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viernes, 14 de octubre de 2011

Trabajo, Dinero y Creatividad

El flujo de lo natural y el flujo de lo suficiente

Esta canalización se presentó ante una audiencia en vivo el 5 de Junio de 2005, en Haaren, Holanda. La palabra hablada ha sido ligeramente corregida para facilitar su lectura.

Queridos amigos,

Es con alegría y afecto que hoy estoy entre vosotros. Yo os conozco tan bien que me parece que os hubiera conocido ayer. En los reinos en los que yo resido el tiempo no es tan importante. Yo os reconozco muy bien, aunque vuestra manifestación, vuestra apariencia física, sea diferente a la de la época en la que yo os conocí mientras habité en la Tierra por última vez.

Yo soy Jeshua. Yo he vivido en la tierra, en un cuerpo humano, como Jesús. Yo he sido un ser humano entre personas exactamente igual que vosotros. Nada de lo humano me es extraño o desconocido. Es desde esta experiencia con la existencia humana que yo vengo a ayudaros en vuestro propio desarrollo, en vuestro nacimiento en la Nueva Era. La Nueva Era está en camino. En estos días está ocurriendo una transformación con la cual todos sentís un fuerte vínculo.

Quiero contaros algo más acerca de mí. En la tierra, yo fui un ser humano de carne y hueso y yo había formado un canal con la energía de Cristo. La energía de Cristo estuvo fluyendo hacia fuera a través mío y esa fue mi contribución esencial a la tierra en aquella época. Pero la energía de Cristo no es solamente mía; pertenece a todos vosotros. Todos estáis plantando una semilla, trayendo una parte de esa energía aquí a la tierra hoy, y en eso se halla vuestra mayor realización.

Sin embargo, esta transformación de lo Viejo a la Nueva Era, desarraiga y agita muchas cosas. El área del trabajo y del dinero está muy involucrada en este ‘desarraigo’, porque es precisamente un área en la cual las viejas energías están particularmente activas. Podríais caracterizar esto como las energías del poder y del ego.

Las viejas energías han estado tan fuertemente activas dentro de este campo que podéis encontraros con que es totalmente difícil tener una actitud equilibrada en los asuntos de trabajo y dinero. En vuestro trabajo, en la organización o empresa para la cual trabajáis o con las personas que son vuestros colegas, os enfrentáis con la sociedad. Muchas veces os preguntáis: ¿cómo me las arreglo con energías con las que no tengo afinidad y sin embargo están rodeándome todos los días? En este choque de lo viejo y de lo nuevo os gustaría saber cómo tratar con esta fricción.

Basándonos en los centros de energía en vuestro cuerpo, me gustaría dilucidar este tema un poco más.

El aura, que pertenece a cada ser humano, contiene siete chakras o centros de energía. En el plexo solar, el tercer chakra (cerca del diafragma o del estómago), está localizado el deseo. Es en este centro del deseo personal que se sitúan el poder y la ambición. En la era de la vieja energía, el ser humano de antaño, las personas han estado viviendo en exceso desde este centro. Esto ha tenido que ver con una actitud de ser muy aficionado a ganar, o de poner primero los propios intereses y de luchar a expensas de los demás. Una actitud como ésta con frecuencia nace del miedo y de un sentimiento de estar perdido, abandonado. No es mi propósito establecer juicios sobre estas energías. Yo sólo quiero mencionar que a menudo ellas están activas en el plexo solar, el tercer chakra.

Un chakra más arriba encontramos el centro del corazón. El corazón os conecta a vosotros con vuestro origen más elevado, con esferas de energías en las que alguna vez habéis residido y desde la cuales traéis consigo ideales que contrastan agudamente con las energías del poder y del ego.

Ahora, lo que sucede en la actual transformación de la consciencia es un pasaje de un lugar a otro del volante desde el plexo solar al corazón. Esto no significa que el plexo solar debería ser abandonado o dejado totalmente a un lado. No es verdad que debiérais ‘libraros del ego’. Es más una cuestión de pasar de un lado al otro el volante conductor hacia otro nivel del ser, y al hacer esto, basar vuestra vida en la energía del corazón. De un modo u otro, todos vosotros estáis buscando lograr esto, ya sea en vuestra vida personal o específicamente en el campo del trabajo y de la creatividad. Todos sentís un parentesco con el cambio hacia la energía del corazón. Todos intuís que de ese modo podéis vivir vuestra vida con mucha más alegría y tranquilidad.

Con respecto a la pregunta: ¿cómo trato con las energías basadas en el ego? (el vuestro y el de los otros), el paso esencial que se os pide hacer es conectar, desde el corazón, con las energías del plexo solar (el deseo y el ego) y guiarlas de un modo amoroso y afectuoso. Es la conexión entre el corazón y el plexo solar (en términos generales entre los chakras ubicados en la parte superior y los chakras ubicados en la parte inferior) lo que os provee de abundancia en el campo del trabajo, de la creatividad y del dinero.

Ahora, ¿cómo sabéis si actuáis desde el corazón o desde el miedo o ego? 
Me gustaría daros algunas pistas sobre cómo reconocer la energía del corazón en medio de un ambiente en el cual esta energía no es dominante.
Estáis acostumbrados a luchar y a tener que pelear por las cosas o personas que queréis. Especialmente en el área del trabajo, hay mucha competencia y lucha egoísta. Con frecuencia, tenéis que convertiros en lo que no sois (representar un papel) para obtener el reconocimiento deseado, mientras que vuestro corazón os dice que no debería ser así. El corazón añora una clase de presencia mucho más natural. Este deseo está fuertemente presente en todos vosotros. Por lo tanto, me gustaría explicaros cómo trabaja la energía del corazón y cómo podéis reconocerla.

La energía del corazón no ejerce presión y es muy suave y tierna por naturaleza. Ella os habla a través de la intuición. El corazón da suaves codazos y sugerencias y nunca os dirá algo que esté cargado emocionalmente con miedo o presión.

Por lo tanto, al primer flujo de energía del corazón me gustaría llamarlo el flujo de lo natural.  En vuestra vida cotidiana, vosotros claramente podéis notar si las cosas marchan suavemente y encuentran su modo natural o si repetidamente halláis resistencia frente a algo que tratéis de conseguir. En este último caso significa que no estáis – al menos no completamente – en armonía con vuestra energía del corazón. El secreto de la energía del corazón es que ella realiza milagros, no con fuerza, sino con serenidad y ternura.

Atreverse a seguir los dictados de la intuición es una de las formas más importantes de entrar en armonía con el flujo de energía del corazón, al cual yo llamo ‘el flujo de lo natural’. Seguir vuestra intuición en el contexto del trabajo y de la creatividad, donde esta energía no es evidente, crea posibilidades y oportunidades que voostros no esperáis. Esto os traerá más cerca del hogar, queriendo decir que os traerá a lugares en los que vuestra energía se siente ‘más en casa’.

Cuando haya problemas, por ejemplo un conflicto en el trabajo, y sintáis que no estáis en el lugar adecuado en ese ambiente de trabajo, tomaos un momento de silencio. Id completamente hacia adentro, tomad contacto con vuestro corazón, la fuente de mayor creatividad, y pedidle a vuestra intuición que os diga qué es lo correcto hacer en ese preciso momento. No tratéis de basar vuestras acciones en opiniones externas, en modelos sociales de comportamiento que, especialmente en el campo del trabajo, pueden ser agobiantes. La consciencia social o colectiva que dicta conductas aquí está fuertemente basada en el miedo: miedo a ser menospreciado, miedo a fallar, y miedo a la falta de dinero o abundancia material. Todos esos miedos podrían ensombrecer a vuestra intuición…y aún así hay una voz interior que os dice qué es lo que podría ser bueno en ese momento. La clave es atreverse a escuchar a esta voz. Veréis que ella surgirá con genuinas respuestas.

En esta situación, los sentimientos de desconfianza en vosotros mismos pueden bloquearos, y pueden impediros confiar completamente en el camino espiritual que se os presenta. Por camino espiritual, quiero decir la trayectoria de experiencias que os pone en contacto con vuestra fuente creativa más elevada, las energías creativas que quieren fluir hacia fuera a través de vosotros. Estas energías ya están presentes. La clave radica realmente en escuchar a vuestros propios sentimientos y deseos, no renegar de ellos y seguir las indicaciones del corazón sobre cómo podéis llevar a cabo vuestros deseos del mejor modo.

Habéis alcanzado el final del miedo en el área del plexo solar. Estáis resueltos a renunciar a esta forma de ser tiránica y estáis altamente motivados a conducir vuestra creatividad desde el corazón. Yo os pido que confiéis en vosotros mismos en esta etapa y que continuéis por este camino, porque ya traéis consigo una nueva energía a este mundo, la cual es de gran valor. Esta energía a menudo realiza cambios sin que lo sepáis: hacéis en verdad más bien del que sois conscientes. Estáis ayudando al nacimiento de la nueva era, al confiar en el flujo de vuestro corazón y atreviéndoos a seguir el flujo de lo natural. Por lo tanto, no tengáis dudas y continad por vuestro camino.

La energía del corazón es mucho más tranquila y tierna que las energías totalmente brutales o turbulentas que a menudo dominan el campo del trabajo. Por esta razón, se requiere coraje y fuerza para permanecer centrados en el corazón, cuando estáis rodeados por esas energías basadas en el ego. Pero yo os digo: seguir el flujo del corazón finalmente os conducirá a posibilidades creativas que son totalmente reales y prácticas, y os colmará de abundancia también en el nivel material. Confiarse a vosotros mismos a este flujo es un acto de lucha y de coraje.

