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sábado, 15 de octubre de 2011

Salud y enfermedad

Esta canalización se presentó ante una audiencia en vivo el 9 de Octubre de 2005, en Haaren, Holanda. La palabra hablada ha sido ligeramente corregida para facilitar su lectura.Traducción: Sandra Gusella


Queridos amigos,

Os doy la bienvenida afectuosamente y os envío todo mi amor. Yo os amo a todos vosotros profundamente. Mi amor por vosotros no es exclusivamente universal sino que también tiene un toque personal, pues a muchos de vosotros yo os he conocido cuando estuve aquí en la tierra entre vosotros.

Yo soy Jeshua. Yo he vivido en la tierra como Jesús y he estado entre la gente para ser y dar evidencia del Amor que está disponible para todos vosotros, desde la Fuente que yace dentro de nosotros mismos.
Ahora, ha llegado el tiempo de que vosotros os hagáis cargo de la antorcha. Que toméis el testigo. Vosotros sois las semillas que germinan hoy. Éste es el significado del renacimiento de Cristo. No soy yo (aquel hombre que una vez vivió en la tierra) quien regresará, sino el poder universal de la energía de Cristo que está ahora naciendo dentro de vosotros. Yo estoy muy complacido de ayudaros en este proceso estando con vosotros de este modo.

Al comienzo de esta estación, Pamela y Gerrit [ los canalizadores del mensaje. N. del T.] me preguntaron qué tema me gustaría tratar y yo les dije: ‘eso no tiene importancia, yo sólo quiero estar con ellos’.
Yo quiero tocaros con mi energía y eso es suficiente para mí. Porque lo único que cuenta es que vosotros sintáis la llama de la claridad dentro de vosotros mismos, la llama de la verdad. Ésa es la esencia de la energía de Cristo.
Yo he sido un portador prematuro de esta llama, pero es tiempo ya de que vosotros toméis el testigo y sostengáis esta antorcha. Es importante reconocer por dentro quiénes sois. Vosotros lleváis consigo esta llama y debéis comprender que ha llegado el tiempo de mostrarla al mundo, porque el mundo la está esperando. Ésta es una época de transformación, de grandes cambios, que muestra muchas caras, tanto luz como oscuridad. El momento está listo para las personas que tienen un punto de vista neutral, para aquellos que pueden observar las olas de violencia y destrucción que pueden aparecer, desde un estado de la mente calmo y pacífico, y para quienes son capaces de estar presentes en amor, sin juzgar nada ni a nadie.

Hoy hablaré sobre salud y enfermedad. Pero recordad: lo que a mí básicamente me interesa es permitiros sentir que yo estoy aquí. Permitiros sentir que sois iguales a mí y que yo soy igual a vosotros. Somos uno, portadores todos de una energía de Luz particular y hemos estado trabajando durante mucho tiempo, durante muchas vidas, para arraigar esta energía y anclarla a la Tierra. Éste es vuestro trabajo. Ésta es vuestra misión.

Ha llegado el tiempo de que me dejéis de ver como a alguien a quien respetar o venerar. Yo soy un hermano y un amigo vuestro, no un maestro a quien deberíais seguir o idolatrar. Yo quiero rodearos con las energías de amor y verdad. Esto es todo lo que yo puedo y quiero hacer. Ahora es vuestro turno de sosteneros a vosotros mismos y de permitir que brille la Luz de vuestras antorchas.

Salud y enfermedad….es un tema que se presenta en las vidas de todas las personas tarde o temprano.

Primero quiero contaros algo acerca del fenómeno enfermedad, acerca de lo que realmente significa.
Todas las enfermedades tienen un origen espiritual.
Quisiera explicaros esto haciendo una distinción entre los diferentes cuerpos que poseéis. 

Además del cuerpo físico, visible a todos por los cinco sentidos de vuestro plano de realidad, también poseéis un cuerpo emocional, un cuerpo mental y algo que podéis denominar cuerpo espiritual.

La enfermedad comienza principalmente en el cuerpo emocional. Es desde aquí que ciertos bloqueos se establecen y consecuentemente se arraigan en el cuerpo físico, que es el nivel material de vuestra esencia. Con frecuencia, las convicciones y paradigmas  del cuerpo mental también contribuyen al desarrollo de bloqueos emocionales, y así a la generación de enfermedad física. Estoy hablando de convicciones profundamente arraigadas o hábitos de pensamiento. A menudo, éstas son convicciones, creencias, acerca de lo que está bien o mal con respecto a vosotros mismos. Convicciones que habéis aceptado en herencia, generación tras generación.

Las críticas (juicios originados en el terreno mental) pueden literalmente crear un bloqueo en vuestro sistema energético emocional. Por ejemplo, en vuestra sociedad se les dice a los niños varones que no deben llorar. Que eso es de niñas. La tristeza en una emoción legítima del cuerpo emocional que precisa de una catársis física que el cuerpo físico provee y satisface por medio del llanto. Por eso son más longevas las mujeres. Porque socialmente (mentalmente) se acepta el llanto femenino. Pero todos, hombres y mujeres, tenéis un lado femenino. En esos lugares donde surge el bloqueo, donde a la energía emocional no se le permite fluir libremente, comienza a hacerse visible una energía oscura en el aura. Esta energía puede echar raíces en el cuerpo. Y no debería ser así necesariamente, porque este proceso lleva mucho tiempo y hay suficientes oportunidades de devolver las cosas a un equilibrio emocional, antes de que se despliegue la enfermedad (física). 

Por lo tanto, no les temáis a los bloqueos emocionales. Hay tiempo suficiente para solucionar el estado de desequilibrio. Sin embargo, es posible que, llegados a un cierto punto, no seáis capaces de manejar este bloqueo correctamente, incluso ni siquiera de sentir su presencia. Tal vez el bloqueo pase parcialmente desapercibido para vosotros hasta el punto de ser muy inconscientes de él. Si éste es el caso, los síntomas físicos en realidad os ayudan a entrar en contacto con dicho bloqueo. Esa es la función de la enfermedad.
De este modo, los síntomas físicos o el dolor son el lenguaje físico del alma. El alma anhela una completa comunicación entre todas sus partes. El alma se siente feliz cuando hay un flujo libre de energía y una continua renovación de todos los aspectos de si misma. Los bloqueos impiden que la energía fluya libremente y eso deprime al alma.

Así la enfermedad cumple la función de un indicador o ‘despertador’: os muestra dónde estáis precisando de sanación. Aunque la enfermedad aparenta ser algo 'negativo', en el sentido de que os veis perturbados por toda suerte de síntomas y dolores, la clave radica en interpretar a la enfermedad como un indicador o guía. Al hacer esto, se vuelve fácil cooperar con la enfermedad en lugar de resistirse a ella.

Puesto que, frecuentemente, la enfermedad representa una emoción atascada que está (parcialmente) más allá del alcance de su propio horizonte de comprensión, no siempre es fácil saber qué subyace tras los síntomas, qué origina la enfermedad. A veces parece muy difícil descubrir lo que el alma trata de deciros a través de una enfermedad específica. Comprendo que muchos halléis un bloqueo añadido en el hecho de no hallar en nadie la respuesta a esa aparentemente difusa conexión. Os invoco entonces a ‘ir adentro’ y examinaros a vosotros mismos minuciosamente, en el sentido de volveros conscientes gradualmente de la clase de energía que se está manifestando a través de la enfermedad, la señal que obtenéis de la enfermedad y qué es, en definitiva, lo que trata de deciros.

Esta comprensión con frecuencia es obstruida por el mismo temor que tenéis a estar enfermos. La primer reacción a la enfermedad a menudo es de negación o de resistencia. Más bien quisiérais que la enfermedad desapareciera tan pronto como sea posible, porque os atemoriza su presencia. Os asustan el deterioro físico, la vejez, la imperfección, la degeneración y finalmente la muerte.
Esta reacción de pánico es lamentable pues os aparta de una óptica más amplia respecto a la enfermedad. Podríais considerar a la enfermedad bajo otra luz, otra perspectiva. También podríais experimentarla como un mensajero de cambio, como un retorno a algo precioso que habéis perdido.

