua en desacuerdo con la idea de que el tiempo es una ilusión? Todo el tiempo se habla aquí de una historia y una evolución. Por lo tanto debe haber un movimiento, una marcha hacia delante. (Explicación: Gerrit ha hablado, en su introducción, acerca de cómo todas las experiencias son parte de y permanecen en la existencia en un gran momento del Ahora, y en ese sentido nada se pierde para siempre en el tiempo, ver también su sitio web Life and Consciousness) 


–Ciertamente hemos hablado acerca de un pasado y una historia, lo cual es realmente una acumulación de experiencias que acumuláis dentro de vuestras almas. Aquello de lo que estamos hablando, en términos de una cronología, es simplemente una herramienta; y es también una manera humana de hablar para dejaros claro que os halláis en un proceso de transición. Un proceso siempre tiene una línea de tiempo. A la vez es verdad que la conciencia, vuestro ser más profundo, no está ligada al tiempo ni al espacio, al igual que vuestro ser más profundo no está ligado a un cuerpo sobre la tierra. 
En el movimiento hacia vosotros mismos, al reencontraros nuevamente con vuestra divinidad, vosotros, como quien dice, trascendéis el tiempo. En ese sentido, no interesa y carece de relevancia si la experiencia traumática que os victimizó, sucedió ayer, un siglo atrás, o en qué vida. La energía del trauma está presente dentro de vuestro ser, en vuestro aura o campo de energía. Eso es lo importante. En el momento en que sanáis un trauma, estáis transformando el pasado. Y el pasado alterado genera un nuevo presente. 


Por lo tanto quisiéramos deciros que el pasado está presente tal como un campo de energía. 
Imaginad que estáis en el centro de un campo que os rodea, que vibra y que es influenciado por el uso que dáis a vuestra conciencia. Estáis interactuando con el pasado: en ese sentido no es fijo. En ese sentido no hay contradicción al hablar acerca del pasado y al hablar acerca del momento del Ahora en el cual aún todo está presente. 
Podéis hablar acerca del pasado, en el sentido de un número de experiencias que habéis acumulado. Con todo, ese mismo pasado sigue siendo un campo de energía que todavía es accesible libremente. Por lo tanto podéis decir que todo está aquí, ahora. 
Espero que esto lo aclare de alguna manera. 






Pregunta 2. 
–Tú estás hablando acerca de nuestra alma y nuestro ser y nuestro cuerpo. Me gustaría tener un poco más en claro la diferencia entre estas cosas. 


–Es muy difícil separar la realidad de la conciencia en pequeñas partes y etiquetarlas. Pero uno podría decir que en el medio de todo está el sol. Usamos el sol aquí como un símbolo de vuestro centro más profundo. Podéis llamarlo también vuestro Ser…no tenemos una preferencia por términos específicos. Este sol irradia hacia fuera y se manifiesta en la materia, en el espacio y en el tiempo, dentro de la limitación de la forma. 
Las formas se pueden nombrar. Podríais decir que el cuerpo es la forma que tiene la mayor densidad en la cual un alma se puede manifestar, en la cual se revelan sus cualidades, matices y aspectos. 
Podríais decir –aunque esto queda sujeto a las definiciones– que el alma es una entidad que permanece inmutable a través de diferentes vidas, pero que ‘vive’ experiencias nuevas en el proceso. Además el alma es la parte de vosotros que se reencarna una y otra vez, como alumna que regresa al aula de aprendizaje. En tal sentido el alma es, en parte, una entidad o forma susceptible de desarrollarse con el tiempo, de ‘cambiar’, de crecer, independientemente del cuerpo. Pero también hay una chispa Divina habitando en el alma, desligada del tiempo y sin forma. Es la Conciencia pura. A esta parte suelta la podríais llamar vuestro Ser o Espíritu. 
Recordad la imagen del sol que irradia vuestros rayos. El sol junto con vuestros rayos sois vosotros. Cuando los rayos se alejan más del sol se tornan propensos a la ilusión y al miedo. En estos rayos podríais dibujar divisiones y ponerles un nombre: ‘ser’, ‘alma’, ‘cuerpo’.  


Algunas veces eso cumple un propósito, aclararos las cosas. 
Pero no estamos tan atados a definiciones específicas. 






Pregunta 3 
–Yo frecuentemente trato de propagar las cosas que yo sé y siento dentro de mí, pero me encuentro con que no soy comprendido por las personas que me rodean. ¿Cómo debería tratar con esto? 


–Cada persona tiene su propia realidad de conciencia. Tú podrías imaginar aquella realidad, si usamos una vez más la imagen del sol, estando a un cierto punto o paso en el rayo del sol. 
Si tú sientes dentro de ti la chispa de la conciencia de Dios y la unidad de todas las cosas, tu energía, tu radiación energética, puede estar confrontando a otros. 
Específicamente a las personas que obtienen su seguridad de las ‘leyes de la limitación’: los reglamentos de la comunidad que dicen qué puede o no puede ser, o qué es permitido o posible. Estas leyes (modelos de pensamiento colectivo) están basados en el miedo. 
Cuando tú rompes esas leyes con la luz de tu conciencia, tu radiación energética le dice a la gente que tú puedes trascender las leyes de la limitación, y esto podría despertar celos, rencor e incomprensión, porque tú estás hablando y radiando desde una fuente que es desconocida para los otros. 
También, puede haber temor en las personas que te rodean, porque ellos no comprenden cómo tú eliges tus caminos en la vida. Cuando tú estás viviendo realmente a través de tu intuición, a través de tu propia fuente de verdad, las decisiones que tú tomes en tu camino podrían ser vistas como impulsivas, caóticas, increíbles. La voz de tu alma no se mantiene atada a sistemas o reglas. Esto pude tener un efecto contradictorio en tu entorno. 
Es importante que no te dejes perturbar por esto, y mantente volviendo al silencio de esta fuente interior, porque ahí yace tu propio poder. 
También es importante, cuando tú estás recibiendo mensajes desde esa fuente interior silenciosa, intuitiva, realmente arraigar esos mensajes; conectarlos a la tierra. Tú consigues esto permitiendo a la energía que sientes en ese momento (la energía de: ‘ésta es mi verdad’) fluir toda a través de tu cuerpo e imagínate a ti mismo realmente firmemente conectado a la tierra. Esto te da la fuerza para vivir realmente desde aquellas intuiciones e impedir que te desconcierten las opiniones de los otros. 
El campo de la energía colectiva, o lo que yo llamo ‘las leyes de la restricción y el miedo’, puede estar presente de un modo penetrante en tu entorno. Es un campo colectivo de conciencia que es sostenido por una masa de personas que aún no han elegido vivir desde su propia luz y desde su propia verdad.  Debido a la presencia de esta influencia, es realmente importante facultar a tu propia verdad arraigándola profundamente dentro de tu cuerpo y a la tierra. 






