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martes, 11 de octubre de 2011

El reto del hombre

En su libro El retorno del rey (ed. Vesica Piscis) Ton Van der Kroon, precursor del desarrollo personal masculino en Holanda, nos presenta un mapa para recorrer el camino que nos permita encontrar como hombres de nuevo nuestro sitio. Hablamos con él acerca de la crisis de lo masculino y de las pautas que están permitiendo el surgimiento de una nueva masculinidad.



Usted ha indicado que en estos tiempos mientras las mujeres están realizando un viaje hacia arriba los hombres lo están llevando a cabo hacia abajo. ¿Podría explicar este planteamiento?
Creo que las mujeres tienen mucho que ganar en esta época después de siglos de ser degradadas. Por primera vez en milenios tenemos una cultura en la que valoramos a hombres y mujeres por igual, o al menos lo intentamos. Así que las mujeres encuentran su fuerza y ganan poder, mientras que los hombres tienen que desprenderse de su poder y de su estatus, para lograr el equilibrio. El patriarcado está a la baja; las religiones patriarcales, la economía patriarcal, la política patriarcal, ya han tenido su época. Necesitamos ecología, y un nuevo equilibrio entre la energía femenina y la masculina. Si no, no sobreviviremos. No podemos seguir como antes, eso seguro.

"Las mujeres encuentran su fuerza y ganan poder, mientras que los hombres tienen que desprenderse de su poder y de su estatus, para lograr el equilibrio. Necesitamos un nuevo equilibrio entre la energía femenina y la masculina. Si no, no sobreviviremos". 

Pero no es la comprensión de esta situación lo que hace que los hombres 'suelten cuerda', sino más bien las crisis individuales en las que se sienten perdidos; ¿está de acuerdo?
Sí, eso es verdad. Normalmente dejamos ir cuando hay una crisis. Necesitamos pasar por un divorcio, o una crisis nerviosa, o una enfermedad, para darnos cuenta de que no podemos seguir de la misma manera. Normalmente los hombres podemos ser muy perseverantes rayando en la tozudez, así que bajar la cabeza y dejarnos llevar no es nuestra mayor virtud: es algo que necesitamos aprender y practicar.

En el viaje a las profundidades que Vd. plantea, es inevitable el encuentro con el salvaje. ¿Puede explicarnos esta figura y qué papel juega en el reencuentro del hombre consigo mismo?
El hombre salvaje es una especie de chamán occidental. Está en contacto con la naturaleza, con nuestra naturaleza interior y con las raíces de la vida. Hemos olvidado nuestras raíces. Ya no estamos en contacto con la naturaleza. En la escuela los niños aprenden a comportarse y a ser 'buenos chicos'. Pero eso no es lo que los convierte en verdaderos hombres. Así, no se encontrarán a sí mismos: solo se comportarán bien o mal. Necesitamos una masculinidad auténtica, hombres que tengan conocimiento de sí mismos y sepan lo que es estar solo, ser espontáneo, ser cariñoso y ser sabio. El salvaje es un iniciador en los misterios de la vida misma. Nos adentra en el oscuro bosque del alma, adonde nadie ha ido antes. En nuestra sociedad necesitamos más hombres en contacto con su naturaleza salvaje, para que guíen a los chicos jóvenes y les hablen de la vida.

En nuestra sociedad occidental, ¿quién o qué podría ejemplificar al hombre salvaje?
Podría ser un mentor o un profesor quien acompañe a los jóvenes. Alguien que ve el potencial que hay en la gente joven y que se preocupa por ellos. Ya tenemos suficientes ejemplos que nos enseñan éxito, ambición o conocimientos, pero necesitamos más hombres mayores que enseñen a los jóvenes la sabiduría de la vida, el frenar, la reflexión, el duelo y aprender a enfrentarse al dolor y al fracaso. Sin pérdidas no hay ganancias.

Existe por otra parte la antípoda del salvaje, que es el hombre que no se atreve a tomar su poder. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?
En Europa hemos crecido después de dos guerras mundiales, en las que se perdieron generaciones enteras de hombres. Así que mi generación ha tenido que hacer frente a una generación de padres lisiados, ausentes, rotos emocionalmente, espiritualmente y socialmente. Estaban heridos y, como tales, no podían ayudarnos a convertirnos en hombres adultos: padres ausentes, hijos perdidos. Así que nosotros estamos viviendo en una sociedad de chicos perdidos, que intentan comportarse. Es muy doloroso. No por fuera, sino por dentro. Los estragos de la guerra siguen estando, en silencio, dentro de muchísimos hombres. En el trabajo que hago, yo veo este dolor en los hombres; sale a borbotones cuando les preguntas cómo era la relación con su padre: no lo saben. No había relación: solo había vacío, o una sensación de ineptitud, pérdida o mal entendimiento. No había ningún vínculo entre padre e hijo, ninguna conexión espiritual, y por eso vemos a muchos hombres que son incapaces de encontrar su poder: o se convierten en el típico macho o en unos blandengues, porque les ha faltado un ejemplo sano de paternidad y masculinidad.