Ahora quisiera decir algunas cosas acerca del dinero. En vuestra sociedad, la gente espiritual o idealista hace un problema del dinero. El dinero es pecaminoso, una energía inferior. Este es el resultado del hecho de que hayáis llegado a asociar al dinero con el poder y la riqueza a expensas de los demás. El dinero prácticamente ha llegado a ser sinónimo de poder. Esta asociación es una de las razones por las cuales el flujo de la abundancia material ha sido bloqueado en vuestro campo de energía.

Pero el dinero es inocente. El dinero es un flujo de energía que realmente encierra en sí pura potencialidad. El dinero ofrece oportunidades, el dinero es potencialidad; no hay nada malo en esto. Ni es el caso que al recibir dinero actuéis a expensas de los demás. Con el dinero sois capaces de crear cosas que benefician a otros. Bajo este respecto recibir dinero es crear más. Esta espiral creativa siempre genera también un flujo de dar, de modo que el dar y el recibir estén equilibrados. Este es el modo del corazón. Por lo tanto, no temáis recibir dinero. Asumid por el contrario la responsabilidad que se os brinda por medio de la abundancia.

Podéis no ser conscientes del hecho de que estáis bloqueando el flujo del dinero, de que tenéis una tácita aversión por el dinero. Tomáos un tiempo para examinar vuestros pensamientos y emociones con respecto al dinero y fácilmente podréis ver cómo ellos están obstruyendo el flujo de la abundancia en vuestra vida. A menudo existe en vosotros una tendencia a no permitiros tenerlo. Además, tenéis ideas negativas acerca de qué es el dinero y qué es lo que representa. Especialmente los Trabajadores de la Luz, almas con un gran sabor espiritual, asociáis dinero con lo bajo, con lo trivial, algo que tiene que ser trascendido. Aquí están activas muchas convicciones pertenecientes a épocas de vidas pasadas llenas de austeridad y abstinencia en el mundo material. Vidas que a menudo se han pasado en soledad, consagradas exclusivamente a la liberación espiritual. La energía de estas vidas aún resuena por todo vuestro campo de energía. Esto da como resultado un tipo de ‘rigor’ que os está limitando.

La abundancia material es algo natural: ¡Estáis destinados a disfrutar de la vida en la tierra en todos sus aspectos! Es algo natural amar a la tierra y a todo lo que se os ofrece, complaceros con las cosas preciosas y encantadoras. Amar a la tierra y a la realidad material crea y alimenta un flujo de abundancia. La tierra quiere proveeros de todo lo que necesitáis. No sólo se trata de crecer y evolucionar como un ser espiritual, sino también simplemente disfrutar de la vida como un ser humano.

Por lo tanto, por favor, considerad vuestra actitud hacia la abundancia material al nivel más profundo, y sentid cómo este flujo os ofrece la posibilidad de construir una nueva tierra, de cumplir vuestros sueños en el plano más denso de la realidad. Este no es el momento de apartarse de la sociedad, de meditar solos en la cima de una montaña. Es el momento de participar. Es el momento de permitir que vuestra energía fluya en este mundo y de recibir libremente todo lo que regrese a vosotros en justa y retribuida recompensa. No tengáis miedo de recibir abundancia. Honrar vuestros propios ingresos, recibir lo suficiente a cambio de vuestros esfuerzos, es parte de ser un ser humano espiritual bien equilibrado.

Quisiera decir algo más acerca de la palabra ‘suficiente’.
Yo os dije que la energía del corazón está caracterizada por ‘el flujo de lo natural’. Cuando las cosas salen bien y aparecen espontáneamente en vuestro camino, ésa es la señal de que os estáis moviendo con el flujo de vuestro corazón. Otro flujo de energía que pertenece al corazón es el flujo de lo suficiente. ‘Suficiente’ significa: todo lo que yo necesito aquí y ahora está disponible para mí y yo lo disfruto. Vivir en el flujo de lo suficiente significa que con frecuencia os sentís satisfechos y agradecidos con todo lo que tenéis, sintiéndoos alimentados por aquello que os rodea en el nivel material, emocional, mental y espiritual. Eso es la abundancia. Eso es tener lo suficiente.

La cuestión con la abundancia material es que la cantidad (lo mucho o lo poco que tengáis) no está necesariamente relacionado con la cantidad de placer que experimentéis. El punto clave es descubrir la clase de abundancia material que os hace sentir satisfechos y completos. Para algunas personas, esto podría significar vivir independientemente en una cabaña apartada donde puedan disfrutar de la naturaleza al máximo. Para otros, esto implica un lujoso apartamento donde poder disfrutar de la actividad y del bullicio de la ciudad. No hay juicio sobre esto desde nuestro lado, desde Dios o desde el Espíritu.

La clave es encontrar el flujo que os hace felices a vosotros, que os da el sentimiento de que vivís la vida al máximo. Ése es el flujo de lo suficiente. Lo ‘Suficiente’ es un sentimiento, no es una cantidad de cosas.

Cuando ustedes os sentís fuera de éste flujo, echad un vistazo a todas las cosas que os rodean ahora y ved en ello un mensaje energético dirigido a vosotros mismos: ‘Así es como yo creo la realidad ahora. Esta es la realidad que he creado’. No os juzguéis. Luego sentid la energía de vuestro ambiente actual – ya sea vuestro hogar, vuestra vida social o vuestra parcela laboral – y comparad este ambiente con los lícitos anhelos que siente vuestro corazón. Al hacer esto os volvéis conscientes de la ‘carencia’, de aquello que no está ahí. No os dilatéis ni regodeéis en la insatisfacción. Este no es un ejercicio para hacerlos sentir mal. El propósito es que os permitáis sentir profundamente por dentro que hay objetos o circunstancias que querríais traer a vuestra vida. Esta comprensión silenciosa es el imán más grande para el cambio. No tenéis que actuar en visrtud de esto. El conocimiento de qué es lo que anheláis es suficiente. No es necesario empujar para el cambio en el nivel material. La clave es sentir profundamente (conectar con el sentimiento, no desde el trastorno emocional) qué es lo que anheláis y luego dejar esto en manos de vuestro corazón. Tan sólo liberadlo y confiad. Las cosas comenzarán a cambiar en vuestras vidas. Abandonándoos a la experiencia de los sentimientos, y otorgándoles el crédito que merecen. Tal vez entonces los viejos modelos, los trabajos, las relaciones desaparecerán en primer lugar. Podéis confiar en que lo que estáis perdiendo  simplemente está retirándose para dar lugar a todo lo que el corazón ha soñado y que aparecerá luego espontáneamente en vuestro camino. Entrará en vuestra vida con suavidad y elegancia. Es vuestra honestidad y coraje, vuestro ‘permanecer leal a los anhelos del corazón’, lo que os liberará de las cadenas de la esclavitud y entregará la ‘realidad de lo suficiente’.

Hay suficiente para todos vosotros. ‘Suficiente’ es el estado natural del ser. Todos estáis aquí para experimentar lo suficiente; el flujo de lo suficiente está disponible para todos. No tiene ningún sentido conformarse con menos. No es verdad que os volveréis mejores (mental o espiritualmente) por medio de la abstinencia o de la pobreza auto-impuesta. Podríais incluso desarrollar emociones nada aconsejables de amargura o de hostilidad debido a esto. Por favor no tratéis de buscar alguna clase de justificación espiritual para vuestra falta de abundancia. Todos estáis aquí para disfrutar de la vida al máximo, para permitir que vuestra energía creativa fluya en el mundo y para recibir riquezas en justa reciprocidad.

lunes, 3 de octubre de 2011

Sexualidad y Espiritualidad

Esta canalización fue presentada a una audiencia en vivo el 17 de Abril de 2005 en Haaren, Holanda. La palabra hablada ha sido ligeramente corregida para facilitar su lectura.

Queridos amigos,


Me alegro de estar con vosotros nuevamente. Cuando yo os veo, no veo tanto vuestros cuerpos físicos del modo en que os miráis en el espejo. Es vuestro interior lo que yo veo y siento: los movimientos internos de sus pensamientos, sentimientos y emociones. Yo estoy aquí para apoyaros en vuestro camino.


Hay un tema que me gustaría discutir hoy. Un tema que ha tenido un gran impacto en vosotros a lo largo de vuestra historia en la tierra. Se trata de la sexualidad y de cómo es experimentada por hombres y mujeres.


Este no es un tema fácil. La sexualidad ha llegado a cargarse con muchos juicios, miedos y emociones. Difícilmente algún aspecto de ella sea aún espontáneo y manifiesto. Esto es lo mismo que decir que el aspecto ingenuo de la sexualidad, el aspecto del niño inocente libremente explorador, se ha perdido. Os cargáis de miedo y de tensión cuando se presenta la oportunidad de expresaros sexualmente.


En esta canalización quiero hablar sobre esta carga, pero antes me gustaría decir algo sobre lo que significa la sexualidad desde una perspectiva espiritual.


La sexualidad es la danza mutua de las energías masculina y femenina. En principio, la sexualidad es más que un acto físico. Su destino era ser una danza en la cual participaran todos vuestros niveles o aspectos y los de vuestra pareja.
Voy a distinguir entre cuatro niveles o aspectos que (podrían) jugar un rol en esta danza de energías.
Cuatro aspectos de la experiencia sexual


1. Primero está el nivel físico, el aspecto del cuerpo físico.


El cuerpo es inocente. El cuerpo conoce el deseo sexual y la lujuria, y esto es algo que está presente espontáneamente dentro del cuerpo. El cuerpo busca la satisfacción de sus deseos, y es el ser humano, o la conciencia del alma en el ser humano, el que determina el modo en el que el deseo sexual es utilizado y manifestado. Nuevamente, el cuerpo es inocente. El conoce la lujuria y el deseo. No hay nada malo en esto. Puede ser una fuente de regocijo, juego y placer. Pero el cuerpo no puede elegir por el mismo de qué modo se va a expresar su energía sexual. Sois vosotros, seres humanos, quienes estáis a cargo, y el cuerpo necesita de vuestra dirección y guía.
Para experimentar la sexualidad del modo más amoroso, el punto de dirección reside en el corazón. Cuando dejáis que vuestro corazón se haga cargo de vuestra energía sexual, ésta encontrará su expresión más gozosa.
La alternativa es dejar que o bien sean vuestros pensamientos (juicio intelectual) o vuestras emociones los que dirijan el flujo sexual. Veréis que esto causará varios bloqueos en vuestra energía, pero luego hablaré de esto.


