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viernes, 7 de marzo de 2014

Todos los caminos acaban conduciendo a...

¿Cómo fue que llegamos aquí?, ¿de dónde brota la difusa pero incontenible sensación de que el verdadero extraterrestre no es un ser exterior a nosotros sino el mismo ser humano?

Las generaciones se suceden una tras otra entregándose el testigo de su frustración por no saber resolver el enigma que atenaza a la misma humanidad: su creciente sensación de desubicación respecto del resto de especies y formas de vida que, pueblan este mundo al que llamamos planeta Tierra, y que demuestran estar, a diferencia de nosotros, equilibrada y armónicamente integradas en él. ¿Somos producto de millones de años de lenta evolución o Darwin estaba completamente equivocado y las teorías creacionistas están en lo cierto y la presencia humana sobre la Tierra no va más que los 6000 años que separan Babilonia de Hollywood?. Ambas teorías, hoy más enfrentadas que nunca, si cabe, exponen la cúspide del neurótico conflicto existencial que padece la especie humana. ¿Merecemos habitar este planeta?

La muy lastrante -y ya insoportable para muchos- sensación de culpabilidad cargada desde el advenimiento de la consciencia ecológica que nos acusa (y condena) como indiscutibles alteradores del ordenado y armónico ecosistema que nos rodea reclama una liberación, una solución, que ahora va más allá del freudiano psicoanálisis e incluso las terapias sistémicas. Una solución que -por mucho que se repita nunca tendrá el suficiente eco- pasa por reorientar la focalidad para "redescubrir el universo interior" alejado de (taponado por...) los narcisistas aspavientos de nuestro secular narcisismo. Una propuesta que sin duda lleva casi 70 años en cartel desde aquellos maravillosos años 60 del pasado siglo, y que altera sobremanera y consecuentemente puso desde entonces en modo defensivo a la parte pragmática (intelectual) de la que el hombre "desarrollado y civilizado" está dotado: el ego.

El hombre moderno (homo sapiens sapiens) ha sembrado desde su patente desconexión/inestabilidad física, mental, emocional (y consecuentemente espiritual) caos y desorden sobre la realidad del mundo en el que reside. Un delirio que los últimos 50 años ha visto alcanzar picos inverosímiles con el advenimiento de la tecnológica virtualidad cargada de dispositivos destinados a favorecer la desconexión. Una desconexión que lejos de suponer un alivio a su desequilibrio lo empantanan más si cabe en su intento de evadirse de su particular infierno. Una febril carrera a otros mundos desde uno que el hombre civilizado presiente como ajeno, un lugar al que íntimamente considera que no pertenece, donde considera haber "sido puesto" contra su voluntad. Un mundo extraño con cuyas amenazantes y fascinantes diferencias (biodiversidad) ha experimentado y manipulado científicamente, pero con las que todavía no ha logrado confraternizar. Un mundo que aún no termina de percibir como enteramente familiar en virtud del vago anhelo de querer "regresar a casa"...

El drama del despertar a la conciencia unificadora de nuestra pertenencia ancestral por parte materna (evolución) a este mundo y al mismo tiempo por vía de la intervención puntual y escalonada por parte masculina (Creación) pasa inevitablemente por sentir (femenino/hemisferio cerebral derecho) en toda su magnitud la agresiva repercusión (masculino) generada al siempre agradecido y generoso entorno que nos aloja (aloha). Un sentimiento que pesa sobremanera en la aturdida mente de una creciente parte de los individuos, entre los que te encuentras sin duda tu, querido lector. El despertar del sueño/pesadilla y el consecuente acceso a la consciencia completa no está siendo fácil. Nadie dijo que fuera a serlo, verdad?...

Del amplio abanico de ramificaciones que se derivan del conflicto existencial emerge uno, por no decir el principal, entorno a los que orbita el crítico drama que como especie nos compete: la sexualidad.