Para comprender la ‘función de indicador’ de la enfermedad, es muy importante decir ‘sí’ a los síntomas y dolores que pueden desplegarse dentro de vuestro cuerpo. Al decir ‘sí’, al aceptar el estado de vuestro cuerpo físico, realmente habéis resuelto la mitad del problema. Lo mismo vale para los familiares del 'enfermo', muchas veces convertidos ellos mismos, a su pesar, en inconscientes obstáculos para vuestra sanación, tomando por vosotros decisiones opuestas a la aceptación. Y es que el miedo a la pérdida de un ser querido, arraigado en la profunda emoción del abandono, juega un papel clave en la confusión. Aquí el problema no es la enfermedad misma, sino aquello que ésta representa, el/los bloqueo(s) implícitos. Al volveros hacia la enfermedad y decir ‘sí’ con vuestro corazón y con vuestra alma, vosotros ya habréis solucionado una parte del bloqueo incluso sin saber precisamente qué es lo que la enfermedad quiere deciros.

Sin embargo, este ‘decir sí’, esta actitud básica de aceptación, no es fácil para vosotros. Podéis encontrar resistencia (emocional o mental) que hace que os mantengáis diciendo ‘no’ – a veces sutilmente y a veces obstinadamente – a lo que vuestro cuerpo os está indicando. Con frecuencia, el cuerpo da indicios específicos. Por ejemplo, os hace sentir que debéis hacer una pausa, abandonar ciertas tareas, ser más amable con vosotros mismos, etcétera. Aunque aún no sabéis cómo interpretar vuestras enfermedades desde un nivel espiritual, ya podéis ver muchas de estas indicaciones particulares con bastante frecuencia.

Pero si ignoráis este lenguaje del cuerpo y os mantenéis en resistencia a la enfermedad, es muy difícil llegar a la esencia espiritual y significado de la enfermedad. Hay mucha ira y temor rodeándola. Sólo lográis la verdadera libertad interior enfrentándoos cara a cara con vuestra enfermedad, con vuestro dolor y aflicción, y también con vuestros sentimientos de temor y aversión. Abrazadlos y luego preguntadles calmadamente y neutralmente: ¿qué es lo que queréis decirme?

En vuestra sociedad no se manifiesta ni se permite tener intimidad con el propio cuerpo. Hablarle a vuestro cuerpo como a un ser que merece amor y respeto no está considerado como algo natural. En vuestra sociedad se os dan muchas imágenes idealizadas acerca de qué aspecto debería tener vuestro cuerpo, mensajes acerca de qué implica tener salud y qué son unas buenas condiciones físicas, lo que se debe y lo que no se debe beber y comer. En resumen, existe toda clase de normas y a prioris acerca de cómo debería ser una vida larga y saludable.

Pero todas estas imágenes idealizadas no tienen relación con el camino del alma. El camino del alma es sumamente individual. Por lo tanto, se os pide que sintonicéis con  vosotros mismos de manera sumamente individual para hallar la verdad en cuanto a la enfermedad, síntomas o simples tensiones que lleváis acumuladas. Se os pide que renunciéis a todas las ideas acerca del mundo externo y que vayáis en busca de vuestra propia verdad en lo más profundo de vosotros.

Este es un gran desafío para vosotros, porque el temor y pánico que os apresa en caso de enfermedad, hace que fácilmente acudáis a las autoridades externas (padres, pareja, instituciones sociales o políticas…), buscando en ellas consejo y confort. En el caso de una enfermedad, dicha autoridad podría estar representada también por un médico o un experto en tratamientos alternativos; tanto da básicamente. La clave es que con el miedo vosotros en ese momento hacéis entrega de vuestra propia responsabilidad y la cedéis a algún otro.

Por supuesto que no hay nada malo en escuchar los consejos de un experto y muy a menudo estos consejos son muy sensibles. Pero luego es importante llevar este conocimiento adentro y sopesarlo con vuestro propio corazón. Estimad el valor de este conocimiento. Sólo vosotros sois los jefes, los maestros de vuestro propio cuerpo, de vuestra propia vida. Sólo vosotros mismos sabéis qué es lo mejor para vuestro propio cuerpo. En el sentido más profundo de la palabra, sois los creadores de vuestro propio cuerpo y los mejor capacitados para reconocer los síntomas cuando se altera.

Recobrar la intimidad con vuestro propio cuerpo requiere práctica, no es algo evidente. Pero no os resignéis tan fácilmente. Cuando estéis tratando con tensiones o síntomas persistentes, tratad de examinarlos nuevamente. Ya sé que no es fácil, pero tomaos un momento para relajaros y luego viajad con una consciencia neutral a los lugares de vuestro cuerpo donde se manifiestan los síntomas o la energía de la enfermedad. Pedidle al dolor o a la enfermedad que tomen la forma de un ser vivo imaginario, de modo que podáis hablarle. Pedidle que se aparezca como un animal, un niño o un ser humano. O pedidle que se muestre como un guía, en cualquier forma. ¡Usad vuestra imaginación! La imaginación es un instrumento extraordinariamente valioso para descubrir los más profundos movimientos de vuestra alma.

Si hacéis esto, en cuanto notéis que vuestro cuerpo os responde – con imágenes o con sentimientos – podréis sentir alegría. Podrá haber ahí felicidad por el contacto recuperado, la intimidad recobrada. En cuanto os déis cuenta de que sois los únicos capacitados de hacer esto, de que no hay nada o nadie más excepto vosotros con la capacidad para llevar a cabo esta tarea de conocimiento del cuerpo a fondo desde adentro, os sentiréis de nuevo con confianza en vosotros mismos. Esta confianza en uno mismo hace que sea más fácil sentir lo que la enfermedad trata de deciros. Os facilita la conexión, impidiéndoos ignorar las respuestas que recibís desde vuestro ser interior, fruto de ideas mentales propias o ajenas. La intimidad con vuestro cuerpo es algo sumamente bueno, en todas las circunstancias, pero particularmente cuando el cuerpo muestra enfermedades o síntomas.

El medio para permitir que el cuerpo hable es el amor. No fomentáis la comunicación con vuestro cuerpo cuando tratáis de eliminar la enfermedad repitiéndoos a vosotros mismos ardiente y fervorosamente afirmaciones de sanación o forzando visualizaciones. Lamento deciros que ésta sigue siendo una forma de lucha o de resistencia a enfrentar el origen de la alteración. La clave consiste en que lleguéis a entender el significado de las partes enfermas de vuestro cuerpo. Si lo comprendéis, esto puede ser transformado y los bloqueos emocionales pueden ser eliminados. Así es como funciona el proceso de sanación; no luchando del modo que sea contra la enfermedad, sino aceptándola como a un amigo que quiere mostraros la dirección correcta. Esto es difícil de entender, porque los síntomas de la enfermedad y los diagnósticos de los ‘expertos’ os atemorizan y os angustian. De cualquier manera, aceptar vuestra enfermedad es el único modo, el único camino hacia la Luz. La enfermedad quiere llevaros de vuelta ‘a casa’.

El propósito de la enfermedad es obtener una mejor y más profunda comprensión de vosotros mismos. El resultado puede ser la recuperación física. Pero esto no siempre funciona así. La enfermedad no siempre desaparece en cuanto descendéis hasta la raíz del bloqueo emocional. Llegado a este punto, quisiera decir unas pocas palabras acerca de las enfermedades crónicas e incurables.

En caso de enfermedad crónica, hay síntomas físicos persistentes que se repiten, especialmente durante los períodos vulnerables, en los cuales más o menos perdéis contacto con vuestro ser interior. Esto puede ser totalmente desmoralizante. Por lo tanto, yo os pido que consideréis a la enfermedad desde una perspectiva más amplia. No tratéis de echar a la enfermedad continuamente. Tratad de verla como a un huésped bienvenido.

Las personas con enfermedades crónicas emprenden una ardua tarea. Al nivel del alma, ellos han estado de acuerdo en afrontar los miedos que se manifiestan en el contexto de su enfermedad, y en enfrentar las imágenes idealizadas de cómo se supone que uno debería desempeñarse en la vida. Asumir este desafío demuestra un enorme coraje. Quien decide venir al mundo en estas condiciones es un verdadero valiente.