Pero las guerras mundiales están muy lejos; tiene que haber otros factores importantes...
En realidad no están tan lejos: los padres de mi generación nacieron o en el período de entre guerras o durante la Segunda Guerra Mundial y en España hubo la Guerra Civil. Nuestros padres sufrieron el dolor emocional de crecer en una zona de guerra. Mi padre tuvo que luchar en Indonesia. Y sus cuatro hijos jóvenes, nosotros, vimos y vivimos los resultados: mi padre se quedó emocionalmente estancado en la guerra y nunca salió de ella. Le costó toda la vida. Así que nosotros somos lo que llaman las "víctimas de la segunda generación". Por fuera no parece que haya ningún problema, pero espera a cavar un poco más hondo: hay ingentes cantidades de dolor y de vacío. Se tarda generaciones en curar las heridas del alma. En esto no existe un arreglo rápido.

Uno de los obstáculos para asumir el propio poder es el papel de la madre. ¿Puede explicarlo?
Cuando el padre está ausente la madre intervendrá y se convertirá en padre y madre a la vez; intentará llenar el vacío, siéndolo todo para su hijo. Pero un niño tiene la necesidad del padre (como las niñas, naturalmente; pero en esta entrevista centrémonos en los hombres); necesita entender la naturaleza física de los hombres, el humor, la audacia, la intrepidez, los fracasos, las historias de los hombres.

Vd. ha dicho que, si bien es cierto que una gran dificultad del hombre es liberarse del ascendente de su madre, un reto mayor aún es reencontrarse con el padre. ¿Qué significa reencontrarse con el padre y cómo puede llevarse a cabo este reencuentro?
Hay un proverbio que dice que el ser humano nace tres veces: una, de la madre; una, del padre; y otra, del Yo. Pues bien, los rituales de la pubertad al pasar de niños a hombres se refieren a este segundo nacimiento: necesitas soltarte de la madre, que te dio la vida (el nacimiento físico), para encontrar tu propio género y tu propia misión. Ahí es donde entra el padre. Pero cuando él está ausente ¿cómo encuentras tu propio género? Crearás tu propia iniciación, a través de las drogas, de la violencia o de la depresión, pero es muy difícil. Necesitas un mentor o un padre que te enseñe el camino hacia una masculinidad sana. Así es como se hacía en los viejos tiempos. Pero nosotros hemos perdido esta sabiduría de la iniciación. Nos hemos vuelto muy pobres espiritualmente. Los sacerdotes no nos enseñarán lo que significa ser hombre; me temo que no lo saben ni ellos.

"En la escuela los niños aprenden a comportarse y a ser 'buenos chicos'. Pero eso no es lo que los convierte en verdaderos hombres. Necesitarnos una masculinidad auténtica, hombres que tengan conocimiento de sí mismos y sepan lo que es estar solo, ser espontáneo, ser cariñoso y, ser sabio".

Vd. afirma que existe un rey dentro de cada uno de nosotros. ¿Cómo debemos entenderlo?
El rey es el corazón; es el centro de nuestro ser, la sede del alma. Es donde conectamos con la esencia de quienes somos. Si escuchamos a esa esencia, al alma, estamos en equilibrio; la vida fluye; el rey está vivo. Pero cuando no vivimos de acuerdo a nuestra alma perdemos ese equilibrio: nos ponemos enfermos, nos estresamos o nos volvemos infelices; perdemos la alegría y la sabiduría que teníamos de niños y de niñas. Ahora esto pasa en la mayoría de las vidas: perdemos al rey; el rey es asesinado, está enfermo o ausente, o se convierte en un tirano. Esto se refleja en nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra sociedad, nuestra política, nuestras iglesias. Sin rey, nuestra vida se convierte en una tierra yerma.

¿Qué debería hacer el rey para recuperar su trono?
Tenemos que realizar una búsqueda del alma: ¿qué es lo que queremos de verdad? ¿Qué nos hace felices? ¿Qué es lo que nuestra alma quiere de nosotros? ¿Cuál es nuestra misión en la vida? ¿Realmente estamos haciendo lo que necesitamos hacer? ¿O solo estamos cumpliendo con las expectativas de nuestros padres, de la sociedad, de nuestra esposa o de nuestro jefe? ¿Dónde está nuestra autenticidad? Esas son las preguntas que necesitamos hacernos para volver a tener al rey en el trono.