El mismo conflicto actual respecto del significado de las relaciones sexuales entre los individuos testimonia fehacientemente la confusión de la especie humana entorno a su verdadero origen y su "razón de ser". Un conflicto que lejos de apaciguarse afortunadamente parece converger hacia el mismo epicentro del seismo, cuya realidad, por censurada que haya permanecido, no puede seguir ya más oculta. Y ya sabemos que el único lugar y momento donde se está "a salvo " de los vaivenes y desequilibrios que el despetar a la verdad oculta conlleva es el mismo vórtice del huracán. Y hacia allí/aquí (adentro) nos estamos dirigiendo indefectiblemente.

El drama de la Creación y los relatos/registros pasados de tiempos de revelación futura están ampliamente descritos, aunque a penas están siendo adecuadamente atendidos ni mucho menos comprendidos o asimilados. De todas maneras "la comida está servida". Sólo nos falta, por así decirlo, decidir ocupar el lugar que nos corresponde en el banquete de la revelación (Apokalypsis) y recordar qué cubierto corresponde a cada plato...

En la actualidad, si bien existe un hilo de luz haciéndose paso en la oscuridad en lo que concierne a las relaciones sexuales, éstas siguen siendo estrictamente físicas. Se conciben como la unión de dos cuerpos físicos. A veces, cada vez con mayor encono, entran en juego las naturalezas (bagages) emocionales de ambos individuos, lo cual acaba generando conflictos que disparan la tensión de dicho encuentro. Conflictos de intereses que son o bien combatidos o bien eludidos pero rara vez integrados. En cualquier caso el sexo se asume como una vía de liberación de tensiones que de otro modo ciertamente amenazan con implosionar.

En muchas ocasiones, durante el encuentro de dos cuerpos físicos, una de las polaridades implicadas permanece impávida, como inerte, fría (frígida) y desinteresada físicamente (frigidez, flaccidez) si bien su plano emocional está altamente activo, mientras que su compañero/partenaire se halla emocionalmente desconectado y lógicamente concentrado en exclusiva en su descarga (liberación) física. Ese es el perfecto y habitual caldo para encender la sempiterna chispa de la discordia ("tu no me quieres/respetas/buscas lo que todos...). Sin embargo rara vez sucede que la danza de los cuerpos y las emociones armonizadas dejen paso al encuentro sexual de las mentes, lo cual es el anhelo de ambas mitades (masculino/empírico-femenino/sentimental) por fundirse en el perfecto abrazo, integrador del eternizante conflicto que los distancia. Rara vez se unen dos mentes durante el acto de la cópula sexual, en fusión realmente coordinadora y colaboradora de los tres planos esenciales (físico, emocional y mental...hay muchos más) , lo cual es, a estas alturas, verdaderamente triste. Una perspectiva que astrológicamente tiene ya una fecha de caducidad. Está llegando el tiempo en que esa idea caduca de concebir la fusión sexual sea desterrada. Y nos estamos dando cuenta. Las relaciones están cambiando pues los paradigmas pasados ya no se sostienen. La respuesta está flotando en el viento...

Cuando la unión de las dos mitades (padre-madre, vida-forma de vida, Yan-Yin, pragmatismo-intuición, intelecto-sentimiento...) sean correctamente integradas en los tres planos esenciales y concluyamos que creacionismo y evolucionismo no son sino las dos caras (no opuestas sino ocultas y enfrentadas hasta ahora) de la MISMA moneda, entonces tendremos resuelto no solo el problema sexual sino que testimoniaremos la restitución de la relación marital sagrada, la auténtica unión de las mitades separadas. Mientras tanto "la nave va" y discurrimos por los (inevitables?) y finales meandros del río de la vida decididos irremediable-mente a abocar al mar de la integración anhelada: el amor.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Por mucho que te empeñes...

Hay veces que un video resume todos los cientos de palabras que has utilizado en la vida para explicar algo. Bueno, éste es el caso.



gracias, delika tesse.

viernes, 14 de febrero de 2014

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¿En qué estación estás?

Hay momentos para todo en la vida, verdad?

Hubo un momento en que no teníamos alforjas y nuestro único equipaje, si así se le puede llamar, era la inocencia. Eramos. Simplemente. Nadábamos en las tibias aguas de la desinteresada aceptación. Conocíamos el amor incondicional. Sucedió hace miles de millones de años.Todavía me acuerdo...

