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lunes, 12 de septiembre de 2011

10 años después…










Press TV conversa con el escritor e historiador, Dr. Webster Griffin Tarpley sobre el llamado gobierno invisible, un ente sin escrúpulos, combinacion de la inteligencia del Pentágono y la banca de Wall Street a la que Tarpley apunta como la causa de la perpetua inestabilidad en Oriente Medio y de la muerte y la tragedia de millones de desplazados en Africa.
















Press TV: Diez años después y todavía es tan grande la especulación que despierta alrededor del fatídico 11 de septiembre de 2001. ¿Por qué el Gobierno Estadounidense y los oficiales de la Inteligencia militar no ha abordado este asunto de un modo más comprensivo para la ciudadanía? Dan la impresión de querer que la confusión siga reinando en el recuerdo.
Dr. Webster Tarpley: La realidad es que el Gobierno de EEUU no puede contar la verdad, no puede ofrecer una respuesta satisfactoria y clasificadora porque está siendo manejado como una marioneta por un ente de poder e influencia superior. Por crudo que suene, lo cierto es que los atentados del World Center son una declaración de guerra en toda regla, maquinada desde las ignotas entrañas de las agencias de inteligencia (NSA, CIA) estadounidense, por un grupo de psicópatas totalmente carente de escrúpulos ni moral al que podemos definir como gobierno invisible o en la sombra. Todo lo ocurrido aquél día fue consecuencia de 25 o más detonaciones controladas de explosivos secretamente colocados en lugares claves de las estructuras de todos los edificios involucrados.
Press TV: ¿Con qué intencion?
Dr. Webster Tarpley: La intención subyacente de las ocultas esferas violentas de poder de Wall Street era iniciar una Guerra de Civilizaciones, una guerra iniciada con un ultimátum a Pakistan; una invasión de Afghanistan que se extender, con la connivencia del Consejo de seguridad de la ONU a una guerra contra Iraq y más tarde agresiones militares a Libia y otros estados desde Egipto, Bahrein, Yemen a Somalia - Y todo ello amparándose en este absurdo y fantasioso teatro en que se convirtió la tragedia del 11-S.
Nunca hubo pruebas concluyentes de los argumentos esgrimidos –Colin Powell, durante su etapa como Secretario de Estado prometió un informe en el plazo de un mes que nunca fue entregado. En su lugar tuvimos el informe de la comisión Kane Hamilton, que es una sarta de mentiras y perjurio. Y esto no es un comentario gratuito: Kane y Hamilton mismos así lo confesaron. En un libro publicado 5 años después de los eventos admitieron que altos oficiales de las fuerzas aéreas habían cometido perjurio frente a la comisión oficial del 11S. Eso es un crimen federal en toda regla, pero la judicatura se abstuvo de actuar al respecto.
La version oficial de los hechos es de todas imposible por lo que nos hallamos frente a una gran mentira que dura ya 10 años.
Press TV: Bueno, teniendo eso en cuenta, en su opinión ¿a quién habría que culpar de todas las muertes?
Dr. Webster Tarpley: Observe el punto donde se intersectan los intereses financieros de Wall Street y la comunidad de los servicios secretos (CIA). Esa es la red real, que ha estado actuando desde 1890. No empezó con Bush y Cheney. Una red que posee sus propios criterios sobre lo que la política interior y exterior debe ser. Criterios opuestos a los esgrimidos por las marionetas gubernamentales desde pomposas declaraciones oficiales.
En mi libro '9/11 Synthetic terror' (11-S. Terror sintético) que ya ha alcanzado su quinta edicion, menciono hasta un total de 46 explosiones, ejercicios y juegos de guerra, y otras actividades originadas ya sea desde el Pentágono, las agencias de inteligencia.
Y no, los atentados no fueron concebidos por un grupo de 19 peleles psicóticos fanáticos integristas islámicos, algunos de los cuales, pobres ilusos, probablemente creyesen que estaban participando en una película de hollywood. Los devastadores efectos fueron creados con recursos a los que ni por asomo tuvieron acceso esos individuos marginales, por mucho que Hollywood nos venda la idea opuesta en sus panfletos de celuloide.
Press TV: ¿En qué media la opinion publica norteamericana asimila el tema, el modo en que los momentos posteriores fueron gestionados? Sobretodo las secuelas, las muertes de soldados norteamericanos por no hablar del dinero de los impuestos del contribuyente que con la excusa del terror salió para financiar la guerra de Iraq y nunca volvió?
Dr. Webster Tarpley: No olvides los millones de muertos en Iraq, Afghanistan y muchos ottos lugares del mundo. Durante la administration Bush/Cheney cada acción emprendida por la Casa Blanca era fundamental en los ataques del 11-S. En esos momentos y a pesar del encubrimiento oficial 1/3 de la población no se creía la version official. Y eso fue omitido por los mas media. Hoy, 10 años después, aunque sigue manteniéndose el escepticismo, el asunto ha quedado relegado por la crisis financiera.
Pienso sin embargo que por paradójico que suede hoy el peligro es más elevado, y no por la amenaza de Al-Qaeda, que está trabajando codo con codo para la CIA en muchas partes del mundo (sobretodo en Libia). El actual Gobernador de Trípoli, al igual que sucede en Egipto, es Belhadj, un operativo militar de Al Qaeda, esa red creada por Robert Gates en 1991 para ayudar a la CIA en tareas de infiltración. El riesgo está en un ataque de bandera falsa que provoque bien la invasión de Siria o la declaración del estado de excepción (Martial law) en los mismos EEUU.
Tenemos la crisis bancaria/Bolsa en Europa. Obama visa de la inminencia del rescate de España e Italia; pronto habrá panico bancario aquí en los EEUU, pues los bancos van a pedir nuevamente ser rescatados, lo que desencadenará movilizaciones populares  nunca antes vistas a partir de este otoño de 2011. Es muy probable que ante este escenario, la inteligencia de Wall Street decida aplacar las protestas populares escudándose en medidas de seguridad nacional frente a supuestos (inventados ) ataques terroristas islámicos. En realidad todo ello va encaminado a imponer las deseadas y restrictivas medidas de austeridad sobre el pueblo americano. Y los gobiernos europeos bajo la esfera de influencia OTAN se están viendo obligados a repercutir esas acciones en sus propios ciudadanos.

……

La publicación de esta entrevista está destinada a despertar a todos aquellos que todavía permanecen en el estadio de incredulidad ante unos acontecimientos que marcaron un punto de inflexión en la historia de la humanidad. No tengo la intención de agitar la indignación. Muchos acontecimientos similares en su concepción han sucedido con anterioridad en la historia. Lo que diferencia al colapso de las Torres Gemelas del World Trade Center de otros como el ataque a Pearl Harbour que desencadenó la intervención de los EEUU en la 2ª Guerra Mundial, o el incidente del Golfo de Tonkin que sirvió de excusa para la guerra de Vietnam, es que ahora, como consecuencia de la experiencia acumulada, los humanos estamos dotados de una conciencia mayor y una mayor capacidad de discernimiento entre lo que es un espejismo y la Realidad que se halla tras una errónea percepción de las mente individuales y por contagio, del llamado subconsciente colectivo. Hoy estamos nosotros y sobretodo los niños que llegan al mundo, dotados del suficiente potencial de comprensión para discernir la naturaleza engañosa del discurso que difundido por las mentes que gestionan el escenario de este mundo, y capacitados para aceptarlo como parte de una secuencia de actos de una obra de colosales magnitudes destinada a colocarnos en la antesala de una nueva era. Estamos siendo testigos del fin de un ciclo lectivo para la humanidad y del advenimiento de un estadio evolutivo de vastas proporciones donde todas las potencialidades latentes hasta ahora en el Homo Sapiens (teleportación, telekinesis, percepción extrasensorial, viaje en el tiempo, etc…)  van a verse liberadas definitivamente. 
Se acercan tiempos difíciles, sin duda. 