Vd. ha descrito otros arquetipos, aparte del rey y del salvaje: el amante, el bufón, el guerrero, etc. ¿Indican etapas que debemos transitar cada uno de nosotros, o tipos psicológicos con los que nos vamos a identificar con prioridad?
Estos arquetipos son aspectos del alma. Forman parte de nosotros, de cada uno de nosotros. Por ejemplo en cada hombre hay un amante. Este arquetipo lo tenemos muy a mano para explorarlo: ¿cuál es nuestra forma de amar? ¿Cómo tratamos el tema de la sexualidad, de la sensualidad, de la intimidad? ¿Aceptamos al amante que llevamos dentro? ¿Disfrutamos de nuestra lujuria de una forma amorosa, no de una forma agresiva o negándola? El falo de un hombre es un fenómeno de lo más misterioso; tiene vida propia. Es, por un lado, frágil y, por otro, muy potente, vibrante de vitalidad, de ansias de vida. ¿Cómo nos relacionamos con él? ¿Lo honramos o nos avergonzamos de él e intentamos controlarlo? Simboliza la esencia misma de nuestra masculinidad; puede ser glorioso y donador de vida, pero al momento siguiente está acabado; se encoge y se queda en casi nada. Estos dos opuestos de nuestra vida necesitamos honrarlos. Si no, tendremos que enfrentarnos a las consecuencias. La energía arquetípica, como la energía sexual, jamás puede ser ignorada ni apartada, porque entonces sale de una forma más oscura y negativa.

¿Cómo invitaría Vd. a retornar al trono del corazón a quien no recuerda el tesoro que se halla allí?
Reencontrar tu corazón es como entrar en un laberinto; es un viaje complicado hacia el corazón del laberinto. No se puede encontrar en un taller de fin de semana titulado 'Abre tu corazón'. Es un viaje largo y nunca se acaba. Pero por el camino empiezas a disfrutar de la aventura de la vida, empiezas a apreciar los momentos de belleza, e incluso los momentos de tristeza o de dolor, o de desastre, y después, poco a poco, el corazón cobra vida; despierta de un sueño largo y triste. Cuando el corazón cobra vida, es el tercer nacimiento: nacemos del Yo. Nos volvemos dueños de nuestra vida, no porque podamos controlarla, sino porque sabemos servir y dejar ir. Este es el misterio: para convertirnos en un hombre tenemos que desprendernos de todo, y rendirnos a una fuerza superior. Como dice Yoda, el mentor de Luke Skywalker en La guerra de las galaxias: "Que la fuerza te acompañe". Esta fuerza, esta energía divina es lo que nos convierte en maestros; no el ego: el ego nos hace seguir siendo pequeños.

En las tribus y culturas ancestrales existían rituales de iniciación en el paso del joven a adulto. ¿Puede explicar algo acerca de estos rituales?
Los ritos de iniciación siempre tienen tres fases: primero tienes que desprenderte de la vieja forma de vida. En nuestra época esto se da a través de una enfermedad, un divorcio, del dolor o de un accidente. Este es el momento en que sabes que ha empezado la iniciación; empieza con dolor. Puedes felicitarte. La segunda fase es la transformación: tendrás que rendirte al camino del alma, igual que la oruga necesita abandonar su forma para convertirse en mariposa. La tercera fase es cuando adoptas la nueva forma y vuelas: necesitas integrar e incorporar la transformación a un nuevo modo de vida. Que el rito de iniciación se realice a una edad temprana es muy útil para que los jóvenes encuentren su camino en la vida. Entonces ya están conectados con su alma, y saben para qué están aquí.

“Ya tenemos suficientes ejemplos que nos enseñan éxito, ambición o conocimientos, pero necesitamos más hombres mayores que enseñen a los jóvenes la sabiduría de la vida, el frenar, la reflexión, el duelo y aprender a enfrentarse al dolor y al fracaso. Sin pérdidas no hay ganancias”.

"Hay un proverbio que dice que el ser humano nace tres veces: una, de la madre; una, del padre; y otra, del Yo. Los rituales de la pubertad al pasar de niños a hombres se refieren a este segundo nacimiento: necesitas soltarte de la madre para encontrar tu propio género y tu propia misión. Ahí es donde entra el padre".

¿A qué han quedado reducidos estos rituales en nuestras sociedades occidentales?
En mi época se decía: «El ejército te hoce un hombre.» Pero yo no lo creo. La iniciación que se da en un ejército toca el arquetipo del guerrero, pero omite la sabiduría espiritual de la iniciación. Crea robots o machos. Se necesita saber luchar, pero no saber matar. Eso es un malentendido. Un guerrero espiritual es algo distinto a los hombres que mandamos a Afganistán o a Irak; estos están perdidos: todavía necesitan comportarse, y este comportamiento aniquila su propia alma, porque tienen que hacer cosas que van contra la vida. Un guerrero espiritual, o un guerrero del corazón, lucha por la vida, no contra ella. Necesitamos, definitivamente, guerreros del corazón. Y yo creo que los jóvenes están pidiendo a gritos que se les inicie en esta forma de vida, que hace que valga la pena vivir.

"El dolor de los hombres sale a borbotones cuando les preguntas cómo era la relación con su padre: no lo saben. No había relación: solo había vacío, o una sensación de ineptitud, pérdida o mal entendimiento. A estos hombres les ha frutado un ejemplo sano de paternidad y masculinidad".