Con frecuencia sucede que un alma elige una enfermedad crónica para resolver un problema específico de un modo muy enfocado. La enfermedad cada vez os refleja determinadas emociones. Hay un patrón emocional que acompaña a la enfermedad: Desesperación, abandono, pérdida de fe en la fuente de todo, etc. Tratar con estas emociones una y otra vez es una tarea totalmente pesada, pero acarrea muchos frutos para el alma. La recompensa a tan árduo esfuerzo es proporcional al coraje demostrado en afrontarlo.

Muy frecuentemente estas vidas tienen una gran profundidad y una riqueza interior que no siempre es percibida por los demás. Por lo tanto, no es sustentador luchar constantemente, o esperar un adelanto en los adelantos y condiciones médicas. El hecho es que la enfermedad suele avanzar en un movimiento en espiral, haciendo movimientos circulares hacia arriba, hacia un nivel más elevado. Aunque aparentéis recaer en los mismos síntomas cada vez, no es así como trabaja el nivel espiritual. En este nivel no retrocedéis sino que incluso alcanzan una profundidad mayor al tratar con las emociones que posiblemente hayan sido pasadas por alto durante vidas anteriores y por las que ineludiblemente se debe transitar en la espiral evolutiva del alma.

Esto también se aplica a los defectos físicos congénitos o hereditarios. En cuanto a esto a veces habláis de karma, pero yo soy cuidadoso con este concepto, porque tenéis una tendencia a asociar karma con delito y castigo, y no es así como funciona esto. Toda alma tiene el sincero deseo de conocerse al máximo y ser libre. Este es svuestro deseo más profundo. Partiendo de este ardiente deseo, a veces tomáis a vuestro cargo dolencias, enfermedades y defectos físicos que os ayudan a alcanzar vuestros objetivos. Ciertamente no es una cuestión de 'pagar deudas pasadas'. Es un profundo intento de liberarse, y a veces el mejor modo de obtenerlo es experimentando circunstancias (extremadamente) difíciles dentro de vuestro propio cuerpo. Por esta intención nosotros solamente podemos tener el mayor de los respetos. Especialmente en vuestra sociedad, en la cual se estiman las imágenes ideales inhumanas de cómo ser funcional, útil, bello y exitoso. Estos conceptos idealistas hacen que sea incluso más difícil vivir vuestra vida con un impedimento y a pesar de todo  experimentarla como significativa y alegre.  

Sois aquellos de entre vosotros que tenéis el coraje los que asumís tales vidas enfermizas. Ellos también irradian una clase de claridad y dignidad a aquellos cuyas vidas pueden pasarse por alto fácilmente. Cuando tenéis exito de acuerdo a los estándares prevalecientes de la sociedad, generalmente es más difícil dedicarle tiempo a descubrir  quiénes sois realmente y cuáles son vuestros motivos en la vida. Especialmente aquellos que estáis enfermos y débiles tenéis una función de ‘indicador’ hacia estas personas. Sois una ‘guía’ hacia la verdad y la claridad. Porque la verdad no implica perfección, sino amor y aceptación por todo lo que hay.

Finalmente, quiero decir algo sobre las enfermedades terminales, incurables. A veces, va a ser evidente que alguno no va a sobrevivir más a la enfermedad. El cuerpo gradualmente sucumbe a la enfermedad. El ‘marco terrenal’ no persiste. A ese grado, ¿qué hace el alma que se halla dentro del cuerpo? Mientras os mantengáis resistiéndoos a la enfermedad, no podréis establecer contacto con vuestra alma, con vuestro conocimiento interior que os dice que es hora de decir adiós, de aceptar también la despedida. A veces percibís de antemano que tenéis que partir, pero la idea os afecta con tal horror y pena que continuáis luchando. Estáis impacientes esperando que esa o aquella nueva medicina sea lanzada al mercado, o estáis esperando otro tratamiento en un futuro cercano que pueda ser efectivo. A veces simplemente os entregáis ciegamente a todo tipo de tratamiento que anestesie o retrase lo evidente.
Esto es totalmente entendible y yo ciertamente no pretendo condenar esta actitud, pero os lastimáis terriblemente de esta manera. Si soltáis y permitís que la muerte se acerque, notaréis que la muerte no es un oponente, sino en cambio un amigo. El dolor no tendrá motivo de presentarse. Aceptar la muerte os libera de la lucha.

Si escucháis aquello que la muerte quiere deciros, pasaréis por varias etapas antes de que esté teniendo lugar el verdadero proceso de morir. Estas etapas tienen que ver con una liberación gradual de todas las cosas terrenales: de vuestros seres queridos, de vuestros ambientes (terrestres), de vuestros sentimientos con todo aquello que observáis a vuestro alrededor. Este es un proceso hermoso, natural.

Sería una lástima ensombrecer este proceso con una actitud de lucha, en la cual tratáseis de agarraros bien a la vida a cualquier precio. A menudo, el cuerpo ya se ha vuelto tan frágil para ese entonces que ya no vale la pena continuar apegados a la vida. Dejadla, por el contrario, ir. La muerte es un liberador, que está ahí para serviros. La muerte no es vuestro enemigo. La muerte os trae nueva vida.

Cuando estáis con alguien que tiene una enfermedad incurable y sentís que él sabe que va a morir, tratad de hablarle acerca de esto suavemente y cuidadosamente. Es un alivio para la persona que pasa por esto. La cosa más valiosa y más preciosa que podéis hacer por una persona agonizante es sentaros cerca de él y sostener su mano. No hay nada más que necesitéis saber o ser capaces de hacer al acompañar a una persona que está muriendo.

La atención a los enfermos terminales es muy importante en vuestra sociedad. Algún día, todos os enfrentaréis con esto dentro de vuestra propia familia o dentro de vuestro círculo de relaciones. Simplemente estad presentes con la persona que va a morir y sentid el momento que está llegando. 
Sentid el momento extraordinario, poderoso en el cual el alma deja el cuerpo y regresa a los otros reinos, a su hogar.

No consideréis a la enfermedad que conduce a la muerte como a un enemigo que os va a derrotar al final. No es una batalla. Muy frecuentemente, la muerte viene a liberaros de incluso más dolor y sufrimiento. En absoluto sois perdedores. Simplemente continuaréis vuestro camino de otra manera.

A veces, hay asuntos particulares que os habría gustado vivir o haber superado durante esta vida, los cuales no pueden ser concluidos. Esto puede afligiros, y no sólo a vosotros sino también a aquellos que están detrás. No obstante, yo os pido que dejéis esto en paz, porque hay una sabiduría interior trabajando que os guía y que os reunirá con vuestros seres queridos en nuevas y mejores circunstancias. Algún día estaréis juntos otra vez y celebraréis la vida.

Hoy, mi mayor petición con respecto a la enfermedad realmente es: abrazad la enfermedad. Rodead a la enfermedad con amor y consciencia y permitid que ésta os lleve a una comprensión más profunda de vosotros mismos. Confiaos a la enfermedad y permitíos entrar en una comunicación más profunda con vosotros mismos. Estimular la mansedumbre o la rendición no significa ser pasivo o cruel con la enfermedad, sino cooperar con ella de un modo activo, como un amigo.

Yo os abrazo a todos con mi amor y os pido que hoy sintáis mi presencia, la energía de Cristo. Sentid el amor, disponible para todos, tanto en la salud como en la enfermedad. Hay tanto amor por todos lados alrededor de vosotros y disponible para todos vosotros, en cuanto liberáis vuestras críticas y juicios. Críticas acerca de lo que merecéis o no merecéis, acerca de lo que estáis haciendo bien y de lo que estáis haciendo mal, acerca de todas las cosas que todavía tenéis que hacer y lograr. Liberad. El Amor está presente aquí y ahora, para todos vosotros.

viernes, 14 de octubre de 2011

Trabajo, Dinero y Creatividad

El flujo de lo natural y el flujo de lo suficiente

Esta canalización se presentó ante una audiencia en vivo el 5 de Junio de 2005, en Haaren, Holanda. La palabra hablada ha sido ligeramente corregida para facilitar su lectura.