Pero no temas. Nunca es más oscura la noche que justo antes de que amanezca. El miedo (origen de la rabia, la ira, la vergüenza, el resentimiento, rencor, la prepotencia, timidez y todas esas emociones que te atenazan e impiden que te manifiestes armoniosa y pacíficamente en tu entorno) es el único obstáculo que se opone entre tu actual estado de ensoñación y tu despertar a la vigilia Real. 

Ríndete y acepta. Afloja las tuercas de la represión que has ejercido y sigues ejerciendo, a tu pesar, sobre ti mism@. Abandona al sabiondo y al culpable, al miedoso y al violento, al sumiso y al prepotente, al cínico y al crédulo, al perezoso y al cobarde, al vengador y a la prostituta que arrastras, al héroe y al depresivo, abrazando todos y cada uno de esos personajes que tanto detestas en ti mismo pero que te viste obligad@ a interpretar en cada situación particular, a lo largo de tus diferentes experiencias en ésta y otras vidas, para poder sobrevivir en este inhóspito y desamparado mundo. Un mundo que has percibido através de los demás, aquellos seres que te rodean y acompañan a diario, cuya presencia y actitudes 'insisten' en reflejarte como espejos de tus propios fantasmas. Y es que el quid de todo radica en la consciencia o la inconsciencia. La vigilia o el sueño. 

Todo es y ha sido parte de una representación. Todos somos actores y actrices de una gran obra que está siendo dada por concluida. El escenario, la amada Tierra, necesita estirar las piernas después del tute a la que la hemos sometido y que ella, como ese gran Sanbernardo que acepta sabiamente los tirones de orejas que le propinan los niños, debe hacer caso a su reloj biológico, el que regula las órbitas de los planetas de éste y los múltiples sistemas solares que llenan ésta y los cientos de millones de Galaxias de este y otros universos. 

Llega el tiempo de la revisión de daños. Hay que vaciar la Olla (la mente) de los restos de comida que impiden que nuevos manjares sean cocinados. 

Acepta y deja de luchar contra los molinos de viento del Quijote, esos espejismos que solo D. Quijote, el intelectual era capaz de ver en sus delirios.


No me creas. Yo no invierto mi tiempo escribiendo estas palabras para captarte hacia ninguna secta o partido político, ni siquiera una filosofía de vida. Tan solo Siéntelo. Por una vez siente como esa verdad resuena en tu alma. La verdad que está dentro de ti. Tu íntima relación con la energía que te creó y que portas en tu interior y anima este cuerpo físico que 'tienes'. Un cuerpo físico al que has idolatrado o humillado, del que has sentido vergüenza o del que te has servido para manipular a otros, según sea el caso.
No lo razones. Tu intelecto te ha conducido por la senda de la confusión, siempre tratando de hallar lógica, de sembrar cordura donde solo necesitabas abrir la caja de pandora y librarte al curso de la corriente. 
It is time to let go…Tiempo de soltar…

sábado, 10 de septiembre de 2011

Las Revoluciones que no fueron (I): Francia



El valor de la Historia reside primordialmente, se dice, en aprender de ella para extraer conclusiones de lo que está sucediendo en el presente. Tenemos la sensación, y así nos lo han inculcado de pequeños, de que los acontecimientos presentes están condicionados por el pasado hasta tal punto que la historia se acaba repitiendo indefectiblemente en ciclos, sin que nada podamos hacer por evitarlos. En otras palabras, que tropezamos repetidamente con la misma piedra. 
Sin embargo convendremos que la historia no es más que un correlato de informaciones transmitidas de generación en generación por medio de transmisión oral que nunca cuestiona la fuente de la que se nutre. Podría, por ejemplo, suceder que la historia estuviese plagada de mentiras. Después de todo, ¿qué otro modo tienes de comprobar que tal o cual acontecimeinto realmente sucedió tal y como te lo cuentan, si no es a través de los registros de sus escribas oficiales?. Reza un dicho popular que "la Historia la escriben los vencedores" (His Story).

¿Y si los libros de Historia, tal como está escrita, fuesen realmente tan tendenciosos y partidistas como confusos resultan los argumentos que los sostienen, del mismo modo que lo son los titulares de los medios masivos de comunicación actuales? Después de todo, un reportero de prensa común destinado en el frente de combate de cualquiera de los conflictos que actualmente están desangrando al mundo (Libia, Afganistán, Palestina, etc.) a lo sumo tendrá, salvo que sea un intrépido suicida, una cómoda y protegida perspectiva de los combates desde la segura terraza de algún hotel de la cadena Hilton o Marriott. Y ni siquiera entonces estará notificando más que lo que las grandes agencias de información (Reuters, etc) permiten distribuir.

Quizá aquellos que dirigen las lineas editoriales de los Mass Media tengan algo que ver en esta posibilidad. ¿Te has parado a pensar que quizá toda la vida has aceptado los titulares de los noticieros televisivos, radiofónicos o impresos, sin tan siquiera cuestionarte su evidente y tendencioso partidismo?

Recuerdo que ya en la secundaria, nuestro profesor de literatura nos decía que cotejásemos las noticias publicadas desde al menos dos medios (prensa diaria) para poder formar nuestro propio criterio y así estar informados con un mínimo de perspectiva. 
Mucho me temo que un engaño de magnitudes colosales ha estado en marcha, uno del que fueron cobayas propiciatorias tus padres, abuelos y bisabuelos, etc…Ahora te toca a ti seguir 'comulgando con ruedas de molino' o empezar a extraer de ti tu personal discernimiento. Pienso (por mi mismo), luego existo" (R. Descartes).

Tomemos por ejemplo la llamada Revolución Francesa de 1789. Al igual que la revolución bolchevique de 1917, fel levantamiento del club jacobino planeada y financiada con mucho dinero desde fuera de Francia.  Nunca pierdas de vista que las llamadas 'revoluciones' que llenan los libros de historia precisan sobretodo de dinero –MUCHO dinero– para fructificar. Hoy en día se sospecha que las revoluciones del Magreb (Tunez, Libia, Egipto, Bahrain, Tailandia, Yemen, Siria y Malasia (pronto quizá también Argelia, Marruecos, Iran y Arabia Saudí…) no responden a verdaderas y espontáneas revueltas populares sino auténticos y calculados golpes de Estado instigados desde intereses ajenos al propio país, extranjeros, con intenciones políticas y geoestratégicas que en muchos casos escapan al sentido común del ciudadano medio. Por supuesto que en el caso de Libia el intentogolpe de estado se ha convertido en una operación militar a gran escala con el apoyo de los ataques aéreos de la OTAN, esa Organización militar a la que pertenecen la práctica totalidad de los estados occidentales europeos y norteamericanos.

El diccionario define el término 'revolución' como "un repentino y violento cambio en un gobierno o en la estructura política de un estado, principalmente originado en causas internas". No obstante se sabe hoy, transcurridos 230 años desde entonces (!) que la instigación al levantamiento popular en Francia, fue producto de una planificada maquinación operada por individuos que lo último que tenían en mente era restaurar o sostener valores como la libertad, la igualdad y la fraternidad. Banqueros bávaros que desde Londres y otras ciudades europeas conspiraban para subvertir unas alianzas que no era afines a sus intereses corporativos.

¿Te suena el maquiavélico 'divide y vencerás'?
Todavía hoy se sigue aceptando, incluso por parte de aquellos que siempre se han posicionado contra las guerras, que la violencia de los llamados procesos revolucionarios es inevitable y hasta necesaria como proceso regenerador. Sin embargo pocos se han preguntado cuáles son verdaderamente los gérmenes de un proceso revolucionario y los intereses que subyacen bajo las aceptables causas revolucionarias que, por ejemplo, con tanta pasión se encargó Benjamin Franklin de difundir cuando viajó a Francia para recabar financiación entre la monarquía francesa para la causa revolucionaria americana. Franklin buscaba fondos para obtener munición y buques de guerra para combatir a los ingleses y conseguir la independencia de las Colonias que tuvo lugar de modo efectivo en 1784 tras 7 años de guerra contra los ingleses.
Es probable que la llamada revolución francesa no fuese otra cosa que el efecto de una maquinación de intereses extranjeros infiltrados en Francia, tendentes a sublevar a la población contra su monarquía entre otros motivos como respuesta al apoyo que 10 años antes Louis XVI había facilitado a las insurgentes colonias americanas permitiendo con ello la creación de la Federación de Estados Unidos de Norteamérica.
Vamos a investigar esta posibilidad...