¿Es la ausencia de los ritos mencionados una de las claves para comprender los traumas y las dificultades íntimas del hombre adulto?
En nuestros días la vida se convierte en la iniciación ritual, al carecer de los ritos de pubertad. Tenemos que pasar a tropezones por el dolor, por el divorcio y el fracaso para entender nuestro sendero de vida. Como sociedad en general nos enfrentamos a los ángulos muertos de nuestra conducta y tenemos que pagar el precio. Hemos perdido el misterio de la vida en la Tierra; hemos intentado venderlo, controlarlo, explicarlo o matarlo. En nuestras universidades estudiamos la vida, pero la vida no es algo para estudiar: es para vivirla. No podemos separarnos de lo que somos, de la naturaleza, de la Madre Tierra, del amor.
No podemos crear nuestro pensamiento al margen de los problemas. Tenemos que abrazar la vida en su totalidad y darnos cuenta de que nosotros solo somos parte de un gran Misterio. Nosotros somos el Misterio. Y no hace falta resolverlo: solo tenemos que honrarlo y disfrutarlo. De eso trataban los viejos ritos de iniciación: de honrar el misterio y la magia de la vida. Es lo que hoy día se encuentra en las películas de Harry Potter; a los niños les encanta, porque les habla de estos valores que no se aprenden en la escuela.

¿Cómo se le ocurre que podemos asumir, en las sociedades modernas, el papel de los antiguos rituales?
Creo que es importante que empecemos a apreciar otra vez el papel de la naturaleza como una de nuestras maestras. Podemos llevar a los niños pequeños a la naturaleza y enseñarles a escuchar. Como padres podemos llevar a nuestros hijos de excursión y estar con ellos haciendo fuego, cocinando, hablando, durmiendo, superando dificultades. No es tanto hablar como, también, experimentar estas maravillas de la vida. Los chicos necesitan estar en presencia de su padre: necesitan ver cómo camina, cómo habla, cómo se mueve, cómo se las arregla con la vida en general. Eso es lo que les hace entender. Así es como se empieza.

¿Qué me puede decir de la figura del iniciador o tutor, que acompañaba al joven en su paso a adulto? ¿Quién nos puede iniciar en nuestras sociedades?
En las sociedades antiguas había hombres (así como mujeres) que tenían la función específica de guiar el alma. Se les puede llamar mentores, o chamanes, o sacerdotes. Conocían la naturaleza misteriosa de la vida, las otras dimensiones del alma, al dios o la diosa, al espíritu de la naturaleza y las reglas y los límites del mundo espiritual. Sabían viajar entre esta realidad y la otra, el mundo invisible. Hoy día no hay mucha gente que entienda esto; a este mundo invisible lo llamamos mito o cuento de hadas. Hablamos de Dios, pero me temo que para la mayoría de la gente no es más que un concepto; no es una realidad viva. Y muchas veces, como nos enseñan nuestras religiones, intentamos enmarcar a Dios en una caja muy estrecha y negamos la complejidad espiritual del mundo invisible.

Y las mujeres ¿qué papel pueden jugar en el camino del hombre hacia su redescubrimiento?
Las mujeres llevan mucho tiempo intentando arreglar a los hombres, pero no funciona: son los hombres los que tienen que arreglarse a sí mismos. Ellas pueden ofrecerles la libertad de hacerlo, y muchas veces son las mujeres las que dejan libre a un hombre para que vaya a la búsqueda de su autodescubrimiento. Ellas pueden ver su gloria, pero también sus faltas y sus puntos débiles. Pero se vuelve peligroso cuando ella intenta hacerle cambiar para que se convierta en algo que a ella le gustaría. Muchas veces se involucran demasiado y les gustaría que se llenara su propio vacío. Pero aquí cada sexo tiene que hacer su propio trabajo.

Al final, ¿hacia qué tipo de masculinidad estamos yendo? ¿Cómo la definiría?
Yo veo que está surgiendo una nueva masculinidad; es suave y firme a la vez; se responsabiliza (de la Tierra, de la naturaleza, de los hijos, del futuro), pero también puede ser bromista y alegre, y no demasiado seria. Una masculinidad que honra lo femenino y respeta su sabiduría; que sabe luchar por las cosas verdaderamente valiosas de la vida, cosas que son frágiles y por las que vale la pena luchar; no se trata de una lucha contra algo, sino de luchar por algo. Una masculinidad que respeta las diferencias, que respeta otras culturas, otras religiones, y al mismo tiempo está arraigada y orgullosa de su propia tradición y cultura. La nueva masculinidad tiene que ver con el todo, lo completo; no con la perfección, ni los conflictos, ni la dualidad. Es equilibrada y sabia.

¿Es necesario que este camino vaya acompañado también de una redefinición de la feminidad? 
Sí, yo creo que sí, pero creo que esta es la tarea de las mujeres: ellas encontrarán una nueva forma de ser femeninas y dejarán atrás las viejas formas de feminidad. Al final sería precioso que pudiéramos llegar a una verdadera igualdad, que no significa ser iguales, sino respetuosos cada uno con el papel del otro.