Viajar y vivir experiencias no era concebible dentro de esos parámetros, no figuraba dentro de nuestros rango de opciones.

Le siguió una toma de DECISIÓN: despedirnos de la inocencia. Mejor dicho experimentar que nos abandone. Esa fue la 1ª fase de nuestra apertura de CONSCIENCIA. Por supuesto que aceptar desprenderte de algo esencial e incuestionablemente tuyo solo es posible si decides reemplazar la pérdida del 'calor' de la seguridad y perfección con algo suficientemente 'motivante'.
¿Qué podía ser?...mmm...Eureka!, será algo cuya naturaleza sea 'opuesta' a lo conocido: la inseguridad. Decidido. Pero ¿cómo hacer para que la inseguridad y todas sus DOLOROSAS consecuencias sean experimentadas plenamente sin riesgo de abandonar esa voluntaria experiencia a las primeras de cambio? No va a ser fácil ser consciente y a la vez aceptar ser arrancado de la REALIDAD. Mmmm...veamos, necesitábamos una herramienta que nos permitiera anclarnos a la sin duda dolorosa experiencia elegida por el valiente turista. ¿Qué puede ser lo suficientemente efectivo como para impedirnos VER lo obvio (la inocencia). Una venda en los ojos!, la ficticia e 'ilusoria' percepción (Velo de isis, Maya...) de ser ignorantes en una dosis lo suficientemente potente como para poder aceptar la experiencia de la CULPABILIDAD.
Negar la Realidad (ceguera voluntaria) e incorporar la creencia en la esclavitud como algo no solo inevitable sino deseable fue todo uno. Ese momento duró muuuucho tiempo (ríete de tus calendarios...Vamos, hazlo! te ayudaré: jajajaja).

Cuando has olvidado (borrado de tu memoria) tu eterna comprensión de lo esencial, TE CREES ignorante. Ahora empezamos a comprender que ese era el único modo de aceptar fácil/dócil-mente las falsas/irreales directrices del programa matricial que consensuadamente decidimos jugar.

Pero como todo viaje programado (vía crucis) que -lo creas o no– ya ha alcanzado su perigeo, siempre llega el momento de 'regresar'. Un regreso sin duda doloroso, no porque ahora haya zarzas en el camino que antes no hubo. Se trata de algo paradójico: llegar al destino desandando la misma senda, pero esta vez sin anestesia, es decir SINTIENDO el dolor negado en la huida/exploración.
La estación que se avecina y en la que forzosamente hay que detenerse (aunque ojo, no apegarse porque obviamente no es el final de la Odisea) es obviamente el abandono de la ignorancia.
¿Con qué reemplazamos la ignorancia, la inconsciencia? ¿Qué estado anímico es imprescindible abrazar/sentir en nuestro 'regreso' a la inocencia? Veamos,...si una primitiva olla, que un día sirviera para cocinar lenta y apacible-mente, fue repentinamente 'mejorada' incorporándole un dispositivo que implica ejercer 'presión sobre el vapor (por supuesto con la mejor de las intenciones =para que los alimentos se cocinen más rápida/efectivamente) y esa presión te ha acabado por volver loc@ (algo perfectamente normal), habrá que convenir en que recuperar la salud original pasa ineludiblemente por LIBERARSE de esa presión. Restaurar la conexión con la inocencia precisa de la liberadora expresión de las emociones (estallidos de incomprensión), estupefacción, indignación, ira, cólera... ¿En qué contexto/escenario? ¿Qué mejor y más idóneo escenario que el de la misma crisis que provoca ese 'estallido'?. Un escenario catárquico necesario...que puede volverse adictivo hasta el punto de obnubilarte tu condición de viajero. sacar la rabia y no quedarse empantanad@ en el proceso de expulsión...Ese es el dilema, verdad? Un dilema al que solo la especie humana está abocado, si te sirve de consuelo (será que allí radica nuestra grandeza como especie?). Si te atascas en esa obnubilación serás tentado a evadirte de la escena por una puerta falsa/atajo/trampilla (todos los escenarios tienen 'trampa') por la que lamentablemente no se accede a la seguridad de los camerinos.