Pregunta 4 
–¿Es realmente posible que yo haya visto la imagen de Jesús? ¿Qué la radiación de su corazón me haya capturado tanto? ¿O fue sólo un sueño? 


Tú eres tan amada por mi y yo estoy tan cerca de ti. Tú siempre me has visto y me has sentido, incluso si no fuiste consciente de eso todo el tiempo. Estamos fuertemente conectados. 
Tú siempre puedes sintonizarte a mí, a mi energía, al estar de buen ánimo. Solo confía en tu intuición, en tu percepción. 
En el momento en que tú tuviste esa experiencia, y ahora mientras la estás teniendo, tú estás en el centro de tu poder. En cuanto empiezas a dudar, la pierdes y se vuelve más oscura, y comienzas a dudar de todo. 
No te cuestiones a ti misma. Tú eres la fuente de poder en tu propia vida. 
Por supuesto que fui yo quien estuvo contigo. No deberías pretender que es extraño para mí estar contigo, porque yo estoy profundamente conectado con el camino de tu vida, con tu camino hacia la luz, hacia la verdad. Y donde quiera que sea posible, yo estaré contigo y estaré a tu servicio. 
Yo soy un campo de energía. Yo he sido un ser humano, pero también soy de una realidad que no está unida al cuerpo, al tiempo y al espacio. Por lo tanto yo puedo estar ahí siempre para ti. Tú siempre puedes sintonizarme. 
No es algo que tengas que aprender, no es algo que tengas que estar iluminada para hacerlo; simplemente está ahí. Al igual que el amor siempre está ahí. Tú no tienes que trabajar para eso. No tienes que hacer nada. Sólo permítete recibir. 






Pregunta 5 
–¿Cómo podemos contactar esa nueva forma de conciencia de la cual tú estás hablando? 


–Vosotros ya estáis en contacto con esa forma de conciencia y también la estáis sintiendo. 
Sois todos como abejas, zumbando alrededor de un panal, y vuestros corazones están bulliendo. Algo en vuestro interior está murmurando y vibrando, algo que sentís fuertemente que os está diciendo: dejadnos ir allí, tenemos que estar allí. Por lo tanto el reconocimiento ya está allí. 
Sólo podéis reconocer algo que, en cierto modo, ya conocéis. 


Sólo que vosotros sois como un ser partido por la mitad. Por una parte conocéis la verdad y la realidad de la luz, del ser real que no está velado, obstruido por el miedo y la inseguridad. Pero la otra parte de vosotros aún está en el frío, aún está en la oscuridad. 
¿De qué se trata? Se trata de tener el valor de identificarse, de ser uno, con esa parte de luz de esa nueva realidad; la parte de vosotros que ya es consciente de aquella nueva realidad. 
Si todavía os identificáis con la parte que todavía está detrás, la que necesita ser sanada, os sentiréis como una víctima; pequeños e inconsolables y siempre en busca de ‘algo’ fuera de vosotros mismos. 
Eso que estáis buscando ya está ahí, en vuestro interior. Sólo es cuestión de confiar en que lo que estáis sintiendo es correcto. 


La pauta más importante es la siguiente: confiad en eso que se siente como luz dentro de vosotros mismos. Y con luz no queremos decir ‘sagrado’, sino regocijo y alegría e inspiración. Así sentís el entusiasmo. Sintiendo que vuestra energía se eleva. 
Os sentís obligados respecto a muchas cosas, y ese sentimiento de obligación no es una buena guía para encontrar la luz interna. 
Esa nueva realidad de la que estamos hablando es la de la auténtica libertad para volver a ser vosotros mismos. El hecho de que estáis añorándola indica que ya tenéis conocimiento previo de ella. Esa parte de vosotros que sabe de esto, que se eleva y alcanza aquella nueva realidad, esa parte está, va por delante. Tratad de identificaros con ella. Intentad dejaros guiar por ella, incluso si parece extraña o sobrenatural. Si hacéis esto, el resto os seguirá. 






Pregunta 6 
–Las personas frecuentemente son clasificadas, según los meses como en la astrología solar, o según los años como en la astrología China. A veces las personas hablan de los niños de luz. En otras palabras, toda una generación de personas. ¿Cómo se adapta esto a la totalidad? 