2. El segundo aspecto de la danza sexual que yo quiero distinguir es el nivel emocional. 


La unión sexual es un acto profundamente emocional. Si ignoráis este aspecto, no estaraéis completamente presentes en el acto y os estaréis separando del verdadero significado de la sexualidad.


En una canalización anterior llamada ‘Tratar con las emociones’ hemos ahondado en el tema de las emociones extensamente. Señalamos las poderosas energías de miedo, cólera y tristeza y discutimos cómo ellas pueden sacaros de vuestro centro. Cuando cualquiera de estas poderosas emociones está trabajando en una relación entre dos personas, y dichas emociones no son conscientemente reconocidas y tratadas, éstas surgirán cuando ellos estén juntos en intimidad. Estas emociones pueden causar reacciones psicológicas de resistencia o de encierro cuando alcancéis la intimidad física, y el cuerpo puede ser incapaz de sentir deseo o excitación.
Cada vez que aparezcan estos bloqueos psicológicos o físicos, es importante tratar con ellos en el nivel en el cual ellos han surgido: el nivel emocional. Cuando tratáis de eliminar estos síntomas físicos, sin observar la dinámica emocional implícita, estáis siendo irrespetuosos con vosotros mismos y con vuestro cuerpo físico.  Cuando el cuerpo se resiste a la intimidad, os está mandando un mensaje, puro y claro, de que hay un bloqueo emocional. Esto puede deberse a un problema entre vosotros y vuestra pareja, o puede ser una herida emocional que acarreáis desde el pasado. Sea lo que sea, necesita ser tenida en cuenta y ser atendida de una manera tierna y amorosa, antes de que la energía sexual pueda fluir libremente.


3. Próximo al nivel emocional está el nivel del corazón, el cual es la morada de los sentimientos.


En la misma canalización que he mencionado anteriormente (“Tratar con las emociones”) hemos distinguido entre emociones y sentimientos. Los sentimientos pertenecen al dominio de la intuición y el conocimiento interior. Vuestro lado sensible os habla a través de susurros calmos, llenos de sabiduría y compasión. Las emociones son más dramáticas en naturaleza y nosotros las llamamos ‘reacciones de incomprensión’, porque esto es lo que ellas son esencialmente: explosiones por no comprender lo que os está sucediendo. (Ver la canalización para mayor esclarecimiento).
Cuando el corazón se abre entre parejas sexuales, hay verdad, amor y seguridad entre ellas. Cuando el corazón está presente en un encuentro sexual, permitís que vuestra intuición registre lo que está sucediendo entre vosotros cuando estáis en intimidad física. No esconden vuestras emociones, sino que habláis abiertamente sobre ellas. Puede surgir algún viejo temor, pero es aceptado como tal. Sois aceptados tal como sois y esta clase de aceptación es el poder de sanación más grande que hay. Cuando conectáis vuestra energía del corazón con vuestra energía sexual, puede ocurrir una gran sanación en un área que tiene mucha necesidad de ésta.


Sin embargo, el corazón también puede jugar un rol sutil privándoos de experimentar la sexualidad de un modo gozoso y amoroso. El corazón puede haberse cerrado al goce de la sexualidad por diferentes razones.
Primero, puede haber un deseo en el corazón de elevarse y trascender sobre la realidad física de la tierra, huyendo de ella. Segundo, puede haber dogmas religiosos funcionando que impiden al corazón abrirse a lo que la sexualidad realmente es.
Trataré estos dos temas ahora.


El corazón puede tener una fuerte tendencia a elevarse sobre el plano denso de la realidad material. Es una clase de añoranza. Puede haber ahí un anhelo de unidad, que no es es satisfecho en la unión sexual, pero que en realidad acarrea dentro un sutil rechazo al reino terrestre (y a la sexualidad también). Muchos de vosotros conocéis el deseo de trascender esta realidad. Muchos de vosotros recordáis la energía de amor y de armonía que habéis experimentado en los reinos inmateriales, antes de que os encarnárais en la tierra. Vuestro corazón llora amargamente por la comodidad y la luminosidad de esta vibración. Tratáis de beber de esta energía amorosa cuando meditáis. A menudo los chakras superiores son activados de esta forma, o sea el corazón, la garganta, el tercer ojo y el chakra de la corona.  Ellos se abren, mientras que los tres chakras inferiores (el plexo solar, el vientre, y el sacro), los cuales son vitales para el equilibrado desarrollo de vuestro ser terrenal, quedan más o menos abandonados.


De un modo más artificial, esto también sucede cuando ingerís drogas. Cuando toman sustancias psicotrópicas, los chakras superiores son abiertos violentamente de un modo artificial y podéis temporalmente experimentar éxtasis y arrobamiento que os hace olvidar el aspecto denso y pesado de la realidad terrestre.


Aunque el deseo y el anhelo de trascendencia son comprensibles, es importante hacer las paces con la realidad terrestre. De otro modo estaréis alentando y cisma y creando una separación artificial entre la parte superior y la parte inferior de vuestro campo global de energía. Otorgar prioridad a estar con su consciencia en la parte superior de su aura, y desarrollar una sutil o evidente resistencia a la realidad del cuerpo, a las emociones y a la sexualidad, crea un desequilibrio en vuestro campo de energía.


Cuando, por ello, sintáis nostalgia, tratad de sentir la razón y el propósito de estar en la tierra en este momento. La razón por la cual estáis aquí no es trascender la tierra sino traer el Hogar abajo hacia la tierra. Este es un viaje sagrado.


La segunda razón por la cual el corazón huye asustado de la sexualidad son los dogmas religiosos, a menudo de vidas pasadas. Puede haber habido vidas pasadas en las cuales tomásteis voluntariamente votos de castidad u otras en las cuales se os enseñó a sentiros avergonzados o culpables con respecto al placer corporal y la sexualidad. Estas energías aún pueden persistir, arraigadas, en vuestro corazón. Debido a esto, podéis tener pensamientos negativos relacionados con la intimidad física, o una sutil resistencia a ésta. Estos juicios y sentimientos no tienen sustento en la verdad. Nuevamente quiero remarcar que el cuerpo por si mismo es inocente. El placer, el deseo y simplemente todos los procesos físicos que os hacen anhelar la unión sexual, son procesos naturales y saludables. Los desequilibrios que ocurren en el área de la sexualidad son casi siempre debidos a los niveles no físicos, de los cuales ahora he discutido dos.


4. El cuarto y último nivel es el aspecto de la mente. 


En el nivel mental, puede haber creencias morales o espirituales que os impidan disfrutar de la sexualidad. La mayoría de estas creencias son de índole religiosa.


En el nivel espiritual, podéis sentir que el cuerpo físico es una clase de prisión. La realidad no física de los ‘reinos superiores’ (como lo llamáis, no yo) es tan glorificada, que genera un menosprecio por la realidad física. Esto ocurre frecuentemente entre los Trabajadores de la Luz. Especialmente entre ellos, a menudo hay resistencia al placer y al goce que la sexualidad puede proveer. Esto proviene en parte de las creencias religiosas y morales, en parte de una total inexperiencia con este aspecto de la vida. La mayoría de las almas de los Trabajadores de la Luz han pasado muchas vidas como sacerdotes, monjas o en roles similares, retirados de la comunidad, sin una pareja o familia. Ellos se enfocaron tanto en lo espiritual, que el área de la sexualidad quedó descuidada. Por lo tanto, al nivel mental o espiritual, también puede haber una especie de falta de costumbre que os impide explorar la energía sexual.


En las personas espirituales o religiosas suele haber una falta de respeto por el cuerpo en su expresión natural. Esto es verdaderamente lamentable, porque es la expresión dentro de la materia que desde nuestro lado es considerado el viaje más sagrado que un alma puede proseguir. Sembrar y cosechar las semillas de vuestra divinidad tan lejos del hogar, en la realidad de la materia y de la forma, es un emprendimiento sagrado. Es un acto creativo, divino de un orden supremo.


Tal vez hayáis estado alguna vez presente en el lecho de muerte de alguien, o hayáis presenciado un nacimiento. En esos momentos, el alma entra o sale de la danza con la materia. Ambos momentos están rodeados de una atmósfera sagrada. Podéis sentir esto como un profundo silencio envolvente, lleno de honor, que anuncia la llegada o la partida del alma. No existe otra cosa sino el más profundo respeto, desde nuestro lado del velo, por lo que hacéis en esos momentos. La danza con la materia es sagrada. ¡Una danza que con tanta frecuencia detestáis!


La sexualidad en su verdadero significado es una danza en la materia, la cual al mismo tiempo se eleva sobre la materia. En una expresión sexual equilibrada, trascendéis la realidad material, sin ignorarla o reprimirla, sin abandonar los tres chakras inferiores ni buscando éxtasis solamente a través de los chakras superiores. La sexualidad completa integra todos los niveles de vuestro ser. La sexualidad puentea la brecha entre la materia y el espíritu.


Cuando dos personas están en intimidad física de una manera amorosa, todas las células en sus cuerpos vibran un poco más rápido… ellas comienzan a danzar un poco. Se abre una puerta a una realidad energética con una vibración ligeramente más elevada y un sentimiento más alegre. Después de una unión sexual en la cual participa todo lo que sois, cuerpo, alma y mente,os sentís serenos y regocijados al mismo tiempo. Hay un tranquilo éxtasis. Las células de vuestro cuerpo han probado la energía del amor y en ese momento habéis traído la realidad del Amor un poco más cerca de vosostros. Habéis canalizado la energía divina del Amor, que tan profundamente desea fluir a través de vosotros y que sólo alberga el mayor de los respetos por vuestra naturaleza sexual.