Queridos amigos,

Es con alegría y afecto que hoy estoy entre vosotros. Yo os conozco tan bien que me parece que os hubiera conocido ayer. En los reinos en los que yo resido el tiempo no es tan importante. Yo os reconozco muy bien, aunque vuestra manifestación, vuestra apariencia física, sea diferente a la de la época en la que yo os conocí mientras habité en la Tierra por última vez.

Yo soy Jeshua. Yo he vivido en la tierra, en un cuerpo humano, como Jesús. Yo he sido un ser humano entre personas exactamente igual que vosotros. Nada de lo humano me es extraño o desconocido. Es desde esta experiencia con la existencia humana que yo vengo a ayudaros en vuestro propio desarrollo, en vuestro nacimiento en la Nueva Era. La Nueva Era está en camino. En estos días está ocurriendo una transformación con la cual todos sentís un fuerte vínculo.

Quiero contaros algo más acerca de mí. En la tierra, yo fui un ser humano de carne y hueso y yo había formado un canal con la energía de Cristo. La energía de Cristo estuvo fluyendo hacia fuera a través mío y esa fue mi contribución esencial a la tierra en aquella época. Pero la energía de Cristo no es solamente mía; pertenece a todos vosotros. Todos estáis plantando una semilla, trayendo una parte de esa energía aquí a la tierra hoy, y en eso se halla vuestra mayor realización.

Sin embargo, esta transformación de lo Viejo a la Nueva Era, desarraiga y agita muchas cosas. El área del trabajo y del dinero está muy involucrada en este ‘desarraigo’, porque es precisamente un área en la cual las viejas energías están particularmente activas. Podríais caracterizar esto como las energías del poder y del ego.

Las viejas energías han estado tan fuertemente activas dentro de este campo que podéis encontraros con que es totalmente difícil tener una actitud equilibrada en los asuntos de trabajo y dinero. En vuestro trabajo, en la organización o empresa para la cual trabajáis o con las personas que son vuestros colegas, os enfrentáis con la sociedad. Muchas veces os preguntáis: ¿cómo me las arreglo con energías con las que no tengo afinidad y sin embargo están rodeándome todos los días? En este choque de lo viejo y de lo nuevo os gustaría saber cómo tratar con esta fricción.

Basándonos en los centros de energía en vuestro cuerpo, me gustaría dilucidar este tema un poco más.

El aura, que pertenece a cada ser humano, contiene siete chakras o centros de energía. En el plexo solar, el tercer chakra (cerca del diafragma o del estómago), está localizado el deseo. Es en este centro del deseo personal que se sitúan el poder y la ambición. En la era de la vieja energía, el ser humano de antaño, las personas han estado viviendo en exceso desde este centro. Esto ha tenido que ver con una actitud de ser muy aficionado a ganar, o de poner primero los propios intereses y de luchar a expensas de los demás. Una actitud como ésta con frecuencia nace del miedo y de un sentimiento de estar perdido, abandonado. No es mi propósito establecer juicios sobre estas energías. Yo sólo quiero mencionar que a menudo ellas están activas en el plexo solar, el tercer chakra.

Un chakra más arriba encontramos el centro del corazón. El corazón os conecta a vosotros con vuestro origen más elevado, con esferas de energías en las que alguna vez habéis residido y desde la cuales traéis consigo ideales que contrastan agudamente con las energías del poder y del ego.

Ahora, lo que sucede en la actual transformación de la consciencia es un pasaje de un lugar a otro del volante desde el plexo solar al corazón. Esto no significa que el plexo solar debería ser abandonado o dejado totalmente a un lado. No es verdad que debiérais ‘libraros del ego’. Es más una cuestión de pasar de un lado al otro el volante conductor hacia otro nivel del ser, y al hacer esto, basar vuestra vida en la energía del corazón. De un modo u otro, todos vosotros estáis buscando lograr esto, ya sea en vuestra vida personal o específicamente en el campo del trabajo y de la creatividad. Todos sentís un parentesco con el cambio hacia la energía del corazón. Todos intuís que de ese modo podéis vivir vuestra vida con mucha más alegría y tranquilidad.

Con respecto a la pregunta: ¿cómo trato con las energías basadas en el ego? (el vuestro y el de los otros), el paso esencial que se os pide hacer es conectar, desde el corazón, con las energías del plexo solar (el deseo y el ego) y guiarlas de un modo amoroso y afectuoso. Es la conexión entre el corazón y el plexo solar (en términos generales entre los chakras ubicados en la parte superior y los chakras ubicados en la parte inferior) lo que os provee de abundancia en el campo del trabajo, de la creatividad y del dinero.

Ahora, ¿cómo sabéis si actuáis desde el corazón o desde el miedo o ego? 
Me gustaría daros algunas pistas sobre cómo reconocer la energía del corazón en medio de un ambiente en el cual esta energía no es dominante.
Estáis acostumbrados a luchar y a tener que pelear por las cosas o personas que queréis. Especialmente en el área del trabajo, hay mucha competencia y lucha egoísta. Con frecuencia, tenéis que convertiros en lo que no sois (representar un papel) para obtener el reconocimiento deseado, mientras que vuestro corazón os dice que no debería ser así. El corazón añora una clase de presencia mucho más natural. Este deseo está fuertemente presente en todos vosotros. Por lo tanto, me gustaría explicaros cómo trabaja la energía del corazón y cómo podéis reconocerla.

La energía del corazón no ejerce presión y es muy suave y tierna por naturaleza. Ella os habla a través de la intuición. El corazón da suaves codazos y sugerencias y nunca os dirá algo que esté cargado emocionalmente con miedo o presión.

Por lo tanto, al primer flujo de energía del corazón me gustaría llamarlo el flujo de lo natural.  En vuestra vida cotidiana, vosotros claramente podéis notar si las cosas marchan suavemente y encuentran su modo natural o si repetidamente halláis resistencia frente a algo que tratéis de conseguir. En este último caso significa que no estáis – al menos no completamente – en armonía con vuestra energía del corazón. El secreto de la energía del corazón es que ella realiza milagros, no con fuerza, sino con serenidad y ternura.

Atreverse a seguir los dictados de la intuición es una de las formas más importantes de entrar en armonía con el flujo de energía del corazón, al cual yo llamo ‘el flujo de lo natural’. Seguir vuestra intuición en el contexto del trabajo y de la creatividad, donde esta energía no es evidente, crea posibilidades y oportunidades que voostros no esperáis. Esto os traerá más cerca del hogar, queriendo decir que os traerá a lugares en los que vuestra energía se siente ‘más en casa’.

Cuando haya problemas, por ejemplo un conflicto en el trabajo, y sintáis que no estáis en el lugar adecuado en ese ambiente de trabajo, tomaos un momento de silencio. Id completamente hacia adentro, tomad contacto con vuestro corazón, la fuente de mayor creatividad, y pedidle a vuestra intuición que os diga qué es lo correcto hacer en ese preciso momento. No tratéis de basar vuestras acciones en opiniones externas, en modelos sociales de comportamiento que, especialmente en el campo del trabajo, pueden ser agobiantes. La consciencia social o colectiva que dicta conductas aquí está fuertemente basada en el miedo: miedo a ser menospreciado, miedo a fallar, y miedo a la falta de dinero o abundancia material. Todos esos miedos podrían ensombrecer a vuestra intuición…y aún así hay una voz interior que os dice qué es lo que podría ser bueno en ese momento. La clave es atreverse a escuchar a esta voz. Veréis que ella surgirá con genuinas respuestas.

En esta situación, los sentimientos de desconfianza en vosotros mismos pueden bloquearos, y pueden impediros confiar completamente en el camino espiritual que se os presenta. Por camino espiritual, quiero decir la trayectoria de experiencias que os pone en contacto con vuestra fuente creativa más elevada, las energías creativas que quieren fluir hacia fuera a través de vosotros. Estas energías ya están presentes. La clave radica realmente en escuchar a vuestros propios sentimientos y deseos, no renegar de ellos y seguir las indicaciones del corazón sobre cómo podéis llevar a cabo vuestros deseos del mejor modo.