A quien quiera ahorrarse el trabajo pensando en la androginia, en que la solución está en la dilución de las fronteras entre hombres y mujeres, ¿qué le diría?
Puedo entender que algunas personas quieran librarse del juego de poder entre hombres y mujeres e intenten superar todo el problema eligiendo la androginia, pero creo que es un error: necesitamos la polaridad, los dos polos de la masculinidad y la feminidad, para jugar, para bailar, para crear, para concebir bebés, para hacer el amor y gozar de los frutos de la vida. Solo entonces, al honrar las diferencias, encontraremos la unidad, más allá de la forma física.

"Cuando el corazón cobra vida, es el tercer nacimiento: nacemos del Yo. Nos volvemos dueños de nuestra vida, no porque podamos controlarla, sino porque sabemos servir y dejar ir. Este es el misterio: para convertirnos en un hombre tenemos que desprendernos de todo, y rendirnos a una fuerza superior”.

Una redefinición positiva de la masculinidad y la feminidad ¿traerá un nuevo equilibrio del hombre con la Tierra?
Yo creo que sí; sí. Es la polaridad básica. Necesitamos un equilibrio entre los valores masculinos y femeninos. Ambos son importantísimos, pues cuando no hay un equilibrio saludable las cosas empiezan a estropearse: cuando valoramos a un Dios padre que está en el Cielo por encima de la Diosa madre, vinculada con la Tierra, creamos un mundo desequilibrado; cuando ponemos la masculinidad por encima de la feminidad, o al revés, creamos caos y desorden. La Tierra necesita, definitivamente, un nuevo equilibrio, y somos nosotros los que tenemos que crearlo. «Nosotros somos aquellos a los que hemos estado esperando», como dicen los hopi. No serán los políticos, ni los científicos, ni las empresas los que salvarán la Tierra; seremos nosotros. Tenemos que hacerlo. Tampoco creo que vayan a venir alienígenas a salvarnos en el último momento: si están ahí, probablemente estén esperando a que empecemos a hacer algo respecto al lío en el que estamos metidos.

Vd. propone una especie de ritual de iniciación colectiva en el 2012. ¿Podría exponernos su planteamiento al respecto e invitarnos?
Los últimos veinte años he estado viajando a lugares sagrados de todo el mundo, y he descubierto que son bibliotecas de sabiduría. Es como si contuvieran el anteproyecto de nuestra evolución. En el año 2006 tuve la visión, en uno de estos lugares sagrados, de que será importantísimo reunirse en estos puntos de poder en junio de 2012, cuando la Tierra esté atravesando un proceso inmenso, una iniciación colectiva, podríamos llamarlo. Todos los pueblos indígenas, como los mayas, los hopi, etc., han predicho este momento en el tiempo. Es como un parto de la conciencia, y nosotros estamos llamados a ser las comadronas y 'comadrones'. Es una ventana de despertar colectivo, y yo invito a todo el mundo a que se una. Simplemente, escoged uno de los lugares sagrados que conozcáis, reunid a un grupo de amigos e id allí. Sintonizad con el lugar, permaneced en silencio, compartid vuestras experiencias y a ver qué pasa. Sufriréis una transformación, al mismo tiempo que contribuiréis a un proceso mayor: el despertar de la humanidad. En este proceso se necesita a todo el mundo, y ya no nos queda mucho tiempo. Así que a por ello………


(Extraído de la revista Athanor, Marzo/Abril 2011)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Sé el cambio que quieres en el mundo

Eres afortunado/a por poderte permitir el lujo de tener una conexión a internet con la que mantenerte 'informado' de lo que sucede, y estar también en contacto con tus amigos/familiares lejanos. Sería bueno que reflexionases y fueses consciente de esta obviedad. Tienes el frigorífico provisto. Hoy comerás caliente. Tienes luz eléctrica y un techo para cobijarte esta noche. Quizá tienes un vehículo con el que desplazarte. El depósito está cubierto al menos por unos días…Mañana…no sabes. Hoy, ahora todo eso está a tu alcance. ¿Empiezas a sentirte privilegiado? Enhorabuena. Lo eres.

Mientras tanto el mundo está entrando en barrena. Las columnas que sostenían todo aquello que dabas por sentado, las que nunca sospechaste que desaparecerían, están simplemente colapsando. Todo parece estar, más que nunca patas arriba.