Si en una unión sexual la energía fluye al mismo tiempo en todos los cuatro niveles, es un acto de creación divina. Que los niños nazcan de semejante acto, es tan solo natural. Cuando la danza de lo masculino y de lo femenino es llevada a cabo de tal manera alegre, sólo lo bueno y dulce puede venir de eso. Si un niño es concebido de tal modo, entonces entra al reino terrestre en un alud de luz y amor. Es la bienvenida más amorosa que un alma puede tener en la tierra.


Debido a que las energías sexuales son tan preciosas, nosotros os pedimos: por favor tratad vuestra sexualidad respetuosamente. Cuando haya problemas, miedos o tensiones alrededor de ésta, no juzguéis a la sexualidad misma, ni renunciéis a ella, porque es una parte natural de vosotros, y una parte sagrada.





Problemas sexuales y la batalla de los sexos




Ahora quisiera examinar la historia de la sexualidad y luego me gustaría decir algo acerca de los problemas específicos que las mujeres y los hombres actualmente experimentan en su expresión sexual.


Mucho ha sucedido en el área de lo sexual. En su esencia la sexualidad acarrea un gran potencial de luz, pero debido a esto, también existe el potencial de un gran mal uso. La historia de la cual quiero hablar trata de la lucha de poder entre hombres y mujeres. La historia es antigua y en realidad comenzó en la época en la que los imperios galácticos extraterrestres comenzaron a interferir con la vida en la tierra. (Ver la “Serie de los Trabajadores de la Luz” en este sitio web para una descripción detallada de este proceso). Antes de esto, la tierra era una especie de paraíso, un Jardín del Edén en el que prevalecían la belleza y la inocencia. No discutiremos esta era aquí, pero simplemente sabed que vosotros estáis en la fase final de una batalla de poder, que es mucho más antigua que los 5000 años de la historia escrita.


En la última etapa de esta historia, los hombres claramente jugaron el rol de victimario y opresor. Pero no siempre fue así. Ha habido épocas en las cuales la mujer fue mucho más poderosa, tanto en el ámbito público de la vida como en el privado. Ella también oprimió a la energía masculina de forma sádica y cruel.  La mujer no es naturalmente el sexo oprimido y suave, lo sabéis, tampoco es ella el sexo más apacible. Vuestros estereotipos de la mujer como dulce pero incapaz y del hombre como fuerte pero insensible, hablan más sobre la última fase de la historia mencionada anteriormente que sobre el hombre y la mujer como tales.


Ha habido épocas, anteriores a la historia escrita, en las cuales las sociedades maternales eran consideradas la norma. En aquellos tiempos, las mujeres también han usado sus energías de un modo destructivo, siendo irrespetuosas con la fuerza de vida individual y con la creatividad en cada ser humano. Hubo una época en la cual las mujeres tuvieron poder sobre los hombres. Las mujeres controlaron y manipularon a los hombres usando los poderes de la emoción y de la intuición, con los cuales ellas tienen una natural afinidad. Ellas también utilizaron sus habilidades psíquicas para controlar a los hombres. Ha habido, por ejemplo, sacrificios y rituales donde los hombres fueron torturados y asesinados.


Quiero resaltar este aspecto, porque vuestra historia oficial dibuja un solo lado de la imagen sobre la relación entre el hombre y la mujer. La opresión de la mujer por el hombre ha sido evidente durante todo el período abarcado por vuestra historia escrita. Pero el rencor y el odio que los hombres han mostrado (y aún muestran) contra las mujeres no ha venido por nada. Además de las tradiciones culturales y hábitos que los influencian, también hay profundas heridas emocionales en el alma masculina colectiva que provienen de una era mucho más antigua.


Sin entrar en detalles sobre esta era, me gustaría invitaros a que sintáis (si os es posible) por vosotros mismos. Para las mujeres la pregunta es: ¿podéis imaginar que alguna vez ejercísteis poder sobre los hombres y que conseguísteis con éxito controlar su energía? Y para los hombres la pregunta es: ¿podéis imaginar que esto tuvo lugar a una gran escala y quefuísteis el ‘sexo débil’? Tal vez recibáis ciertas imágenes o fantasías al haceros estas preguntas internamente. Permitan que vuestra intuición os muestre y observad las emociones que emergen. Esto puede ser sorprendente.


Dentro del alma masculina colectiva, el odio y el resentimiento han surgido debido a esta historia antigua. Esta opresión de la energía femenina se ha manifestado en el área de la política y en el área de la religión, particularmente por medio de la Iglesia. La idea de que la sexualidad es pecaminosa o a lo sumo un mal necesario, es una línea de pensamiento masculina que fue influenciada por la aversión y el rencor resultantes de la represión de la sexualidad masculina en otra era. La sexualidad masculina en aquella época era considerada ser un instrumento de procreación, sin respeto por el lado sensible del hombre y las vinculaciones emocionales entre el padre y sus hijos. Con frecuencia, los niños eran educados por la madre, distanciados del padre, y difícilmente se prestaba alguna atención a lo que el padre pensaba y quería. Los valores importantes pasaban por la figura de la madre y la inferioridad de los hombres era uno de esos valores. El hombre era más una persona que servía por su trabajo que una pareja de igual condición.


Además de ser la Iglesia un baluarte de la energía masculina frustrada, el mundo de la ciencia también mostró hostilidad por la energía femenina. Aunque la ciencia y la religión son, bajo muchos puntos de vista, enemigos naturales, están unidas en su resistencia al aspecto intuitivo, fluido de la energía femenina. Los dogmas de la Iglesia son rígidos y sofocantes, pero el método científico también es limitante, de un modo diferente. Mientras que el ímpetu detrás de la ciencia moderna fue esclarecedor e innovador (en el deseo de derrocar a la falsa autoridad), se ha quedado atascado en una estrecha clase de pensamiento racional que no permite que participe la energía femenina. El pensamiento científico es analítico y lógico, pero no se abre lo suficiente a la imaginación y a las fuentes extrasensoriales (intuitivas) de observación. La aversión que muchos científicos tienen por ‘lo paranormal’ y por todo aquello que no pueda ser explicado por el pensamiento racional, se debe sin embargo parcialmente a un recuerdo de dolor y humillación en el alma, remontándose a una época en la que las mujeres abusaron de sus poderes psíquicos y los usaron contra los hombres como un instrumento de manipulación.


Hablo de esta historia antigua porque me gustaría dejar aclarado que en la ‘batalla de los sexos’ finalmente no hay víctimas ni victimarios, que no hay ‘chicos buenos y chicos malos’, porque todos habéis sido ambas cosas. Ha sido una lucha entre las energías masculina y femenina, en la cual estas energías se volvieron opuestas, cuando en su origen son complementarias una con otra. En estos días y época, tanto hombres como mujeres son invitados a unir fuerzas otra vez y a encontrar nuevamente el júbilo y el honor de la danza original de lo femenino y de lo masculino.


Esencialmente, la energía femenina es guiadora e inspiradora, mientras que la energía masculina es servicial y protectora. La energía femenina es la inspiración detrás de la creación; el aspecto masculino se encarga de la manifestación en la forma y en la acción. Ambas energías trabajan juntas a través de cada ser humano, a través de cada individuo, ya sea masculino o femenino. Que seáis un hombre o una mujer no es lo que realmente viene al caso; es el equilibrio y la relación entre ambas energías dentro de vosotros lo que cuenta.
Bloqueos en la sexualidad femenina


Ahora hablaré de los bloqueos energéticos en el área de la sexualidad, los cuales se aplican específicamente a mujeres u hombres. En las mujeres, el área del primer y segundo chakra (sacro y ombligo) es la más apaleada y herida como resultado de opresión sexual y violencia a lo largo de los recientes siglos y milenios. Realmente por unos cuantos milenios, las mujeres han sido enmarcadas en un rol subordinado en casi todas las áreas de la sociedad, y esto aún prosigue en muchos lugares de la tierra. Con respecto a la sexualidad, esta inequidad se manifestó como violación, agresión y humillación a una gran escala. Como resultado de esto, muchas mujeres –en verdad el alma femenina colectiva– ha sufrido increíblemente. Hay profundas heridas emocionales, las cuales necesitan tiempo, amor y sumo cuidado para sanarse.


A menudo, el impulso para la unión sexual es sentido por las mujeres como una añoranza del corazón, o como un sentimiento espiritual. Pero cuando ellas logran la intimidad física, ellas pueden encontrarse con que no pueden expresar su energía sexual libremente, debido a bloqueos energéticos en el primer y segundo chakra. Hay recuerdos (en el alma) en esos centros energéticos de haber sido obligadas a tener experiencias sexuales humillantes y vejatorias. Estas experiencias fueron tan dolorosas, que la mujer retiró su energía, su consciencia del área del vientre. Cuando ahora esta parte del cuerpo es abordada otra vez de un modo sexual, los músculos instintivamente se contraen o el cuerpo emocional automáticamente indica resistencia. Las células físicas son conscientes del trauma y no siguen tan fácilmente con la invitación a danzar. Ellas quieren aislarse y crear una barrera para protegerse de más agresión. Esta reacción es totalmente comprensible y siempre debería ser tratada del modo más respetuoso. Usar cualquier clase de fuerza para eliminar la resistencia, es una manera de violar nuevamente los centros heridos.