Reproducción de una pintura de Charles Mills a cargo de la Detroit Publishing Company. En el centro, W:Benjamin Franklin trabajando en una prensa de impresión.

Los libros de historia todavía relatan que previamente a la Revolución Francesa, la aristocracia francesa tenía sometidos a los campesinos al hambre y desesperación extrema hasta el punto de no hallar esperanza de futuro. En su obra The French Revolution: A Study in Democracy, New York, E.P. Dutton & Co., 1919. , la visionaria escritora Nesta Helen Webster afirmaba en completa consternación: "En Inglaterra, la verdad acerca de este acontecimiento es totalmente desconocida. No se nos ha contado lo que en realidad sucedió en Francia".
En su obra Mrs. Webster indaga y se documenta acerca de la relatada y supuesta miseria del campesinado francés de la época. Webster tuvo acceso y estudió la correspondencia del Dr. Edward Rigby, físico inglés (1747-1821) quien precisamente en 1789 había viajado por la campiña francesa, describiéndola como "extraordinariamente fértil" y "cultivada de forma inmejorable". "Los cultivos son mejores de lo que nunca pude haberme imaginado…decenas de miles de hectáreas de trigo de calidad superior a ninguno que se pueda producir en Inglaterra." Describía Rigby, asímismo al pueblo francés como feliz, próspero y contento".

Y sin embargo, en el contexto de la abundancia descrita por el Dr. Rigby, había rumores de hambre…¿Por qué?. Unos rumores que acabarían desencadenando la Revolución Francesa, del mismo modo que está actualmente sucediendo en el Magreb, Oriente Próximo y Oriente Medio.
Aún hoy se enseña a los niños la supuesta declaración que la esposa del monarca Luis XVI, la reina Maria Antonieta supuestamente realizase al ser notificada sobre ese rumor: "¿tienen hambre? Que coman pasteles". Esta falsa cita de la reina, es aún hoy manipulada para calificar a los aristócratas franceses de entonces como insensibles y crueles. Lo que en realidad sucedió es que Maria Antonieta culpó a Inglaterra de injerencia en asuntos nacionales franceses. Ella sabía lo que estaba sucediendo. También su marido.


Reproducción del retrato de la entonces Archiduquesa Marie Antoinette, por Martin van Meytens el joven, conservado en el castillo de Schonbrunn en Viena.

La Conspiración

Afirma Mrs. Webster en su libro, "Pero ¿por qué? ¿En qué se basa la creencia en la conspiración inglesa como causante de la revolución francesa? ¿Acaso en las guineas (monedas de la época) halladas en los bolsillos de los agitadores sociales? ¿en los mercenarios ingleses que se mezclaba entre los franceses durante las revueltas de Paris? ¿En los panfletos sediciosos impresos en Londres? ¿En el tráfico de correspondencia, mensajes y dinero mantenido entre inglaterra y los líderes 'rebeldes' revolucionarios? Muchos de estos líderes pasaban largos periodos de tiempo en Inglaterra, tanto antes como después de la Revolución. Estos y otros hechos no pueden ser negados. Y, sin embargo, presuponer algún grado de complicidad de parte del gobierno inglés es ilógico y absurdo"

Si los gobiernos no estaban directamente implicados en nutrir movimientos subversivos, ¿Quién entonces?
Un historiador de la Corte y testigo de las atrocidades y baños de sangre que se produjeron durante el proceso revolucionario francés, Felix Louis Montjoie, documentó el papel jugado por un familiar suyo y a la vez primo del Rey Luis XVI, el Duque de Orléans (Luis Felipe II). Luis Felipe había iniciado su vida en la corte a partir del advenimiento de su primo Luis XVI y fue encargado de un mando en la marina. Pero un partido apoyado en la reina María Antonieta logró que su primo el Rey lo revocara del cargo acusándolo de incompetente. 
En 1778, Luis Felipe había servido en la escuadra del Conde de Orvilliers y estuvo presente en la batalla de Ouessant, una batalla naval contra los británicos durante la Guerra de Independencia americana el 27 de julio de 1778. Sin embargo fue retirado de la marina, debido en parte a la desconfianza que la Reina sentía hacia él y también a su presunta cobardía y ya mencionada incompetencia.
A partir de este momento el Duque de Orleáns arraiga en su interior un odio hacia los monarcas, en especial hacia la reina, convirtiéndose así en el principal autor de los múltiples rumores en contra de ésta, extendiéndolos y acusándola poco mas o menos de ser la causante de todos los males que ocurrían en Francia sentando así las bases del proceso revolucionario y obteniendo una gran aprobación popular. Pero ¿de qué males, concretamente, estamos hablando, si las cosechas eran tan ricas tal como describía el Dr. Rigby? 

El clima de desasosiego debe entenderse en el contexto del cambio de la política de alianzas que se derivó del tratado de Versalles por el que dos bloques esenciales de poder se dibujaban en Europa, por un lado la alianza austro-francesa (al que se adhirieron Sajonia y Suecia) y por el otro la coalición anglo-prusiana fortalecidas ambas por lazos sanguíneos fuertes. Entre los quizá escasos méritos de Luis XVI, se halló que había debilitado la influencia de Inglaterra en el contexto de política internacional y había logrado mantenido la paz en Europa. La paz, ya lo sabes, es contraria a los negocios, siempre basados en conflictos que nutren los intereses de los banqueros. Y la banca, no lo olvidemos, nace en Prusia. Una carta enviada en 1777 por la Archiduquesa Maria Teresa I de Austria, a su 15ª hija Maria Antonieta, ya entonces reina consorte de Francia, ilustra perfectamente el contexto histórico.
Haciendo uso de su riqueza personal, y aconsejado por los banqueros alemanes tras haber éstos comprendido que en el Duque tenían la llave de acceso al derrocamiento de Luis XVI, Luis Felipe II compró gran parte del grano producido en Francia en 1789, provocando una depresión económica como consecuencia de la alteración del precio del grano a consecuencia de la reducción de la oferta de alimento en el mercado. Historiadores posteriores documentaron la intervención de William Pitt, primer Conde de Chatham, estadista británico, consejero privado del Rey y también del Parlamento británico. Pitt acumuló secretamente con la inestimable ayuda de la Compañía británica de las Indias Orientales (British East India Company) el grano francés –comprado por el Duque de Orleans– en almacenes depositorios en las islas de Guernsey y Jersey en el canal de la Mancha ("Porqué los franceses no tuvieron una revolución americana," por Pierre Beaudry, pag. 5.). 