–Tú estás realmente en un dilema. Tú quieres comprender la realidad de la luz desde una realidad que aún está en la sombra, y tú estás tratando de usar las herramientas de tu realidad corriente para comprender otra realidad. Eso está bien. Siempre que te ayude. 
Si utilizas herramientas que te elevan éstas siempre serán correctas. Ya sea astrología o psicología, o lo que sea que utilices. 
Las caracterizaciones de aquellos sistemas están perfectamente bien. 
Si un sistema te ayuda a ganar perspicacia, para contactar, en tu corazón, con la realidad de tu ser superior o tu propia luz, entonces ese sistema es perfecto para ti. 
Por lo tanto no hay nada malo en aquellas clases de sistemas en sí mismos. 
Empiezan a ser un problema cuando ellos comienzan a limitarte, cuando son propagados como la última verdad y son ubicados sobre la realidad, limitándola. 
Cuando tú comienzas a experimentar a un cierto sistema de conocimiento como restrictivo, es muy importante que seas capaz de alejarte de él. Es sólo cuestión de encontrar tu propio poder. 
Es el poder de ver que esos instrumentos pueden ser muy útiles por un cierto tiempo, para un determinado problema, y tener la capacidad de abandonarlos nuevamente, sin sentir la necesidad de juzgarlos. 
Muchos sistemas psicológicos, incluyendo algunos espirituales, son una combinación de intuición y pensamiento racional. Siempre existe una mezcla de (ese es el aspecto humano de todos los sistemas) por un lado, la chispa de impulso verdadero desde la realidad de luz interior y por el otro lado, la mente que necesita ordenar y categorizar. Y desde el interior de la mente, los aspectos menos iluminados pueden entrar cautelosamente (porque la mente frecuentemente quiere tener a la realidad sometida a ella en lugar de ser capaz de ‘dejarla ser’). 
Siempre es muy importante permanecer consciente de la subjetividad de una doctrina y estar en contacto con tu propia intuición. 


Hoy en día se habla mucho acerca de los niños de luz o de los niños índigos. Y en verdad, con la llegada de estos niños, una ola de luz corre dentro de tu mundo. Desde vuestras mentes, os inclináis hacia toda clase de ideas o teorías, con la intención de comprender esto, definirlo, clasificarlo y calificarlo desde el intelecto. ¡Pero la luz simplemente corre a través de ellos! 
Esta luz también puede ser una fuerza abrumadora. Estos niños pueden, con su presencia, derrumbar muchas ideas grabadas en piedra. Ellos pueden trastornar muchas ideas, de las cuales ustedes (la conciencia colectiva) pensaron que estaban muy seguros. La llegada de estos niños es una realidad. 
Podéis debatir acerca de cómo nombrarlos o también acerca de varias interpretaciones psicológicas. 


Pero su llegada es realmente el anuncio de una nueva clase de conciencia, y ellos están aquí para traerla. 






Pregunta 7 
–La búsqueda para hallar el propio ser es muy solitaria. Mi familia no es grande y yo a menudo siento soledad. ¿Qué puede hacer el poder interior contra esta soledad? 


Pamela: siento una respuesta de Jeshua que parece ser mucho acerca de ti. ¿Está bien así? Es realmente más una respuesta personal que una general. 


–Está bien. En cuanto emprendes el camino de buscarte a ti mismo y te vuelcas al interior, encuentras una parte muy difícil: una soledad interior que puede ser paralizante. 
Tu camino en este momento, el camino que ha elegido tu alma, es realmente el de intensificar cosas desde el fondo hacia arriba dentro de ti mismo. Me refiero a tu propio poder, tu propio cimiento. Y para hacer esto tienes que ir a través de la soledad interior, en la cual tú serás totalmente arrojado atrás hacia ti mismo. Pero de este modo, encontrarás el poder dentro de ti. 
Este proceso está conectado con permitir que la cólera y la rabia se expresen dentro tuyo. Esto concierne cólera en relación con tu entorno actual y en relación con tu pasado. 


En general, podríamos decir que, en los momentos en que te vuelcas hacia dentro para realmente sacar la fuerza de adentro tuyo, y no de afuera de las ideas u opiniones de otros, tu conciencia hace un giro de 180 grados. Debido a esto, inmediatamente encuentras dentro ti las partes con las cuales estás teniendo problemas. Éstas pueden ser una profunda soledad o ansiedad por separación. Pero también pueden consistir en sentimientos de inquietud, ira o tristeza. 
Por lo tanto no es inusual que justo cuando te estás entregando al camino del crecimiento hacia una conciencia mayor, inicialmente te vuelvas muy consciente de aspectos desagradables dentro de ti. En ese momento es muy importante, no apartarse, sino estar con eso. Acompañarte y guiarte a ti mismo, como un padre lo hace con un hijo. Esa es la parte de la cual hablé al comienzo. 


Tal vez hayas oído de personas que trabajan con los que agonizan. Ellos nos cuentan que ayudan a alguien principalmente sólo estando allí. Sentándose al lado de alguien, sin decir nada. 
Lo que tú puedes hacer por ti mismo en los momentos que sientes la necesidad más profunda, tu soledad más grande, es estar allí contigo mismo. 


Estando presente sin tener que hacer nada. Eso es verdadero consuelo, eso es verdadero valor. 
Eso es también el poder de tu conciencia. 
En el momento en que eres capaz de estar verdaderamente presente contigo mismo en tu mayor necesidad, en tu mayor soledad, algo sucede dentro de ti. Tú transformas algo dentro de ti, y en consecuencia la soledad se vuelve más pequeña y tú te vuelves más grande que tu soledad. Ese es el poder del ser conciente. 

Tiempo, Multidimensionalidad y tu Ser de Luz

En los capítulos previos de las Series de los Trabajadores de la Luz, hemos contado un relato más o menos cronológico sobre la historia y el desarrollo interior de las almas de los trabajadores de la luz. Esta historia puede darles la impresión de que os desarrolláis con el tiempo, desde un punto A hacia un punto B, desde la oscuridad a la luz, desde la ignorancia a la sabiduría. Y en un cierto modo, este es el caso. 


Aún así en este capítulo final, deseamos dirigir vuestra atención hacia una perspectiva diferente, un modo diferente de observaros. Una perspectiva que os eleve fuera del tiempo, fuera de esta historia particular, y os haga saber de vuestra existencia fuera del tiempo, en otras palabras vuestra multidimensionalidad. 
Hay una parte de vosotros que es completamente independiente del espacio y del tiempo. Esta parte es libre de acceder en cualquier momento a cualquier dimensión o area de experiencia que desee. Es libre de elegir la oscuridad o la luz en cualquier momento. 