Cuando vosotras, como mujer, tenéis estas emociones, es muy importante llegar a estar completamente consciente de ellas: puede haber ira ahí, resistencia, o miedo relacionado con la intimidad física. Y frecuentemente todas estas emociones son más antiguas que la relación sexual presente, aún más antiguas que esta vida. Puede haber traumas muy antiguos en aquellos chakras inferiores que han dejado profundas cicatrices emocionales.


Quisiera recomendar, específicamente a las mujeres que reconocen este dolor, que ‘regresen’ a las vidas en las que ellas fueron la ofensora/agresora (lo opuesto a la víctima). O, si os es difícil para acceder a vidas anteriores, entrad en contacto dentro de vosotras con la ‘energía de la agresora o mujer poderosa’. Esto puede sonar muy extraño, pero ésta es la razón. Cuando habéis sido víctima de la violencia sexual, esto ha generado mucha ira en vuestro campo de energía. Puede haber cólera ahí de varias vidas pasadas. Esta ira os bloquea y os mantiene aprisionadas en un sentimiento de impotencia y de victimización. Para liberar la ira necesitáis comprensión. Comprender por qué y para qué; Necesitáis adquirir una perspectiva más amplia de los acontecimientos. Cuando podéis imaginaros a vosotras mismas como una mujer poderosa que pudo ser despiadada y cruel con los hombres, y sentís por dentro que también esto es parte indisoluble de vosotras, entonces la ira se puede desintegrar. Al abrazar un entendimiento más completo, emerge un conocimiento interior de que formáis parte de una historia kármica mayor, en la cual jugásteis tanto el rol de agresor como el de víctima. Es prácticamente imposible liberar las emociones de dolor, impotencia y victimización, sin mirar también el otro lado de ustedes, el ‘lado oscuro’.
No necesitáis necesariamente volver atrás hacia vidas pasadas para reconocer esta parte oscura dentro de vosotras. También podéis volveros más conscientes de ésta observándoos a vosotras mismas en el día a día de sus vidas. Cuando sentís esta energía (por ej. el deseo de ejercer poder o herir a otros), podéis notar en ello que no habéis sido solamente la víctima indefensa de las circunstancias externas. Hay ligazones kármicos entre el agresor y la víctima que os vinculan en esta vida: ambos roles reflejan aspectos de vosotras mismas.


Tan pronto como sepáis, aceptéis e integhréis vuestra hisstoria oscura, podréis entonces observar vuestras propias heridas internas de un modo diferente y comenzar a perdonar. Cuando hay comprensión la cólera se puede disgregar, y podéis entrar en contacto con la capa de emociones que subyacen: la tristeza, la angustia, el dolor que está ahí en muchas capas, también en el cuerpo mismo.


Es muy importante para las mujeres reconocer el aspecto agresor en ellas mismas y trabajar con él. Cuando hay aversión y rencor en vosotras con respecto a la sexualidad, comprended que cuanto más aversión y rencor sintáis, más os identificáis con el rol de víctima, y más os despojáis de vuestra libertad. Tratad de sentir dentro de vosotras que en el terreno de la sexualidad se está representando un juego kármico, en el cual vosotras habéis interpretado ambos roles, víctima ay verdugo. Entonces podréis acceder a la fase de las disculpas (el perdón): disculpándoos a mismas así por la vejación que inconscientemente os habéis ocasionado interpretando ambos roles, y disculpando a otros por lo mismo. Todo sucede por alguna razón. Nada sucede por azar. Nada es aleatorio. Los actos de violencia y represión pueden parecer sin sentido, pero siempre hay una historia detrás de eso. Por ello, inculpar a alguien por sus acciones o culpabilizarse por lo que a uno le sucede no conduce a nada. Y cada vez que está implicada la violencia sexual, ésta deja profundas huellas en todos los cuatro niveles del ser humano. 



Bloqueos en la sexualidad masculina




Con respecto a la experiencia masculina de la sexualidad, los bloqueos que ocurren están mayormente al nivel del corazón y de la cabeza. En estos niveles, puede haber un miedo a entregarse, un miedo a la intimidad profundamente emocional. Este miedo la mayoría de las veces se extiende hacia atrás más allá de lo que ustedes pueden recordar. Pertenece a la era en la cual las mujeres dominaron a los hombres. Esto hizo que el juego de la atracción sexual, que inicialmente era inocente y espontáneo, se volviera amenazador. Los hombres aprendieron que era peligroso mostrar abiertamente sus emociones y abrir su corazón a su pareja.


Dentro de los hombres hay profundos miedos arraigados relacionados con entregarse a su lado sensible, y estos miedos no se van a manifestar necesariamente en el nivel físico. Ellos pueden participar en el acto físico del sexo mientras mantienen sus sentimientos separados. Entonces el hombre puede estar físicamente presente en el nivel físico, mientras que su naturaleza sensible está (parcialmente) ausente. Sus emociones se cierran continuamente debido a este temor a abrirse y volverse vulnerable al rechazo una vez más. Ha habido ahí en el alma viejos recuerdos de ser abandonado y lastimado emocionalmente.


Paciencia y amor


En general, los bloqueos energéticos son un poco diferentes en los hombres y en las mujeres. Por lo tanto, es muy importante comunicarse abiertamente uno con otro acerca de lo que ustedes sienten y perciben cuando están juntos. Cuando ustedes verdaderamente confían en su pareja, pueden investigar sin avergonzarse dónde se atasca su energía sexual cuando están en intimidad. Esto ustedes lo pueden hacer simplemente volviéndose conscientes, cuando hay un flujo de excitación y contacto íntimo surgiendo entre ustedes, en qué medida se están permitiendo sentir y expresarlo. Observen si se sienten atascados o bloqueados en alguna parte de su cuerpo o en alguna parte de sus emociones y sentimientos. ¿Sienten una sensación cálida en su corazón cuando están juntos? ¿Sienten una apertura espiritual hacia el otro; están ustedes preparados para recibir al otro en su totalidad?


Suena extraño, pero le teméis al contacto íntimo real. Todos deseáis fuertemente tener una relación satisfactoria. En las calles, casi todos los anuncios publicitarios aluden en sus campañas al ideal de una relación emocional y sexualmente gratificante. Pero el verdadero contacto íntimo os atemoriza. Cuando alguien se os aproxima y solicita que eliminéis todas vuestras máscaras, emergen toda clase de inhibiciones de las que no os habíais percatado.
En los momentos en que ellas emerjan, tratad de no juzgaros por esto. En lugar de ello, observadlo como una oportunidad para investigar aquellas inhibiciones y bloqueos que ocultamente se esconden en vuestro interior.


Nadie está libre de ellas. Casi todas las personas tenéis bloqueos que os privan de experimentar la sexualidad en todo sentido como he descrito al comienzo. Es por esto que quiero pediros a todos que observéis el flujo de la energía sexual dentro de vosotros con amorosa consciencia – ya sea que estéis solos o en una relación- y que tratéis los bloqueos que aparezcan con cuidado y respeto.
La fuerza es el peor consejero en estas cuestiones. La paciencia y el amor son esenciales.


¡Mantened vivo el anhelo por una experiencia sexual verdadera y completa! No necesitáis desechar al niño con el baño de agua. El deseo es sano. El camino hacia una completa y gozosa experiencia de la sexualidad puede ser largo y sinuoso. Pero a lo largo del camino desarrollaréis amor y compasión tanto hacia vosotros mismos como hacia otros, y esto también es inmensamente valioso en vuestro mundo humano.


Estáis sanando una historia antigua de lucha entre el hombre y la mujer. Las energías masculinas y femeninas quieren juntarse otra vez y unirse en una danza de alegría y creatividad. Todo aquello con lo que contribuyáis a esto en un nivel individual, tiene una influencia positiva en el alma colectiva del hombre y de la mujer. Vuestra egolatría hace que las energías de paciencia y amor estén disponibles para otros.

viernes, 9 de septiembre de 2011

17 Tratar con las emociones

Esta canalización fue presentada a una audiencia en vivo el 6 de Febrero de 2005 en Haaren, Holanda. La palabra hablada ha sido ligeramente corregida para facilitar su lectura.

Queridos amigos,


Estoy encantado de estar nuevamente entre vosotros y de estabñecer comunicación de esta manera. Debo deciros que esto significa mucho para mí también. Aprecio estos encuentros, porque de este modo puedo llegar más cerca de vosotros que cuando estoy dentro de mi propio plano de realidad.


Aún así yo siempre vivo dentro de vuestros corazones y anhelo esos momentos de vuestro tiempo cuando estáis abiertos y susceptibles a mi energía. Mi energía, la energía crística que está renaciendo en estos tiempos, no es solamente mi energía. No es simplemente la energía de un hombre que vivió en la tierra en una época: es un campo de energía colectiva de la cual formáis parte de un modo más profundo de lo que podáis comprender.


Todos hicísteis una promesa una vez. Todos expresásteis vuestra intención de portar esta energía hacia la realidad terrestre, de anclarla dentro de la tierra. Durante muchas vidas –muchos siglos– habéis trabajado en esta misión. Todosestáis en el proceso de dar nacimiento a la semilla crística en vuestro interior, y yo os estoy ayudando. Yo fui un precursor. Sin embargo la siembra de la energía crística fue un esfuerzo colectivo. Incluso mi llegada a la tierra fue posible únicamente por el campo de energía que estuvo presente aquí, tejido por vosotros. Nosotros trabajamos juntos, somos una unidad.
Por lo tanto, yo soy accesible a todos vosotros. Yo no estoy disponible exclusivamente para alguna persona. Yo estoy al servicio de todos vosotros.


Hoy quiero hablar acerca de un tema que os toca profundamente y frecuentemente en el día a día de vuestras vidas. Es sobre cómo tratar con las emociones.