Habéis alcanzado el final del miedo en el área del plexo solar. Estáis resueltos a renunciar a esta forma de ser tiránica y estáis altamente motivados a conducir vuestra creatividad desde el corazón. Yo os pido que confiéis en vosotros mismos en esta etapa y que continuéis por este camino, porque ya traéis consigo una nueva energía a este mundo, la cual es de gran valor. Esta energía a menudo realiza cambios sin que lo sepáis: hacéis en verdad más bien del que sois conscientes. Estáis ayudando al nacimiento de la nueva era, al confiar en el flujo de vuestro corazón y atreviéndoos a seguir el flujo de lo natural. Por lo tanto, no tengáis dudas y continad por vuestro camino.

La energía del corazón es mucho más tranquila y tierna que las energías totalmente brutales o turbulentas que a menudo dominan el campo del trabajo. Por esta razón, se requiere coraje y fuerza para permanecer centrados en el corazón, cuando estáis rodeados por esas energías basadas en el ego. Pero yo os digo: seguir el flujo del corazón finalmente os conducirá a posibilidades creativas que son totalmente reales y prácticas, y os colmará de abundancia también en el nivel material. Confiarse a vosotros mismos a este flujo es un acto de lucha y de coraje.

Ahora quisiera decir algunas cosas acerca del dinero. En vuestra sociedad, la gente espiritual o idealista hace un problema del dinero. El dinero es pecaminoso, una energía inferior. Este es el resultado del hecho de que hayáis llegado a asociar al dinero con el poder y la riqueza a expensas de los demás. El dinero prácticamente ha llegado a ser sinónimo de poder. Esta asociación es una de las razones por las cuales el flujo de la abundancia material ha sido bloqueado en vuestro campo de energía.

Pero el dinero es inocente. El dinero es un flujo de energía que realmente encierra en sí pura potencialidad. El dinero ofrece oportunidades, el dinero es potencialidad; no hay nada malo en esto. Ni es el caso que al recibir dinero actuéis a expensas de los demás. Con el dinero sois capaces de crear cosas que benefician a otros. Bajo este respecto recibir dinero es crear más. Esta espiral creativa siempre genera también un flujo de dar, de modo que el dar y el recibir estén equilibrados. Este es el modo del corazón. Por lo tanto, no temáis recibir dinero. Asumid por el contrario la responsabilidad que se os brinda por medio de la abundancia.

Podéis no ser conscientes del hecho de que estáis bloqueando el flujo del dinero, de que tenéis una tácita aversión por el dinero. Tomáos un tiempo para examinar vuestros pensamientos y emociones con respecto al dinero y fácilmente podréis ver cómo ellos están obstruyendo el flujo de la abundancia en vuestra vida. A menudo existe en vosotros una tendencia a no permitiros tenerlo. Además, tenéis ideas negativas acerca de qué es el dinero y qué es lo que representa. Especialmente los Trabajadores de la Luz, almas con un gran sabor espiritual, asociáis dinero con lo bajo, con lo trivial, algo que tiene que ser trascendido. Aquí están activas muchas convicciones pertenecientes a épocas de vidas pasadas llenas de austeridad y abstinencia en el mundo material. Vidas que a menudo se han pasado en soledad, consagradas exclusivamente a la liberación espiritual. La energía de estas vidas aún resuena por todo vuestro campo de energía. Esto da como resultado un tipo de ‘rigor’ que os está limitando.

La abundancia material es algo natural: ¡Estáis destinados a disfrutar de la vida en la tierra en todos sus aspectos! Es algo natural amar a la tierra y a todo lo que se os ofrece, complaceros con las cosas preciosas y encantadoras. Amar a la tierra y a la realidad material crea y alimenta un flujo de abundancia. La tierra quiere proveeros de todo lo que necesitáis. No sólo se trata de crecer y evolucionar como un ser espiritual, sino también simplemente disfrutar de la vida como un ser humano.

Por lo tanto, por favor, considerad vuestra actitud hacia la abundancia material al nivel más profundo, y sentid cómo este flujo os ofrece la posibilidad de construir una nueva tierra, de cumplir vuestros sueños en el plano más denso de la realidad. Este no es el momento de apartarse de la sociedad, de meditar solos en la cima de una montaña. Es el momento de participar. Es el momento de permitir que vuestra energía fluya en este mundo y de recibir libremente todo lo que regrese a vosotros en justa y retribuida recompensa. No tengáis miedo de recibir abundancia. Honrar vuestros propios ingresos, recibir lo suficiente a cambio de vuestros esfuerzos, es parte de ser un ser humano espiritual bien equilibrado.

Quisiera decir algo más acerca de la palabra ‘suficiente’.
Yo os dije que la energía del corazón está caracterizada por ‘el flujo de lo natural’. Cuando las cosas salen bien y aparecen espontáneamente en vuestro camino, ésa es la señal de que os estáis moviendo con el flujo de vuestro corazón. Otro flujo de energía que pertenece al corazón es el flujo de lo suficiente. ‘Suficiente’ significa: todo lo que yo necesito aquí y ahora está disponible para mí y yo lo disfruto. Vivir en el flujo de lo suficiente significa que con frecuencia os sentís satisfechos y agradecidos con todo lo que tenéis, sintiéndoos alimentados por aquello que os rodea en el nivel material, emocional, mental y espiritual. Eso es la abundancia. Eso es tener lo suficiente.

La cuestión con la abundancia material es que la cantidad (lo mucho o lo poco que tengáis) no está necesariamente relacionado con la cantidad de placer que experimentéis. El punto clave es descubrir la clase de abundancia material que os hace sentir satisfechos y completos. Para algunas personas, esto podría significar vivir independientemente en una cabaña apartada donde puedan disfrutar de la naturaleza al máximo. Para otros, esto implica un lujoso apartamento donde poder disfrutar de la actividad y del bullicio de la ciudad. No hay juicio sobre esto desde nuestro lado, desde Dios o desde el Espíritu.

La clave es encontrar el flujo que os hace felices a vosotros, que os da el sentimiento de que vivís la vida al máximo. Ése es el flujo de lo suficiente. Lo ‘Suficiente’ es un sentimiento, no es una cantidad de cosas.

Cuando ustedes os sentís fuera de éste flujo, echad un vistazo a todas las cosas que os rodean ahora y ved en ello un mensaje energético dirigido a vosotros mismos: ‘Así es como yo creo la realidad ahora. Esta es la realidad que he creado’. No os juzguéis. Luego sentid la energía de vuestro ambiente actual – ya sea vuestro hogar, vuestra vida social o vuestra parcela laboral – y comparad este ambiente con los lícitos anhelos que siente vuestro corazón. Al hacer esto os volvéis conscientes de la ‘carencia’, de aquello que no está ahí. No os dilatéis ni regodeéis en la insatisfacción. Este no es un ejercicio para hacerlos sentir mal. El propósito es que os permitáis sentir profundamente por dentro que hay objetos o circunstancias que querríais traer a vuestra vida. Esta comprensión silenciosa es el imán más grande para el cambio. No tenéis que actuar en visrtud de esto. El conocimiento de qué es lo que anheláis es suficiente. No es necesario empujar para el cambio en el nivel material. La clave es sentir profundamente (conectar con el sentimiento, no desde el trastorno emocional) qué es lo que anheláis y luego dejar esto en manos de vuestro corazón. Tan sólo liberadlo y confiad. Las cosas comenzarán a cambiar en vuestras vidas. Abandonándoos a la experiencia de los sentimientos, y otorgándoles el crédito que merecen. Tal vez entonces los viejos modelos, los trabajos, las relaciones desaparecerán en primer lugar. Podéis confiar en que lo que estáis perdiendo  simplemente está retirándose para dar lugar a todo lo que el corazón ha soñado y que aparecerá luego espontáneamente en vuestro camino. Entrará en vuestra vida con suavidad y elegancia. Es vuestra honestidad y coraje, vuestro ‘permanecer leal a los anhelos del corazón’, lo que os liberará de las cadenas de la esclavitud y entregará la ‘realidad de lo suficiente’.

Hay suficiente para todos vosotros. ‘Suficiente’ es el estado natural del ser. Todos estáis aquí para experimentar lo suficiente; el flujo de lo suficiente está disponible para todos. No tiene ningún sentido conformarse con menos. No es verdad que os volveréis mejores (mental o espiritualmente) por medio de la abstinencia o de la pobreza auto-impuesta. Podríais incluso desarrollar emociones nada aconsejables de amargura o de hostilidad debido a esto. Por favor no tratéis de buscar alguna clase de justificación espiritual para vuestra falta de abundancia. Todos estáis aquí para disfrutar de la vida al máximo, para permitir que vuestra energía creativa fluya en el mundo y para recibir riquezas en justa reciprocidad.