Desde vuestra perspectiva terrestre, viajáis desde un punto A hacia un punto B de un modo lineal. Por ejemplo, viajáis a través de las cuatro etapas del desarrollo interior que hemos discutido, paso por paso. 
Sin embargo, desde una perspectiva sin tiempo, multidimensional, el vosotros real no se está desarrollando en el tiempo, es el uno quien está experimentando el desarrollo. El vosotros real no necesita desarrollarse. Admite esta experiencia por su propia libre elección. Esta elección está motivada por un conocimiento profundo del gran valor de experimentar la dualidad. 
Desde la perspectiva de vuestro Ser espiritual, sin tiempo, vosotros son libres en todo momento de experimentar cualquier punto en la línea desde A pasando por B hasta Z. Podéis activar cualquier realidad de conciencia para vosotros mismos en cualquier momento, ya que la idea de que estáis atascados dentro de una cierta etapa en el desarrollo interior es en definitiva tan solo una ilusión. 


La razón por la cual queremos dirigir vuestra atención hacia esta perspectiva, es que esto os puede ayudar a abriros paso através de las barreras interiores, a través del velo de ilusión que algunos llamás Maya y otros de Isis, y entrar en contacto directo con vuestro propio Ser de Luz: la energía del ángel que verdaderamente sois. 
Para comprender esta perspectiva como un ángulo real desde el cual consideraros, es necesario que os expongamos la noción de tiempo. 


 Tiempo


En los niveles más altos de unidad, no hay tiempo. Este es el nivel del Espíritu, Dios, ser puro (ver capítulo previo). En este nivel, no hay desarrollo, no hay ‘llegar a ser’ sino solo ‘ser’. 


En los niveles más bajos de unidad, en los cuales la separación se experimenta más fuertemente, se emplea una noción de tiempo falsa, lineal. Con ‘falsa’ quiero decir una noción de tiempo científica, abstracta que carece completamente de subjetividad y de contenido percibido. El tiempo, en este sentido, es una estructura objetiva externa a vosotros. El tiempo es algo contextualizado en vuestras experiencias como un marco externo. 
Un ‘curriculum vitae’, por ejemplo, que enviáis cuando estáis solicitando un trabajo, a menudo consiste en la exposición linealmente objetiva de las circunstancias académicas experimentadas. En este año hice esto, en aquel año me gradué en tal escuela, etc. Enfatizáis el lado visible (cuándo, dónde, cuánto…), externo de las cosas. El lado interno de las cosas –la motivación, el significado, la subjetividad – es dejado de lado, puesto que a nadie parece interesar. 


En los niveles energéticos entre la unidad y la separación, el tiempo es una realidad que ‘fluctúa’ con vuestra experiencia. El tiempo es una noción experimental; un modo de esculpir sobre la experiencia. En estos niveles, hay tiempo, pero no es algo independiente de o externo a vuestras experiencias. 
Por ejemplo, en los planos astrales, a donde con frecuencia viajáis mientras dormís, y también después de que acaezca la “muerte”, no hay ‘tiempo de reloj’. El tiempo de reloj es el intento extremo de desvincular al tiempo de la subjetividad de vosotros y de vuestras experiencias. Es una gran ilusión. En los planos astrales, el tiempo es el ritmo de vuestras experiencias. Se acelera con la experiencia. A veces reposáis, a veces os encontráis con alguien, luego os estudiáis a vosotros mismos, etc. La conclusión y el inicio de etapas no está determinado por el tiempo de reloj –algo externo- sino por vuestro flujo interno de sentimientos, por aquello que os parece natural. 


Este sentimiento natural del tiempo o ‘ritmo’ puede también ser parte de la vida terrestre. 
La subjetividad o relatividad del tiempo, es decir, el hecho de que el tiempo pueda ser experimentado de maneras diferentes en varias circunstancias, os es familiar a todos vosotros. Afirmáis a veces que ‘el tiempo vuela’ cuando os lo estáis pasando bien, mientras que el tiempo parece no moverse cuando estáis en la sala de espera del odontólogo o en la cola en el supermercado. 


El escéptico que alojáis en vuestro interior puede decir: “el tiempo se percibe como moviéndose lentamente, cuando las circunstancias experimentadas son negativas, mientras que el tiempo aparentemente va más rápido cuando las circunstancias son positivas. Pero la verdad es que el tiempo en si es siempre el mismo, haciendo tic-tac siempre con el mismo ritmo y cadencia. De este modo experimentamos las cosas.” 
Esta es la llamada noción de tiempo de ‘estructura objetiva’, también denominada la “noción lineal de tiempo”, que proviene de una aproximación racionalista y científica al concepto de tiempo.  
Pero imaginad que no hubiese relojes. Que no hubiese día y noche, ni influencias naturales como el sol, la luna y las mareas con los cuales medir el tiempo. Solamente entonces podríais confiar en vuestro propio sentido subjetivo del tiempo. 
Y sin embargo vuestra forma objetiva de medir el tiempo -con el reloj- no está basada realmente en algo externo, sino que se trata del producto de vuestra mente humana, que desea y necesita dividir, clasificar y contabilizar en términos mensurables. La mente humana ha extraído un cierto orden en las cosas de los fenómenos naturales en la tierra. Pero ‘el tiempo en si’, como factor independiente de lo humano, no existe. Es una ilusión, consecuencia de un tipo de conciencia que está atrapada en la creencia de la separación. 