La última vez hablé acerca de las energías masculinas y femeninas que corren a través de vuestro campo de energía y de vuestros chackras. He recalcado la importancia de sanar los tres chackras inferiores, como una parte esenciaal para llegar a estar entero y completo dentro de vosotros mismos. Para alcanzar equilibrio. Pensé que era importante recalcar esto, ya que muchos de vosotros que anheláis la espiritualidad tendéis a focalizaros, tanto en pensamiento como en sentimiento, a los chackras superiores, dejando de lado la responsabilidad de afrontar los conflictos no resueltos en los tres primeros chackras.
El corazón, el tercer ojo y el chacra de la corona son atractivos para vosotros, porque estos centros de energía os llevan a estar en contacto con los reinos superiores, esos que son tan afines a vosotros. Pero la real ruptura interna debe ocurrir ahora en el nivel inferior, en el área de los chacras más bajos, cercanos a la tierra.


El área de las emociones es un área vital en el proceso de desarrollo hacia la libertad y la totalidad. Sois seres espirituales. Vinísteis de un plano de realidad donde la densidad y la falta de rumbo de la realidad terrestre era desconocido para vosotros. Arreglároslas con esto ha sido difícil.
A lo largo de muchas vidas, habéis tratado de expresar vuestra energía cósmica aquí en la tierra. Y en esta expresión, en la canalización de vuestra energía a la tierra, se han desarrollado muchos traumas profundos. El cuerpo emocional, que todos poseéis, está repleto de heridas y de traumas. De esto quiero hablar hoy.


Todo aquél que transite por el camino del crecimiento interior sabe de la importancia de las emociones: que no deben ser reprimidas, que de algún modo tenéis que liberarlas. Ahora bien, cómo funciona todo esto no está del todo claro.


Quisiera hacer primero hacer una distinción entre emociones y sentimientos.


No quiero entrar aquí en la terminología específica o clasificaciones Podéis etiquetar esto con diferentes nombres, pero yo quiero hacer una distinción entre emociones, en el sentido de energías que son esencialmente expresiones de malentendido, y sentimientos, o energías que son una forma de entendimiento más elevado. Los sentimientos son vuestros maestros, mientras que las emociones son vuestros niños.


Las emociones son energías que tienen una clara manifestación en el cuerpo físico. Las emociones son reacciones a situaciones que realmente no entendéis. Considerad por un instante lo que sucede cuando os veis superados por un ataque de rabia. Por ejemplo, alguien hiere vuestros sentimientos inesperadamente, y sentís que os ponéis coléricos. Podéis sentir esto en vuestro cuerpo muy claramente: en determinados lugares percibís que la energía se pone tensa. Esta tensión física o rigidez, que sigue al sobresalto energético, muestra que hay algo que no entendéis. Aparece una energía creciente en vosotros y sentís que está injustificada. El sentimiento de estar siendo tratado injustamente, en breve la incomprensión, se descarga a través de una emoción, expresión manifiesta del sentimiento de incomprensión. Es una ‘explosión’ energética. Es necesaria porque conduce a una ‘liberación’. Los niños manifiestan esos ‘berrinches’ a menudo, cuando se ven enfrentados a las normas limitadoras que rige el paradigma del hogar paterno.


Cuando esto os sucede como adultos, os veis confrontados a la siguiente elección: ¿qué hago con esta emoción que pugna por manifestarse? ¿Es correcto alterar mi comportamiento habitual en función de esta necesidad de ‘explotar’? ¿Voy a administrar el ‘vómito’ como combustible para mis futuras reacciones hacia los demás, o voy simplemente a dejar que la emoción se manifieste, y baso mis acciones futuras en algo más?
Antes de responder estas preguntas, quiero explicar la naturaleza de los sentimientos.


Las emociones son, como dije, esencialmente estallidos de incomprensión que vienen precedidos de señales que podéis claramente percibir en vuestro cuerpo físico (se os hinchan las venas, os brotan las lágrimas…). Los sentimientos, por otro lado, son de una naturaleza diferente, y son percibidos también de manera diferente. Los sentimientos son más calmos que las emociones. Ellos son los ‘susurros del alma’, que os alcanzan a través de suaves codazos. Consisten en una sabiduría interior o una acción intuitiva súbita que más tarde se revelará como muy acertada.
Las emociones siempre tienen algo de muy intenso y dramático en ellas. Considerad los ataques de ansiedad, de pánico, de rabia o la tristeza profunda. Las emociones se agarran de vosotros completamente y os alejan desequilibran y desestabilizan. Os sacan ‘de vuestras casillas’. En el momento en que estáis sumamente emocionados, pasáis a estar llenos de una clase de energía que os separa de vuestro centro, de vuestra claridad y discernimiento interior. En este sentido, las emociones son como nubes que tapan el sol.


Con esto, yo no quiero decir nada en contra de las emociones. Las emociones no deberían reprimirse; son muy valiosas como un medio para llegar a conocerse más íntimamente. Lo que pretendo es expresar cuál es la naturaleza de la energía emocional: un estallido de incomprensión. Las emociones esencialmente os llevan fuera de vuestro centro.


Los sentimientos –si se les hace caso–, por otro lado, os llevan profundamente dentro de vosotros mismos, hacia vuestro centro. Los sentimientos están estrechamente asociados con lo que llamáis la intuición. Los sentimientos expresan un entendimiento más elevado, una clase de entendimiento que trasciende tanto a las emociones como a la mente.
Los sentimientos se originan en un reino no físico, fuera del cuerpo. Es por esto que ellos no están tan claramente localizados en un lugar del cuerpo físico. Considerad lo que sucede cuando sienten algo, una atmósfera o un estado de ánimo, o cuando tenéis presentimientos acerca de una situación. Entonces hay una especie de sabiduría en vosostros, que parece proceder de afuera, y que no es una reacción vuestra a alguna circunstancia externa. Viene ‘de la nada’ (‘como llovido’ del cielo como tan bellamente lo soléis describir). En tales momentos podéis sentir que algo se abre en el chackra del corazón.


Hay muchos momentos en los cuales tal sabiduría interior viene a vosotros. Por ejemplo, podéis ‘saber’ algo acerca de alguien sin haber hablado mucho con él o ella. Podéis sentir algo acerca de vosotros dos, que más tarde jugará un rol importante en vuestra relación, algo que no es fácil de expresar con palabras y que atribuís a un simple presentimiento, algo que ciertamente no es fácilmente comprendido por la mente (vuestra o de alguien más). Estos son los momentos en los que vuestra mente aprovecha para tratar de desestabilizar y sembrar duda mostrando su habitual lado escéptico, mandándoos el mensaje de que probablemente estéis inventando cosas –fantaseando– o que os estéis volviendo locos.


Quisiera mencionar aquí una energía que tiene más de una naturaleza de sentimiento que de emoción. Se trata de la Alegría. La alegría puede ser un fenómeno que trasciende lo emocional. A veces podéis sentir una clase de alegría interior que os eleva, sin una razón particular, ni especiales ganas de compartila con nadie. Son instantes en que sentís la divinidad que habita en vosotros, y vuestra conexión íntima con todo lo que existe. Tal sentimiento puede llegar a vosotros cuando menos lo esperáis. Es como si algo Superior os tocara, o como si rozárais una realidad Superior. Como la Alegría, los sentimientos no pueden ser evocados sino que parecen llegar a vosotros ‘como llovidos’.
Las emociones, por el contrario, casi siempre tienen una causa inmediata clara: un factor desencadenante situado en el mundo exterior.


Los sentimientos se originan en la dimensión de vuestro Ser Superior. Necesitáis estar serenos por dentro para atrapar esos ‘susurros’ en vuestro corazón. Las emociones pueden perturbar este silencio interior y paz. Por lo tanto, es vital llegar a estar calmados emocionalmente para permitir que los sentimientos os invadan sin obstáculos. Para ellos, es imprescindible sanar y liberar las emociones reprimidas que inconscientemente habéis ido almacenando como consecuencia de haberos plegado y sometido al paradigma de desamor que encontrásteis al ‘nacer’.
Y es que solamente desde la inspiración que os provoquen vuestros sentimientos –los cuales os conectan con vuestra alma– podréis tomar decisiones equilibradas en cada situación que se os presente.
Estando en silencio y tranquilos, podéis sentir con todo vuestro ser qué es lo correcto para vosotros en un determinado momento. Tomar, sin embargo, decisiones basadas en la emoción, es tomar decisiones desde una posición desequilibrada. Necesitáis, ante todo, liberar las emociones y entrar en contacto con vuestro núcleo interno, donde hay claridad y discernimiento.


Ahora quiero ir a la pregunta de cómo podéis enfrentarois del mejor modo a vuestras emociones.


He mencionado que “los sentimientos son vuestros maestros y las emociones son vuestros niños”. Los paralelismos entre ‘ser emocional’ y ‘ser como un niño’ son sorprendentes. Vuestro ‘niño interior’ es el asiento de vuestras emociones. También hay una semejanza sorprendente entre el modo en que tratáis a vuestras propias emociones y el modo en que tratáis a los niños (los reales).
Un niño es siempre honesto y espontáneo es sus emociones, y no las esconde o reprime. Al menos no hasta que acaba por aceptar la represión de las emociones como la única alternativa posible ante los continuos estimulos de sus adultos a comportarse así). El hecho de que los niños espontáneamente expresen sus emociones no significa, sin embargo, que el niño experimente sus emociones de un modo equilibrado. Todos saben que hay niños que pueden verse arrebatados por sus emociones (rabia, temor o tristeza) y con frecuencia son incapaces de frenar dicho estado. En tal situación, el niño puede casi anegarse en sus emociones y eso lo desequilibra, lo deja fuera de su centro.


Una de las razones de esta emotividad ilimitada, es que el niño ha dejado recientemente un mundo en el cual difícilmente hay algún límite. En las dimensiones etéreas o astrales, no había tales restricciones y limitaciones como las hay en el reino físico, dentro del cuerpo físico. Las emociones del niño son a menudo ‘reacciones de incomprensión’ y desesperación frente a esta realidad física. Por lo tanto, el niño cuando madura necesita ayuda y apoyo para tratar con sus emociones. Esto es parte del proceso de la ‘encarnación equilibrada’ en la tierra.