  Luis Felipe II, partidario de la Revolución francesa, fue conocido por los revolucionarios como Felipe Igualdad. Al iniciar la revolución el duque se puso de parte de los revolucionarios, apoyando así a los jacobinos y a los más extremistas (Jean Paul Marat y Robespierre). Obtuvo el apoyo del tercer estado y de una minoría, pasando a formar parte de la asamblea legislativa. Fue elegido por una gran mayoría presidente de la asamblea, cargo que no aceptó.
Cuando la revolución fue tomada por los radicales –precísamente lo que los instigadores financieros prusianos habían previsto y deseado– el duque de Orleáns se puso de su parte, sin imaginar que esto marcaría su fin. Tras el derrocamiento de la monarquía francesa el duque de Orleáns se convirtió tan solo en una herramienta de los revolucionarios. Sus hijos le pidieron que se fuese a Norteamérica y que se refugiase en ese lugar. Él simplemente se negó aduciendo que en Francia él todavía tenía poder. Sin embargo no se daba cuenta que, al abolir en 1789 los privilegios de la nobleza, había firmado en 1792 la abolición de la nobleza como tal, teniendo que renunciar a su título de duque de Orleáns y a sus apellidos si quería seguir en la política. No teniendo otra opción aceptó asumiendo el nombre de Felipe Igualdad.
Luis Felipe fue asi elegido como último diputado de la nueva convención, buscando así el apoyo de los revolucionarios. Desesperado por recuperar su antaña popularidad, y tomando así una medida extrema, firmó a favor de la pena de muerte de su primo el rey Luis XVI. Sin embargo esto no aumento su popularidad entre el populacho y las hordas revolucionarias ya descontroladas, pues


 los revolucionarios tomaron posesión de su fortuna personal bajo el pretexto de que su hijo (futuro Luis Felipe I de Francia) tenía tratos con austriacos y girondinos (los mismos a los que había apoyado el decapitado monarca). Con esa excusa, fue acusado Luis Felipe II de traición y condenado a la guillotina. Cuando el verdugo le intentaba quitar las botas él dijo: "No perdamos el tiempo. Lo haréis más fácilmente cuando esté muerto. ¡Terminemos cuanto antes!", estas fueron sus últimas palabras. Fue guillotinado el 6 de noviembre de 1793. 

Inglaterra era entonces una mera 'casa de empeños' en el juego illuminati de las pseudo-revoluciones, destinadas a derrocar a los legítimos gobernantes aceptados por sus súbditos/gobernados, quienes como la familia Romanov en Rusia, no accedían a hipotecar a sus conciudadanos sometiéndose a los dictados del poder corporativo que ha dirigido hasta ahora los hilos del mundo desde la trastienda de la City londinense. Dichas pseudo-revoluciones tenían también como meta instaurar regímenes etiquetados como igualitarios (democráticos/socialistas/comunistas) que supuestamente luchaban por la libertad, y que estaban liderados por amigos de los instigadores de los levantamientos populares. Líderes atractivos y dotados de retórica y discurso elocuente, que conseguían incluso que la población celebrase, en el cénit de su ignorancia, la destrucción de su propia cultura e historia, justamente lo que 




los conspiradores e instigadores de los llamados procesos revolucionarios 

habían perseguido.

Irónicamente, hoy Francia sigue celebrando el día de la toma de la Bastilla, cada 14 de julio.
En palabras de John Robinson (Proofs of a Conspiracy. 1797)
"Los líderes revolucionarios germinales fueron, tal como hemos visto, discípulos de los Illuminati alemanes. Fueron ellos quienes los iniciaron en el arte de constituir comités políticos para llevar a cabo el Gran Plan de destruir e invertir el orden establecido, es decir la religión y el gobierno. Estos comités afloraron de los Illuminati de Bavaria…y produjeron el Club Jacobino."

La lección aprendida, en última instancia, por los líderes instruidos en Alemania, "era aprender un nuevo método de hacer negocios, y de procurarse nuevos discípulos que extendiesen sus tácticas infiltradoras".
Los illuminati operando vestidos de Jacobinos forzaron el cambio de Régimen utilizando lo que los historiadores oficialistas llaman La Revolución Francesa.
Durante la Revolución Rusa (1917), esos mismos illuminati se disfrazaron de Bolcheviques. Hoy se postulan como defensores de la causa árabe revolucionaria en el Magreb islámico.

–Me dejas perplejo. ¿Todo se redujo a un ataque de celos por parte del primo de Luis XVI? 

– Si aceptar esta nueva perspectiva te ha sacudido la Consciencia, ya te puedes alegrar. Saber que nada es tal como te lo han contado, de que has vivido creyéndote una ilusión (y sus derivaciones), lejos de provocarte indignación por un suceso ante el que nada puedes hacer ya para remediar, te va abrir los ojos a la comprensión de que todo lo que crees que es verdad no es más que una percepción anclada en los efímeros cinco sentidos físicos que posees. Y esos sentidos son altamente sugestionables en función de lo permeable que tu mente sea a creer la información que ellos te filtran.
Al operarse en tu mente un proceso inicial de cuestionamiento de todo lo aprendido, lejos de conducirte al caos, te va a llevar indefectiblemente a un nivel de comprensión más vasto, si cabe. Se trata simplemente de un peldaño en la escalera que te conducirá al paulatino y definitivo despertar de consciencia del que por todas partes se comenta.

–Si pero todo esto me genera impotencia, rabia…estoy enfadado, indignado.

–El enfado, pequeño saltamontes, como la ira, la vergüenza, la culpa, son emociones que están atascadas en una parte de ti, tu cuerpo emocional, como consecuencia de tu incomprensión acerca de este mundo. La vorágine de aparentes sinsentidos que has vivenciado desde que naciste, te provocado estados que oscilan entre la sumisión –inevitable en la infancia– a los incomprensibles dictados de los adultos, hasta la furia adolescente. Furia que has aprendido a canalizar por medio de actitudes de agresividad encaminadas a sublimar esa incomprensión.
Esa rabia es una emoción legítima que tienes todo el derecho a manifestar y expulsar. Es más, te diría que tienes el deber de hacerlo para que tu sanación mental sea efectiva, para que seas capaz de aceptar y finalmente comprender. 

Ahora bien, debes saber que quienes han maquinado todos los acontecimientos anteriormente descritos no son más que seres que como tú, personas que se vieron empujados a servirse de la manipulación como alternativa a ser manipulados. Y se aficionaron a ello, viendo que les 'iba bien' en el intento. Se han apoderado de los resortes del sistema (Matrix). Conocen perfectamente cuál es tu estado emocional, porque ellos han alimentado ese estado a lo largo de la generaciones que te han precedido, desde sus esferas inabordables de poder. Por ello ya tienen más que organizados y dispuestos todos los resortes para que tu ira discurra por los canales que ellos han diseñado, del mismo modo que hicieron en el pasado con tus abuelos y bisabuelos. Tu poder, ese del que crees que careces, reside en gestionar adecuadamente ese caudal de ira de modo que tu necesario exorcismo no se produzca de modo inconsciente y por ello tenga consecuencias en tu entorno que lamentarías y de las que acabarías siendo víctima, las que sin darte cuenta seguro que ya has repercutido en aquellos que más cerca tenías, sobretodo los que más débiles y sumisos se mostraban en sus distintas fases de vida, hijos, alumnos y subordinados en general, incluidas esposas, maridos, animales, plantas y todo ser vivo incapaz de defenderse de tu incontrolable agresividad, ya sea verbal o física. Reconoce que has formado parte inconsciente de la oculta trama y acepta las emociones que afloren…

Despertar a la hipnosis colectiva creciente a la que hemos estado sometidos durante generaciones es la meta final desde la que podrás observar el gran teatro del mundo, como el escenario donde todos, incluidos los illuminati, hemos estado interpretado nuestros diferentes papeles en el contexto de un plan evolutivo infinítamente más vasto que el expuesto por Darwin y que se remonta a cientos de miles de años atrás.

–A veces me siento tan solo…Incluso entre multitudes.

–No estás solo. Nunca lo has estado. Nunca lo hemos estado. Si tu existencia en este planeta dependiese del azar al que tanto crédito has ofrecido, nada de la armonía evidente que te rodea por doquier hubiera llegado a plasmarse.
Y sin embargo no eres la mota de polvo estelar que crees ser. El Universo no sería el mismo sin ti. Debes despertar a la responsabilidad que tu impacto, por acción u omisión, consciente e inconsciente genera, como el batir de las alas de una mariposa, en todo tu entorno. Ríndete al poder de la Creación y 'verás'. Una nueva era de gloria está a las puertas. Ponte tus mejores galas (paz, armonía, equilibrio) porque vas a ser testigo de un momento de inflexión en la historia de la humanidad.










viernes, 9 de septiembre de 2011

17 Tratar con las emociones

Esta canalización fue presentada a una audiencia en vivo el 6 de Febrero de 2005 en Haaren, Holanda. La palabra hablada ha sido ligeramente corregida para facilitar su lectura.