El tiempo es esencialmente subjetivo. El tiempo es un modo de esculpir sobre la experiencia, con la intención de que podáis haceros una idea de ella. Por ejemplo, decís de alguien: “es un alma vieja”. ¿Realmente pensáis en el número de años transcurridos o tiempos de vida cuando os referís de ese modo a su vejez? ¿O a caso lo definís como ‘anciano’ porque ese alguien expresa ciertas cualidades, tales como sabiduría, equilibrio interno y serenidad? Reflexionad. La referencia al tiempo en la frase ‘alma vieja’ se refiere realmente a la experiencia acumulada. 


El tiempo, en el sentido total de la palabra, es la “proceso de llegar a ser” en los niveles interiores. Este puede ser un concepto útil en cuanto os ayude a articular el ritmo natural o flujo de las cosas. Pero cuando es concebido como algo objetivo, detenido en vosotros, tiende a limitaros y distraeros. 
No estáis limitados a una línea de tiempo particular. No sois seres lineales. Hay niveles de vuestro ser que están fuera del marco de tiempo que actualmente estáis experimentando. Es sobre este aspecto de vosotros mismos, vuestra multidimensionalidad, sobre lo que deseamos reclamar vuestra atención ahora. 




Multidimensionalidad


De acuerdo a la noción lineal de tiempo, no podéis estar presentes en más de un lugar al mismo tiempo. Por ‘vosotros’, el concepto lineal se refiere a vuestro cuerpo, vuestro cerebro y vuestra conciencia que de algún modo está ‘atada’ a vuestro cuerpo/mente. (La ciencia aún no puede explicar exactamente cómo el cuerpo y la conciencia están “atados”, pero ésta sostiene –generalmente- que la conciencia no puede existir sin un cuerpo físico). 


De acuerdo al concepto de tiempo subjetivo, “total”, vuestro estáis presentes donde mora vuestra consciencia. Allá donde estéis, en tiempo y espacio, está determinado por el foco de vuestra consciencia, no por la ubicación de vuestro cuerpo. 
Por ejemplo: vosotros estáis en la estación, esperando la llegada del tren. Falta aún un poco de tiempo, por lo que os sentáis y os quedáis con la mirada fija por un tiempo y no os dáis cuenta de que, quedándoos absortos, accedéis a un estado de conciencia levemente alterado. Estáis quizá pensando en alguien con quien estuvísteis hablando ayer. Recordáis aquella conversación fácilmente y vívidamente y recordáis el impacto que os causó. Estáis reviviendo ciertos aspectos de aquella conversación, trayéndola desde el pasado hacia vuestro momento del Ahora. Lo que realmente estáis haciendo es viajar al pasado visitando otra vez las energías que se manifestaron en aquel ‘momento’. Vuestras energías del Ahora interactúan con las energías del Pasado, creando posiblemente cambios en vuestra experiencia de aquel momento, y alterando así el ‘pasado’. Y no queremos decir que alteréis algún factor físico, sino que envolvéis aquellas energías con una interpretación o perspectiva diferente. Quizá os arrepentís de vuestros actos, quizá os duelan ahora palabras que entonces os fueron dirigidas pero que entonces no modificaron vuestro ánimo. Al alterar, así, el contenido percibido de un cierto evento pasado, como quiera que sea, en algún sentido estáis alterando el evento para con vosotros mismos. 


Reflexionad, tan solo con este ejemplo. 
Tuvísteis una conversación con alguien, quien realmente se sintió ofendido por una observación vuestra, que realmente no albergaba para nada una intención crítica. La otra persona con la que estuvieron hablando  comenzó a reprenderlos y luego se marchó. A su vez, vosotros os sentísteis ofendidos por la respuesta, sintiendo incomprensión, enojo y sobresalto al mismo tiempo. Después de llegar a casa, continuásteis turbados durante algunas horas, pero luego dejásteis pasar esa emoción encontrada y pudísteis, a pesar de todo, disfrutar de ‘un buen momento’ en compañía de un hijo/padre…. A la mañana siguiente, en la misma estación, tuvísteis que esperar vuestro tren y, repentinamente, recordásteis esa conversación particular, aquella en la cual las cosas se pusieron mal sorpresivamente. Ahora observáis de nuevo desde una perspectiva diferente, y súbitamente os dáis cuenta de por qué aquella persona se sintió tan ofendida por vuestra observación. Recordáis algunos hechos de vuestro pasado que simplemente habíais olvidado antes de tener aquella conversación. Ahora podéis ver vuestra reacción emocional bajo una luz totalmente diferente, en la distancia, como no teniendo nada que ver con vosotros. Y os dáis cuenta de que no fuísteis vosotros los que causásteis la herida con vuestro comentario aparentemente desubicado; tan sólo habíais revuelto en una vieja herida alojada dentro de esa persona. Esta perspectiva pone en movimiento una respuesta emocional diferente dentro de vosotros. Sentís finalmente una especie de alivio interior, y sí…comprensión…perdón. “Oh, ya veo….. ahora entiendo…. Pobre amigo.” 
En ese momento, estáis recreando el pasado. Lo estáis cubriendo con una interpretación diferente y ecuánime de los hechos, que reemplaza a vuestra interpretación inicial del suceso. Para ser claro, esto no significa que la respuesta inicial no sucediera –eso es innegable–, sino que las energías manifestadas entonces de enojo, sobresalto e incomprensión han sido transformadas ahora en comprensión y perdón. Ha tenido lugar una “alquimia espiritual” debido a la interacción entre pasado y presente. 


Realmente, los hechos físicos no son tan importantes. Es el contenido percibido de una situación, su reacción energética frente a ella, lo que realmente determina vuestra vida y vuestra realidad. De este modo, podemos decir correctamente que podéis en verdad alterar el pasado viajando a través del tiempo hacia las energías del pasado que aún necesitan resolución. 