Por consiguiente ¿cómo tratáis las emociones, ya sea en vosotros mismos o las de vuestros niños?
Las emociones no deberían ser juzgadas o reprimidas. Las emociones son una parte vital de vosotros como seres humanos, y como tales necesitan ser respetadas y su manifestación aceptada. Podríais considerar a vuestras emociones como si fuesen vuestros niños, que necesitan vuestra atención y respeto, así como vuestra guía y amparo.
Una emoción puede ser mejor vista como una energía que viene a vosotros para ser sanada. Por lo tanto, es importante no dejarse llevar completamente por la emoción, sino permanecer capaz de observarla desde una postura neutral. Es importante estar consciente. Uno podría decirlo de este modo: No deberíais reprimir una emoción, pero no deberían sumiros en ella tampoco. Porque cuando os zambullís en ella, cuando os identificáis con ella completamente, el niño interno que reside en vosotros pasa a convertirse en un tirano que os llevará al extravío.


Lo más importante que podéis hacer con una emoción es reconocerla, sentir todos los aspectos de ésta, mientras no perdéis de vista vuestra consciencia. Tomad por ejemplo la ira. Podéis invitar a la ira a estar totalmente presente, experimentándola en vuestro cuerpo en varios lugares, mientras estáis al mismo tiempo observándola neutralmente. Tal tipo de consciencia es altamente sanadora. Lo que sucede en esta circunstancia, es que abrazáis a la emoción –ese estado de incomprensión– justamente con comprensión. Esto es alquimia espiritual.


Por favor dejadme explicároslo con la ayuda de un ejemplo. Vuestra hija se ha golpeado la rodilla con la mesa y está realmente herida. Ella está perturbada, gritando de dolor, y ella patea la mesa porque está enojada con ella. Ella considera que la mesa es el origen y la causante del dolor.
Ser capaz de ‘guiar emocionalmente’ en este momento significa que los padres primero ayudan a la niña a poner nombre a su experiencia. “Tú estás enojada, ¿no es así? – tienes dolor, ¿verdad?”. Manifestar abierta y verbalmente el enfado es esencial, porque con ello se transfiere la raíz del problema desde la mesa a la niña misma. Transferir el foco de la mesa a la niña. 
– No es la mesa, eres tú la que está dolorida, eres tú quien está enojada. ¡Y sí, yo comprendo tu emoción!
Los padres abrazan la emoción de la niña con comprensión, con amor. En el momento en que la niña se siente comprendida y reconocida su emoción, su ira se desvanecerá gradualmente. El dolor físico puede aún estar presente, pero su fastidio y resistencia al dolor –que no es sino la ira–, puede disolverse. La niña lee que hay compasión y comprensión en sus ojos, y esto relaja y calma sus emociones. La mesa, la causa de las emociones, ya no es tema de conversación.


Al abrazar una emoción con comprensión y compasión, cambiáis el foco de la atención de la niña desde el exterior hacia el interior, y de paso le enseñáis a la niña a ser responsable de sus emociones futuras y a hacerse cargo de ellas. Le estáis demostrando a ella que su reacción a un disparador externo no es algo predeterminado e inevitable, sino que es una cuestión de elección. Podéis elegir incomprensión o comprensión. Luchar o aceptar. Podéis elegir.


Esto también se aplica a las relaciones con vuestras propias emociones, vuestro propio niño interior. Darle cabida a sus emociones, nombrarlas y hacer un esfuerzo por entenderlas, significa que vosotros verdaderamente reconocéis, respetáis y apreciáis a vuestro niño interior. Hacer el cambio desde lo ‘externo’ hacia  lo ‘interno’, tomar responsabilidad por la emoción propia, ayuda a crear un niño interior que ya no quiere herir a nadie más, que no se siente victimizado. Las emociones fuertes – ya sea ira, aflicción(desconsuelo) o temor (miedo) – siempre tienen el componente de la impotencia, el sentimiento de estar siendo víctima de algo de procedencia externa a vosotros.  Lo que hacéis cuando os enfocáis, no en las circunstancias externas a vosotros, sino por el contrario en vuestra reacción y dolor, es descartar al mundo exterior como causante y ‘culpable’ de vuestras emociones. Es entonces cuando dejáis de preocuparos por lo que ocasionó la emoción. Volcándoos completamente hacia el interior y diciéndoos: muy bien, ésta ha sido mi reacción, y comprendo por qué. Comprendo por qué me siento del modo en que me siento, y voy a asistirme en esto.


Volverse hacia las emociones de esta manera amorosa, es liberador. Esto requiere una especie de autodisciplina. Librar a la realidad exterior de ser el ‘orígen del mal’ y tomar vosotros mismos total responsabilidad, significa que reconocéis que ‘la reacción es producto de una elección’. Elegís estar enfadados. Ser consciente de esa elección es lo que permite optar por una reacción u otra (violencia/ira o amor/compasión) 
Dejáis de discutir sobre quién tiene razón y quién no la tiene, quién es el culpable de eso o aquello, y simplemente liberáis la cadena completa de eventos que sucedieron, aceptando que estaban fuera de vuestro dominio o control. ‘Yo ahora experimento esta emoción con total conciencia de que yo elijo hacerlo así’. Esto es tomar responsabilidad. ¡Esto es coraje!


La autodisciplina en esto radica en renunciar a ser inflexibles y representar el papel de víctima desamparada. Renunciáis a sentiros encolerizados, incomprendidos y a manifestara cualquier expresión de victimización que por momentos tanta adicción os genera. Y es que con frecuencia demostráis un apego desmedido a las emociones que más os traban. Tomar responsabilidad es un acto de humildad. Esto significa sincerarse con vosotros mismos, incluso en vuestros momentos de mayor debilidad. Esta es la autodisciplina que se os pide. Al mismo tiempo, esta clase de vuelco hacia el interior requiere la mayor compasión. La emoción a la que francamente estáis preparados para hacer frente (abrazar) como vuestra propia creación, también es considerada con tierna comprensión. ‘Tú eliges la cólera esta vez, ¿no es así?’ puede ser lo que descubráis respecto a vosotros mismos. La compasión os dice: ‘Muy bien, puedo ver por qué prefiero la cólera, y te disculpo’. ‘Tal vez la próxima vez, cuando percibas más claramente mi amor y compasión, no te sentirás inclinado a tener esa respuesta hacia mi’.


Este es el verdadero rol de la conciencia en la autodisciplina. Esto es lo que significa la alquimia espiritual.
La conciencia no pelea o rechaza nada, sino que rodea a la oscuridad con comprensión. Rodea las energías de incomprensión con comprensión y así convierte el metal en oro. La conciencia y el amor son esencialmente lo mismo. Ser consciente significa dejar que algo sea y rodearlo con su amor y compasión.


Con frecuencia pensáis que ‘la conciencia solamente’ no es suficiente para superar vuestros problemas emocionales. Decís: yo sé que tengo emociones reprimidas, conozco la causa de ellas, soy consciente, pero esto no pasa.
En ese caso, dentro de vosotros subyace una sutil resistencia a esa emoción. Mantenéis la emoción a una distancia, por temor a que aflore y su manifestación os sobrepase e inunde. Pero debéis saber que nunca una emoción os agobiará, cuando conscientemente elijáis admitirla y experimentar que se manifieste.
Siempre que mantengáis la emoción a distancia, estaréis en guerra con ella. Estaréis luchando con la emoción y ella os acosará desde múltiples flancos. Es su destino. La emoción es vuestra y por lejos que vayáis os seguirá hasta que tarde o temprano aceptéis abrazarla. Ella se manifestará en vuestro cuerpo como un dolor, una tensión, o como un sentimiento de depresión. Sentirse agotado o fatigado es claro signo de que estáis reprimiendo ciertas emociones.


La cuestión aquí es que necesitáis imperiosamente permitir que vuestras emociones accedan al dominio de vuestra conciencia plenamente. Si desconocéis exactamente qué emociones se esconden, podríais comenzar por sentir las tensiones consecuentes en su cuerpo. El cuerpo físico, a diferencia del mental, no engaña. Es una puerta para las emociones. En vuestro cuerpo todo está acumulado. Por ejemplo, si sentís dolor o tensión en el área del vientre,podéis ir ahí con vuestra conciencia y preguntar qué hay. Permitid que las células de vuestro cuerpo os hablen. O imaginad que, allí mismo, el niño interno está presente. Pedidle al niño que os muestre qué emoción es predominante en él o en ella.


Hay varias maneras de ponerse en contacto con las emociones internas. Es esencial, de entrada, reconocer que la energía que quedó atascada en esa emoción quiere moverse. Esta energía quiere ser liberada y por lo tanto golpea a sus puertas como una queja física o como un sentimiento de estrés o depresión. Se trata de que vosotros os abráis y estéis preparados para sentir la emoción cuando quiera manifestarse.


Las emociones son parte de vuestra realidad terrestre – pero ellas no deberían en ningún caso dominaros. Las emociones son como las nubes para el sol. Por consiguiente es tan importante ser consciente de las emociones y tratarlas conscientemente. Con un cuerpo emocional claro y equilibrado, es mucho más fácil entrar en contacto con el alma o núcleo interior, utilizándo el vehículo de la intuición.


En vuestra sociedad hay mucha confusión en torno a las emociones. Esto es evidente, entre otras cosas, por la cantidad de debate y confusión que hay con respecto a cómo educar a los niños. Los niños son claramente mucho más emocionalmente espontáneos de lo que lo sois vosotros como adultos. Esto crea dificultades. ¿Qué ocurre si se sobrepasan algunos de vuestros límites morales? ¿Qué sucede si la situación se va de las manos y surge el caos? ¿Uno tiene que castigar a los niños o permitirles expresarse libremente? ¿Las emociones tienen que ser controladas o no?