Queridos amigos,


Estoy encantado de estar nuevamente entre vosotros y de estabñecer comunicación de esta manera. Debo deciros que esto significa mucho para mí también. Aprecio estos encuentros, porque de este modo puedo llegar más cerca de vosotros que cuando estoy dentro de mi propio plano de realidad.


Aún así yo siempre vivo dentro de vuestros corazones y anhelo esos momentos de vuestro tiempo cuando estáis abiertos y susceptibles a mi energía. Mi energía, la energía crística que está renaciendo en estos tiempos, no es solamente mi energía. No es simplemente la energía de un hombre que vivió en la tierra en una época: es un campo de energía colectiva de la cual formáis parte de un modo más profundo de lo que podáis comprender.


Todos hicísteis una promesa una vez. Todos expresásteis vuestra intención de portar esta energía hacia la realidad terrestre, de anclarla dentro de la tierra. Durante muchas vidas –muchos siglos– habéis trabajado en esta misión. Todosestáis en el proceso de dar nacimiento a la semilla crística en vuestro interior, y yo os estoy ayudando. Yo fui un precursor. Sin embargo la siembra de la energía crística fue un esfuerzo colectivo. Incluso mi llegada a la tierra fue posible únicamente por el campo de energía que estuvo presente aquí, tejido por vosotros. Nosotros trabajamos juntos, somos una unidad.
Por lo tanto, yo soy accesible a todos vosotros. Yo no estoy disponible exclusivamente para alguna persona. Yo estoy al servicio de todos vosotros.


Hoy quiero hablar acerca de un tema que os toca profundamente y frecuentemente en el día a día de vuestras vidas. Es sobre cómo tratar con las emociones.


La última vez hablé acerca de las energías masculinas y femeninas que corren a través de vuestro campo de energía y de vuestros chackras. He recalcado la importancia de sanar los tres chackras inferiores, como una parte esenciaal para llegar a estar entero y completo dentro de vosotros mismos. Para alcanzar equilibrio. Pensé que era importante recalcar esto, ya que muchos de vosotros que anheláis la espiritualidad tendéis a focalizaros, tanto en pensamiento como en sentimiento, a los chackras superiores, dejando de lado la responsabilidad de afrontar los conflictos no resueltos en los tres primeros chackras.
El corazón, el tercer ojo y el chacra de la corona son atractivos para vosotros, porque estos centros de energía os llevan a estar en contacto con los reinos superiores, esos que son tan afines a vosotros. Pero la real ruptura interna debe ocurrir ahora en el nivel inferior, en el área de los chacras más bajos, cercanos a la tierra.


El área de las emociones es un área vital en el proceso de desarrollo hacia la libertad y la totalidad. Sois seres espirituales. Vinísteis de un plano de realidad donde la densidad y la falta de rumbo de la realidad terrestre era desconocido para vosotros. Arreglároslas con esto ha sido difícil.
A lo largo de muchas vidas, habéis tratado de expresar vuestra energía cósmica aquí en la tierra. Y en esta expresión, en la canalización de vuestra energía a la tierra, se han desarrollado muchos traumas profundos. El cuerpo emocional, que todos poseéis, está repleto de heridas y de traumas. De esto quiero hablar hoy.


Todo aquél que transite por el camino del crecimiento interior sabe de la importancia de las emociones: que no deben ser reprimidas, que de algún modo tenéis que liberarlas. Ahora bien, cómo funciona todo esto no está del todo claro.


Quisiera hacer primero hacer una distinción entre emociones y sentimientos.


No quiero entrar aquí en la terminología específica o clasificaciones Podéis etiquetar esto con diferentes nombres, pero yo quiero hacer una distinción entre emociones, en el sentido de energías que son esencialmente expresiones de malentendido, y sentimientos, o energías que son una forma de entendimiento más elevado. Los sentimientos son vuestros maestros, mientras que las emociones son vuestros niños.


Las emociones son energías que tienen una clara manifestación en el cuerpo físico. Las emociones son reacciones a situaciones que realmente no entendéis. Considerad por un instante lo que sucede cuando os veis superados por un ataque de rabia. Por ejemplo, alguien hiere vuestros sentimientos inesperadamente, y sentís que os ponéis coléricos. Podéis sentir esto en vuestro cuerpo muy claramente: en determinados lugares percibís que la energía se pone tensa. Esta tensión física o rigidez, que sigue al sobresalto energético, muestra que hay algo que no entendéis. Aparece una energía creciente en vosotros y sentís que está injustificada. El sentimiento de estar siendo tratado injustamente, en breve la incomprensión, se descarga a través de una emoción, expresión manifiesta del sentimiento de incomprensión. Es una ‘explosión’ energética. Es necesaria porque conduce a una ‘liberación’. Los niños manifiestan esos ‘berrinches’ a menudo, cuando se ven enfrentados a las normas limitadoras que rige el paradigma del hogar paterno.


Cuando esto os sucede como adultos, os veis confrontados a la siguiente elección: ¿qué hago con esta emoción que pugna por manifestarse? ¿Es correcto alterar mi comportamiento habitual en función de esta necesidad de ‘explotar’? ¿Voy a administrar el ‘vómito’ como combustible para mis futuras reacciones hacia los demás, o voy simplemente a dejar que la emoción se manifieste, y baso mis acciones futuras en algo más?
Antes de responder estas preguntas, quiero explicar la naturaleza de los sentimientos.


Las emociones son, como dije, esencialmente estallidos de incomprensión que vienen precedidos de señales que podéis claramente percibir en vuestro cuerpo físico (se os hinchan las venas, os brotan las lágrimas…). Los sentimientos, por otro lado, son de una naturaleza diferente, y son percibidos también de manera diferente. Los sentimientos son más calmos que las emociones. Ellos son los ‘susurros del alma’, que os alcanzan a través de suaves codazos. Consisten en una sabiduría interior o una acción intuitiva súbita que más tarde se revelará como muy acertada.
Las emociones siempre tienen algo de muy intenso y dramático en ellas. Considerad los ataques de ansiedad, de pánico, de rabia o la tristeza profunda. Las emociones se agarran de vosotros completamente y os alejan desequilibran y desestabilizan. Os sacan ‘de vuestras casillas’. En el momento en que estáis sumamente emocionados, pasáis a estar llenos de una clase de energía que os separa de vuestro centro, de vuestra claridad y discernimiento interior. En este sentido, las emociones son como nubes que tapan el sol.


Con esto, yo no quiero decir nada en contra de las emociones. Las emociones no deberían reprimirse; son muy valiosas como un medio para llegar a conocerse más íntimamente. Lo que pretendo es expresar cuál es la naturaleza de la energía emocional: un estallido de incomprensión. Las emociones esencialmente os llevan fuera de vuestro centro.


Los sentimientos –si se les hace caso–, por otro lado, os llevan profundamente dentro de vosotros mismos, hacia vuestro centro. Los sentimientos están estrechamente asociados con lo que llamáis la intuición. Los sentimientos expresan un entendimiento más elevado, una clase de entendimiento que trasciende tanto a las emociones como a la mente.
Los sentimientos se originan en un reino no físico, fuera del cuerpo. Es por esto que ellos no están tan claramente localizados en un lugar del cuerpo físico. Considerad lo que sucede cuando sienten algo, una atmósfera o un estado de ánimo, o cuando tenéis presentimientos acerca de una situación. Entonces hay una especie de sabiduría en vosostros, que parece proceder de afuera, y que no es una reacción vuestra a alguna circunstancia externa. Viene ‘de la nada’ (‘como llovido’ del cielo como tan bellamente lo soléis describir). En tales momentos podéis sentir que algo se abre en el chackra del corazón.