Los Miserables

¿Cuántas veces hemos pasado ante un mendigo que pedía unas monedas para un bocadillo y, en el mejor de los casos le hemos esquivado, con la mirada huidiza? (en el peor le hemos humillado miserablemente enfrentándole con su improductividad)
¿Cuántas veces nos hemos saltado un paso de cebra ante la atónita mirada del peatón
En un accidente de tráfico, ¿cuánto nos ha costado reconocer sin rechistar que quien cometió la infracción fuimos nosotros?
¿Cuánto hemos robado?
Qué fácil mirar la paja en el ojo ajeno sin percatarse de la viga en el propio…

De aquellos polvos estos lodos…

Que cada cual haga examen de conciencia, porque el azar no existe. Nada es aleatorio en el Cosmos.

And yet, you still ain't seen nothing



¿Alguien puede a estas alturas negar que lo que está pasando en el mundo no es algo pasajero?
Sin temor a equivocarme me atrevo a decir que nos hallamos en los albores de un punto esencial de inflexión en el camino de la humanidad. Tengo serias razones para afirmar que, desde una perspectiva más amplia y elevada, nos hallamos en el vórtice de un cambio sustancial en lo que respecta al marco de referencia en el que las relaciones políticas, sociales y económicas se han desarrollado hasta ahora. Es decir, la vida misma. Modestamente debo decir que a la edad de 12 años tuve la sospecha de que la realidad fabricada por el hombre estaba anclada en estructuras obsoletas y rudimentarias, en franco desequilibrio con la armoniosa naturaleza de toda la Creación.
Y ahora la misma democracia, sus fundamentos como sistema de convivencia se está viendo cuestionada, por no hablar del sistema de libre mercado, un consensuado estauquo comercial manipulado por un sistema financiero manipulado desde hace más de 150 años por un manojo de psicóticos oligarcas en cuyas mentes nunca ha habido nada más que las propias ansias de poder y dominio desmedido (planes eugenistas incluidos) sobre el 98% restante de la población. Una élite que se ha permitido incluso el lujo de autocombatirse involucrándose en batallas entre las propias facciones que la componen (¿a caso creías que los poderosos están libres de disensiones?), involucrando en dichas contiendas, por supuesto, a base de sloganes y llamamientos al honor y la libertad, a las masas ignorantes –y abducidas de jóvenes varones en edad de procrear (y traer con ello almas frescas y limpias al mundo)– por un sistema fagocitador y anestesiante. Lo más curioso (y paradójico) de todo es que las mismas élites que han creado el trance hipnótico inducido desde los medios corporativos de información en el que nos hallamos sumidos, están brindándonos, en el contexto de esta caótica coyuntura de inicios de siglo XXI, la maravillosa oportunidad de desapegarnos de todo lo que el mismo sistema ha fabricado. Poniendo a las personas contra las cuerdas y escenificando (una vez más) con geniales manipulaciones las intenciones que albergan, exacerbando los ánimos que ellos mismos han provocado, nos están dando un ultimátum para atrevernos a salir del consenso del tablero de ajedrez que ellos propusieron desde un principio (tus bisabuelos ni se acuerdan), antes de que finalmente 'tiren de la cadena'. La Historia está escrita en pergaminos cíclicos y éste que estamos presenciando es el fin de uno de ellos.

Por escéptico que quedes después de leer estas palabras, mi argumento se basa en el hecho de que quien está leyendo estas palabras es (eres) un ser eterno y sabio que acepta el carácter omnipotente de la energía que todo lo crea y anima: el amor. Ya sé que te preguntarás que si el amor es el origen de todo, por qué todo lo que presencias está inconfundiblemente teñido de violencia y miedo. El amor de Dios te hizo tan completo/a que te concedió incluso la prebenda de permitirte experimentar visitar los más recónditos lugares del Cosmos y blindarte (anestesiarte) ante el ingente abanico de experiencias que pudiseses hallar en el camino, hasta el punto de servirte de la amnesia para disociarte de la misma emoción de la separación.

Dejar atrás la creencia de que la libertad es 'algo' que está afuera en alguna parte, que alguien te quitó y que por eso consideras tu 'deber' recuperarlas por la fuerza, es todo lo que necesitas para despegarte de esta ficticia realidad en que consiste el holograma que tus escasos físicos cinco sentidos te han servido para percibir. Expulsar la ira es condición sine qua non para despertar del sueño y conectar y congraciarte con el estado de la mente que Jim Carrey describe fugazmente:



Este es el momento de salir finalmente de la Caverna de Platón y descubrir el Sol ahí afuera. Tiempo de estirar las piernas y salir del teatro del mundo, un teatro que está siendo derrumbado por los mismos que lo fabricaron. Si te dejas arrastrar públicamente por tu ira, sin rescatar de tu inconsciente las energías atascadas en tu cuerpo emocional, corres el serio riesgo de creerte lo que los señores de este mundo te van a proponer: la llave a una gruta mayor dentro de la misma caverna.


La paz interna de cada uno, necesaria para que la necesaria confraternización mundial sea posible, solo se consigue liberando desestimando la neurótica necesidad de reclamarle a la vida lo que sientes que te debe. Cuanto más concreto seas ubicando en tu pasado los recuerdos que te atormentan y que has tratado por todos los medios de mantener ocultos de tu memoria consciente, mayores serán tus opciones de reintegrar la consciencia a tu mente, tal como la tenías en el momento en que viniste a este mundo: intuitiva, amorosa, espontánea, generosa, afectuosa y abierta a cualquier tipo de parabien.
Tu única de opción de salida de este laberinto mental al que globalmente todos hemos contribuido en nuestra medida, es devolverles (consciente aunque simbólicamente) las energías del miedo, la vergüenza, el ridículo, el desamparo, el rencor, la pereza, la duda, etc… –reconociendo el abandono, el desamor que experimentaste cuando tus entonces necesidades reales no fueron satisfechas– a todos y cada uno de aquellos que te encontraste por el camino y que nutrieron tu confusión mental y se aprovecharon de tu inocencia para moldearte a su gusto y conveniencia: padres, tíos, abuelos, hermanos mayores, docentes, etc…
No se trata de culpabilizarlos (aunque cuando descubras el origen real de tu ira, desearás escenificar una ejecución sumaria de cada uno de ellos), como un amigo me ha sugerido, sino de extirpar del doble fondo de tu mente, la herencia mental perversa. Lo que sucedió era inevitable, visto el estado de neurosis en que se hallaban todos ellos cuando llegaste al mundo. No se trata de lamentarse por lo que pudo haber sido y no fue, sino de liberarte de las emociones acumuladas que por pánico a las repercusiones que para ti y tu entorno creíste que tendría su expresión.
Y no necesitas 'vomitar tu rabia' en presencia física de los irresponsables que vayan surgiendo a la superficie de tu lago de lágrimas (de hecho sería muy contraproducente en un estadio temprano de tu catarsis). Debes hacerlo en la intimidad. Si es posible con la ayuda de alguien que 'comprenda' la naturaleza del proceso y sea capaz de abstenerse de emitir juicios o caer en la tentación inconsciente de tratar de disuadirte de ir más allá… No necesariamente debe ser un profesional de la psicología. Muchas veces los Amigos (con mayúsculas) son los más indicados en estos casos.
A medida que vayas accediendo a tu pozo de desconsuelo, estarás ascendiendo hacia tu libertad. Será doloroso. Lo digo por experiencia. Pero a medida que vayas desanudando los bloqueos del hilo conductor de tu existencia, te irás desembarazando de todos los prejuicios que inconscientemente te mantenían maniatado/a a una vida de actitudes automatizadas y sintonizarás con la armonía de toda la Creación. Conectarás con el dolor sufrido y finalmente empatizarás con el que otros sufrieron por tu causa. A fin de cuentas limpiar tu casa se trata de eso.