¿Te parece injusto todo el caos financiero que estamos presenciando? ¿Te produce rabia quizá darte cuenta, ahora que tienes los ojos abiertos, de que este colapso se ha estado cocinando durante los años en que eras ignorante e inconsciente? Quizá ya intuías que algo no funcionaba del todo bien antes de esta 'crisis', pero te hacías el sueco, como si la cosa no fuese realmente contigo, porque ya tienes bastante con ir a votar una vez cada cuatro años y ejercer ese derecho que otros han dicho que tienes, pero por el que tú poco sientes que has luchado (a menos que hayas vivido la postguerra) ¿Crees aún que cuando todo esto pase y se restablezca la 'normalidad' sabrás cuál es la ventanilla a la que acudir para reclamar daños y perjuicios? ¿Acaso tienes ganas de impartir la justicia que el sistema parece estar incapacitado de conceder? Quizá tengas ganas de descargar toda la rabia acumulada tras muchos años de personales esclavitudes y servilismos? ¿Sufres porque otros se han quedado sin trabajo? ¿Acaso porque muchos no han podido viajar a ver sus familiares el pasado puente de la Constitución? ¿Eres de los que van a empapelar a los controladores a demandas, siguiendo los consejos de 'papá gobierno'? ¿Estás consternado porque el deporte profesional está echando por tierra todos los ideales de aquél lejano Pierre de Coubertin?
Permíteme que te diga que aún no has visto nada…

Y no lo digo por dramatizar ni por atemorizarte. Nada de eso, sino para ayudarte a ayudar a despertar a una realidad más vasta y amplia de los acontecimientos. Si crees que ya lo has visto todo, te diré que lo que estás presenciando no es sino la antesala de lo que la humanidad entera va a ser testigo. Es más, no vas a poder hacer nada para impedirlo. Desengáñate.

¿Qué me empuja a escribir esto? No obtengo nada. Este es un simple blog sin la más mínima repercusión mediática, que nadie lee (salvo tú y algún otro). Sin embargo quizá consigamos todavía sacudir tus cimientos y oxigenar tus raíces. Quizá tu conciencia esté recuperable a tiempo para el gran espectáculo que se avecina. Quizá todavía llegues a contagiar de paz a algunos de tus hermanos, esos que están empezando a correr de aquí para allá, como pollos descabezados.

Si tu corazón está lleno de ira y quieres interpretar el papel que crees que esta vida se ha empeñado en no querer concederte, si deseas convertirte en el último héroe que otros desesperadamente buscan (o que te impones ser) te ahogarás en el intento. Pero si tratas de mantener escondida la cabeza como el avestruz, tampoco estás colaborando demasiado. Como todo siempre se trata de encontrar el equilibrio. El arte de vivir, verdad?

Cada uno de tus/mis pasos han sido milimétricamente previstos y calculados por aquellos que han manejado ocultamente el devenir de los acontecimientos de la historia. Los que la han escrito porque han decidido quien debía ganar o perder. Los mismos que, generación tras generación (encarnación tras idem) nos han puesto la zanahoria a la vista para obtener de nosotros el resultado esperado. Planearon cuando y a qué debíamos tener miedo. Ellos mismos se disfrazaron de los fantasmas de nuestros cuentos infantiles. Hemos reaccionado tal como ellos esperaban. Hemos transitado por las carreteras que ellos diseñaron.
A base de ceder soberanía individual, ahora nos pegamos el gran batacazo justamente en los puntos negros que ellos estratégicamente dispusieron a lo largo de la ruta. ¿Eres capaz de dar un paso atrás y colocarte fuera de ti mismo, para observar todo como si se tratara de una película? De tu habilidad para reconocerte como actor de la gran tragicomedia de la vida, para liberarte de ese rol y para tomar la distancia para pasar a ser espectador del teatro del mundo, depende que tu particular despertar sea doloroso o armónico. Cualquier reacción que tengas, provocada por la ira, la frustración, en definitiva, cualquier desajuste energético derivado de la desalineación de tus cuerpos mental, emocional y físico, entrará dentro de las previsiones de aquellos a los que yo y algunos otros llamamos 'hermanos de la oscuridad', aquellos miembros de esa fraternal familia –a la que todos pertenecemos, incluso ellos– que decidieron interpretar el papel de descarriados e insolentes chicos malos. Los resentidos del barrio que prefirieron ser cabeza de ratón, antes que cola de León, y a los que los primeros registros escritos de la humanidad denominaron Nephilim, o Ángeles Caídos. Su plan milenario de sometimiento ha estado vigente durante cientos (miles) de años. Por lo que a ellos respecta, las cosas están muy claras. Son muy conscientes de que el ciclo, por mucho que les pese, también concluye para ellos. Algunos de ellos, quizá más de los que imaginas, están cansados de ser tiranos. También para ellos es una oportunidad para dejar de servir a la oscuridad. Para otros la apoteosis, el cénit de sus perversos planes, está ya tomando forma.

Curiosamente está teniendo lugar, a una mayor escala y de manera sincrónica, la finalización de un ciclo evolutivo más amplio en el que todos (ellos incluidos) participamos consciente o inconscientemente. Porque los ciclos regulan la evolución de todo, igual que a los estudios primarios les siguen los secundarios y, concluidos éstos, se inicia el ciclo universitario, para quien opte a él.