Mientras estáis sentados en la estación, dirigiendo vuestro viaje en el tiempo, hay alguna capa de vuestra conciencia aún presente en vuestro cuerpo. Podéis sentir ‘en el fondo de vuestra mente’ que vuestras manos se están poniendo frías o que algunos jóvenes situados físicamente detrás de vosotros están hablando fuerte. La conciencia es capaz de dividirse a si misma. Puede estar en lugares diferentes al mismo tiempo, queriendo decir que la conciencia puede morar en diferentes realidades energéticas al mismo tiempo. Es como cuando habiendo conducido la ruta habitual, arribáis al destino sin ser muy conscientes de cómo ha sucedido.
Este es el significado de la multidimensionalidad. Vuestra conciencia no está limitada al espacio y al tiempo. Aunque tengáis un acuerdo básico, durante vuestro tiempo de vida en la tierra, de que alguna parte de vuestra conciencia está siempre conectada con vuestro cuerpo físico, vuestra conciencia sin embargo no está limitada a un punto específico en el tiempo. No estáis limitados por el pasado o por el futuro, porque estos factores no están fijos. Son campos ‘líquidos’ de experiencia, y por ello son alterables, por lo que estáis capacitados para interactuar con ellos desde el Ahora. 


Vuestra conciencia es multi-dimensional incluso cuando pensáis que estáis prisioneros dentro del cuerpo físico. ¿Conocéis la expresión: “anclado en el pasado”? Alguien no puede dejar ir el pasado y su conciencia está llena de experiencias pasadas y con emociones tales como arrepentimiento, remordimiento o simplemente aflicción. Esta persona ‘no está aquí’, en el ahora. Ella está literalmente en el pasado. Ella está, como en el ejemplo anterior, interactuando con el pasado desde el momento actual, pero no de un modo liberador, alquímico. Su cuerpo está presente en el aquí y ahora, y ella está detenida en el pasado. El tiempo para ella permanece quieto, mientras el reloj hace tic-tac y mide semanas y meses progresivamente. Esto porque ella no se mueve experimentalmente. Ella no fluye con el proceso natural de vivir y experimentar. 
Este es un ejemplo de multidimensionalidad. Incluso cuando os limitáis a vosotros mismos a tal foco estrecho de conciencia, estáis siendo multidimensionales. Con lo cual quiero decir que multidimensional no es algo que se ‘llega a ser’, es algo que sois. Está en vuestra naturaleza, es vuestro estado natural de ser. 


La verdadera cuestión es: ¿cómo podéis ser multidimensionales de una forma liberadora y transformadora? ¿Cómo podéis emplear vuestra multidimensionalidad de tal manera que podáis moveros libremente a través de las dimensiones y no perder contacto con vuestro espíritu divino? Siendo multidimensionales desde un lugar de sabiduría y conciencia: este es vuestro destino espiritual. Es vuestro destino ser creadores totalmente conscientes, multidimensionales. 


Ser conscientemente multidimensional significa que liberáis la ilusión del tiempo lineal, liberáis la noción errónea de que no sois otra cosa más que vuestro cuerpo físico. 
Ser conscientemente multidimensional es identificarse a uno mismo con el espíritu (Dios) interior que es absolutamente libre de acceder a cualquier realidad de experiencia (= dimensión) en la que elija manifestarse. 
Ser conscientemente multidimensional es una parte esencial de la realidad de la Nueva Tierra. 


La razón por la cual todavía renegáis del concepto de multi-dimensionalidad, es porque ustedes concebís el ‘estar en dos lugares diferentes al mismo tiempo’ en una forma física. Vuestros cuerpos físicos no pueden estar en dos lugares físicos al mismo tiempo. Sin embargo, las dimensiones no son lugares físicos, no son como quien dice ‘pedazos de materia’. Las dimensiones son reinos de conciencia, esferas de conciencia que se atienen a ciertas leyes (energéticas). 
Vuestra conciencia puede alimentarse de diferentes dimensiones al mismo tiempo. Esto sucede AHORA. 
Hay realidades del pasado, del futuro, de los planos astrales, de vidas pasadas, del ángel dentro de vosotros, e incluso más, que se interceptan y encuentran dentro de Vosotros justo aquí, justo ahora. SOIS multidimensionales ahora, ¿pero lo sois de una manera consciente? ¿Permitís que las dimensiones fluyan dentro y fuera de vosotros?, ¿aceptáis lo que las energías os traen y podéis reconocerlas como propias? De eso se trata…


Vosotros interactuáis constantemente con las otras dimensiones de las cuales sois parte todo el tiempo, pero si lo hacéis de una manera consciente y receptiva, estáis realmente transformando aquellas realidades dimensionales. Abrazando energías estancadas o reprimidas de aquellas dimensiones, y exponiéndolas a la Luz de vuestra conciencia, liberáis e integráis partes de vuestro Ser y cambiáis vuestro presente. 




Muchos reinos de conciencia se encuentran dentro de vosotros y sois esencialmente los Maestros que eligen experimentar cualquiera de esos reinos. Sois definitivamente libres de viajar a través de ellos, rápido o lento, lejos o cerca. Tan pronto como os identifiquéis con el Espíritu que habita en vuestro interior, mantendréis la conciencia de que sois libres. 
Pero en cuanto os estancáis en pensamientos de limitación, sosteniendo creencias tales como “esto no es posible”, “esto no está permitido”, “esto saldrá mal”, etcétera, os volvéis a sumergir en la ilusión de estar separados del todo. Quedáis atrapados en la ilusión del tiempo lineal, la ilusión de que sois un cuerpo, la ilusión de que estáis separados de Dios. De este modo, el alma queda temporalmente ‘atada’ a ciertos reinos de experiencia. Y el alma olvida sus verdaderos orígenes, su divinidad y su libertad. 
Este estar atrapado o ‘atado’ también es denominado rueda del ‘karma’.     
Llegar a estar ‘libres’ o sueltos, a menudo procede a lo largo de un número de pasos o estadios a lo que vosotros llamáis ‘crecimiento interior’. Desde el punto de vista humano (lineal), estáis ‘liberando karma’ y lentamente os estáis transformando a vosotros mismos de acuerdo a las cuatro etapas del desarrollo interior que hemos descrito en estas Series de Trabajadores de la Luz. Desde el punto de vista del Espíritu, sin embargo, estáis simplemente recuperando las fuerzas de vuestro estado natural de divina consciencia. Desde este punto de vista, liberar karma no es nada más que recordar la propia divinidad. 