Tras el tránsito por la estación de 'indignad@s' (y a menos que decidamos quedarnos en ella) continuaremos hacia la estación final: la paz, que no es sino la recuperada inocencia original, con el aditivo de la experiencia acumulada, lo cual le confiere un sabor especial. ¿En que estación estás?

jueves, 16 de enero de 2014

Qué tonto soy

How was I to know that this was always only just a little game to you?
¿Cómo iba yo a saber que esto no era más que un juego para ti?
All the time I felt you gave your heart I thought that I would do the same for you.
Mientras sentía que me dabas tu corazón pensé que deseaba hacer lo mismo por ti.
Tell the truth, I think I should have seen it coming from a mile away 
A decir verdad, pienso que debería habérmelo pensado dos veces
When the words you say are 'Baby, I'm a fool who thinks it's cool to fall in love'
cuando dices: "cariño, soy un tonto que piensa que mola enamorarse".


If I gave a thought to fascination I would know it wasn't right to care
Si reflexionase un instante respecto a la fascinación (que me despiertas), sabría que no merece la pena dedicarte mi tiempo.
Logic doesn't seem to mind that I am fascinated by your love affair
La lógica (desafortunadamente) nada tiene que ver con la fascinación que me despiertas.
Still my heart would benefit from a little tenderness from time to time but never mind
Y no obstante, qué bien le haría a mi corazón que de vez en cuando fueras tierno, pero no importa,
'Cause, baby, I'm a fool Who thinks it's cool to fall in love
porque (como bien dices), "cariño, soy un tonto que piensa que mola enamorarse"

Baby, I should hold on just a moment and be sure it's not for vanity.
Cielo, creo que debería pararme a reflexionar si no hago todo esto por vanidad.
Look me in the eye and tell me Love is never based upon insanity.
Mirame a los ojos y dime que el Amor no se basa en la locura.
Even when my heart is beating,
Aunque mi corazón esté latiendo
Hurry up the moment's fleeting,
Apresúrate porque el instante es fugaz


Kiss me now, don't ask me how
Bésame ahora, no me preguntes por qué
'Cause, baby, I'm a fool who thinks it's cool to fall
Baby, I'm a fool who thinks it's cool to fall
porque (como bien dices)"cariño, soy un tonto que piensa que mola enamorarse".
And I would never tell if you became a fool and fell in love 
Y a fin de cuentas nunca realmente sabré si te enamoraste de mi por un rapto de locura.

Corazón abrumado


I need a hand with my worrisome heart
necesito que me echen una mano con mi corazón abrumado
I need a hand with my worrisome heart
necesito que me echen una mano con mi corazón abrumado

I would be lucky to find me a man
Ojalá encontrase un hombre
Who could love me the way that I am
capaz de amarme tal como soy
With this here worrisome heart
incluido este corazón abrumado que tengo.

I need a break from my troublin ways
Necesito una pausa a todo este sufrimiento
I need a break from my troublin ways
Necesito dejar de complicarme la vida
I would be lucky to find me a man
Ojalá encontrase un hombre
Who could love me the way that I am
capaz de amarme tal como soy
With all my troublin ways
incluidas todas mis complicaciones.

I need a man who got no baggage to claim
Un hombre que no me pida nada a cambio
I need a man who got no baggage to claim
Un hombre amable y desinteresado
I would be lucky to find me a man
Sería una suerte encontrar un hombre así
Who could love me the way that I am
que me amase simplemente tal como soy
A worrisome, troublin, baggage free 
una dama de hoy, abrumada, metida en problemas, y libre de equipaje
Modern day dame Worrisome, troublin, baggage free Modern day dame
Ain't nobody the same
No hay nadie así (?) Qué le voy a hacer? Así soy yo...