Lo que es importante en la educación de un niño es que él aprenda a comprender sus emociones. Comprender de dónde proceden y también a responsabilizarse de ellas. Con vuestra ayuda, el niño puede aprender a ver sus propias emociones como  ‘estallidos de incomprensión’. Esta comprensión impide que el niño o nioña quede ‘anegado’ en sus emociones y pierda el control. La comprensión libera y los lleva de vuelta a su centro, sin reprimir la emoción. Repito que no se trata de reprimir la emoción, sino de padecerla con ellos y a la vez hacerles comprender donde se ha originado. Los padres le enseñan a su hijo a tratar con las emociones de esta manera siendo el ejemplo viviente de ello.


Todas las preguntas que os hacéis acerca de cómo tratar con vuestros hijos también os las podéis aplicar vosotros mismos. ¿Cómo os las arregláis con vuestras propias emociones? ¿Sois inflexibles y duros con vosotros mismos? Cuando os sentís enojados o tristes durante mucho tiempo, ¿os castigáis o reprendéis a vosotros mismos diciendo: “vamos, sigue andando, no te quedes rezagado”? ¿Hacéis lo posible por suprimir la emoción que emerge? ¿Sentís que censuraros y castigaros es bueno y necesario? ¿Quién os enseñó esto? ¿Fueron acaso vuestros padres?
¿Sucede eso, o acaso os vais al extremo opuesto? ¿Os ‘revolcáis’ y zambullís en vuestras emociones ni bien afloran, no queriendo soltarlas, como quien se agarra a un clavo ardiendo?. Con frecuencia este también es el caso. Podéis haber sentido por mucho tiempo que érais  víctimas de una situación externa a vosotros, por ejemplo vuestra educación, vuestra pareja o vuestro ambiente laboral. En un determinado momento, puede ser muy liberador entrar en contacto con la ira dentro de ustedes relacionada con las circunstancias negativas que os rodean e influencian. La ira puede permitiros escapar de estas influencias, y seguir vuestro propio camino. Sin embargo, existe un riesgo más que evidente de que lleguéis a volveros adictos a vuestra ira, que ya no queráis ‘soltarla’. En lugar de ser una puerta, pasa a ser una ‘forma de vida’. Es entonces cuando surge el papel de víctima, el llamado ‘pobre de mi’, que tanto podéis llegar a gustar de mostrar, y que es cualquier cosa menos sanador. Esto os impide manteneros alineados con vuestra fuerza interior. Es muy importante asumir responsabilidad (repito, no culpabilizaros) de vuestras propias emociones y no hacer de ellas ‘verdades absolutas’. Cuando les concedéis la condición de verdades, en lugar de considerarlas como ‘estallidos de incomprensión’, estaréis basando vuestras acciones en ellas, lo que os llevará a tomar decisiones desequilibradas.
Lo mismo sucede con los niños a quienes se les permiten demasiada libertad emocional. Ellos ‘corren desenfrenados’ y se vuelven incontrolables, pequeños tiranos, y eso no está bien. El caos emocional es tan desagradable para el niño exactamente igual como lo es para los padres.


En breve, podéis ser tanto severamente estrictos como demasiado indulgentes al afrontar la realidad de vuestras emociones (y, por analogía, la de vuestros niños). 
Quiero examinar ahora un poco más el modo ‘indulgente’, porque éste parece ser más el tema de discusión hoy en día. Desde los años ‘sesenta’ de vuestro ‘pasado’ siglo XX, ha surgido una comprensión colectiva acerca de la no conveniencia de suprimir las emociones, dado que con la represión se estaría sofocando la espontaneidad y creatividad, en definitiva la verdadera esencia del alma. La sociedad seguiría produciendo (como lo había hecho hasta entonces) niños obedientes y disciplinados enfocados a prestar más atención a las reglas paternas, sociales e institucionales que a los susurros del corazón, y esto sería una tragedia – tanto para el individuo como para la colectividad social.
¿Pero qué hay del otro extremo? ¿qué hay en cuanto a justificar las emociones de tal modo que asuman la dirección y y el gobierno de vuestras vidas?


Observad bien dentro de vosotros y encontraréis emociones atascadas a las que tenéis en gran estima de tal modo que las consideráis verdades absolutas y totalmente ciertas (en lugar de lo que son: estallidos de incomprensión acumulada). Os habéis identificado con dichas emociones. La paradoja es que, muy frecuentemente, éstas emociones por las que mostráis tanta querencia, son emociones que os causan mucho sufrimiento. Por ejemplo: la victimización (‘yo no puedo hacer esto’, ‘yo no puedo ayudar en esto’, liderazgo (‘yo me ocuparé de esto’, ‘yo lo voy a manejar’, ‘nadie lo puede/sabe hacer mejor que yo’), tristeza, miedo, ansiedad, etcétera. Estas son todas emociones que, si bien son dolorosas, en otro nivel, os ofrecen un asidero al que agarraros.


Tomad el ‘sentimiento de víctima’, por ejemplo. Puede haber ventajas en manifestar este patrón de sentimiento. Puede daros una cierta sensación de seguridad. Os libera, por ejemplo, de ciertas obligaciones y responsabilidades. ‘Como no sé hacer nada (pobre de mi, nadie me enseño) Yo no puedo ayudar…’ Es un rincón en el que os estáis sentando, y que parece un lugar seguro. La verdad es que es un lugar muy tenebroso y oscuro.
El peligro de identificarse o ‘fundirse’ con tal patrón de sentimiento por mucho tiempo es que perdáis contacto con vuestra propia y verdadera libertad, vuestro núcleo divino más interno.
En el camino de vuestra vida podéis haber permitido el acceso a circunstancias que justamente han provocado emociones de cólera y resentimiento dentro de vosotros. Esto podría haber sucedido durante vuestra juventud, en la ainfancia, o incluso en vidas pasadas. Es muy importante que toméis contacto con estas emociones conscientemente, y que os percatéis de la cólera, de la tristeza o de cualquier otra energía intensamente cargada en vuestro interior. Pero llegado un determinado momento de vuestra vida, necesitáis tomar responsabilidades por vuestras emociones, pues constituyen la quintaesencia de vuestras reacciones frente un suceso externo. Y de no ser localizadas conscientemente, podrían desatar reacciones inconscientes en el presente y el futuro de las que tuviérais que arrepentiros. Esto ha sucedido en ciclos hasta el momento presente. Ahora tienes la oportunidad de detener esta rueda de dolor.


Estar centrados, tener claridad y asumir el poder interno, permaneciendo en equilibrio espiritualmente, significa asumir total responsabilidad por todas las emociones que están en vosotros. Es solo entonces cuando podéis reconocer, por ejemplo, la emoción de cólera dentro que os embarga y al mismo tiempo afirmar: ésta fue mi reacción a un determinado suceso. Yo rodeo esta reacción con comprensión, pero al mismo tiempo me propongo liberarla.
La vida finalmente no se trata de ser correcto o incorrecto; se trata de ser libre y completo. Entero para permitirse cometer errores y no juzgarse por ello. Es muy liberador soltar viejas respuestas emocionales que, ancladas en el interior, han pasado a ser un ‘estilo de vida’.


Uno podría decir que todo gira en torno al sutil camino intermedio entre suprimir emociones y sumirse en ellas. En ambos extremos, habaéis sido educados con opiniones e ideales que no concuerdan con la naturaleza de la alquimia espiritual. La esencia del desarrollo espiritual consiste en no suprimir nada, sino asumir total responsabilidad por ello. Yo elegí esta (o aquella) reacción a tal emoción, por lo tanto también puedo sanarlo. Reclamar vuestra maestría: en verdad que ese es mi mensaje.
Tal vez no es realmente un camino intermedio, sino un camino diferente.
Todo esto tiene que ver con la alquimia espiritual. Al aceptar todo lo que está dentro de ustedes, os eleváis sobre eso y pasáis a ser vuestro propio maestro. La maestría es a la vez fuerte y dócil. Es muy tolerante y aún así requiere de gran disciplina: la disciplina del coraje y la sinceridad.


Reclamad vuestra maestría. Volveos los maestros restauradores de las partes y piezas perdidas de vuestra totalidad que os torturan desde la oscuridad de vuestra prisión interna que tanto os costó forjar y de la que tan inconscientes sois. Entrad en contacto con ellas, tomad total responsabilidad. No os dejéis llevar por heridas emocionales inconscientes que os desvían y que bloquean vuestro camino hacia la libertad interior. Es vuestra conciencia la que sana. Nadie más que vosotros mismos puede recuperar por vosotros el poder sobre vuestras propias emociones. No existen instrumentos externos o medios para eliminar esas emociones. Es siendo conscientes de ellas, con fuerza, con determinación y con compasión, que ellas son liberadas a la Luz.


Llegar a estar ileso y libre en el nivel emocional es uno de los aspectos más importantes del desarrollo espiritual. 


Quiero finalizar diciendo esto: no hagáis esto más difícil de lo que es. El camino espiritual es un camino simple. Se trata del amor por vosotros mismos y de la claridad interior. No requiere ningún conocimiento específico ni rituales específicos, reglamentos o métodos. Todo lo que ustedes necesitáis para vuestro desarrollo espiritual está dentro de vosotros.
En un momento tranquilo, id a la parte sensible de vosotros. Dejad que este lado sensible os diga lo que necesita para ser aclarado y purificado dentro de vosotros. Confiad en vuestra intuición. Trabajad en eso. Creed en vosotros mismos. Sois los maestro de vuestra vida, los maestros de vuestro único camino hacia el amor y la libertad.