Todos somos hermanos. El universo está poblado de vida inteligente. El límite está en los barrotes de tu mente.


martes, 11 de octubre de 2011

Accidentes que no fueron (I)

"Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn. 8:31)


Dicen –y estamos empezando a reconocerlo y aceptarlo– que aquello que llamamos la 'realidad', y que no es más que el cúmulo de percepciones generadas por nuestros escasos cinco sentidos físicos, se sustenta en –y es atraída por– nuestros pensamientos y creencias. Recogemos e incorporamos dichos pensamientos en la bandeja de entrada de nuestro gestor de correspondencia mental, nuestra embajada particular de aquello que Jung denominó el Inconsciente colectivo, sin concedernos el tiempo a aplicar la nativa capacidad de discernimiento de la que estamos dotados, capacidad con la que discriminar la fiabilidad de la procedencia de dichas creencias. Rara vez nos detemos a realizar el adecuado escrutinio entre los pensamientos aceptables y los delirantes. Hemos perdido de vista el potencial del sentido común, dando por sentadas muchas cosas y comulgando aborregadamente con quijotescas ruedas de molino, sin tan siquiera darnos el permiso para cuestionarlas. Y lo hacemos simplemente porque fueron difundidas con anterioridad, por medios masivos de comunicación. Noticias en cuya gestación no hemos intervenido aunque sí hayamos participado generación tras generación en esforzadas tareas divulgativas, por supuesto siempre ad honorem.

Este artículo no tiene la pretensión de alterarte (o si) aunque sin duda producirá un refrescante efecto desestabilizador en tu esquemas mentales. 

Al grano. En abril de 2012 se cumplió el centenario de una de las mayores tragedias que el transporte naval ha testimoniado. Tragedia que, difundida en su momento con el mayor de los ecos mediáticos, sacudió a la opinión pública de este mundo.



Para muchas personas la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912 fue sin duda la más trágica de su vida. En esa gélida noche, el Titanic, flamante nuevo buque de la compañía White Star Line –calificado como “el insumergible” (unsinkable) por sus armadores– se fue al fondo del Océano Atlántico para siempre. Y junto a él, 1523 de sus pasajeros desaparecieron bajo las aguas de Terranova, convirtiéndose en uno de los mayores siniestros de la humanidad. Todavía hoy, su hundimiento sigue siendo un tema que suscita pasiones y conmoción.


El capitán designado para gobernar el trayecto inaugural del imponente Titanic era Edward Smith, un experimentado (?) navegante –y fiel coadjutor jesuita– al que respaldaban más de 40 años de experiencia como navegante, contratado por John Pierpont (JP) Morgan, a la sazón el mayor magnate del acero de la época. Éste financiero, gracias su ilimitada fortuna personal se había fácilmente hecho por entonces (1893) con la propiedad de la naviera White Star Line.
Bruce Ismay, hijo de Thomas Henry Ismay –verdadera 'alma mater' tras la que se halló el nacimiento de la famosa naviera allá por 1869– fue designado oficialmente por el propio JP Morgan –de cara a los medios– como director de la naviera. Sin embargo, técnicamente Ismay no era sino un mero asalariado del financiero. La compañía White Star estaba siendo superada en estándares de lujo y tamaño por la joven Cunard, con sus estandartes a la cabeza (Mauretania y Lusitania).




Morgan Robertson fue un oficial estadounidense de la marina mercante, popularmente conocido por ser el autor de "Futility, or the wreck of the Titan", la novela premonitoria de los acontecimientos que nos incumben en este artículo. También fue el autor de "Beyond the Spectrum" en 1914 (un año antes de su propio fallecimiento), novela donde relata pormenorizadamente, si bien con 27 años de adelanto, el ataque sorpresivo de la marina nipona sobre la base naval estadounidense de Pearl Harbour. ¿Un escritor? ¿Un profeta? 


El 24 de marzo de 1915, Robertson fue encontrado muerto en su habitación en el hotel Alamac en Atlantic City, Nueva Jersey, Estados Unidos, a la edad de 53 años. Se cree que la causa de su muerte pudo haber sido una sobredosis de yoduro de mercurio, utilizado para el tiroides y la reuma.

Dicho esto vayamos al relato propiamente...

National Geographic 'Los Secretos del Titanic,' (1986):
'En el momento de zarpar desde Southampton, al sur de Inglaterra, se hallaba a bordo el padre Francis Browne. Era el jesuita más poderoso de toda Irlanda. […] El Provincial Padre Francis Browne y 2 (los jesuitas consideran, al parecer, a las diversas naciones como provincias del Vaticano), por entonces un joven (32) religioso y ya consumado fotógrafo (actualmente es comparado con los famosos Doisneau y Cartier-Bresson) embarca en el Titanic con el propósito de constatar fotográficamente la presencia a bordo de los tres empresarios más acaudalados e influyentes en el mundo por entonces –John Jacob Astor, Benjamin Guggenheim e Isador Strauss–. 



A continuación, el padre Browne (un cura muy castrense sin duda a juzgar solo por la foto) cena en privado con el Capitán Smith, a la sazón miembro asociado 'coadjutor' (y 2) de la Compañía de Jesús y, con toda probabilidad, le recuerda su juramento de obediencia a la Orden fundada por Ignacio de Loyola durante el concilio de Trento (ya sabes, con motivo de la Contrarreforma urgente con la que el Vaticano reaccionó a la osadía reformista luterana). Una orden a la que se bautizó vergonzosamente como la 'Compañía de Jesús'. A la mañana siguiente, el padre Browne se despedía de su 'discípulo' y desembarcaba en la segunda escala del trayecto, la irlandesa Queenstown –actualmente Cork–, curiosamente su ciudad natal.' La escala técnica en Queenstown tan solo conllevó el abordaje de 4 pasajeros (entre ellos un presbitero escocés) y el desembaco de 8, entre los que se hallaba el también sicario jesuita padre Browne)

Parece ser que mientras tomaba fotos de los acaudalados empresarios durante la travesía hasta Irlanda, uno de ellos (probablemente el mismo John J. Astor), habiendo entablado amistad con el padre Browne, se ofreció a abonar su pasaje para el resto del trayecto hasta Nueva York. Al notificar a su superior en Roma la oferta recibida, el padre Browne recibiría un telegrama recibido por el telegrafista del mismo buque en el que sucintamente se lee:


"Desembarque de este buque, Provincial".
 

El Capitán Edward Smith, conocedor como fiel coadjutor, de lo irrevocable de los mandatos transmitidos por la más alta jerarquía jesuita, acababa pues de ser puesto pormenorizadamente al corriente acerca de cuál debía ser su modus operandi una vez alcanzadas las aguas del Atlántico Norte: debía cooperar en el hundimiento del Titanic. Y en eso puso todo su empeño, tal como le fue ordenado en la misiva que el padre Browne l entregó la noche anterior. El capitán Browne no hizo preguntas. No tenía alternativa en virtud del voto de obediencia anteriormente mencionado. Por lo demás, y de acuerdo con la estricta y secreta filosofía jesuita: "Los inocentes son perfectamente prescindibles cuando un bien más elevado se antepone. El fin justifica los medios." No olvidemos el origen de la Compañía de Jesús: "...Su fin es "militar para Dios bajo la bandera de la. Cruz y servir sólo al Señor y al Papa, su vicario sobre la Tierra". "El combate de la Iglesia contra los protestantes y el proselitismo y la recuperación del catolicismo en los territorios centroeuropeos se hicieron gracias a la militancia activa y directa de la Compañía de Jesús, el gran instrumento, junto con las decisiones tomadas en el Concilio de Trento, para reformar la Iglesia católica." (fuente)
Esta máxima justificativa de eventuales 'daños colaterales', es una máxima argumentada y llevada a la práctica con inusitada frecuencia, a lo largo de la historia. Sabemos que Carl Marx y Friedrich Engels –padres del socialismo– utilizarían esta máxima para conseguir su propósito de instaurar la ´lucha de clases', de los que poco después Lenin sería el perfecto sicario al acabar con la estirpe de los Romanov (curiosamente defensores de la tradición cristiana ortodoxa, enfrentada desde el Gran Cisma, con la doctrina vaticana). Esa es, y no otra, la gran razón ideológica que se halla detrás de la manipulación de los recursos financieros del mundo. La meta: Un único poder religioso en el mundo; una única moneda; un único sistema bancario; un único sistema educativo; un único ejército. El Nuevo orden Mundial.
El capitán Smith había estado navegando por el Atlántico Norte durante 26 años. Era, pues, uno de los navegantes más experimentados del mundo en esas aguas frías. Edward Smith sabía pues, perfectamente, dónde se hallaban los icebergs y cuál era la velocidad adecuada para poder sortearlos. Sin embargo, siguiendo órdenes tan estrictas como secretas, propulsó al Titanic hasta alcanzar su máxima velocidad de crucero (22 nudos), atravesando, en una calculada noche sin luna, un inmenso campo repleto de icebergs de 80 millas cuadradas de superficie. Había recibido órdenes de su dios –desde el Vaticano (a través del padre Browne) de aproximar lo máximo posible el buque a los témpanos de hielo. Nada debía ni podía interferir en dicho mandato. Debía poner todos sus conocimientos al servicio de la causa jesuita...