miércoles, 15 de enero de 2014

el lado oscuro

Se suele decir que los humanos somos, a diferencia del resto de seres de la Creación, ambivalentes (bipolares se dice en estos tiempos). Que somos capaces de lo mejor y de lo peor. Que habita en algún lugar recóndito de nosotros una fuente que provee alternativamente del potencial para matar y de amar. De ahí que al presenciar nuestros involuntarios arranques de cólera no nos reconozcamos del todo sabiendo, muy en el fondo, que somos capaces de las más sublimes cotas de bondad. 
Se dice que depende de nosotros escoger cuál de las dos vertientes alimentar. Que es una prerrogativa del ser humano escoger la opción más beneficiosa. Y sin duda eso es cierto, es verdad, pues nadie negará que es más de agradecer una sonrisa compasiva que nos transmita confianza y seguridad en el contexto de una situación dolorosa, antes que ser acosados con hostigamiento y represión. 

Tarde o temprano, uno acaba preguntándose –como hice yo–, si existe un momento en que ese potencial compasivo y empático que, en tanto que pacientes, tanto agradecemos, podría ser no solo objeto de nuestro disfrute sino también susceptible de ser emitido por uno...
¿Dónde termina la eternizante –y eclesiástica!– esperanza y donde comienza la puesta en acción? ¿Hasta cuándo somos amados y desde cuándo somos amantes? ¿Dónde termina el resentimiento y dónde empieza la generosidad desinteresada? Sin duda que, como se ha dicho, ambos extremos cohabitan de modo intermitente aunque movidos por situaciones extremas de heroismo o de vileza, pero lo cierto es que entre ambos instantes existe un pantanoso terreno de arenas movedizas: la duda, un escenario de indecisión del que nos hemos impregnado y en el que hemos crecido. Fuimos persuadidos por quienes nos preferían esclavos de la inacción a no remover mucho esa duda, so pena de acelerar innecesariamente el proceso de empantanamiento. Pero lo cierto es que el hundimiento es irremisible a todas luces.

Algunas personas –cada vez más– aceptan que tienen un lado oscuro. Pero creen que asumiendo (en inglés awareness) su presencia y dejándola pasar de largo por medio de la meditación, consiguen aplacar a esa fiera, domesticarla. Es cierto, eso es posible para quien ha atravesado su particular 'noche oscura del alma', como bien la definió San Juan de la Cruz, abocarse a un proceso de consciente alerta. Pero la verdad es que muchos nos hemos engañado pretendiendo haber alcanzado un cierto estadio de consciencia que se presume libre de la esclavitud de las emociones. No es que no le hayamos visto las orejas al lobo, que sí, pero una voz insistente nos insta a bajar la atención. Una voz muy persuasiva y edulcorante.
Y es que el indefinido 'monstruo' que atenaza nuestras mentes trabaja a destajo y tiene innumerables recursos -a cada cual más refinado- para persuadirnos de que o bien ya hemos alcanzado el 'nivel espiritual' requerido/perseguido o bien que no merece la pena el esfuerzo (titánico, dice) de alcanzar el anhelado estado iluminado, ese al que de todos modos solo llegaron un numero muy limitado de mortales (Budah, Jesús, Krsna...). Ya están ellos (su recuerdo) para ser idolatrados...Todo con la intención de disuadirnos del empeño de parecernos a aquellos que dieron sus vidas por advertirnos del error de perspectiva. Todo por disuadirnos de mantener  la guardia en alto, un estado de alerta consciente que frustre el empeño del ego de mantenernos arrulados en los 'brazos de Morfeo'. Te repiten 'no dejes de soñar', 'cree en tus sueños', 'ten esperanza'...espera, espera...Es entonces cuando llegan las palmaditas en la espalda, las alabanzas, los reconocimientos, los premios, galardones. El ego utiliza esos apetitosos y efímeros laureles para seducir nuestro orgullo por el camino. A medida que vamos insistiendo en nuestra búsqueda de la verdad, de la Libertad, las piedras que aparecen en el camino son más sutiles. Un camino que ,intrínsecamente, no tiene una meta. El camino es la meta en si.