Se trata, pues de una conjunción de eventos de índole complementaria, en la que todos interpretamos un papel y donde, de nuevo, el despertar de la Conciencia juega un rol crucial, insustituible, intransferible.

El subconsciente, con todos los impactos que sufre de forma indefensa desde que nacemos a esta realidad, queda sellado instantes después de renovar nuestra dentadura, más o menos a los 7 años de edad. Los esquemas y valores, la moral y la ética, las costumbres y modos, los prejuicios y las virtudes quedan fijadas entonces. Es entonces cuando empezamos a manifestarnos autónomamente, a dejar nuestra particular huella, a vivir. La esponja deja de absorber, y desde entonces nos dedicamos a cocinar todo lo que la vida nos sirve en esa olla (Conciencia) ya moldeada –según los patrones heredados– y bien fraguada. Eso no es malo ni bueno. Simplemente es. Tampoco es azaroso. Por increíble que te parezca, todo responde a un plan. Un plan de 'estudios' magistralmente diseñado y consistente en una serie de cíclicas y periódicas zambullidas en lo ignoto, lo desconocido.
Esa 'esponja' indefectiblemente debe acabar volviendo a abrirse, para poder darse por concluido ese ciclo, que se inició al despedirnos del verdadero estado de vigilia (superconsciencia) y zambullirnos voluntariamente en este Mundo dual, regido por la oposición y el enfrentamiento. Así es como el Universo se expande. Nosotros somos los valientes exploradores. Fue doloroso –qué parto no lo es por mucho que las 'epidurales' insistan en mantenerlo a raya, verdad?.
Y para toda exploración que se precie, existe un requisito sin el que la condición de explorador simplemente no es posible: desconocer el medio que se pisa. La condición de la ignorancia, básica para poder 'funcionar', fue acompañada de una norma: el karma. Ninguno de los impactos que tenga tu tránsito por lo desconocido será inocuo. Fantástica y magistral norma que ha impedido que nos saliésemos 'de rositas' con la excusa del 'yo no sabía'.

Para no enredarte más, resumiré deiciéndote que ahora la ignorancia debe morir. Su plazo de vigencia ha terminado. La Caja de Pandora se está abriendo. Lo aceptes o no, ha llegado el momento. Si el bostezo de desperezamiento (los eventos mundiales, geológicos y provocados por el hombre) que acompañan al 'despertar' han de producirte dolor o no, tú vas a decidirlo. Eres soberano hasta para eso.

Cada cual se posiciona allí donde permite que su conciencia le dicte. Unos, los que se invistieron con los hábitos de 'pastores', desean conservar sus privilegios, largamente atesorados, para lo que necesitan a toda costa mantener dormido al rebaño. Si éste osa despertar, procurarán que eso suceda no en el prado –donde hasta ahora le permitían pastar confiado, hasta su engorde– sino ya masivamente en las mismas dependencias del matadero. La mayoría del rebaño permanece dormido, o a lo sumo consternado y atenazado por el escenario de los acontecimientos. Demasiados años formando parte del redil dejan una profunda huella de la que solo los miembros más despiertos del rebaño consiguen liberarse. Pero inevitablemente algunas ovejas están despertando a su condición. Unas con ira y rabia, con ganas de llegar al 'ojo por ojo, diente por diente'. Para ellas, los 'guardianes', tienen ya prevista –con mucha antelación– medidas adecuadas, disuasorias ('divide y vencerás') en principio y represoras si hace falta. Llegado el momento de la batalla, están sobradamente preparados. No en vano han afilado cuchillos por milenios, acumulando maestría en las artes de la guerra.

Pero curiosamente, para lo que los pastores guardianes no tienen respuesta efectiva, es para el despertar pacífico, consecuencia de habernos quitado las verdaderas telarañas. Lo único que te impedirá irte esta vez por el desagüe de la cloaca (junto con todos los que decidan rebelarse contra el sistema) es que un CAMBIO de PERSPECTIVA se opere en tu conciencia.

Sé que te ofrezco una solución muy alternativa que probablemente rechaces de plano. Es posible que me 'maldigas' por hablarte en estos términos. A pesar de eso te hablo con esta franqueza porque no encuentro palabras más adecuadas para expresarlo. Si estás leyendo estas lineas es que estás más cerca de comprender la naturaleza de la realidad que estás presenciando.

Créeme si te digo que solo saldrá de ésta, victorioso/a, quien deje de hallar en el enfrentamiento a la solución para dirimir las disputas con quien sea, a cualquier nivel. Y ojo, que eso no significa 'bajar los brazos' y darse por vencido, o esconder la cabeza en el hoyo como hacen las avestruces. Simplemente significa asumir el coraje de decir 'no' cuando sepas (y lo sabrás) que debes decir no. Sin violencia, con asertividad. Y sepas decir sí, y agradecer todo lo recibido. Eso no te lo puede quitar nadie.