Determinar fehacientemente qué es lo que con exactitud sucedió alrededor de las 11 de la noche en las proximidades de Terranova implicaría extraer una bola de cristal capaz de leer el pasado. Sin embargo, las acciones tomadas por el Capitán Edward Smith durante sus últimas horas de vida tras la fatal colisión con el témpano de hielo, delatan el estado de ánimo de un profesional de la navegación que en absoluto se corresponden con el liderazgo y confianza que se presupone de alguien con su rango, autoridad y experiencia. 



 Más bien fue descrito por los supervivientes, como un alma en pena, como ido, luchando con su conciencia, lo cual encaja perfectamente con el estado de ánimo un ser humano abrumado por el destino al que está arrastrando a los ocupantes del buque. Un destino sellado con la obediencia debida al mandato de instancias más elevadas. Un hombre atado de pies y manos, con una cadena al cuello de su conciencia, algo excelentemente descrito en la Película de James Cameron durante la escena en la que Smith se encierra fatalmente en el puesto de mando.



La falta de plazas, para todos los ocupantes del buque, en los botes salvavidas era totalmente intencionada. Muchos de dichos botes fueron simplemente ocupados por algunas mujeres y niños. El capitan jesuita nunca dio la orden de pedir auxilio por radio puesto que extrañamente el recientemente inventado ingenio de Marconi dejó de funcionar días antes, y tiró por la borda todas las bengalas de auxilio de color rojo, dejando solo disponibles bengalas blancas, consideradas en marina mercante como las usadas para celebrar fiestas y eventos. De hecho así fue advertido por los buques próximos. Todo ello no se debe a la argumentada arrogancia del armador o de la tripulación acerca de la insumergibilidad del buque. Todo este cúmulo de fatales circunstancias había sido calculado al detalle. Ningún buque debía socorrer al Titanic en su agonía. Mucho se ha especulado sobre la identidad del barco misterioso que pasa de largo en la fatídica noche, y que pudiese haber salvado a todos los pasajeros del Titanic. De hecho, la heroica decisión tomada por el capitan del Carpathia, Arthur Henry Rostron, quien sin dudarlo un instante pone rumbo inmediato al lugar de la tragedia a 93 kilómetros y a quien generaciones enteras tendrán que mostrar gratitud entera por su providencial presencia en el lugar del hundimiento, rescatando a los más de 700 supervivientes. El fin de la suerte del Carpathia, termina en 1918, ya con la Primera Guerra Mundial, dando sus últimos coletazos. El barco, aunque podía ser convertido en barco de transporte de tropas, con capacidad para 3000 soldados, jamás fue convertido en transporte bélico. El 17 de junio de 1918, hacía la ruta rumbo a Estados Unidos, junto con un convoy de otros barcos. Cuando se encontraba a la altura de 120 millas de Fasnet (Irlanda), y al mando del capitán Willian Prothero, recibe tres impactos de un submarino alemán, al mando de Wilhem Werner, matando a tres tripulantes, pero sin consecuencias para los 57 pasajeros y resto de tripulantes. Se hunde definitivamente a las 12.40 de la mañana.

Con respecto a los tres caballeros fotografiados por el padre Frank Browne a bordo del Titanic: John Jacob Astor, Benjamin Guggenheim e Isador Strauss, habían sido invitados por John Pierpont Morgan a bordo del trayecto inaugural del deslumbrante buque propiedad del financiero jesuita , para parlamentar con el mismo J. P. Morgan aparentemente para acercar posturas y limar asperezas respecto de la conveniencia de la creación del Banco Central Norteamericano, el llamado actualmente banco de la Reserva federal Norteamericana, algo a lo que estos tres hombres se oponían radicalmente, a pesar de  los argumentos esgrimidos a favor de dicha creación en virtud del llamado 'Panico de 1907', La crisis financiera que tuvo lugar en los Estados Unidos cuando la Bolsa de Nueva York cayó cerca de 51% de su pico el año anterior.
JP Morgan nunca embarcó en el Titanic, aduciendo una indisposición.

El hundimiento del Titanic, como el asesinato de John F. Kennedy y el de su hermano Bobby, el del Dr, Martin Luther King, Mahatma Ganghi, John Lennon, y tantos otros adalides de la libertad, se planificó como ritual del sacrificio de estas tres personas opuestas al imperio de la orden jesuita en los Estados Unidos. Las demás víctimas fueron considerados simples y justificables 'daños colaterales' personas totalmente prescindibles. El hundimiento del Titanic fue posiblemente el mayor desastre mediático de la primera mitad del s.XX si exceptuamos los dos conflictos armados mundiales. Y, de acuerdo con el libro 'Terroristas secretos' de J. Hughes, esta tragedia, como otras que menciona el libro, fue ordenada por la orden jesuita, auténtico brazo militar de la iglesia católica romana.
Un 14 de abril (1912), curiosamente coincide con la misma fecha en que Abraham Lincoln fue asesinado.
Recordemos que Lincoln, en su momento se había opuesto a un prematuro intento por otorgar al Congreso el poder de imprimir el dinero. También abolió la esclavitud).
Con la desaparición de los tres financieros mencionados desapareció toda oposición a la creación de la Reserva Federal de Wall Street, el organismo financiero privado que regula y ha tenido secuestrado hasta hoy el flujo financiero. En diciembre de 1913 nace dicho organismo y se sientan las bases del proceso inflacionario/deflacionario que actualmente conocemos. Ocho meses más tarde los jesuitas ya habían, gracias a ello, obtenido suficiente financiación (a expensas de los contribuyentes norteamericanos) como para dar el pistoletazo de salida a la Iª Guerra Mundial.


"Es espantoso dirigir a este gran pueblo pacífico a la guerra, a la más terrible y peligrosa de todas las guerras, en la cual la civilización misma parece estar en la balanza."
(Woodrow Wilson, Presidente de EEUU 1912-1920)

La llamada 1ª Guerra Mundial tuvo su origen en el asesinato en Sarajevo del Archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del imperio austro-húngaro. No olvidemos que Sarajevo era la capital de Serbia, cuya ancestral fe ortodoxa –junto con los planes expansionistas de anexión con Bosnia-Herzegovina– y la órbita que describía alrededor de la Gran Madre Rusia, entraba en colisión con la doctrina que, desde Roma, reconocía al Papa como supremo y único representante de Jesucristo en la Tierra. En un mundo tan diverso y tolerante, resulta curiosa la insistencia en transmitir un pensamiento único.
Cada vez más rumores apuntan a que la necesidad por parte de las esferas vaticanas de extirpar a la familia Rusa Romanov, defensores del cisma cristiano. Esta sería, y no la difundida lucha obrera, la verdadera razón de la Revolución bolchevique. No en vano, la financiación necesaria para imponer la llamada dictadura del proletariado y acabar con la Rusia zarista, provino de los fondos generados por la Reserva Federal Norteamericana, verdadera fuente de creación del modelo dinero-deuda impuesto por la élite sionista-jesuita.
Eric J. Phelps, Asesinos Vaticanos. Halcon Unified Services. P. 247.

El drama del Titanic fue, en definitiva, uno de los crímenes más perversos jamás cometidos.
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