Ser Libres, es un anhelo muy antiguo del ser humano. Pero ¿libres de qué? Tenemos vehículos con los que desplazarnos 'libremente'. Existen actividades, lúdicas o laborales que podemos escoger 'libremente'...Podemos optar ¡libremente'  entre alimentarnos con un u otro tipo de alimentos. Tenemos partidos políticos entre los que poder optar 'libremente'. Sistemas operativos entre los que escoger a la hora de hacernos con un ordenador. Incluso tenemos derecho a manifestarnos libremente si algo nos disgusta. Tenemos parejas, que hemos escogido 'libremente' (?)...Pongo comillas porque para muchos empieza a ser más que obvio que la libertad de la que creemos disponer, al fin y al cabo no deja de estar condicionada por factores determinantes que sin embargo escapan a nuestro control consciente. Por eso escribo libertad con minúsculas.

Siempre nos han dicho que hay dominios de la vida que solo atienden a la razón. Y otros al corazón. Como si se tratase de una disyuntiva. Lo que he descubierto es que el camino del corazón no es la antítesis de la 'cabeza', sino la síntesis entre los verdaderos opuestos: la razón (el intelecto) y la visceralidad (las emociones) los dos caballos del carruaje (diligencia) en el que hemos transitado por esta vida.


El corazón es el lugar/momento sintético para la entente entre ambos corceles, opuestos inicialmente entre sí durante la carrera por el estrellato, en virtud de la opción de amor preferencial (especial) que el cochero haya escogido. Si Papá fue el ausente en nuestros años críticos de existencia quizá adoptemos el rol que Él dejó vacío en el orden familiar.  Nuestro anhelo por recuperar al progenitor ausente es directamente proporcional a nuestra pulsión por ocupar el puesto vacante. Si la ausente fue mamá, otro tanto. Si eres varón, o mejor dicho, decantadamente izquierdocerebral, tu neurosis tendrá unos derroteros. Si tu hemisferio predominante, independientemente del sexo físico del que estés revestido, es el derecho, tu experiencia tendrá otros tintes. En cualquier caso surgen los celos del otro caballo.

Las personas depresivas (en algún momento todos transitamos por esos lodos), aquellas que optaron desde muy pequeñas por el camino de zambullirse en las emociones, no atienden a razones. Todo es abierto reclamo y necesidad (Mi suegra me lo ha demostrado con su impagable ejemplo). Por su parte, las personas pragmáticas, entregadas a la eficiencia de los cálculos de probabilidades (en algún momento todos transitamos por esos lodos), no entienden de sincronicidades, de coincidencias mágicas, no saben gestionar imprevistos ni leer los signos invisibles que para los animales y los niños son evidentes sin parapetarse tras sus chalecos antibalas, no atienden al dominio de la intuición.

A la Libertad Real, la que brota con mayúsculas sin pensar (con la cabeza), pero sintiéndola desde el centro del corazón, los antiguos la llamaron 'Libre albedrío', la capacidad anhelada por el sabio Salomón, para discernir entre actuar correctamente frente a cualquier disyuntiva. Pero esa capacidad de discernir, oculta y aletargada esperando su lugar y momento está condicionada por los recuerdos alojados en el inconsciente. Y la verdad (vergüenza) oculta en el verdadero 'patio de atrás' (backyard) aflora interruptamente por medio de lapsus linguae (fallidos, chistes, metáforas...), sueños,...hasta que decidimos dejar de ser esclavos de nuestra capacidad represora inconsciente y optamos por atender el reclamo del caballo renegado, es decir el hemisferio que fue relegado al ostracismo, agraviado en el envite a la hora de escoger entre papá y mamá, entre izquierda y derecha, entre conservar y progresar, entre retener y soltar, entre gritar o callar. Hasta que decidimos optar por recordar en lugar de olvidar...recordar...volver a 'cordar', ligar, volver a ligar, religar (religión)

La Libertad, lejos de ser un objeto de deseo, está intacta. Pero en muchos de nosotros se halla secuestrada por una energía oscura llamada miedo. De eso, ya lo sabes, se ha ocupado profusamente la literatura de la llamada Nueva Era. Pero muchos se preguntan finalmente, ¿es bueno tener miedo o no? Depende de para que lo uses. El agua te hidrata, pero puedes ahogarte en ella...