Tu Ser de Luz


Muchas dimensiones, muchos reinos de conciencia, vienen juntos dentro de vosotros. Y realmente sois los maestros, los creadores de todo el campo de dimensiones. Sois una estrella con muchos rayos, una conciencia de alma con muchas manifestaciones. Y sois libres de activar cualquier realidad que elijáis. 


Si descartáis la idea de tiempo lineal –o cronología lo si preferís– os permitís a vosotros mismos creer que el pasado o el futuro no os determinan. Entonces podéis sentiros estando en el centro de un campo vibrante de dimensiones, todas emanando de una fuente divina, desprovista tiempo: vosotros. 
Imaginaos a vosotros mismos en el centro de estas realidades, de todas estas posibilidades, y luego elegid una que traiga la mayor Luz para vosotros. 
Elegid el rayo más brillante, más amoroso en el campo, y ahora, por un momento, id dentro de él y sentid cómo es SER ese rayo. 


Este es vuestro Ser de Luz. 
Esta es la parte de vosotros que más se parece a Dios. 


Tradicionalmente, los seres más cercanos a Dios son llamados arcángeles. 
Y eso es lo que ustedes son, en esta dimensión, justo ahora. 
Realmente sois arcángeles. 


Los arcángeles son seres que están muy cerca de la Fuente/Espíritu/Dios, pero que no son completamente uno con él. Están a un paso de la conciencia absoluta, es decir Seres puros sin diferenciación, identidad o individualidad. 
Los arcángeles tienen una clase de individualidad. Hay singularidad en todos ellos. Puede decirse que un arcángel tiene ciertas características. Uno no puede decir esto de Dios o la Fuente. Dios es Todo y Nada a la vez. Debido a esto, los arcángeles han accedido al ‘reino de la separación’, el reino de ‘Yo versus el Otro’. El reino de la dualidad, de los opuestos. Y son, si bien ligeramente, parte de la dualidad. 


Un arcángel es un aspecto de Dios que se ha manifestado a sí mismo como un Ser particular, una Forma particular. El filósofo griego Platón llamó a esto una Idea, lo cual –en nuestros términos– es una realidad energética básica o ‘arquetípica’ que trasciende el mundo físico. Los arcángeles son en ese sentido Ideas platónicas. Existe un arcángel (Idea) de Amor, de Verdad, de Bondad, etcétera, cada uno personificando la energía de un aspecto particular de Dios. Los arcángeles no son tanto personas como campos de energía con un sabor característico. 


¿Por qué el Espíritu o Dios exterioriza aspectos de Él mismo de este modo? 
Fue por la alegría de sentirse creativo/a que el/ella hizo esto. 
Las energías del arcángel son una expresión de la inagotable alegría creativa. 


Los arcángeles no están fuera de Dios. Nada está fuera de Dios. Dios está en todo. Dios está presente en todas las energías creadas como el “aspecto Espiritual”. Este aspecto es lo que hace a todas estas energías UNO. 
Lo que separa a un ser de otro, lo que lo hace diferente y único es el “aspecto del alma”. El aspecto del alma incluye la individualidad de un ser. 


Todos los seres creados que tienen individualidad son verdaderamente una mezcla de Espíritu y Alma, de conciencia (espíritu) y experiencia (alma). 
La creación es una danza de Espíritu y Alma. 


Los arcángeles son, como quien dice, los niños primogénitos nacidos de Dios. No “primeros” en un sentido cronológico sino como consecuencia de estar ‘muy cercanos a Dios’. Ellos llevan una profunda conciencia interior de su divinidad (el “aspecto Espiritual”). Los humanos perciben a los arcángeles como una Luz brillante y pura. 


Existen diferentes arcángeles. Cada arcángel emana energía como rayos de luz desde un sol. Al emitir estos rayos más y más lejos, el arcángel entra en contacto con espacios desconocidos, con reinos de experiencia que son nuevos para él. La energía del arcángel llega a estar fuera de alcance y en este movimiento espontáneo, creativo, se encuentra casualmente con aquello que es diferente a él (el otro), con lo que no es Luz, sino Oscuridad. Oscuridad precisamente aquí significa: la parte más lejanamente separada de la Unidad/Espíritu – la parte más alejada, dirigida a los reinos de la individualidad. 


Dios/el Espíritu no es Luz ni Oscuridad. No es calor ni frio. Noche o Día. Dios simplemente ES. Dios está desprovisto de opuestos y a la vez lo abarca todo. Los arcángeles son seres de Luz. Al crear Luz, Dios también creó Oscuridad. Esto es simplemente porque los arcángeles están en la dimensión de la dualidad, fuera de la Unidadpor lo que ‘poseen’ un sentido de su individualidad. La creación del ser de Luz (el ángel) trajo consigo la creación del ser Oscuro, la parte del Ser donde la Luz está ausente. Y en esta polaridad/dualismo hay belleza. No hay un corazón bombeando, si no hay sístole y diástole. Y sin corazón no hay vida en la Tierra. Del mismo modo la polaridad constituye la misma dinámica de la creación.


Dios, la esencia pura, la misma conciencia en estado primigenio y eterno, anhelaba experimentar y este proceso de experimentar la obtiene a través del universo creado, a través de su presencia en sus aspectos de luz y de oscuridad. 
Lo que los arcángeles iban a experimentar, después de haber accedido al reino de la dualidad, Dios no lo sabía. Esto es lo que el espíritu anhelaba: no CONOCER todo, sino experimentar algo nuevo. 
Al dar un paso fuera de la Unidad, los arcángeles entraron a un espacio vacío, un espacio de potencialidad, un espacio de posibilidades inagotables. 