¿Cómo adquirir el discernimiento? Dirás. Buena pregunta. Para empezar te diré que no se trata de qué puedes adquirir, sino de qué es aquello de lo que tienes que desembarazarte para que ese 'discernimiento' se desatasque y aflore naturalmente en ti.
Sacúdete la rabia. Grita NO a todo lo que sucedió y ante lo que nada pudiste hacer. Grita BASTA YA. Basta de intelectualismos, basta de esquemas trasnochados, basta de abusos. GRÍTALO en la vasta llanura de tu soledad. No necesitas vomitárselo a nadie. Ellos ya no van a corregir los abusos que te infligieron. Bastante tienen con lo que, en toda justicia, tarde o temprano el inevitable boomerang les ha devuelto. Simplemente necesitas integrarte. Recomponer las parte perdidas de tu puzzle. Búscalas, raclámalas. Primero lo harás a tientas. Si eres constante empezarás a verlas. Todas esas energías dispersas son parte de ti. Pediste que se mantuvieran ocultas mientras tratabas de hacerte un hueco en esta jungla, con la promesa de recomponerte cuando fuese consciente de tu fuerza. Pues bien. Ha llegado el momento.
¿Quieres hacer algo de provecho? Para empezar, deja de ver las noticias. Están contaminadas. Todas. No compres periódicos. Tu mente no está preparada, todavía para seguir soportando el acoso de los titulares de prensa. Aún no estás capacitado ( o sí?) para reirte de los infantiles alardes de tus oscuros hermanos, los burdos intentos de los medios de comunicación de masas por aterrorizarte. No permitas que entren en tu casa. Al menos no hasta que vuelvas a estar integrado. Corres el riesgo más que evidente de que la sangre se te envenene.

No luches contra el sistema. El poder vive y se alimenta de tu aversión hacia él. Gírale la cara. A él y a todos los pequeños agoreros con los que te encuentras a diario. A todos los charlatanes, difusores de rumores, y demás correveidiles. Incluso a los creadores de tendencias. Ofréceles tu compasión y sonríeles cortésmente. Y si insisten, te rechazan y/o agreden, ignóralos y aléjate de ellos.
Y por lo que más quieras, NO SUFRAS por los demás, por aquellos que sufren. No te digo que ignores su sufrimientos. Lo que digo es que harás más por todos (y por ti), dejando de aportar rencor y rabia por la situación que otros padecen. Quizá luego, canalizada la rabia de un modo constructivo, consigas manifestar compasión por los desheredados.

Cada manifestación pública (o privada) de descontento con los administradores del poder público es una fuente de alimento para los mismos manipuladores de la información. Viven de aplacar los disturbios que provocan. Disfrutan de hallar excusas para represaliar. Pero no les juzgues por ello. Esa fue su 'tarea' en la gran escenificación. Ese ha sido el rol que quisieron interpretar, el anzuelo que desde instancias más elevadas se lanzó y que ellos 'picaron' (aunque de eso hace ya muuucho tiempo). Si 'tienes' rabia es porque está dentro de ti. Sácala gritando allá donde no te oiga nadie. Es una necesidad fisiológica tan esencial como sudar o expulsar las heces o la orina. Grita hasta quedar exhausto/a.
Pero en ningún caso la uses como arma contra nada o nadie. Por muchas razones que tengas para odiar la existencia que te ha tocado y las injusticias que has sufrido o presenciado, solo hallarás paz reconociendo y expulsando tus propios demonios internos. Esa es la única vía para hacerte de nuevo con el timón de tu existencia. Esa esa la única manera de conectar con el humor, la creatividad y el ingenio.

No juzgues a nadie –ni a ti mismo/a– por sus/tus decisiones. Eso es dar libertad y tener respeto. Cada cual es libre (si lo desea) de liberar sus cadenas. No te atribuyas el rol de héroe ni enarboles la bandera que otros que otros te sugieran sujetar. Todos somos eslabones de una gran cadena. Solo la liberaremos si cada uno se libera de sus propios grilletes. La única forma de ocasionar un impacto global, de ejercer una influencia en el entorno es desde la individualidad sanada. Recuperar la libertad personal es el mejor estímulo y ejemplo para que otros se percaten de cómo hacerlo. No lo digas. Simplemente hazlo. Sé el cambio que quieres.


¿Tienes hijos? ¿amigos? ¿Familiares a los que realmente quieras? Pasa el mayor tiempo que puedas con ellos. Concédete aquellos placeres que, de corazón, tanto has anhelado y a los que siempre hallaste una excusa para aplazar. Sé generoso, compasivo y agradecido, fiel a tu intuición e íntegro con tu naturaleza, mientras puedas. No odies, porque el rencor y el odio, siendo ciertamente destructivos solo destruyen en última instancia, a quien los ejercita.

Hazlo HOY, POR TI y por todos a los que amas y respetas.

Aprovecha cada segundo de tus instantes, porque el plazo para la reconciliación se está agotando. Ser valiente significa dejarse llevar por la corriente del río de la vida. Tener coraje es enfrentarte al único 'enemigo' real: el miedo.