El miedo sabemos que sirvió a nuestros ancestros evolutivos más recientes para advertir de peligros que atentasen contra su (nuestra) integridad, para asegurarse la subsistencia. Una vez hecho acopio del miedo y haber éste plasmado su función, el miedo desaparecía. Pero algo sucedió en algún momento para que el miedo fuese acreditado para extralimitarse de sus funciones. Desde el advenimiento de la era moderna el ser humano ha sido adoctrinado para apelar al miedo frente a la cotidianeidad,a verla como una dolorosa amenaza. Y el miedo ha adquirido, así,  patente de corso para hacer notar permanentemente su renovada jerarquía, sumiendo a la especie en una neurótica huida del supuestamente insoportable (muchas veces imaginario) dolor.

El miedo solo es efectivo si camina libre, de la mano de la intuición.

Estamos de acuerdo que el trabajo más efectivo al que nadie pueda consagrarse es el que consiste en destapar el tarro de la intuición, en concederle el apropiado crédito a la natural capacidad de discernimiento de que gozaban los humanos antes de que el miedo al dolor obnubilara su paz. Un crédito que le han negado las personas pragmáticas con un hemisferio izquierdo sobreocupado.




Pero ¿cómo se destapa la intuición?, te preguntarás. 
Existe una máxima que, desvinculada del conocido contexto de sacrificio, conduce a la liberación de la esclavitud. El trabajo de rescate de las emociones reprimidas, ese lado oscuro censurado, el único trabajo válido y coherente al que todo ser consciente de su esclavitud mental debe encomendarse. Un lado oscuro que clama por salir más que de su condenado armario, del tabique donde fue emparedado. En el caso de las personas depresivas, generalmente 'con vena artística', corresponde a una recuperada capacidad organizadora y estructurante. En las personas pragmáticas y efectivas, lo contrario, el anhelo de romper moldes, de hacer locuras, de jugar. Lo que ocurre es que todos tenemos ambos potenciales, todos poseemos en proporciones dispares un desequilibrio entre ambos hemisferios (ver más aquí: http://hoyxtiredefavores.blogspot.com.es/2011/12/la-cura-unir-los-dos-hemisferios-i.html). Conciliarlos desde el Corazón significa atender al corcel que ha sido desconsiderado, el enemigo nº 1. Y atenderlo es sentirlo. Y sentirlo es conmoverse ante el presidio al que una parte vital de nuestra esencia ha sido confinada.

...

"Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No ofrezcáis resistencia al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, ofrécele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; solo así seréis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

(Lc. 6.27-36)

...

La Libertad no es un fin, no es una meta que debamos alcanzar, pues ya somos libres de nacimiento (no en vano así lo corrobora el artículo 1 de la Declaración universal de los derechos humanos). Es decir, tenemos intacto el poder para escoger. No es una meta pues que haya que alcanzar. Ser libres? Ya lo somos. La Libertad es una herramienta que nos ha sido dada, un módulo de serie, ya incorporado en los circuitos, emitiendo pulsos desde los recuerdos ancestrales de nuestra vida libre de ataduras mentales hace más de 10 mil años, pero de la que aún no hemos hecho sino un uso desvirtuado. La Libertad, que es la Consciencia misma tiene como meta saber escoger, llegado el momento de la disyuntiva, sin eludir el dolor que pueda derivarse (nadie se muere de dolor sino de las consecuencias de eludirlo) optar entre dos opciones. El dolor no es una condición, es una verdad.

Para dejar de huir inconscientemente del dolor 'presente' 'eckartolliano', muchas veces imaginario, la Libertad precisa de la valentía para acudir a esa celda, oscura, en las profundidades de nuestra fortaleza hasta ahora inexpugnable, el súcubo de todos los dolores pasados. Acudir allí, a esa cueva ignota, al rescate de la majestuosa energía dejada en consigna, el niño interno junguiano, aterrorizado que aún suplica por la atención que no se le concedió cuando más lo necesitaba.

En el camino hacia el lado oscuro acabamos descubriendo que no es tan fiera la bestia como la pintan...

"…Pero no quieres hacerlo. Tienes miedo. Te aterroriza decir lo que sientes.
Tú mueves, chaval."