Hay muchos momentos en los cuales tal sabiduría interior viene a vosotros. Por ejemplo, podéis ‘saber’ algo acerca de alguien sin haber hablado mucho con él o ella. Podéis sentir algo acerca de vosotros dos, que más tarde jugará un rol importante en vuestra relación, algo que no es fácil de expresar con palabras y que atribuís a un simple presentimiento, algo que ciertamente no es fácilmente comprendido por la mente (vuestra o de alguien más). Estos son los momentos en los que vuestra mente aprovecha para tratar de desestabilizar y sembrar duda mostrando su habitual lado escéptico, mandándoos el mensaje de que probablemente estéis inventando cosas –fantaseando– o que os estéis volviendo locos.


Quisiera mencionar aquí una energía que tiene más de una naturaleza de sentimiento que de emoción. Se trata de la Alegría. La alegría puede ser un fenómeno que trasciende lo emocional. A veces podéis sentir una clase de alegría interior que os eleva, sin una razón particular, ni especiales ganas de compartila con nadie. Son instantes en que sentís la divinidad que habita en vosotros, y vuestra conexión íntima con todo lo que existe. Tal sentimiento puede llegar a vosotros cuando menos lo esperáis. Es como si algo Superior os tocara, o como si rozárais una realidad Superior. Como la Alegría, los sentimientos no pueden ser evocados sino que parecen llegar a vosotros ‘como llovidos’.
Las emociones, por el contrario, casi siempre tienen una causa inmediata clara: un factor desencadenante situado en el mundo exterior.


Los sentimientos se originan en la dimensión de vuestro Ser Superior. Necesitáis estar serenos por dentro para atrapar esos ‘susurros’ en vuestro corazón. Las emociones pueden perturbar este silencio interior y paz. Por lo tanto, es vital llegar a estar calmados emocionalmente para permitir que los sentimientos os invadan sin obstáculos. Para ellos, es imprescindible sanar y liberar las emociones reprimidas que inconscientemente habéis ido almacenando como consecuencia de haberos plegado y sometido al paradigma de desamor que encontrásteis al ‘nacer’.
Y es que solamente desde la inspiración que os provoquen vuestros sentimientos –los cuales os conectan con vuestra alma– podréis tomar decisiones equilibradas en cada situación que se os presente.
Estando en silencio y tranquilos, podéis sentir con todo vuestro ser qué es lo correcto para vosotros en un determinado momento. Tomar, sin embargo, decisiones basadas en la emoción, es tomar decisiones desde una posición desequilibrada. Necesitáis, ante todo, liberar las emociones y entrar en contacto con vuestro núcleo interno, donde hay claridad y discernimiento.


Ahora quiero ir a la pregunta de cómo podéis enfrentarois del mejor modo a vuestras emociones.


He mencionado que “los sentimientos son vuestros maestros y las emociones son vuestros niños”. Los paralelismos entre ‘ser emocional’ y ‘ser como un niño’ son sorprendentes. Vuestro ‘niño interior’ es el asiento de vuestras emociones. También hay una semejanza sorprendente entre el modo en que tratáis a vuestras propias emociones y el modo en que tratáis a los niños (los reales).
Un niño es siempre honesto y espontáneo es sus emociones, y no las esconde o reprime. Al menos no hasta que acaba por aceptar la represión de las emociones como la única alternativa posible ante los continuos estimulos de sus adultos a comportarse así). El hecho de que los niños espontáneamente expresen sus emociones no significa, sin embargo, que el niño experimente sus emociones de un modo equilibrado. Todos saben que hay niños que pueden verse arrebatados por sus emociones (rabia, temor o tristeza) y con frecuencia son incapaces de frenar dicho estado. En tal situación, el niño puede casi anegarse en sus emociones y eso lo desequilibra, lo deja fuera de su centro.


Una de las razones de esta emotividad ilimitada, es que el niño ha dejado recientemente un mundo en el cual difícilmente hay algún límite. En las dimensiones etéreas o astrales, no había tales restricciones y limitaciones como las hay en el reino físico, dentro del cuerpo físico. Las emociones del niño son a menudo ‘reacciones de incomprensión’ y desesperación frente a esta realidad física. Por lo tanto, el niño cuando madura necesita ayuda y apoyo para tratar con sus emociones. Esto es parte del proceso de la ‘encarnación equilibrada’ en la tierra.


Por consiguiente ¿cómo tratáis las emociones, ya sea en vosotros mismos o las de vuestros niños?
Las emociones no deberían ser juzgadas o reprimidas. Las emociones son una parte vital de vosotros como seres humanos, y como tales necesitan ser respetadas y su manifestación aceptada. Podríais considerar a vuestras emociones como si fuesen vuestros niños, que necesitan vuestra atención y respeto, así como vuestra guía y amparo.
Una emoción puede ser mejor vista como una energía que viene a vosotros para ser sanada. Por lo tanto, es importante no dejarse llevar completamente por la emoción, sino permanecer capaz de observarla desde una postura neutral. Es importante estar consciente. Uno podría decirlo de este modo: No deberíais reprimir una emoción, pero no deberían sumiros en ella tampoco. Porque cuando os zambullís en ella, cuando os identificáis con ella completamente, el niño interno que reside en vosotros pasa a convertirse en un tirano que os llevará al extravío.


Lo más importante que podéis hacer con una emoción es reconocerla, sentir todos los aspectos de ésta, mientras no perdéis de vista vuestra consciencia. Tomad por ejemplo la ira. Podéis invitar a la ira a estar totalmente presente, experimentándola en vuestro cuerpo en varios lugares, mientras estáis al mismo tiempo observándola neutralmente. Tal tipo de consciencia es altamente sanadora. Lo que sucede en esta circunstancia, es que abrazáis a la emoción –ese estado de incomprensión– justamente con comprensión. Esto es alquimia espiritual.


Por favor dejadme explicároslo con la ayuda de un ejemplo. Vuestra hija se ha golpeado la rodilla con la mesa y está realmente herida. Ella está perturbada, gritando de dolor, y ella patea la mesa porque está enojada con ella. Ella considera que la mesa es el origen y la causante del dolor.
Ser capaz de ‘guiar emocionalmente’ en este momento significa que los padres primero ayudan a la niña a poner nombre a su experiencia. “Tú estás enojada, ¿no es así? – tienes dolor, ¿verdad?”. Manifestar abierta y verbalmente el enfado es esencial, porque con ello se transfiere la raíz del problema desde la mesa a la niña misma. Transferir el foco de la mesa a la niña. 
– No es la mesa, eres tú la que está dolorida, eres tú quien está enojada. ¡Y sí, yo comprendo tu emoción!
Los padres abrazan la emoción de la niña con comprensión, con amor. En el momento en que la niña se siente comprendida y reconocida su emoción, su ira se desvanecerá gradualmente. El dolor físico puede aún estar presente, pero su fastidio y resistencia al dolor –que no es sino la ira–, puede disolverse. La niña lee que hay compasión y comprensión en sus ojos, y esto relaja y calma sus emociones. La mesa, la causa de las emociones, ya no es tema de conversación.


Al abrazar una emoción con comprensión y compasión, cambiáis el foco de la atención de la niña desde el exterior hacia el interior, y de paso le enseñáis a la niña a ser responsable de sus emociones futuras y a hacerse cargo de ellas. Le estáis demostrando a ella que su reacción a un disparador externo no es algo predeterminado e inevitable, sino que es una cuestión de elección. Podéis elegir incomprensión o comprensión. Luchar o aceptar. Podéis elegir.