Los arcángeles descubrieron que ellos podían manifestarse de múltiples modos, crear muchas formas, y vivir en ellas. Cada forma en la que habitáis como seres conscientes tiene una cierta óptica o perspectiva, una potencialidad que permite que una ‘conciencia sin forma’ experimente cosas de maneras específicas. Todo el proceso de los arcángeles aventurándose afuera en busca de experiencias puede ser descrito como una inmensa cascada de luz centellante. 


La energía de los arcángeles salió, pues, a borbotones de la Fuente/Dios como un flujo masivo de agua brillante, chispeante, yendo en todas direcciones. Dentro de esta enorme corriente de agua, pequeños flujos se separaron, dividiéndose incluso en corrientes más pequeñas, hasta que fueron pequeñas gotas de luz líquida. Estas gotas pueden ser comparadas con unidades individuales de conciencia, cada una con su propia serie de experiencias. 
¡La danza del Espíritu y el Alma había comenzado! 


Las unidades individuales de conciencia, que nosotros llamamos almas, siguieron su viaje. Ellas llevaban profundamente dentro la energía del Espíritu o de la Fuente, así como también la energía del arcángel de la cual emergieron. Pero, a medida que viajaban más y más lejos, estas almas llegaron a experimentar que era posible olvidar sus orígenes, olvidar su divinidad y llegar a perderse en la oscuridad y la ilusión. 
Esta polaridad de oscuridad y luz podía experimentarse mejor como un ser humano, viviendo en el amado planeta que llamáis La Tierra. 


Cuando describimos el proceso de los arcángeles emanando desde la Fuente y eventualmente volviéndose un ser humano, parece que estamos contando una historia de forma cronológica o temporalmente lineal. Pero esto no es así. La emanación o cascada de energía desde Dios está sucediendo justamente Ahora. Este relato os cuenta acerca de las identidades que están disponibles para vosotros Ahora, no quienes fuisteis en un pasado distante. En este preciso momento, hay una capa de energía de arcángel pura dentro de vosotros que estáis leyendo estas palabras, una capa de Luz pura. Y también hay capas de confusión y miedo dentro de vosotros. Pero la buena noticia es que podéis elegir, en cualquier momento, ser el ser de Luz, el ángel que albergáis. Todo esto no es algo que necesitéis desarrollar,  es simplemente una parte de quienes sois que puede ser recordada o reactivada. 


Es importante darse cuenta de que no necesitáis admirar a maestros espirituales, guías, gurús o ángeles. No existe ninguna autoridad sobre vosotros. Estáis entre los ‘primogénitos’, sentados próximos al trono de Dios. Vosotros mismos sois Dios y ángel. 


La forma más fácil de entrar en contacto con vuestro ser de Luz es conectándoos con la capa de pura conciencia, puro Espíritu en vuestro interior. Esto se realiza guardando silencio, tanto silencio externo como interno. El silencio que entonces experimentáis en verdad está siempre presente en vosotros; solo ttenéis que llegar a ser conscientes de él. 


Cuando estáis conectados con el silencio –esa dimensión de eternidad dentro de vosotros– podéis sentir el deseo de experiomentar el Espíritu. Este es el anhelo que originó el nacimiento de vuestro ser de Luz. 


El alma experimenta la mayor alegría en la interacción entre el Espíritu y la experiencia, la interacción entre la divinidad y la humanidad. Éste es el secreto del universo. 


Cuando sois pura y exclusivamente Espíritu, vuestra realidad es estática. Nada cambia. La experiencia y el movimiento, generadores de sabiduría, sólo aparecen cuando se establece una relación con algo externo a vuestro Espíritu. Cuando sentís algo más allá de vosotros mismos, se produce una invitación a explorar, a sentir, a descubrir. Pero para experimentar algo más allá de vosotros, necesitáis saliros de la Unidad absoluta, quedar fuera de Dios/Espíritu. Es entonces cuando pasáis a convertiros en un alma individual. Sois un alma única, con un pie en el reino de lo Absoluto y un pie en el reino de lo Relativo (=dualidad). 


En vuestras exploraciones en la relatividad (dualidad), podéis ir tan lejos del Hogar que perdéis contacto con el elemento de Espíritu dentro de vosotros. Entonces vuestra alma se pierde experimentando la ilusión del miedo y la separación. 


La mayor alegría posible sucede cuando formáis parte del reino de la Experiencia, permaneciendo, al mismo tiempo, conectados con el Espíritu, con el Hogar. La interacción equilibrada entre el Espíritu y el Alma es la fuente de mayor creatividad y Amor. 


Desde esta perspectiva, vosotros lo sois todo en vuestro camino para hallar el equilibrio correcto entre la Unidad absoluta y ser un alma individual. Aquellos de entre vosotros que sois Trabajadores de la Luz, estáis a presente trabajando hacia una mayor conciencia de vuestra Unidad con el Espíritu. Ellos han viajado dentro de la dualidad por mucho tiempo, y ellos, por ej. tú, mi querido lector, estáis listos para regresar al Hogar. No, sin embargo, a un Hogar estático de Pura Unidad, sino a una realidad dinámica, creativa de humanos divinos, multidimensionales, cuya experiencia estará llena de alegría y Luz. 


Este es el final de las series de los Trabajadores de la Luz. En todos aquellos que lean esto, hay una intensa añoranza por el Hogar y una profunda determinación para cumplir sus deseos más profundos. Mantengan sus anhelos y deseos vivos, y confíen en ellos, porque ellos los llevarán al Hogar. 


Con mi más profundo Amor, 


Jeshua