Esto también se aplica a las relaciones con vuestras propias emociones, vuestro propio niño interior. Darle cabida a sus emociones, nombrarlas y hacer un esfuerzo por entenderlas, significa que vosotros verdaderamente reconocéis, respetáis y apreciáis a vuestro niño interior. Hacer el cambio desde lo ‘externo’ hacia  lo ‘interno’, tomar responsabilidad por la emoción propia, ayuda a crear un niño interior que ya no quiere herir a nadie más, que no se siente victimizado. Las emociones fuertes – ya sea ira, aflicción(desconsuelo) o temor (miedo) – siempre tienen el componente de la impotencia, el sentimiento de estar siendo víctima de algo de procedencia externa a vosotros.  Lo que hacéis cuando os enfocáis, no en las circunstancias externas a vosotros, sino por el contrario en vuestra reacción y dolor, es descartar al mundo exterior como causante y ‘culpable’ de vuestras emociones. Es entonces cuando dejáis de preocuparos por lo que ocasionó la emoción. Volcándoos completamente hacia el interior y diciéndoos: muy bien, ésta ha sido mi reacción, y comprendo por qué. Comprendo por qué me siento del modo en que me siento, y voy a asistirme en esto.


Volverse hacia las emociones de esta manera amorosa, es liberador. Esto requiere una especie de autodisciplina. Librar a la realidad exterior de ser el ‘orígen del mal’ y tomar vosotros mismos total responsabilidad, significa que reconocéis que ‘la reacción es producto de una elección’. Elegís estar enfadados. Ser consciente de esa elección es lo que permite optar por una reacción u otra (violencia/ira o amor/compasión) 
Dejáis de discutir sobre quién tiene razón y quién no la tiene, quién es el culpable de eso o aquello, y simplemente liberáis la cadena completa de eventos que sucedieron, aceptando que estaban fuera de vuestro dominio o control. ‘Yo ahora experimento esta emoción con total conciencia de que yo elijo hacerlo así’. Esto es tomar responsabilidad. ¡Esto es coraje!


La autodisciplina en esto radica en renunciar a ser inflexibles y representar el papel de víctima desamparada. Renunciáis a sentiros encolerizados, incomprendidos y a manifestara cualquier expresión de victimización que por momentos tanta adicción os genera. Y es que con frecuencia demostráis un apego desmedido a las emociones que más os traban. Tomar responsabilidad es un acto de humildad. Esto significa sincerarse con vosotros mismos, incluso en vuestros momentos de mayor debilidad. Esta es la autodisciplina que se os pide. Al mismo tiempo, esta clase de vuelco hacia el interior requiere la mayor compasión. La emoción a la que francamente estáis preparados para hacer frente (abrazar) como vuestra propia creación, también es considerada con tierna comprensión. ‘Tú eliges la cólera esta vez, ¿no es así?’ puede ser lo que descubráis respecto a vosotros mismos. La compasión os dice: ‘Muy bien, puedo ver por qué prefiero la cólera, y te disculpo’. ‘Tal vez la próxima vez, cuando percibas más claramente mi amor y compasión, no te sentirás inclinado a tener esa respuesta hacia mi’.


Este es el verdadero rol de la conciencia en la autodisciplina. Esto es lo que significa la alquimia espiritual.
La conciencia no pelea o rechaza nada, sino que rodea a la oscuridad con comprensión. Rodea las energías de incomprensión con comprensión y así convierte el metal en oro. La conciencia y el amor son esencialmente lo mismo. Ser consciente significa dejar que algo sea y rodearlo con su amor y compasión.


Con frecuencia pensáis que ‘la conciencia solamente’ no es suficiente para superar vuestros problemas emocionales. Decís: yo sé que tengo emociones reprimidas, conozco la causa de ellas, soy consciente, pero esto no pasa.
En ese caso, dentro de vosotros subyace una sutil resistencia a esa emoción. Mantenéis la emoción a una distancia, por temor a que aflore y su manifestación os sobrepase e inunde. Pero debéis saber que nunca una emoción os agobiará, cuando conscientemente elijáis admitirla y experimentar que se manifieste.
Siempre que mantengáis la emoción a distancia, estaréis en guerra con ella. Estaréis luchando con la emoción y ella os acosará desde múltiples flancos. Es su destino. La emoción es vuestra y por lejos que vayáis os seguirá hasta que tarde o temprano aceptéis abrazarla. Ella se manifestará en vuestro cuerpo como un dolor, una tensión, o como un sentimiento de depresión. Sentirse agotado o fatigado es claro signo de que estáis reprimiendo ciertas emociones.


La cuestión aquí es que necesitáis imperiosamente permitir que vuestras emociones accedan al dominio de vuestra conciencia plenamente. Si desconocéis exactamente qué emociones se esconden, podríais comenzar por sentir las tensiones consecuentes en su cuerpo. El cuerpo físico, a diferencia del mental, no engaña. Es una puerta para las emociones. En vuestro cuerpo todo está acumulado. Por ejemplo, si sentís dolor o tensión en el área del vientre,podéis ir ahí con vuestra conciencia y preguntar qué hay. Permitid que las células de vuestro cuerpo os hablen. O imaginad que, allí mismo, el niño interno está presente. Pedidle al niño que os muestre qué emoción es predominante en él o en ella.


Hay varias maneras de ponerse en contacto con las emociones internas. Es esencial, de entrada, reconocer que la energía que quedó atascada en esa emoción quiere moverse. Esta energía quiere ser liberada y por lo tanto golpea a sus puertas como una queja física o como un sentimiento de estrés o depresión. Se trata de que vosotros os abráis y estéis preparados para sentir la emoción cuando quiera manifestarse.


Las emociones son parte de vuestra realidad terrestre – pero ellas no deberían en ningún caso dominaros. Las emociones son como las nubes para el sol. Por consiguiente es tan importante ser consciente de las emociones y tratarlas conscientemente. Con un cuerpo emocional claro y equilibrado, es mucho más fácil entrar en contacto con el alma o núcleo interior, utilizándo el vehículo de la intuición.


En vuestra sociedad hay mucha confusión en torno a las emociones. Esto es evidente, entre otras cosas, por la cantidad de debate y confusión que hay con respecto a cómo educar a los niños. Los niños son claramente mucho más emocionalmente espontáneos de lo que lo sois vosotros como adultos. Esto crea dificultades. ¿Qué ocurre si se sobrepasan algunos de vuestros límites morales? ¿Qué sucede si la situación se va de las manos y surge el caos? ¿Uno tiene que castigar a los niños o permitirles expresarse libremente? ¿Las emociones tienen que ser controladas o no?


Lo que es importante en la educación de un niño es que él aprenda a comprender sus emociones. Comprender de dónde proceden y también a responsabilizarse de ellas. Con vuestra ayuda, el niño puede aprender a ver sus propias emociones como  ‘estallidos de incomprensión’. Esta comprensión impide que el niño o nioña quede ‘anegado’ en sus emociones y pierda el control. La comprensión libera y los lleva de vuelta a su centro, sin reprimir la emoción. Repito que no se trata de reprimir la emoción, sino de padecerla con ellos y a la vez hacerles comprender donde se ha originado. Los padres le enseñan a su hijo a tratar con las emociones de esta manera siendo el ejemplo viviente de ello.


Todas las preguntas que os hacéis acerca de cómo tratar con vuestros hijos también os las podéis aplicar vosotros mismos. ¿Cómo os las arregláis con vuestras propias emociones? ¿Sois inflexibles y duros con vosotros mismos? Cuando os sentís enojados o tristes durante mucho tiempo, ¿os castigáis o reprendéis a vosotros mismos diciendo: “vamos, sigue andando, no te quedes rezagado”? ¿Hacéis lo posible por suprimir la emoción que emerge? ¿Sentís que censuraros y castigaros es bueno y necesario? ¿Quién os enseñó esto? ¿Fueron acaso vuestros padres?
¿Sucede eso, o acaso os vais al extremo opuesto? ¿Os ‘revolcáis’ y zambullís en vuestras emociones ni bien afloran, no queriendo soltarlas, como quien se agarra a un clavo ardiendo?. Con frecuencia este también es el caso. Podéis haber sentido por mucho tiempo que érais  víctimas de una situación externa a vosotros, por ejemplo vuestra educación, vuestra pareja o vuestro ambiente laboral. En un determinado momento, puede ser muy liberador entrar en contacto con la ira dentro de ustedes relacionada con las circunstancias negativas que os rodean e influencian. La ira puede permitiros escapar de estas influencias, y seguir vuestro propio camino. Sin embargo, existe un riesgo más que evidente de que lleguéis a volveros adictos a vuestra ira, que ya no queráis ‘soltarla’. En lugar de ser una puerta, pasa a ser una ‘forma de vida’. Es entonces cuando surge el papel de víctima, el llamado ‘pobre de mi’, que tanto podéis llegar a gustar de mostrar, y que es cualquier cosa menos sanador. Esto os impide manteneros alineados con vuestra fuerza interior. Es muy importante asumir responsabilidad (repito, no culpabilizaros) de vuestras propias emociones y no hacer de ellas ‘verdades absolutas’. Cuando les concedéis la condición de verdades, en lugar de considerarlas como ‘estallidos de incomprensión’, estaréis basando vuestras acciones en ellas, lo que os llevará a tomar decisiones desequilibradas.
Lo mismo sucede con los niños a quienes se les permiten demasiada libertad emocional. Ellos ‘corren desenfrenados’ y se vuelven incontrolables, pequeños tiranos, y eso no está bien. El caos emocional es tan desagradable para el niño exactamente igual como lo es para los padres.


En breve, podéis ser tanto severamente estrictos como demasiado indulgentes al afrontar la realidad de vuestras emociones (y, por analogía, la de vuestros niños). 
Quiero examinar ahora un poco más el modo ‘indulgente’, porque éste parece ser más el tema de discusión hoy en día. Desde los años ‘sesenta’ de vuestro ‘pasado’ siglo XX, ha surgido una comprensión colectiva acerca de la no conveniencia de suprimir las emociones, dado que con la represión se estaría sofocando la espontaneidad y creatividad, en definitiva la verdadera esencia del alma. La sociedad seguiría produciendo (como lo había hecho hasta entonces) niños obedientes y disciplinados enfocados a prestar más atención a las reglas paternas, sociales e institucionales que a los susurros del corazón, y esto sería una tragedia – tanto para el individuo como para la colectividad social.
¿Pero qué hay del otro extremo? ¿qué hay en cuanto a justificar las emociones de tal modo que asuman la dirección y y el gobierno de vuestras vidas?


Observad bien dentro de vosotros y encontraréis emociones atascadas a las que tenéis en gran estima de tal modo que las consideráis verdades absolutas y totalmente ciertas (en lugar de lo que son: estallidos de incomprensión acumulada). Os habéis identificado con dichas emociones. La paradoja es que, muy frecuentemente, éstas emociones por las que mostráis tanta querencia, son emociones que os causan mucho sufrimiento. Por ejemplo: la victimización (‘yo no puedo hacer esto’, ‘yo no puedo ayudar en esto’, liderazgo (‘yo me ocuparé de esto’, ‘yo lo voy a manejar’, ‘nadie lo puede/sabe hacer mejor que yo’), tristeza, miedo, ansiedad, etcétera. Estas son todas emociones que, si bien son dolorosas, en otro nivel, os ofrecen un asidero al que agarraros.


Tomad el ‘sentimiento de víctima’, por ejemplo. Puede haber ventajas en manifestar este patrón de sentimiento. Puede daros una cierta sensación de seguridad. Os libera, por ejemplo, de ciertas obligaciones y responsabilidades. ‘Como no sé hacer nada (pobre de mi, nadie me enseño) Yo no puedo ayudar…’ Es un rincón en el que os estáis sentando, y que parece un lugar seguro. La verdad es que es un lugar muy tenebroso y oscuro.
El peligro de identificarse o ‘fundirse’ con tal patrón de sentimiento por mucho tiempo es que perdáis contacto con vuestra propia y verdadera libertad, vuestro núcleo divino más interno.
En el camino de vuestra vida podéis haber permitido el acceso a circunstancias que justamente han provocado emociones de cólera y resentimiento dentro de vosotros. Esto podría haber sucedido durante vuestra juventud, en la ainfancia, o incluso en vidas pasadas. Es muy importante que toméis contacto con estas emociones conscientemente, y que os percatéis de la cólera, de la tristeza o de cualquier otra energía intensamente cargada en vuestro interior. Pero llegado un determinado momento de vuestra vida, necesitáis tomar responsabilidades por vuestras emociones, pues constituyen la quintaesencia de vuestras reacciones frente un suceso externo. Y de no ser localizadas conscientemente, podrían desatar reacciones inconscientes en el presente y el futuro de las que tuviérais que arrepentiros. Esto ha sucedido en ciclos hasta el momento presente. Ahora tienes la oportunidad de detener esta rueda de dolor.


Estar centrados, tener claridad y asumir el poder interno, permaneciendo en equilibrio espiritualmente, significa asumir total responsabilidad por todas las emociones que están en vosotros. Es solo entonces cuando podéis reconocer, por ejemplo, la emoción de cólera dentro que os embarga y al mismo tiempo afirmar: ésta fue mi reacción a un determinado suceso. Yo rodeo esta reacción con comprensión, pero al mismo tiempo me propongo liberarla.
La vida finalmente no se trata de ser correcto o incorrecto; se trata de ser libre y completo. Entero para permitirse cometer errores y no juzgarse por ello. Es muy liberador soltar viejas respuestas emocionales que, ancladas en el interior, han pasado a ser un ‘estilo de vida’.


Uno podría decir que todo gira en torno al sutil camino intermedio entre suprimir emociones y sumirse en ellas. En ambos extremos, habaéis sido educados con opiniones e ideales que no concuerdan con la naturaleza de la alquimia espiritual. La esencia del desarrollo espiritual consiste en no suprimir nada, sino asumir total responsabilidad por ello. Yo elegí esta (o aquella) reacción a tal emoción, por lo tanto también puedo sanarlo. Reclamar vuestra maestría: en verdad que ese es mi mensaje.
Tal vez no es realmente un camino intermedio, sino un camino diferente.
Todo esto tiene que ver con la alquimia espiritual. Al aceptar todo lo que está dentro de ustedes, os eleváis sobre eso y pasáis a ser vuestro propio maestro. La maestría es a la vez fuerte y dócil. Es muy tolerante y aún así requiere de gran disciplina: la disciplina del coraje y la sinceridad.


Reclamad vuestra maestría. Volveos los maestros restauradores de las partes y piezas perdidas de vuestra totalidad que os torturan desde la oscuridad de vuestra prisión interna que tanto os costó forjar y de la que tan inconscientes sois. Entrad en contacto con ellas, tomad total responsabilidad. No os dejéis llevar por heridas emocionales inconscientes que os desvían y que bloquean vuestro camino hacia la libertad interior. Es vuestra conciencia la que sana. Nadie más que vosotros mismos puede recuperar por vosotros el poder sobre vuestras propias emociones. No existen instrumentos externos o medios para eliminar esas emociones. Es siendo conscientes de ellas, con fuerza, con determinación y con compasión, que ellas son liberadas a la Luz.


Llegar a estar ileso y libre en el nivel emocional es uno de los aspectos más importantes del desarrollo espiritual. 


Quiero finalizar diciendo esto: no hagáis esto más difícil de lo que es. El camino espiritual es un camino simple. Se trata del amor por vosotros mismos y de la claridad interior. No requiere ningún conocimiento específico ni rituales específicos, reglamentos o métodos. Todo lo que ustedes necesitáis para vuestro desarrollo espiritual está dentro de vosotros.
En un momento tranquilo, id a la parte sensible de vosotros. Dejad que este lado sensible os diga lo que necesita para ser aclarado y purificado dentro de vosotros. Confiad en vuestra intuición. Trabajad en eso. Creed en vosotros mismos. Sois los maestro de vuestra vida, los maestros de vuestro único camino hacia el amor y la libertad.